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2 de agosto de 2020

Mónica Alicia Spesso, 6 poemas 6 (de Herencia I)


Fotografía de Tabitha Soren

ENTREGADAS  

Nos rodeaban como los postes de un corral, 
nos elegían, nos sacaban a bailar 
por el brete de mesas, sillas, patas, curiosos.
Los ojos hambrientos puestos en los trofeos, 
la ansiedad de ser escogidas,
no quedarnos sentadas por horas,
y dejar las faldas con arrugas delatoras.
Nos dejábamos guiar,
por el deseo de los otros,
sin percibir el propio.




Fotografía de Tabitha Soren

PURA CURIOSIDAD

No fue el fuego que incendia los cuerpos en las películas.
Tampoco la armonía de dos sexos hamacándose.
Ni fue risas o travesura, como me hubiera gustado.
Nada de eso fue la primera vez.
Fue pura curiosidad,
saber qué hacían las otras chicas
cuando después de bailar los lentos
buscaban con disimulo sus abrigos de paño,
y sin mirar a nadie
se iban acompañadas,
desaparecían en los vidrios empañados
de un auto en pleno invierno.




Fotografía de Tabitha Soren

COSAS QUE NO SE CUENTAN

Le conté que su abuela materna 
había abortado ochenta años atrás,
que su abuela paterna, 
sesenta.
Le conté que sus tías maternas 
lo habían hecho cincuenta años atrás,
que las tías paternas habían abortado también
treinta años antes.
Que su madre, veintisiete años atrás.
Que me lo habían contado,
que todos sabían, que todos callaron,
que todas tenían pena en la boca.




Fotografía de Tabitha Soren

HERENCIA

Lavar tu camisa a mano
de vez en cuando,
tirar el agua a las plantas
en un aguacero corto y certero
como lo hacía mi madre,
tenderla en las sombras
para que no desvanezca el color.




Fotografía de Tabitha Soren


SOLO ESO

La impotencia me dominó.
Me puse a planchar,
lo único que podía hacer.
Podría haber tirado una piedra.




Fotografía de Soragrit Wongsa


MEJOR ME CALLO

Si me quedo en silencio
hablo demasiado,
mejor me callo.





Mónica Alicia Spesso
(Sacanta, Córdoba, Argentina, 1961)
Reside en Las Varillas, Córdoba
PROFESORA/TRADUCTORA DE INGLÉS/
LICENCIADA EN LENGUA INGLESA
poemas inéditos de la serie Herencia
para escucharla en PÁGINAS ELEGIDAS
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en INSTAGRAM

17 de julio de 2019

Ada Limón, 2 poemas 2


s/d del autxr

UN NUEVO HIMNO NACIONAL

La verdad es que nunca me ha gustado el Himno
Nacional. Si lo piensas bien, no es una buena 
canción. Notas demasiado altas para la mayoría de nosotros con the rockets
red glare y luego están las bombas.
(Siempre, siempre, hay guerra y bombas.)
Una vez, lo canté en mi escuela secundaria y 
hasta la tenaz banda estudiantil desafinó.
Pero la canción no significaba nada, solo una convocatoria
al campo de juego, algo con que debíamos cumplir antes
del tumulto de la juventud. ¿Y qué de las estrofas
que nunca cantamos, la tercera que dice "ningún refugio
podrá salvar al asalariado y al esclavo?” Quizás,
la verdad es que cada canción de este país
tiene una tercera estrofa desconocida, algo brutal
serpenteando debajo de nosotros mientras cantamos a ciegas
las notas altas mientras rociamos cerveza en las gradas,
esperando que nuestro equipo gane. No me malinterpretes, sí me
gusta la bandera, como ondula en el viento
como el agua, elemental, y más cuando se hace humilde,
y se rodilla, asida por alguien que
lo ha perdido todo, cuando no es un arma,
cuando titila, cuando se pliega tan perfectamente
para conservarla hasta que la necesites, hasta que puedas
amarla otra vez, hasta que la canción en tu boca sepa a
sustento, una canción donde las notas las cantan 
hasta los bosques atemporales, las llanuras de hierba rala,
la Garganta del Río Rojo, el puñado de tierra aún
no envenenada, esa canción que es nuestro derecho natural,
que se canta en silencio cuando es difícil continuar,
que suena como los dedos ásperos de alguien tejiendo
en los de otro, que suena como un fósforo encendido
en una cueva sin fin, la canción que dice mis huesos
son tus huesos, y tus huesos son mis huesos,
¿y no es eso suficiente?

