23 de septiembre de 2015

Ollie Schminkey, Dos camas individuales


Fotografía de Smith Eliot


DOS CAMAS INDIVIDUALES

Mi pareja y yo dormimos en dos colchones individuales

pegados el uno al otro
para hacer como si tuviéramos
una cama lo suficientemente grande
para ambes.

A veces,

al movernos al dormir,
las camas nos alejan
deslizándose
más y más
y nos despertamos
con un hueco enorme entre ambes.
Anoche,
ella me encontró llorando en la cocina.

Me ofreció sus manos,

como se ofrece un vaso de leche caliente con miel,
pero mi tristeza
no necesita dulzura.
He llorado tanto durante toda mi vida
que ha dejado de ser emocionante o peligroso.

Me alegro de que a mi pareja no la hayan violado nunca.

Me alegro de que nunca haya sentido su boca
convertirse en cenizas.
Pero a veces
quema demasiado la soledad
de sentirte vacío de valor
sin nadie
que lo entienda.

Cuando hablo

de la asquerosa sensación de él
permaneciendo en mi cuerpo
incluso cuatro años después,
los ojos de ella son un cielo abierto lleno de compasión.

Compasión, la emoción que nos sacia cuando hablamos del hambre.


Ella no tiene que abandonar el teatro cuando la violación entra en escena.

El gatillo apuntando a la cabeza
no la amenaza a ella.

Es muy simple hablar

lo mucho que te avergüenza
que estas mierdas sigan pasando en el mundo
cuando tú nunca has tenido que sentirte avergonzada
por reclamar la palabra “superviviente”.

Lo que implica que

el mayor reto al que ella se enfrenta en su día a día
es decidir qué comer para desayunar.

Lo que implica que

a veces yo me despierto y hay tantísima distancia entre nosotres
que sólo encuentro el sólido suelo de madera
donde esperaba encontrarme su cuerpo.

Lo que implica que

yo la quiero,
pero mi vida es ese trabajo de mierda 
que ella nunca fue lo suficientemente pobre
como para tener que seguir manteniendo.

El sufrimiento no es ningún concurso.

Yo no gano ningún premio.

No hay nada romántico

en las cicatrices en mis caderas,
lo que hay  es una enorme barrera lingüística,
nuestra diferencia estrangula cada conversación.

Vamos a comprar al supermercado

y cada hombre en la parada de autobús
lleva puesta la cara de mi violador.
Ella dice la palabra Amor
con una voz 
ligeramente fuerte
y las manos de él
empiezan a tirarme contra el suelo.

Cómo puedo explicarle a ella

que un “Buick” no es sólo un tipo de coche?
Es un jodido cementerio.

Que no puedo tener sexo con las luces encendidas

porque lo vería a él allí.
Cómo puedo explicarle por qué nuestra habitación es siempre tan oscura?

Cuando ella me habla del instituto,

habla de chicos con unas manos tan inexpertas
que no tenían ni idea de cómo tocar un cuerpo
y todo en lo que yo puedo pensar
es en cómo él
no me quitaba jamás
las manos de encima.
Por dios,
cómo le explico que a veces llorar y tener sexo
se sienten igual?

Pero amar a alguien significa inventar tu propio lenguaje.

Significa convertirla en el bunker durante el tornado,
convertirla en el lugar seguro.

Significa convertir sus manos en una pregunta

y ver sus manos alejarse cuando la respuesta es “No”.
En este nuevo lenguaje, borramos la compasión
y escribimos en empatía.
Definimos Distancia 
como una excusa para reordenar toda la geografía,
nombramos a la catarsis del llanto
esa forma en que tras un buen polvo
o tras un buen llanto
me siento tan cansade
que podría, simplemente, colapsar.

Y no,


la tristeza no es fácil,
esta conversación no es fácil,
pero ser fácil
no es sinónimo
de Valer la pena.

Así que nos despertamos en medio de la noche

y colocamos de nuevo
nuestros colchones
juntos.





TWO TWIN BEDS

My partner and I sleep in two Twin beds pushed together, so we can pretend we own a bed big enough for both of us.

Sometimes when we move in our sleep the beds slide father way from each other, and we wake up with this gaping hole between us.


Last night she found me crying in our kitchen,

she offered me her hands like a glass of warm milk with honey, but my sadness requires no soft touch. I’ve cried often enough if my life that it is no longer exciting or dangerous.

I’m grateful my partner  has never been raped, I’m grateful her mouth has never turned more ash than tongue, but sometimes it is so lonely feeling worthless all by myself.

When I talk about the sickening feeling of him that lingers, even four years later, her eyes are a sky full of pity, the emotion that feasts while it talks about the starving.

She doesn’t have to leave the theater during the rape scene, the trigger warning does not apply to her,

it is so easy to talk about what a shame it is when you’ve ever had to feel ashamed of claiming the word survivor,

which is to say that the most difficult thing about her is what to chose for breakfast.

Which is to say sometimes I wake up, and there’s so much distance between us there’s only the hard wood floor where I thought her body would be.

Which is to say I love her, but my life is a shitty job she’s never been poor enough to have to keep.

Suffering is not a contest, there’s is no prize if I win,

there is nothing romantic about the scars on my hip bones. But there is a language barrier, our differences strangle every conversation.

When we go to buy groceries, every man wears my rapists face. She says the word love a little to forcefully, and his hands are pushing me down.

How do I explain to her that a Buick is not just a type of car, it is a grave yard.

That I cannot have sex with the lights on because I am able to see him there. How do I explain to her why our room is always so dark?

When she talks about high school, she talks about the boys who inexperienced hands didn’t know how to touch a body. And all I can think of is how he didn’t know how to keep his hands off. My God! How do I explain to her that sometimes crying, and having sex, feels like the same thing.

But loving someone means inventing your own language. It means turning herself into a basement during a tornado, and turning herself into a safe space.

It means turning her hands into a question, and it means turning her hands away when the answer is no. In this new language we erase pity, and write in empathy. I do not need her to be sorry. I just need her to be listening. In this new language we call trigger just an excuse for her to see another side of me. We call distance an excuse to rearrange geography. We call crying catharsis, the way after good sex or a good cry I feel so tired I could just collapse.

And no,

the sadness is not an easy one, this conversation is not an easy one.
But easy and worthwhile are not synonyms.
So we wake up in the middle of the night, and push our beds back together.





ph Emily Van Siclen
Ollie Renee Schminkey
POETA/MÚSICO/ARTISTA/GENDERQUEER
Traducción de Carmen Callejo
Propuesta de traducción de Emma Gunst
en FACEBOOK
para leer MÁS
su WEB
(*) NOTA DE LA TRADUCTORA:  
Ollie se clasifica a sí misme como "género neutral"
Es une activiste transexual genderqueer. 
Por este motivo, la gramática y pronombres que le definen son neutros 
por lo que la traducción de su poema se ha realizado también en sus propios pronombres









1 comentario:

una chica de ojos marrones dijo...

ufff... uno de esos poemas que te remueve entera...
gracias, como siempre...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...