29 de julio de 2021

Marisa Wagner, 8 poemas 8


Fotografía de Engin Akyurt

¿ME PODÉS DECIR QUÉ HAGO CON LA PIEL TAN SUBLEVADA?

¿Me podés decir qué hago con la piel tan sublevada?
¿Con este deseo que es casi un sacrilegio?
¿Con esta sed que me devora?
Quiero poner el corazón a salvo
en algún sitio que no te pertenezca.
Pero lo has invadido todo.
Ya ves, es tarde.
Demasiado tarde
para los cuidados y las advertencias.
Mi corazón es un caballo desbocado.
Solo sabe reclamarte.
Quiero poner el corazón a salvo,
irremediablemente es tarde.
Ya está borracho de tu sangre.
Tarde para defenderse.
Mi corazón solo sabe pedir
que no te vayas demasiado lejos.
Mis ojos ya están envenenados de tus ojos.
Es tarde para toda precaución.
Para toda vuelta a la cordura.


Fotografía de Engin Akyurt
YO...

Yo...
-esta mujer rota-
que a veces se despedaza aún más en la locura
la que emprende sigilosos, nocturnos vuelos,
sobre los nidos secretos de los monstruos.
La que suele mantener conversaciones largas
con el mismísimo demonio, mirándolo a los ojos.
Yo...
-este ángel mutilado, erróneo-
que arrastra su ala rota en los pantanos,
que camina lentamente
sobre brasas encendidas, sin notarlo,
expiando
quién sabe qué pecado.
Que no se persigna jamás, ni se arrodilla
ante ningún dios de cotillón,
ante ninguna deidad de fantasía.
Quizás...
porque vi morir mis hombres mejores en la guerra.
Inocentes, desnudos, crédulos,
descalzos, casi desarmados
y jamás pude enterrarlos,
quiero decir, honrar la tierra con sus cuerpos niños...
hoy... sin embargo,
me inclino
-con la docilidad y elasticidad de un junco-
frente al milagro descomunal de tu ternura.


Fotografía de Engin Akyurt

JUEGO DE ESPEJOS

Cuando se toca fondo
y se mastica el polvo,
te das cuenta, aprendés,
que aún no lo has perdido todo,
que hay más para perder,
que en el fondo, en realidad, no tiene fondo,
que aún se puede descender
y descender.
Se piensa que ya no se puede estar más solo
Y sin embargo, si se puede...
hay más soledad, te lo aseguro.
Pero un día...
Un día cualquiera, se te da por mirarte en el espejo
(no abundan los espejos en el manicomio, 
por razones obvias, se me ha dicho).
No importa, el espejo del que hablo, está en otro lado, adentro.
Y te das cuenta, por ejemplo,
que tenés dos piernas,
te las mirás, las sometés a prueba,
y te vas a dar una vuelta por el parque del hospicio.
Y te cruzas entonces, con otro espejo que deambula, 
más valioso y fidedigno...
¡ Y acaece la revelación!¡ 
Qué voy a estar sola... si somos
mil setenta locos acá dentro!
Y cuando nos juntamos los espejos
Uno le da coraje a otro y resistimos.
La subestimación.
La discriminación.
Los abandonos.
Pero, bueno, estas ya no son cosas de locos.


Fotografía de Engin Akyurt

SIN EUFEMISMOS

A esto
Me gusta llamarlo
-sencillamente-
hospicio o manicomio.
Siempre rechacé los eufemismos.
Es como que viene mejor
llamar las cosas por su nombre
al pan, pan
y al vino, vino.
Y a las pastillas
chaleco químico.
Y aquello tan viejo y tan cierto,
que uno está loco
pero no come vidrio.
Tal vez tenga el mundo
una visión,
un tanto escatológica,
un tanto descarnada,
un tanto, tal vez, parcializada,
pero bueno...
por algo estoy en el hospicio.