A NEW NATIONAL ANTHEM

The truth is, I’ve never cared for the National
Anthem. If you think about it, it’s not a good
song. Too high for most of us with “the rockets
red glare” and then there are the bombs.
(Always, always, there is war and bombs.)
Once, I sang it at homecoming and threw
even the tenacious high school band off key.
But the song didn’t mean anything, just a call
to the field, something to get through before
the pummeling of youth. And what of the stanzas
we never sing, the third that mentions “no refuge
could save the hireling and the slave”? Perhaps,
the truth is, every song of this country
has an unsung third stanza, something brutal
snaking underneath us as we blindly sing
the high notes with a beer sloshing in the stands
hoping our team wins. Don’t get me wrong, I do
like the flag, how it undulates in the wind
like water, elemental, and best when it’s humbled,
brought to its knees, clung to by someone who
has lost everything, when it’s not a weapon,
when it flickers, when it folds up so perfectly
you can keep it until it’s needed, until you can
love it again, until the song in your mouth feels
like sustenance, a song where the notes are sung
by even the ageless woods, the short-grass plains,
the Red River Gorge, the fistful of land left
unpoisoned, that song that’s our birthright,
that’s sung in silence when it’s too hard to go on,
that sounds like someone’s rough fingers weaving
into another’s, that sounds like a match being lit
in an endless cave, the song that says my bones
are your bones, and your bones are my bones,
and isn’t that enough?



Fotografía de Tabitha Soren

EL CONTRATO DICE: NOS GUSTARÍA QUE LA CONVERSACIÓN
FUERA BILINGÜE

Cuando vengas, trae tu more-
nidad para asegurarnos de complacer
a los financiadores. Vas a marcar este
recuadro; estamos solicitando un subsidio.
¿Tienes algún poema que trate de
adolescentes con problemas? Bilingüe es mejor.
¿Te gustaría venir a cenar
con los jefes y sorber tequila Patrón? 
¿Nos contarías historias que nos hacen
incómodos, mas no cómplices?
No leas ese en que eres
igual a nosotros. Nacidos en una casa verde,
con jardín, no nos digas cómo recogiste
tomates y los comiste en el suelo
viendo buitres despedazar a los huesos
de otra ave en la carretera. Léenos el
que es sobre tu padre robando los rines
después de que un colega dijo que eso es lo que hacen
los de su estirpe. Dinos cómo vino
a la reunión vistiendo un poncho
y trató de venderlos de nuevo al hombre a
quien se los robó. No menciones que tu padre
era profesor, hablaba inglés, amaba
hacer cerveza, amaba el béisbol, cuéntanos
otra vez sobre el poncho, los rines,
cómo los robó, cómo hizo justamente
lo que dijo que no hizo.

THE CONTRACT SAYS: WE'D LIKE THE CONVERSATION
TO BE  BILINGUAL

When you come, bring your brown-
ness so we can be sure to please
the funders. Will you check this
box; we’re applying for a grant.
Do you have any poems that speak
to troubled teens? Bilingual is best.
Would you like to come to dinner
with the patrons and sip Patrón?
Will you tell us the stories that make
us uncomfortable, but not complicit?
Don’t read the one where you
are just like us. Born to a green house,
garden, don’t tell us how you picked
tomatoes and ate them in the dirt
watching vultures pick apart another
bird’s bones in the road. Tell us the one
about your father stealing hubcaps
after a colleague said that’s what his
kind did. Tell us how he came
to the meeting wearing a poncho
and tried to sell the man his hubcaps
back. Don’t mention your father
was a teacher, spoke English, loved
making beer, loved baseball, tell us
again about the poncho, the hubcaps,
how he stole them, how he did the thing
he was trying to prove he didn’t do.




Ada Limón
(Sonoma, California, EE.UU., 1976)
de The CarryingMilkweed Editions, 2018
National Book Critics Circle Award for Poetry
Traducción de Beverly Pérez-Rego
para leer más en BUENOS AIRES REVIEW
MÁS
su WEB

28 de mayo de 2019

Maricruz Patiño, Hora de parir


Fotografía de Tabitha Soren
HORA DE PARIR

En la ventana los eucaliptos agitan su cabellera espesa y verde
sus olores envuelven el gemido ...
la sala de partos también es verde aunque lo más terrible es el viento
se me rebela de pronto el soplo que es la vida
lluvia con sol es marzo casi la primavera
-contracciones cada minuto de 42 segundos-
la muerte llama el amor respira el tronco y la raíz permanecen inmóviles
la ventana sólo deja anudar nubes y hojas
ah este sueño este sudor que te recorre el cuerpo
reconociendo el laberinto de sus ramas
el hedor de la parca que nos ronda siempre
                                                           inmóvil la alameda
- usaremos simplemente un bloqueo
se agitan las cabelleras el tallo que se prolonga en mi vientre
                                                                                 va a cortarse
(sólo los cortes permiten los retoños)
mis brazos se quieren alzar al cielo
                                                          estoy atada
los pirules en su fruto sangran
la imagen fluye en el destello de la lámpara salpicada de rojo
y las ramas se vuelven y me miran más que nunca.
Este animal sale del interior de una cueva
lo único que le recibe es el mundo
la marea está aquí y en todas partes
se contagian los vientos y los ápices doblegan suavemente
                                                             sus pezones de virgen
nada hay contra las marismas prematuras
sólo el cuerpo -se mantiene en su sitio dando forma a lo vivo
así después de este dolor interno comienzo a darle apenas sus raíces.




