27 de noviembre de 2016

Johanna Godoy, 4 poemas 4 (+1)





CASA DE MUJERES

Mi casa está habitada por mujeres

Deambulan perdidas
y estrellan sus cabezas contra los muros
o se alzan de puntillas y gestan discursos

Veo pieles de melocotón
o surcos más profundos
mientras todas se aman
y lo más importante
me quieren

Compartimos
el último labio roto
y el próximo manifiesto
sobre el desamor

Mi vida es esta casa de locas
sonámbulas de ternura

Se jalan los pelos
mientras las hormonas calientan sus cuerpos
y se preguntan
si aún será bueno entre ellas

Ya nadie se arriesga a salir del convento










SUFICIENTE

Si fui piedra
soporté lluvia
golpeé y rodé, rodé, rodé

Si fui agua
me resigné al cauce
auné siempre
en torrentes límpidos y frescos

Si fui aire
topé, cambié, me moví
en viajes incansables
fui respirable y alguna vez me corrompí

Si fui fuego
ardí solo
dí calor e incendié
sin miramientos ni piedad

Haya sido esto o lo otro
he vivido
de acuerdo a creencias
sabiendo que
fui suficiente
ante mi propia alma

(de Danza Implacable, Guatemala: Editorial Cultura, 2002)









IDIOSINCRASIA

Si yo creyera
que la vida es apuñalar
la espalda de cualquiera
mientras me desgajo en sonrisas
o cambiar de opinión
según el viento salvador
que sople
sin importar
principio alguno

Si yo lanzara piedras
al espejo del pozo
con sonrisa sardónica
y fuera
el mejor y único modo
de existir

más me valdría
cortar mi lengua 
y mis manos
cegar mis ojos
lanzar mis restos
al abismo
o reducirme
a un puñado de ceniza
con la esperanza
de abonar la tierra y
ser por un minúsculo instante
un motivo de alegría

(de Danza Implacable, Guatemala: Editorial Cultura, 2002)











Soy lapidaria
                         (ante todo)
con pecados,
dudas
y contradicciones
quiero tirar
la primera piedra


(de Lapidaria, Premio Abrapalabra 1992, Universidad Rafael Landívar)











JOHANNA DIXIT




Yo me planteé: Basta de este mito, pues una tiene vida propia y la felicidad está a cargo de una misma. Entonces hay que matar a Penélope, aceptar la soledad como condición propia y de todo ser humano. Debemos dejar de esperar que llegue la felicidad, que él regrese y cumpla con nuestras expectativas. Ya no nos preguntemos: ¿Dónde andará?, ni tejamos eso como excusa para no aceptar a otros en nuestra vida. Más bien, invirtamos en nosotras mismas. Las mujeres podemos acumular toda la sabiduría sin dejar de ser humanas; sin dejar de amar, odiar o sentir dolor”. 

Cita extraída del reportaje publicado en: www.uweb.ucsb.edu/-jgodoy2.htm 




Johanna Godoy
(Ciudad de Guatemala, Guatemala, 1968)
para leer más en: REVISTA MANDRÁGORA
y MÁS
su blog: SIBILA DE LUNA
para leer sobre su obra en: DIÁLOGOS LATINOAMERICANOS 9



1 comentario:

carlos perrotti dijo...

"Haya sido esto o lo otro
he vivido
de acuerdo a creencias
sabiendo que
fui suficiente
ante mi propia alma"

Impresionante poeta.

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