5 de junio de 2012

Carina Sedevich, 2 poemas 2


Don't give up dreaming © Esther Steinbach



2


He decidido mirar por la ventana.
Todo cae mientras yo miro por la ventana.
Mientras me caliento el pecho con el sol.
Miro las telarañas entre las rejas
finas, tornasoladas.
Miro las volutas de hierro, sencillas
las que eligió Rodolfo.
He decidido mirar por la ventana
de esta casa enorme.
Acá iba a crecer un hijo nuestro.
Las piñas se amontonan en los árboles.
Acá íbamos a tener una pileta.
Y el color de las paredes iba a ser arena.
He decidido mirar por la ventana.
Inmóvil en la silla, como en un hospicio.
Ver los rosales plantados y olvidados
que crecieron sin darnos una flor.
Los yuyos del invierno, las agujas
que caen de los pinos, las gramillas.
El gris de los ladrillos que costaron tanto.
He decidido mirar por la ventana.
Repasar en silencio la alegría perdida
con esta ropa vieja de todos los inviernos.


3

Es la hora en que es preciso escribir.
Hay que salvar el día
de hundirse. Hoy
vale por tantas tardes que ví pasar
callando. Hoy
no es más triste que otras veces
esta hora.
No es mayor la soledad
sino más vieja
como si nadie nunca hubiera estado.
El hueso del silencio
conocido y raspado por mis manos.
El hueso de ser una
sola, durante todo el trecho.
El hueso de haber sabido siempre.

Sin embargo tuve la duda del amor...
Se me ofreció en alguna de sus formas
y vi salir el sol por el oeste
y palpitar la tierra
y edulcorarse el mar.
Hallé que el frío no cortaba
que ciertas flores supuraban
me senté bajo un sauce para oírlo
y me aburrí.
Me decía siempre que de mí
huían las felicidades.
Me llamaba siempre inmerecida.

Entonces tuve la deuda del amor.
Y no hay camellos que alcancen para eso
ni arena caminada
ni las piernas, ni las vulvas entregadas.
Nada de eso
paga la estafa del amor.

No hay agua sobre la cuál escribir
tantas partidas.
Me quitaron lo que nunca tuve
y siempre supe que no había tenido.
Me dieron y me rapiñaron
el hueso de mi soledad.






Carina Sedevich
(Santa Fe, Argentina, 1972) 
Vive en Villa María
de Como segando un cariño oscuro, Llantodemudo Poesía, 
Córdoba, 2012
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6 comentarios:

vera eikon dijo...

La duda del amor, la duda de la vida....Dudo que existan certezas. Lo que creo saber es aquello que siento, que a veces escribir me salva el día....

EG dijo...

Salva...seguro que salva!!!

Leo Mercado dijo...

Coincido con vera.

Francisco. dijo...

"Hay que salvar el día de hundirse."

Ella es la que salva todos mis días de hundirse.

Como escritora excelente, como madre iniguable.

EG dijo...

Hermoso Francisco...

ojalá un día yo reciba esas palabras.

Gracias!!!

Anónimo dijo...

gracias hijito amado... gracias emma, las vas a recibir sin ninguna duda. abrazo enorme para ambos.

carina.

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