Fotografía de Engin Akyurt

EN DEFENSA DE LA IDENTIDAD Y
DE LA BELLEZA(MECANISMOS)

A mí me gustan los caballos blancos,
Los girasoles.
Los cigarrillos rubios y los negros.
El café muy fuerte.
El mate amargo.
También me gustan los pepinos
-como los prepara Nomi-
los langostinos, las rabas, los locos, los erizos...
-en fin, todos los mariscos-
Las canciones de Serrat,
José Larralde,
Spinetta, Manal, Charly Garcia.
Violeta Parra.
El tango, Piazzola.
El Polaco y La Tana.
Algunos versos de Neruda.
Todo Vallejo.
Los libros de Cortázar.
Los hombres con el rostro aindiado y otros hombres.
El mar.
Los Redonditos de Ricota.
El teatro contemporáneo y algo del teatro clásico.
La voz de Janis Joplin.
Los cuadros de Dalí.
Las mujeres de Modiglianni.
El Guernica de Picasso.
El Jardín de las Delicias, de H. Bosch.
Boca Juniors.
El asado y las ensaladas.
La provoletta a la parrilla.
El piano de Villegas.
Los cuadros de Mauricio Stem.
La cerveza bién helada.
El color amarillo.
El humor de Eduardo Arce.
Leer Artaud de vez en cuando,
Y también a García Márquez.
Las caricias.
El dulce de leche.
Levantarme en medio de la noche
E irme a pasear por Buenos Aires.
Los hombres y las mujeres que luchan
Por un mundo más habitable.
Los pies chiquitos de Malena.
Algún cuento de Borges.
Dos pemas de Benedetti y cuatro de Gelman.
Los besos de Malena.
La poesía de Sergio Darlin.
Las canciones de la nueva trova.
Dibujar.
Hacer el amor cada cuatro días.
Escribir boludeces...
Pero en realidad, ahora que lo pienso,
yo me fabrico estas listas
porque aquí en el hospicio
me son muy necesarias.
Así uno, no se olvida
De quien es, al menos...
Y de paso se acuerda que existen cosas lindas.

Fotografía de Engin Akyurt

DISQUISICIONES

Cada sociedad tiene el hospicio que se merece...”
Y uno, que vive en esta sociedad,
Quiero decir, en este hospicio,
sabe a ciencia cierta,
que eso es cierto.
Y si está de gusto, como casi siempre,
se pone a hacer disquisiciones.
Piensa, por ejemplo,
en el puesto de vigilancia que está en la puerta.
No se sabe muy bien
para qué sirve.
Si para evitar la salida de los locos
o para evitar la entrada de los cuerdos.
Por lo primero,
no debieran preocuparse, creo.
Los que estamos adentro,
escuchamos radio,
miramos televisión,
quiero decir, estamos informados
de lo que pasa afuera.
Y muchas ganas de salir no tenemos.
Tampoco veo grandes multitudes
pugnando por entrar,
con enormes ganas de visitarnos.
Los aquí depositados, abandonados, olvidados
y otros ados,
vemos que los muchachos de la puerta
toman mate y fuman aburridos
(como nosotros)
todo el santo día.
Nadie entra.
Nadie sale.
La paz de los cementerios se nos hace rutina.
Y nuestras familias, por fin, duermen tranquilas.


Fotografía de Engin Akyurt

SI YO NO ESTUVIERA LOCA

Si yo no estuviera loca…
¿Qué estaría?
¿Muerta?
¿Desaparecida?
Y estar loca…
¿No es una manera -como otra cualquiera-
de desaparecer o de morirse?
Pero no filosofemos…¡no jodamos!
Si yo no estuviera loca estaría cuerda.
Haciendo la fila
para pagar la luz, el gas, el teléfono.
Haciendo otra fila
para pagar los impuestos.
Estaría mirando los clasificados.
Los informativos.
Estaría soñando
Con ser alta, flaca, rubia
-como las modelos-.
Estaría yendo de Shopping
por ejemplo.
No sé si lo resistiría.
Creo que no sabría qué hacer del otro lado.


Fotografía de Engin Akyurt

CONSEJOS PARA VISITANTES

Si Ud. hace caso omiso
De nuestra sonrisa desdentada,
De las contracturas,
De las babas,
Encontrará, le juro, un ser humano.
Si mira más profundo todavía,
Verá una historia interrumpida,
Que hasta por ahí, es parecida…
Si no puede avanzar,
si acaso le dan náuseas o mareos…
no se vaya…
antes, por lo menos,
deje los cigarrillos.

de Los Montes de la LocaEdiciones baobab, 1997
6º edición 2007


reeditado por Editorial Milena Caserola, 2020


Marisa Wagner 
(Huanguelén, Bs. As., Argentina, 1954 - 2012)
POETA/ESCRITORA/PSICÓLOGA SOCIAL/DOCENTE/ARTISTA/
MIEMBRO DEL FRENTE DE ARTISTAS EXTERNADOS DEL BORDA/
MILITANTE DE LOS DERECHOS HUMANOS
*entrevista en PERIÓDICO VAS
** entrevista en MANO A MANO
para leer + en LOLAKAPEDIA
+ en MOFFATT
su WEB



26 de julio de 2021

Melisa Gnesutta, 3 poemas 3 (+2)


Fotografía de Amanda Jasnowski

A NADO

Intento contener
todo el aire dentro
hasta el ahogo.
Salgo a flote con violencia
y veo el cielo empapado.

