Y a quién vas a llamar cuando acabe el día y al volver del trabajo pienses en estar con alguien a quién vas a llamar para que te acompañe cuando camines por las calles tristes de siempre. Verás que todos están con alguien menos tú que deseas cosas que no volverán y dejas pasar aquellas que te harían feliz si estuvieras preparado para verlas. Hacia el fin de jornada cierro los ojos. Escucho el roce de las alas de la polilla embriagada de oscuridad. En la noche del viernes por calles tristes enviarás mensajes a teléfonos apagados desde cuartos de paredes sucias con pequeños roperos atestados en camas marineras sin equilibrio ardiendo de deseo por el cuerpo de una mujer rezándole al Señor de los Milagros por el cuerpo de una mujer rezándole a Chacalón que es Dios por el cuerpo de una mujer. A quién vas a culpar por no haber hecho lo correcto a quién vas a llamar cuando acabe el día y volviendo por calles tristes sepas que te espera el catre pequeño, más pequeño sin mujer sin cuerpo que fatigue la innúmera cama. Vas a decir que me extrañas cuando ya sea tarde vas a pedirme que hable cuando no tenga fuerzas. Hubiera hecho falta tanto más juntos para convertirme en el árbol que baña con su savia el hacha del leñador que lo ha herido. No soy tan buena, lo siento. Las monjas hablarían de perdonar, de dar la otra mejilla. Qué saben ellas de amar si se han casado con un mudo, un ausente, un muerto. ¿Dónde estabas, que no te vi? Tenía que ser ahora, no antes antes no hubieras podido verme, éramos otros tenía que ser ahora. Y ahora aquí estoy, aquí estamos estar contigo es bailar dentro de un huracán una máquina voltaica años luz al borde del sol un agujero negro empujando el centro del abismo tu piel y tu pelo, chocolate y manjar blanco rompiendo en mi paladar de sibarita. Mi piel todavía guarda tu olor, salobre y dulce. Hombre. Ser de ensueño y luz agua mansa y cascada en caída libre. Nada va a lavar tu olor en mí como una casa musical voy a conservar tu voz tu forma de cantar las palabras. Y quién va a navegar tus aguas, nadador quién se atreverá a enfrentar las grandes aguas el amor es un laberinto del que se sale volando o se perece buscando la salida. Qué bueno no haber escuchado a las amigas: Tranquila, tómate tu tiempo... tranquila estuve toda mi vida tranquila estaré en la tumba. Olvidé que no eras río sino océano Y me bebí de un trago tus aguas, nadador y las encontré amargas y me ardieron como una insolación de eclipse. Que tus ojos se hagan de agua y pueda beberlos fue mi profecía y me ahogué: llega un momento en que las palabras tienen valor de acto. No voy a naufragar en tus aguas, nadador. No voy a inmolarme en el laberinto del amor. Vuelvo a mi vida habitual a la calma monótona que necesito para transformar la mierda en oro. Vuelvo a mi centro que se parece mucho al ojo del huracán, el lugar de mayor quietud. En el ojo del huracán hay calma. En el ojo del huracán está todo lo que hemos perdido. Lo perdido es nuestro para siempre. Mientras escucho a la polilla que se quema las alas contra la lámpara pienso que es duro el destino de los que buscan la luz.
AS GRANDES ÁGUAS
E quem vais chamar quando acabe o dia
e ao chegar do trabalho penses em estar com alguém
quem vais chamar para te acompanhar
quando caminhares pelas ruas tristes de sempre.
Verás que todos estão com alguém menos tu
que desejas coisas que não mais voltarão
e deixas passar aquelas que te fariam feliz
se estivesses preparado para vê-las.
No final de jornada fecho os olhos
Escuto o roçagar das asas da borboleta
embriagada de escuridão.
