5 de agosto de 2011

Ana Pérez Cañamares, Generaciones


Fotografía de Lars Botten
GENERACIONES

Antes de morir, mi madre dijo mamá, ven
mientras me miraba sin verme,
yo dije mamá, quédate
abrazando su cuerpo diminuto
envuelto en pañales y olor a talco;
mi hija dijo mamá, no llores
y me acarició la cabeza consolándome.

Cuando mamá murió, durante unos segundos
no tuvimos muy claros los lazos que nos unían
no supimos quién se había ido
y quién se había quedado
ni en qué momento de nuestras vidas
estábamos viviendo
o muriendo.




Ana Pérez Cañamares 
(Santa Cruz de Tenerife, España, 1968)
de La alambrada de mi boca, Editorial Baile del Sol, 
Tenerife, 2007
para leer MÁS
su BLOG


16 comentarios:

Antonio dijo...

Me ha quedado un nudo en la garganta. Y no quiero que se vaya.

Blue dijo...

Me encanta cuando se dicen cosas profundas con palabras sencillas.
Besos.

Darío dijo...

Impecable impecable impecable. Hay una confusión de sensaciones en ese instante funesto.

Aka dijo...

Qué bonito!

Errata y errata dijo...

Cuando tenga pañales y olor a talco, olvide los nombres de mis seres queridos y la vida sea la que veo pasar por la ventana, ruego que mis hijos sean los suficientemente generosos como para dejarme ir.
Un poema soberbio.

Isabel dijo...

Tan doloroso y tan real...
Este me lo habias enviado al correo y tengo que confesar que mientras leia los poemas de ella(muchos hablan de su madre) mis lagrimas caian y caian...

Besotes

vera eikon dijo...

Cuando nos sintamos desvalidos "mamá" será la palabra que nos vendrá a la boca. Es un poema doloroso y hermoso. Besos

La lectora dijo...

Gracias:

http://lalectoraenlaciudad.blogspot.com/2011/08/la-lectora-agradece.html

EG dijo...

Es un GRAN poema de Ana, porque encierra tantas emociones juntas y tantas imágenes yuxtapuestas...es hermoso.
Y como bien decís Blue, con palabras sencillas...

Antonio, lo leí en muchas ocasiones y siempre me pasa lo mismo, me lleva a un lugar conocido, el amor filial.

EG dijo...

Joven, sé que la leés, compartimos esta amistad. Beso.

Aka, un abrazo ;)

Maia, va a ser así. Sos su maestra.
Yo llegué unos minutos tarde al hospital, pero el día anterior lo compartí entero con mi padre y mi hija. Y esas charlas existieron. Con un dolor en el alma lo dejé ir.

EG dijo...

Isza, un abrazo.

Vera, sabés que si? mis abuelos dijeron esas palabras antes de partir, los cuatro!

Lectora, no hay de qué. Un gusto enorme.
Suerte!!!

Mixha Zizek dijo...

Emma me gusta mucho, hay mucha ternura en el poema, besos


Siempre conozco nuevas escritoras contigo, eso me encanta :)

Fati dijo...

HOLA, MUY LINDO TU BLOG.
ME SEGUIS? Y TE SIGO :D

Renato Rondinelli Mendoza dijo...

mi guitarra se llama ana, mi madre se llama ana, la chica que aun no me quiere se llama ana, antes de leer el poema lei el nombre de la autora y senti un dolor hermoso. Mas que nacer y morir todos los dias siempre hay que despertar para que el dolor no nos distriaga tanto. Buen poema Ana. Gracias Emma.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Gracias por compartir las palabras y las emociones, y ya van muchas veces que aquí digo gracias.

Malena dijo...

Mami,
te trajeron de una isla, te educaron bajo el sol
luego el mundo se complica y ya nadie te lo explica,
por eso es que algunas noches
yo te escucho murmurar
por eso es que algunas noches
yo te escucho que rezás
diciendo Mami.


Adrián Abonizio

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