Maricruz Patiño 
(México DF, México, 1950 - 2025)
POETA/ESCRITORA/ENSAYISTA/GUIONISTA DE CINE Y TV
de La circunstancia pesa, UNAM, 1979
y + en DIARIO INCA

19 de marzo de 2019

Margaret Atwood, Una mujer pobre aprende a escribir


Fotografía de Tabitha Soren


UNA MUJER POBRE APRENDE A ESCRIBIR

Está en cuclillas, los pies desnudos,
abiertos, sin
gracia; la falda metida alrededor de los tobillos.

Tiene la cara marchita y agrietada.
Parece vieja,
más vieja que nadie.

Probablemente tiene treinta años.
Sus manos, también arrugadas y agrietadas,
garabatean con torpeza. Su pelo está escondido.

Escribe con un palo, laboriosamente,
en la tierra húmeda y gris,
mientras frunce, con ansiedad, el ceño.

Escribe letras grandes, anchas.
Ahí está, terminada,
su primera palabra hasta ahora.

Nunca pensó que podría hacerlo,
ella, no.
Eso era para otros.

Mira hacia arriba, sonríe
como disculpándose,
pero no lo hace; esta vez, no; ahora sí lo hizo bien.

¿Qué está escrito en el barro?
Su nombre. No podemos leerlo.
Pero lo podemos adivinar. Mira su cara:

¿Es una Flor gozosa? ¿Radiante? ¿Sol reflejado en el Agua?




A POOR WOMAN LEARNS TO WRITE

She squats, bare feet
splayed out, not
graceful; skirt tucked around ankles.

Her face is lined and cracked.
She looks old,
older than anything.

Shes probably thirty.
Her hands also are lined and cracked
and awkward. Her hair concealed.

She prints with a stick, laboriously,
in the wet grey dirt,
frowning with anxiety.

Great big letters.
There. Its finished.
Her first word so far.

She never thought she could do this.
Not her.
This was for others.

She looks up, smiles
as is apologizing,
but shes not. Not this time. She did it right.

What does the mud say?
Her name. We cant read it.
But we can guess. Look at her face.

Joyful Flower? A Radiant One? Sun on Water?






Margaret Atwood 
(Ottawa, Canadá, 1939) 
POETA/ENSAYISTA/NARRADORA/CRÍTICA/ACTIVISTA
en The Door, Mariner Books - Houghton Mifflin Harcourt, 2009
de La puerta, Editorial Bruguera, 2009
Traducción de Pilar Somacarrera Íñigo
para leer MÁS
su WEB

16 de enero de 2019

Amanda Durán, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Amanda Jasnowski


CONSTRUÍ UN MURO CON LOS RESTOS

construí un muro con los restos de mis hermanos
oriné en la primera piedra
para que no se sintieran solos

bajo la lluvia
se mojan los huesos y los labios

pero nada envejece.

de Ovulada, MAGO Editores, 2007 / Amargord Ediciones, Madrid, España, 2008




s/d del/la autor/a de la fotografía

FILOSOFÍA DE UNA TARDE DE ENERO

Uno no sabe si caerse de rodillas
levantarse en un tornado
derramarse en reverencia
hacerse tromba o esas cosas
que uno parece que se hace
cuando un pinchazo de cielo nos revienta la cabeza,
o un pedazo de pelo se confunde en la sangre
uno no sabe
y se defiende con el mazo
con la punta de la lengua
o con la espalda
de una cosa tan extraña y deprimida
a punto de levantar el sombrero
y retirarse,
qué debiera hacer uno en estos casos
no se lo plantea en el degüello
y parte a vacaciones la esperanza
con la mochila rota
y de maleta
cuando el amor se va
o cuando vuelve,
cuando un dolor tan feo
cuando un ojo
uno no sabe que hacer cuando el derrumbe
cuando no hay dios
o hay muchos
(sobretodo)
ni cuando estuvo allí y allí lo busca
ni donde se perdió
y entre pensarlo
ansioso de guardar fechas y bretes
se pierde el tiempo en sueños por pedazos
el olvido es así
y así se posa
viejo en algún banco de madera
tan espantado queda.

-punto a parte-

Las ganas de entender refunfuñando,
llora
una pulga llora
una madre llora,
había que encontrar sentido a todo
cristo en una esquina… llora.