Na noite de sexta por ruas tristes
enviarás mensagens para telefones desligados
desde quartos de paredes sujas
com pequenos roupeiros abarrotados
em camas marinheiras sem equilíbrio
ardendo de desejo pelo corpo de uma mulher
orando ao Senhor dos Milagres
por um corpo de uma mulher
orando a Chacalón que é Deus
por um corpo de uma mulher.
Quem vais culpar por não ter feito o correcto
quem vais chamar quando acabe o dia
e voltando por ruas tristes saibas que te espera
o leito pequeno, mais pequeno sem mulher
sem corpo que fatigue a inúmera cama.
Vais dizer que me rejeitas quando for tarde
vais pedir-me que fale quando não tenha forças.
Juntos fizera falta tanto mais
para converter-me na árvore que banha com a sua seiva
o machado do lenhador que a feriu.
Não sou tão boa, lamento.
As freiras falariam de perdoar, de dar a outra face.
Que sabem elas de amar se se casaram
Com um mudo, um ausente, um morto.
Onde estavas, que não te vi?
Tinha de ser agora, antes não
Antes não puderas ver-me, éramos outros
tinha de ser agora.
E agora aqui estou, aqui estamos
estar contigo é bailar dentro de um furacão
uma máquina voltaica anos-luz à margem do sol
uma brecha negra empurrando o centro do abismo
a tua pele e o teu cabelo, chocolate e doce de leite
irrompendo no meu paladar de sibarita.
Guardo todavia o teu cheiro, salobre e doce.
Homem. Ser de sonho e luz
água mansa e jorrante em queda livre
como uma casa musical vou conservar
a tua forma de cantar as palavras.
E quem vai navegar nas tuas águas, nadador
quem se atreverá a enfrentar as grandes águas
o amor é um labirinto de que se sai voando
ou se cai procurando a saída.
Que bom não ter escutado as amigas:
Calma, espera algum tempo…
calma estive a minha vida toda
calma estarei na cova.
Esqueci-me que não eras rio, mas sim oceano
E de um trago bebi as tuas águas, nadador
e encontrei-as amargas e queimaram-me
como uma insolação de eclipse.
Que os teus olhos se façam de água e possa bebê-los
foi a minha profecia e afoguei-me:
chega um momento em que as palavras têm valor de acto.
Kundera, siempre Kundera, cada cuatro o cinco años, cuando alguien me lo recuerda, cuando necesito desnudar las cosas, cuando quiero que me sean dichas sin adornos. Leo La Insoportable Levedad del Ser. Me pregunto si de verdad me gusta ese libro o si simplemente me acostumbré a decir que me gusta o si me gustó alguna vez y ya no. Igual lo leo, lo devoro. Kundera y su sinceridad. Kundera y sus personajes miserables que no tienen ni siquiera el derecho a un poco de realidad. Sacados de su mente, expuestos, solos, sin sangre. Kundera el cirujano de los sentimientos. El que habla siempre de pesadillas. El poco poeta. No hay amor en Kundera. La amargura por su Praga invadida, por los rusos, por la incertidumbre, por la indignidad. Es tiempo de horrores, me digo. Y sigo. Leo a sus mujeres. Sus hombres no me gustan. Aman y no lo saben, odian y no lo saben. Odian amando, aman odiando. Tienen miedo. Son hombres. Me alejo. En sus mujeres...me reconozco. Kundera hubiese podido ser mujer. Hay muchas escenas con espejos. Mujeres desnudas viéndose al espejo. ¿Nos vemos realmente? ¿O el espejo es un tránsito, un puente hacia ese mundo que no entendemos y que es nuestro? ¿Nuestro? Kundera me pone difícil.
BONUS TRACK
OCHO KILOS DE NADA
Camus odia a Rimbaud.
No le perdona que haya renunciado, que se haya dejado.
Camus esconde el desasosiego y la soledad en la soberbia.
Es tan tierna la poesía desde afuera, tan dulce la auto-aniquilación paulatina del poeta maldito, tan fácil vivir el éxtasis prestado.
