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25 de agosto de 2026

Gloria Fuertes, 3 poemas 3


Fotografía de Phil Bergerson, en Riviera, Texas, 2006
VENDRÍA LA PAZ

Si todos los políticos
se hicieran poetas,
vendría la paz.

Si todos los políticos
se hicieran pacifistas,
vendría la paz.

Si todos los injustos
se hicieran el harakiri,
vendría la paz.
*


DESHACER LO INJUSTO

No sé escupir,
pero voy a aprender
para escupir sobre las tumbas
de todos los culpables de las guerras.
No tengo uñas,
pero quisiera tener garras
para atrapar desde mi altura
a los hombres reptiles.
No tengo poder,
pero tengo la fuerza de los pueblos
que sufren.
No tengo cultura,
pero tengo el corazón sabio
de estar con los que no tienen nada.

Mujer de verso en pecho, 1983 /
reeditado por Cátedra, Colección Letras Hispánicas, 2006


 
*



LA GENTE DICE

La gente dice:
«Pobres tiene que haber siempre»
y se quedan tan anchos
tan estrechos de miras,
tan vacíos de espíritu,
tan llenos de comodidad.

Yo aseguro
con emoción
que en un próximo futuro
sólo habrá pobres de vocación.
 



Gloria Fuertes 
(Madrid, España, 1917-1998)
para leer + en CON LETRA DE MUJER

1 de agosto de 2026

Mayte Gómez Molina, VII


Arte digital de Mayte Gómez Molina

VII

Todos nos creemos especiales
Hasta que vemos nuestro cuerpo hecho curva 
escalando una estadística
Una hormiga alada no es una mariposa
Un pájaro
abre las alas en mi garganta pero no vuela
¿Qué pensó Judas antes de sentarse a la mesa?
Me traiciono siete veces siete
Antes de las siete de la mañana
Todos los dispositivos tecnológicos asociados a la 
servidumbre tienen voz de mujer
Y de entre todas las preguntas, 
Alexa nunca ha oído 
la de si tiene madre, 
a de si quiere ser libre
Ni yo, tampoco.

Mayte Gómez Molina
(Madrid, España, 1993)
Reside en Granada
POETA/ESCRITORA/INVESTIGADORA/
ARTISTA AUDIOVISUAL Y DIGITAL
-Premio Nacional de Poesía Joven en 2023-
Editorial Catedra, 2026 - Colección Letras Hispánicas (n.º 928)
Editado por Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández
para leer una reseña de la Universidad de Murcia
su WEB

23 de marzo de 2026

María del Pilar Álvarez Menéndez, 3 poemas 3


Ilustración de Andrea de Santis

ME SIENTO FUERTE

Me siento fuerte, aunque a veces quiebre,
me siento feliz, incluso en medio de esas tristezas
que nos trae la propia existencia.
Siento la vida latiendo en mis venas,
siento el mundo que me rodea,
Percibo los sonidos más sutiles de la madre naturaleza,
comparto con ella realidad y esencia.
Me fundo en sus brazos, camino en consciencia,
sintiendo mis pasos por el duro asfalto,
percibiendo la brisa que lame mis cejas.
Respiro pausada y profundamente,
dejando que el aire penetre, se expanda...
para así contarme que me siento plena.



Ilustración de Andrea de Santis
DIBUJO

Y pensé, sí pensé
en aprender a dibujarme
con líneas finas para no emborronarme,
para librarme de la culpa, de las dudas, del miedo,
de los trazos inseguros
que no nos traen nada bueno.

Pensé,
que ya estaba bien de tanto difuminarme,
de jugar a conformarme
para encajar en cualquier parte.
Empecé a marcar límites,
a pisar fuerte, a dejar huella,
a pintar con más color, 
con menos sombra.
A fijarme en la perspectiva,
en los puntos de fuga,
en los matices que hacen más bella la pintura.

Empecé a hacer nuevos dibujos
repletos de ilusión,
espero que te gusten...


Ilustración de Andrea de Santis
HERIDAS

Las heridas son parte del camino,
la belleza de la vida no está en vivir sin heridas
sino en aprender a levantarse con cada caída,
aprender a sanar lo que escuece,
aprender a seguir adelante
aun en medio del viento cambiante.
Muchas heridas te dejan cicatriz,
te marcarán para siempre,
harán de brújula, o te servirán de mapa,
te mostrarán por dónde es
y por dónde dejó de ser...



María del Pilar Álvarez Menéndez
(Las Palmas de Gran Canaria, España, 1969)
Reside en Huelva
en X

18 de febrero de 2026

Isabel Bono, 4 poemas 4


Obra de Andrei Nikolaevich Averyanov


un día prefieres no saber, solo mirar
repasar con el dedo el borde de las cosas
sin preguntarte en qué piensan los pájaros
si juegan, cazan o huyen

prefieres no adentrarte, no alargar la mano
no volver a meter la lengua en otra boca



GEOFONÍA

¿no os gustaría despertar
algunas mañanas
convertidos en árbol?