(había que encontrar sentido a todo).




B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Tabitha Soren

El niño dibuja flores con sangre de sus dedos:
la casa
la cerca
los alambres de púa
en el río pintado un pato muerto
...de hambre
de hambre

el niño también muerto.

poema inédito 




Amanda Durán -Daniela Pizarro Durán-
(Santiago, Chile, 1982-2025)
Residió en Lima, Perú
para leer una entrevista 
y + poemas en BLOG TIERRA AMARILLA
y en HETEROGENESIS

9 de noviembre de 2018

Emilia Gutiérrez, 4 poemas 4 (+3)


Fotografía de Tabitha Soren
AUGURIOS

Sigo con anhelo
el augurio brillante
que me devela el camino
de lo que soy, de lo que fui.
He aprendido mucho
más hoy brilla el camino,
y en ningún otro momento
es tan tibia la luz,
tan fulgurante.

Insisto en lo que me asombra,
me acerco a lo que me interpela
desde eras antepasadas,
de antigüedad mineral
como el círculo que constela
el amor en mi,
como las plantas
como la película de mi vida
antes de que existan las películas.

Amo el ser y enciendo el fuego
de tu vida antes que pase la noche.
Volveremos a encontrarnos;
es fácil leer el futuro
cuando se entiende que el tiempo
sólo es un lienzo
desplegado.



Fotografía de Tabitha Soren

VIRTUD VERDE

He unido mi experiencia
a la virtud del bosque:
Allí aprendí  lo siguiente:
 las cosas mueren,
resucitan, viven, lamen, recorren,
desean, sufren, faltan.
Me siento orgullosa
de ser de la estirpe
que abraza.

El ardor
no se pronuncia.
El crecimiento
no se escribe.
En el bosque
No hace falta:
aquí
sólo
se ama.




Fotografía de Tabitha Soren
EL VIAJE

Llegar a ser nuestra propia mujer
Esa que nosotras amamos
Esa que somos cuando nos amamos
Buenas, feas, hermosas y malas:
Ser mujer no es ser una estatua.

Aún cuando la decisión potencial
De recorrer un camino
Todavía era palabra callada
Por nuestras lenguas:
Ese motor inefable,
Ese querer lo lejano,
Nos acercaba.

Y el ardor de nuestras piernas,
y los desvelos de tantas mañanas
de estar en pie a pese a nuestras ganas.
Somos mujeres. 
Y llegar a ser mujer es buscar
lo inalcanzable
donde sea que haga falta.

Y en ese viaje, 
nos han reprimido,
nos han ceñido los recorridos
o nos han matado el anhelo 
antes de que el anhelo nazca.

El destino de todas es morir
si a una sola la matan.
El destino de todas es sentir
el pronunciamiento de lo infinito
fogueándonos el alma.

Cuando una de nosotras llega,
cuando una de nosotras se alcanza
a sí misma en la noche más larga
y se jura amor eternamente,
y se lame la herida en carne viva
salva la vida de sus hermanas.

Cuando en una de nosotras nace
una vida que nos crece desde el alma,
un proyecto que nos enciende 
el rostro de ganas
una virtud que se enaltece
después de haber sido ocultada,
es como si en todo el cielo brillaran
lámparas de nuestras hermanas.

Todo se deshace dentro nuestro como si nos extrañara.
y es que ser de nosotras mismas hace falta
y es que sabemos cuando nos hacemos falta
y es que es necesario extrañarse, para poder volver a casa.



Fotografía de Tabitha Soren
ARBORESCENCIA

Tu mirada siembra
frutos que veo en tus ojos.
El momento en que te miro
soy árbol de esa semilla.



B O N U S  T R A C K



DOMÉSTICO

Ver una película
llorar
lavar la ropa
llorando.
Inclinarse
ver los almácigos
de pimiento.
Observar sus raíces
del tamaño de mi uña
más pequeña.
¿de verdad son esas
las raíces
de donde nace un pimiento?

Muchas cosas, mi amor
nacieron casi siempre
de casi nada.
DOS PALABRAS

Leí que donaron un corazón
al hombre que vive
al final de aquella avenida
y vos y yo, mi vida
sin podernos asir
el cartílago de una mano
en esta noche de luces
renegadas
e infinitas.



¿PARA QUÉ ESCRIBO?

Una ventana
hacia la montaña
revela
más hermosura y misterio
que cualquier palabra.





Emilia Gutiérrez
(Tucumán, Argentina, 1986)
POETA/LICENCIADA EN COMUNICACIÓN SOCIAL/
GESTORA CULTURAL/COLLAGISTA
de El azúcar de la fábula (poemario inédito)
para leer + en EMMA GUNST


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