El genio está en tener el don, dice Camus, no en abandonarlo.
Rimbaud, enfermo de nadas, carga con ocho kilos de oro en la cintura, duerme con ellos, desde que dejó de ser poeta.
¿Son tan diferentes el oro y la poesía?
Cinzia Ricciuti
(Caracas, Venezuela, 1969) para leer MÁS su BLOG para leer una ENTREVISTA
VAS Y VIENES A veces te olvidas a veces te piensas te agredes te esterilizas te adelgazas te volatilizas te pones rimmel para avisarle a las lágrimas que no salgan los tacones buscando amor/sexo/amor/sexo/amor barato mental general masivo impersonal rápido falso impotente. Luego te acuerdas cuando te duele el vientre y te retuerces acostada y te da por llorar y te mientes que son las hormonas y te ríes de ti misma porque no te respetas. Pero vuelves con ganas de mandar todo a la mierda con una soledad guerrera y robusta con la falta de un abrazo con la imaginación fortalecida.
Fotografía de Jody Rogac
DEL BUDISMO QUE NO TENGO
Sentada
en posición de loto
escribo
de no ser por
el cigarro
la desnudez
y estos ojos
prendidos de ganas
sería una monja zen
Cinzia Ricciuti (Caracas, Venezuela, 1969) para leer MÁS
tengo un hueco en el corazón es seco y oscuro si introduzco un dedo siento la aspereza de la arena oculta de mis sequías y la negrura densa que aprieta como una boa insomne e insatisfecha mi corazón es tuerto de sentimiento el viento en él no encuentra nido ni la luz reposo yo vivo con un hueco ciego en el pecho
Kira Kariakin (Caracas, Venezuela, 1966) POETA/CONSULTORA EN PUBLICACIONES Y REDES/ de En medio del blanco, Oscar Todtmann Editores, 2015 para leerMÁS su WEB
De Elizabeth Taylor, su familia, y Richard Burton usando una cabeza enorme, del ratón Mickey. Elizabeth sonríe, posa las manos sobre el regazo y dulcemente mira a la cámara como diciendo: heme aquí, éste es mi matrimonio, he logrado insertarlo con naturalidad en el fluir del mundo, y mi marido se ha puesto, ya lo ven, esta cabeza tan graciosa, dentro de la cual también sonríe. Hoy todo me da electricidad, o yo le doy electricidad a todo. Me sacuden descargas, produzco clicks, no puedo tocar nada. También, siento la lengua como cuando se está pasando la anestesia pero al no haber anestesia, lo que siento es que la lengua se me está durmiendo. ¿Qué tengo? No quisiera mirar a la gente tan de cerca porque la piel me recuerda a otros materiales. ¿Se les abren los poros? ¿Pero a tal punto? ¿A mí me está pasando? Hace tanto que llueve, que el agua se acumula en los pasadizos de separación entre los adoquines chatos, y que la voz de la vecina llega rallada por la lluvia, que el día de hoy, que iba a guardar como una foto propia, donde yo misma sonreiría sugiriendo mis mensajes a la cámara se apelmazó con otros: forma parte de una materia descompuesta, subterránea, que hechizada por una maldición no conecta, no contacta.
Laura Wittner (Buenos Aires, Argentina, 1967) POETA/TRADUCTORA de Las últimas mudanzas, Vox, Bahía Blanca 2001 para leer MÁS su BLOG
"Para las mujeres, la poesía no es un lujo. Es una necesidad vital. Ella define la calidad de la luz bajo la cual formulamos nuestras esperanzas y sueños de supervivencia y cambio, que se plasman primero en palabras, después en ideas y, por fin, en una acción más tangible. La poesía es el instrumento mediante el que nombramos lo que no tiene nombre para convertirlo en objeto del pensamiento. Los más amplios horizontes de nuestras esperanzas y miedos están empedrados con nuestros poemas, labrados en la roca de las experiencias cotidianas".