¿no entenderíamos mejor
las fases de la luna
las fases de las mareas?

¿no sabríamos, así, librarnos de la crueldad
que instala en nosotros el miedo?

¿no creéis que los pájaros
dejarían de atravesarnos
y anidarían bajo nuestra lengua
y hablarían por nosotros
y cantarían por nosotros?


Obra de Andrei Nikolaevich Averyanov

A POCOS CENTÍMETROS DEL MILAGRO

Las manos fijas sobre el cristal
diez huellas y el aliento sobre el cristal
los ojos fijos sobre el tendedero
las sábanas rendidas al placer
de ser velas al pairo por unas horas
el viento se lleva las hojas amarillas
también las verdes
las hormigas
no saldrán a robarme
tu amor
hoy


MADRE NOCHE

Yo también estoy sola
y quieta en mitad de esta calle
por la que todos pasan y nadie me roza
alguien podría decir
que ya no espero nada
en silencio, espero una orden
pero
¿de quién la orden?
¿y hacia dónde caminar?


Frío polar, Editorial Tusquets, 2024




Isabel Bono 
(Málaga, España, 1964) 
de Frío polar, Editorial Tusquets, 2024
su blog VIDA EXTRA
para leer + en EMMA GUNST

12 de enero de 2026

Eva Veiga, 2 poemas 2




YO TE ENTIERRO

Cuando muera quiero que me enterréis debajo del
árbol más grande de mi tierra y también quiero que
queméis todos los libros que me he leído y echéis
las cenizas en su superficie para que éste se nutra de
sabiduría y energías muertas. Con los demás libros
podéis contruíros una cabaña de belleza.
O una belleza de cabaña.


Yo te entierro.
Tú te entierras.
Él, Ella te entierran.
Nosotros te enterramos.


Ellos te comen.


Mientras tanto, vive.



ZUMBIDO

No esperaré a estar muerta para 
poder oír crecer las plantas




Regurgitar, Autografía, 2023


Eva Chico Veiga
(Ibiza, España, 1990)
POETA/ACTRIZ
de Regurgitar, Autografía, 2023
para leer una nota en DIARIO DE IBIZA

4 de enero de 2026

Eva Veiga Torre, 2 poemas 2


Fotografía de Laura Stevens

Hay un lugar con agua y juncos
en mi imaginación.

Es un lugar de difícil acceso
y no sé muy bien qué pasa allí.

Mi corazón se detiene
a cierta distancia
y vuelve a remar.

Sin adentrarme más.

Hai un lugar con auga e canaveiras
na miña imaxinación.

É un lugar de difícil acceso
e non sei realmente o que alí acontece.

O meu corazón detense
a unha distancia prudencial
e vólvese xa remando.

Sen afondar.

de Soño e vértice, Espiral Maior Edicións, 2016
Premio de Poesia Concello de Carral 2015


Soño e vértice, Espiral Maior Edicións, 2016
Premio de Poesia Concello de Carral 2015


*

Fotografía de Laura Stevens
Creo en la esperanza
que redime el presente del pasado.

Creo na esperanza
que redime o presente de ser pasado.

de A luz e as súas cicatrices, Sociedad de Cultura Valle-Inclán, 2005



A luz e as súas cicatrices,
Sociedad de Cultura Valle-Inclán, 2005


Eva Veiga Torre
(Ombre-Pontedeume, A Coruña, España, 1961)
POETA/PERIODISTA/LICENCIADA EN FILOLOGÍA INGLESA
para leer + en PALAVRACOMUN
para leer una nota en NOS DIARIO

13 de octubre de 2025

Ana Céspedes Castañeda, 2 poemas 2 (de Manual para viudas recientes)


Fotografía de Laura Stevens

PRIMERO QUE NADA

Primero que nada, querida,
decirte que lo siento mucho.
Lo siento en el alma.
Sé que son momentos duros
y que nada de lo que te diga podrá consolarte,
así que solo te diré que lo siento mucho
(que es lo que todo el mundo
debería hacer en estos casos
y no ponerse creativos con los pésames).
Siento mucho lo que ha pasado
y siento mucho lo desdichada que vas a ser.


Fotografía de Laura Stevens
SOBRE EL FRÍO

I

Y después de decirte cuánto lo siento,
y que nada de esto tiene sentido,
te diré algo que quizás resulte extraño,
y es que vas a necesitar una chaquetita
                o un chal,
lo que prefieras,
porque aquí, querida,
hace frío.


II

Da igual en qué estación del año leas esto
o hayas enviudado,
vas a necesitar una chaquetita
o un chal
(más fina
o más abrigada,
ahí sí, dependiendo de la época del año),
pero una chaquetita
o un chal
te vendrán bien,
aparte de por el frío inexplicable
que vas a sentir,
porque la chaquetita
o el chal
te van a permitir abrazarte
y reconfortarte a ti misma
sin que los demás piensen
que te has vuelto loca.