También aquí
respirar es un deseo.


Fotografía de Amanda Jasnowski

ÚLTIMO DÍA

El último día del verano
cada planta esconderá sus brotes
y bajará la savia
los frutos podridos
regarán la tierra
toda esta catedral que fue
el jardín
quedará vacía.
Los perfumes se irán
montados en mirlos y golondrinas
quedará sólo el olor del polvo
del pasto seco.
El último día del verano
estaré desnuda
agradecidamente desnuda
sin plumas ni pelaje
en las manos, mi propio cuerpo
silbando la crianza y la cosecha
a la espera de un nuevo jardín.


Fotografía de Amanda Jasnowski

DESMALEZAR

Te veía arrancar los yuyos
como en cámara lenta.
Hacías la tarde de rodillas
hasta que el pasto te iba chupando
y la humedad verde te subía por los pantalones.

Usabas un cuchillo para hurgar en la tierra.
El mango de madera se abría
y una tira de trapo
oficiaba de torniquete
para alargarle el destino.

Entraba, miraba dibujitos,
y cuando salía al patio te veía.
Seguías en cuatro patas
arrancando todo de raíz como cordero
hociqueando entre las margaritas
los gladiolos, los agapanthus azules,
puteando a caracoles y hormigas.

Todos quieren tener un jardín,
pero no saben del sacrificio,
repetías como justificando las horas
aunque no me hablabas a mí
o sí.
De vez en cuando me mirabas
y entornabas los ojos.
Acostumbrada a buscar gramones
no sabías cómo clasificar mi pastura.


Archipiélago Poesía volumen 38



B O N U S  T R A C K

Fotografía de Amanda Jasnowski

CONFESIONES A UN RÍO

Nos hemos encontrado tarde, 
río, oscuro, de tierra tu color.
Negado te fue  
mi cuerpo de niña
y a mí el asombro 
de tu vena hinchada, 
la explosión en creciente voraz. 
Conozco ahora
tu origen de arroyo
tu sed de lluvia
y tu muerte lenta. 
En la dignidad de tu cauce
el hombre y el caballo
se encuentran,
beben una misma agua
sin la amenaza del ahogo.
No hay yugo en tus corrientes
la violencia es nuestra.
¿En cuál de tus orillas 
lloraremos juntos?

Leído en su facebook



Fotografía de Amanda Jasnowski

LAS VISITAS

Las mujeres que de noche
me visitan
llevan en brazos
cachorros de león,
velas
o sus tijeras de coser.
Trazan un círculo
de fuego
y allí se clavan como puñales
a la espera de la danza.
En su lengua de aparecidas
adivino el éxtasis
el grito del ave en celo
que agazapada mide
la ausencia.
Ríen las mujeres
y dejan en mi cama
plumas,
hilos de seda.
¿Soy su amuleto
o su memoria?

Leído en su facebook




Melisa Gnesutta
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1984)
POETA/LICENCIADA EN LENGUA Y LITERATURA/PROFESORA
para leer una entrevista en EDITORIAL CARTOGRAFÍAS
para leer + en GRISELDA GARCÍA




Marta Lynch, No te duermas, no me dejes...




NO TE DUERMAS, NO ME DEJES…

No te duermas, no me dejes. Que la pequeña muerte no venga a sobornarnos.
Que no quede pendiente de mi angustiosa desazón, sola, frente al oscuro roble y a los hilos telefónicos que se mueven bajo el impulso del viento de un verano.
Este es un verano más. No me des la oportunidad de pensar que será el último.
Ha sido hermoso vivir la vida juntos y me desgarro pensando en que llegará un tiempo en el que alguno de los dos se irá.
La vida debería durar trescientos años, y aún así, pasados los trescientos, te estaría reclamando por una eternidad en la que vos y yo fuéramos los mismos.
Llámalo amor.
Llamémosle matrimonio.
Llamemos en auxilio de ambos esa fortaleza mental que libra de la nostalgia y de la melancolía.
Quererse de esta manera es un hecho antinatural.
Es contra natura oponerse lo persistente, lo que dura, lo que permanece, a la fatal finitud.
Uno de los dos o los dos estamos errados, amor mío. Uno de los dos debe desprender sus dedos de los dedos del otro.
Pero no hoy.
Todavía no.
Demos otra vuelta de tuerca a la historia que nos ocupó la vida.
No me dejes caer de esta mutua compañía que nos hace bien y nos gratifica.
Ahuyentá el sueño que viene hacia vos como un viento bendito.
No te duermas, no me dejes.
Recuperemos la luminosidad celeste, ahora que algunos creen vernos viejos y que estemos tan jóvenes como para continuar con la aventura de modo que hasta el sueño en que caemos juntos nos reúna.
Espero – oíme – que de este modo amable nos sorprenda el otro largo sueño.

