27 de febrero de 2025

Alicia Waisman, Emma


Mia Wasikowska en Madame Bovary
Dirección de Sophie Barthes

EMMA

(…) toute l’amertume de l’existence lui semblait servie sur son assiette…..”
"Madame Bovary"
Gustave Flaubert (1857)
(pag.87 – collection Le livre de poche – Editions Librairie Générale Française – 1961)

I

Mi llanto
no estremece tu olvido.
El espacio
entre mi llanto y tu olvido 
no cabe en estos versos.



II

Emma recorre
la textura del antebrazo de Rodolfo.

Sus dedos finos y blancos 
palpan/ huelen /rozan/acarician 
poesía
donde no la hay.



III

¿Quién silencia la voz de Emma? 
Ella nos grita a los ojos.
Pero entre su voz y nuestros ojos 
no hay nada.

Ningún puente entre su angustia 
y nuestro vacío.



IV

¿Quién hace callar mi femenino?
¿Quién le quita la palabra a mi deseo?
¿Quién decide mis arpegios?
¿Quién altera mi escuela de lunas, 
quién les agrega frío y blancura?



V

El mayor acelerador de partículas del mundo, el LHC del CERN, anunció haber descubierto una categoría de partículas los pentacuarks, de cuya existencia se sospechaba pero nunca había sido demostrada por los científicos.
Página 12 (15 de julio de 2015)

Sin embargo, no hubo descubrimiento que meciera 
     su deseo. 
La voz de Emma fue envenenada. Caminó sola.
Y toda su dulzura quedó escondida entre los pliegues  
     de los pentacuarks 
en la sombra.



VI

No son sus ojos los que hablan 
ni su pelo
ni su boca.
Es su soledad.
Emma ríe hacia ninguna parte.

Se disuelve.
De ella queda sólo el grito. 
No un rumor.
No un silencio 
un grito

                                                          perpetuo.



VII

Un piano es como una orquesta.
Y basta un libro 
para contar
la historia de los sueños del mundo.

Sólo Charles es nada más que un hombre, sólo uno.



VIII

Emma dibuja su muerte a cada paso. 
Hace cumbre en el dolor y desde él 
hacia allí se arroja.

(Desdicha sin estrépito)



IX

El estruendo del vino 
cuando cae en la copa 
la estremece.
Es un fuego, 
se apaga.
Pero
las voces del fuego no se callan: 
crepitan en su garganta.
Ella bebe y acaricia con la lengua 
el borde de la copa.
No se sonroja.

Abre un nuevo tiempo.



X

Su realidad: su fantasía.

Su pensamiento no está acalambrado.



XI 

Ve solamente su deseo.

No ve
el abismo que se acerca.

Mira el salón de baile: las espigas bailan mejor.



Alicia Waisman
(Buenos Aires, Argentina)
POETA/LICENCIADA EN CIENCIAS ANTROPOLÓGICAS/
PROFESORA/TRADUCTORA
de Suite Francesa 1857-1968, Barnacle, 2024

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