III

Así que hazme caso
y consíguete una chaquetita
o un chal,
o las dos cosas.


Manual para viudas recientesLoto Azul Editorial, 2025



Ana Céspedes Castañeda
(Valencia, España, 1978)
POETA/LECTORA/EDITORA/BLOGUERA
y su perfil en BLOGGER
para leer + en EMMA GUNST

9 de octubre de 2025

Laura Verdejo, 6 poemas 6 (de La mujer de las cavernas)


Fotografía de Neil Krug
LA MUJER DE LAS CAVERNAS

1

Somos las hijas de aquella mujer
que vivió al borde del mundo 
escondida en la caverna del tiempo. 
Nadie escribió su historia 
porque la historia se escribe con voces altas     
y la suya era apenas un murmullo. 
Talló la roca con sus uñas, 
dibujó la caza, 
pintó las estrellas 
antes de que alguien les pusiera nombre. 
No dejó tumbas, 
no dejó estatuas. 
Solo dejó su aliento,
escondido en las grietas de la piedra, 
y su fuerza, enterrada en nuestros huesos.
Cuando miramos el fuego, 
cuando cantamos al viento, 
cuando nuestros pies golpean la tierra 
como si intentaran abrirla, 
es ella quien regresa, 
quien nos recuerda 
que llevamos en la sangre 
el eco de su grito. 

 
Fotografía de Neil Krug

2

Nadie recuerda su nombre,
pero sus manos están en las paredes,
son rastros de sangre y ceniza:
la curva del alce,
el salto del caballo,
un círculo que quizá sea el sol
o el grito vacío
de algo que arde cuando no hay fuego,
Cada trazo es una herida de luz
en la cartografía del silencio
¿Quién le enseñó a pintar el miedo?
Quizá el hambre,
o el goteo del agua
—ese reloj paciente
que mide el olvido.

 
Fotografía de Neil Krug

3

Antes de que el sonido pudiera sujetarse a la garganta
su voz era un arroyo cargado de piedras,                   
una espina desgarrando el silencio.
Primero fue un murmullo, 
un zumbido bajo, 
apenas un susurro 
atrapado entre los dientes. 
Luego, el tambor: 
el golpe de los pies contra la tierra, 
las manos rasgando el aire 
y la boca liberando el primer canto. 
No cantaba para los hombres,
cantaba para la luna, 
que la miraba con su ojo blanco y mudo; 
cantaba para los lobos, 
que acechaban en la penumbra;
cantaba para el niño dormido a su lado 
con el cabello cubierto de ceniza.         
Cantaba del hambre, 
pero también del sueño que la alimentaba, 
de las grietas en la roca, 
de los insectos que se escondían 
bajo el manto frío del amanecer. 
Cantaba hasta que su voz fue río 
y el bosque entero aprendió a soñar. 

 
Fotografía de Neil Krug

4

Mientras la oscuridad se cierra como un puño
ella junta hojas y raíces para encender el fuego
y cuando llega el frío con sus dientes de hielo
lo enfrenta con una antorcha viva,
un corazón de llamas que tiembla entre sus manos.
El fuego es vida y muerte.
promesa de calor en la garganta helada de la noche,
pero también presagio de cenizas.
Por eso,
cuando los otros duermen,
ella cuida del fuego que vive  entre las piedras,
esa bestia voraz que se retuerce y brilla en la penumbra.


 
Fotografía de Neil Krug

5

La mujer 
que dejó el fuego en la cueva
y salió antes del alba 
con un cuchillo de piedra en la mano
se mueve entre las hojas
como un hilo de humo.   
Sabe leer el temblor de la hierba
antes de que el corazón del mundo se detenga.
Lleva el olor del bosque en la piel, 
el tacto del musgo en los dedos. 
sabe que el hambre 
es también una forma de estar viva.       

 
Fotografía de Neil Krug

6

A veces, en la noche,
cuando el viento roza las ventanas
y el cielo cae sobre nuestras cabezas,
creemos escuchar su risa en la lluvia.
Somos sus hijas,
herederas de su hambre,
de su fuego,
de su instinto.
La mujer de las cavernas no tiene nombre,
ni estatuas que la guarden en piedra,
ni capítulos que la pronuncien
en el libro solemne de la historia.
Habita la curva de un hueso,
el rojo de la tierra,
el fuego que todavía no se apaga.
Su aliento respira en nuestra sangre.
La llama que encendió
nos ilumina.



Laura Verdejo Sánchez
(España)
Reside en Sitges, España
POETA/PROFESORA DE CATALÁN
de la serie La mujer de las cavernas
Participa en el taller de Mariana Finochietto
para leer + en FLOR DE AVE

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