f r a g m e n t o


No te duermas, no me dejes (Cuentos),
Editorial Sudamericana, Bs. As., 1985



Marta Lynch -Marta Lía Frigerio-
(Buenos Aires, Argentina, 1925 - 1985)
ESCRITORA/LICENCIADA EN LITERATURA
de No te duermas, no me dejes (Cuentos),
Editorial Sudamericana, Bs. As., 1985
para leer una nota en INFOBAE
para leer + en EL BLOG DE HELIOS

25 de julio de 2021

Bea Medicine, Ina 1979


Dancing Lakota women, 1993
Fotografía de Horst Wackerbarth
INA 1979

Una mujer de muchos nombres
todas las designaciones de familia
Tuwin: tía
Conchi: abuela
Hankashi: prima
Ina: madre
todas honorables,
todas buenas.

INA 1979

A woman of many names 
all kinship designations-.
Tuwin-aunt.
Conchi-grandmother.
Hankashi—female cousin.
Ina-mother
all honorable,
all good.




Beatrice "Bea" Medicine
(Bismarck, Dakota del Norte, EE.UU., 1923 - 2005)
POETA/ANTROPÓLOGA/EDUCADORA/ERUDITA/LAKOTA
«Ina 1979» en Beth Brant (ed.), A Gathering of Spirit: Writing and
Art by North American Indian Women, Montpelier, Sinister Wisdom Books, 1984
W.W.Norton Company, 1995
Traducción para RIMAGabriela Adelstein

24 de julio de 2021

Fátima Maldonado, La amaba...

Obra de Paula Rego - Love (1995)

La amaba y por la eternidad
la despedazaré,
el puñal que introduje
en las aurículas
cercenando el riachuelo
de las venas
será ahora amante
de Rosalía,
penetrará su espalda
buscando el corazón,
la vasija de la muerte
no es refugio
suficiente,
en el Infierno no hay
medias medidas.
Nos quedamos juntos
en el territorio condenado.
A pesar de la jauría de perros,
la dilaceración,
la brutal repetición del crimen
por los siglos de los siglos,
yo y mi amada
estamos libres de Dios
hasta el fin del mundo.

Amava-a e pela eternidade
irei dilacerá-la,
o punhal que enbrenhei
nas aurículas
cerceando o riacho
das veias
será agora amante
de Rosalia,
penetrará as costas
buscando o coração,
a redoma da morte
(...)





Fátima Maldonado
(Santo Amaro, Sousel, Portugal, 1941)
Reside en Lisboa
POETA/PERIODISTA/CRÍTICA LITERARIA
Comissariado para a Europália 91, Portugal, 1991
para leer + en ANTONIO MIRANDA
+ en CITADOR

20 de julio de 2021

Nathalie Quintane, Zapatos (+1)


 Vittoria Ceretti by Fanny Latour-Lambert 

ZAPATOS
f r a g m e n t o s

En un auto, si estoy sentada junto al conductor, y frena de golpe, inmediatamente levanto mis pies, apoyo mis zapatos sobre la guantera.

Si, por doblar una pierna, pongo uno de mis pies en la silla donde estoy sentada, puedo apoyar el mentón sobre la rodilla.

Un zapato parece mucho más grande, cuando me acuesto boca abajo delante de él.

Acostada, si levanto mi pie, consigo tapar el sol

Cuando un papel se pega a la suela de mi zapato, y sigue pegado mientras camino, intento despegarlo con el otro zapato.

Ilustración de Xuan Loc Xuan

Atar los cordones es algo que puedo hacer con los ojos cerrados (o en un cuarto a oscuras)

Puedo atar mis cordones mientras pienso en otra cosa

Cuando no puedo sacarme de encima la música con la que me despierto (sigo cantando mentalmente haga lo que haga) me resulta difícil atarme los cordones sin seguir la canción, o, sin, al mismo tiempo, seguir la canción maldiciendo por no poder olvidarla

Por suerte, con frecuencia, atarme los cordones me permite pensar en otras cosas. Tengo, simultáneamente, un gesto y un pensamiento bastante autónomos uno del otro

Me veo, aprendiendo a aceptar la actividad intelectual del atarse los cordones. Cada vez que me ato los cordones, se me ocurre una ráfaga de proposiciones, que, siempre, anoto. Después de anotar me desato los cordones y de inmediato los vuelvo a atar, para generar nuevas ideas.




B O N U S  T R A C K 

Me llamo Nathalie Quintane
nací el 8-3-64
vivo en Digne-les-Bains
frecuentemente escribo frases simples
publiqué mis primeros textos en revistas
hago lecturas en voz alta en bibliotecas o auditorios  


Je m'appelle Nathalie Quintane
je suis née le 8-3-64
j'habite à Digne-les-Bains
j'écris souvent des phrases simples
j'ai publié mes premiers textes dans des revues
je fais des lectures à voix haute dans des bibliothèques ou des salles publiques


Hello my name is Na-tha-lie-quin-ta-ne
I was born in 1964 in Paris, France
I live in the south near the Côte d'Azur
my style is simple, but sometimes complicated
I published my poems in avant-gardists, or less avant-gardists, reviews
I can read on my lips or in my head if you want.



Nathalie Quintane 
(París, Francia, 1964)
Reside en Digne-les-Bains
POETA/ESCRITORA/PROFESORA/PERFORMER



16 de julio de 2021

Emily Fragos, 2 poemas 2


Fotografía de Hellen van Meene

REHÉN


Dios está en los perros
ese que se mueve en círculos, ese
lleno de costras, aquel que lleva collar
que observa y observa
y a pesar de todo trata de olfatear la tierra y la hierba
en el desamparo y el silencio torrencial
flaquearon mis piernas, se calentaron mis ojos de vidrio
y nos fue dado
que incluso dormidos
nos volvamos, lloremos, recitemos a gritos: 
“la ciudad ha sido conquistada y el pequeño rey
tendrá que marcharse,” dementes e inalcanzables
aún seguimos así

HOSTAGE

for W.S. Merwin

God is in the dogs
The one who turns in circles, the one
With scabs, the one who wears the collar
Who stares and stares
And tries in spite of it to smell the dirt and grass
In the abandonment, torrential muteness
My knees loosened, my glassy eyes of crystals warmed
And it was given
Even should we sleep
Turn weep recite, screaming, “the city is conquered and the little king
Will have to go,” insane and unreachable
We are still here



Traducción de Natalia Carbajosa


*

Fotografía de Neil Winokur

EL CAMINO

Hay tan poco en lo que basarse: una pálida
temblorosa mano mientras me detengo sobre ti,
mis dedos trazando las palabras en la página,
una lengua extranjera que aprendes
para un viaje sin mí. Estarás
bien, digo. Envolverás tu lengua
alrededor de estos sonidos y serás entendido,
se te dará lo que deseas: una hogaza de pan,
cambio por tu dinero, una muñeca antigua
con ojos violentos. Las pinturas cuelgan
en las paredes, detrás del vidrio, esperando
que las admires. Su belleza quejumbrosa
se moverá dentro de ti y caminarás
de vuelta a tu hotel a través del parque
que conozco bien. Pasé años caminando
su camino entrecortado, un gato gris en mis brazos,
moviéndose hacia ti, ciego, en otra vida.

Leído en TALLER KAIKO

THE PATH

There is so little to go on: a pale
trembling hand as I stand over you,
my finger tracing the words on the page,
a foreign language you are learning
for a journey without me. You will do
fine, I say. You will wrap your tongue
around these sounds and be understood,
be given what you desire: a loaf of bread,
change for your money, an antique doll
with violent eyes. Paintings are hanging
on walls, behind glass, waiting for you
to admire them. Their plaintive beauty
will move through you and you will walk
back to your hotel through the park
I know well. I spent years there walking
its bridle path, a gray cat in my arms,
moving toward you, blind, in another life.


de Little Savage, Grove Press, 2004




Emily Fragos 
(Estados Unidos)
Reside en Nueva York
POETA/PROFESORA
para leer + en POETAS SIGLO XXI

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...