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2 de noviembre de 2012

Cristina Peri Rossi, 4 poemas 4

Fotografía de Karrah Kobus


AFRODITA

Y está triste
como una silla abandonada
en la mitad del patio azul
Los pájaros la rodean
Cae una aguja
Las hojas resbalan
sin tocarla
Y está triste
en mitad del patio
con la mirada baja
los pechos alicaídos
dos palomas tardas
Y un collar
sin perro
en la mano
Como una silla vacía.



Fotografía de Karrah Kobus


 REMINISCENCIA

No podía dejar de amarla porque el olvido no existe
y la memoria es modificación, de manera que sin querer
amaba las distintas formas bajo las cuales ella aparecía
en sucesivas transformaciones y tenía nostalgia de todos los lugares
en los cuales jamás habíamos estado, y la deseaba en los parques
donde nunca la deseé y moría de reminiscencias por las cosas
que ya no conoceríamos y eran tan violentas e inolvidables
como las pocas cosas que habíamos conocido.



Fotografía de Karrah Kobus


LA PASIÓN

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

(de Babel bárbara, 1991)




Fotografía de Karrah Kobus

No quisiera que lloviera
te lo juro
que lloviera en esta ciudad
sin ti
y escuchar los ruidos del agua
al bajar
y pensar que allí donde estás viviendo
sin mí
llueve sobre la misma ciudad
Quizá tengas el cabello mojado
el teléfono a mano
que no usas
para llamarme
para decirme
esta noche te amo
me inundan los recuerdos de ti
discúlpame,
la literatura me mató
pero te le parecías tanto.





Cristina Peri Rossi 
(Montevideo, Uruguay, 1941) 
Reside en España
ESCRITORA/POETA/LICENCIADA EN LITERATURA COMPARADA/PERIODISTA/TRADUCTORA
de Diáspora, 1976
para leer MÁS

9 de octubre de 2012

Patricia Venti, 2 poemas 2

Fotografía de Karrah Kobus
El amor es una
habitación
atiborrada de nombres y citas mil veces aplazadas.

Él,
un rompecabezas detrás de las palabras,
para no escuchar mis juramentos,
creer mis sueños,
vivir mis mentiras,
encerró el deseo en un frasco.

Hoy,
regalo todas mis heridas al mejor postor:

"Por favor, pase sin tocar
pase y vea
Por favor, sin tocar"

y espero al menos
su sonrisa de complicidad
cuando mi vida se convierta
en una trampa del lenguaje.

L’amore è una
stanza
strapiena di nomi e appuntamenti mille volte rimandati.

Lui
un rompicapo dietro le parole,
per non ascoltare i miei giuramenti,
credere i miei sogni
vivere le mie bugie,
ha chiuso il desiderio in una bottiglietta.

Oggi vendo tutte le mie ferite al miglior offerente:

“Per favore, passi senza toccare
Passi e guardi
Per favore, senza toccare”

E spero almeno 
Il suo sorriso di complicità
quando la mia vita diventi

un inganno del linguaggio.


Fotografía de Karrah Kobus

AUTOBIOGRAFÍA

Compré una pizarra
donde voy anotando los planos correspondientes:

picado/contrapicado
aire/mirada
O sea la regla de los tres tercios.

Yo,
es el lugar egocéntrico que ocupo. 

Mi vida es problemática, 
caótica, casual. 

La autoexperimentación
y el desorden son parte de mi rutina.

Desde la adolescencia
sufro de insomnio 
y tomo diazepam para dormir.

Soy una mujer poco práctica, 
es decir, consecuente con los sueños:
dejé de usar tacones

y fantaseo todas las noches con un hombre 
que cada día olvido su nombre cada día)

Basta ya,
-no pienso repetirlo dos veces-
estoy enamorada.





Patricia Venti 
(Maracaibo, Venezuela)
POETA/ENSAYISTA/LICENCIADA EN LETRAS/
MÁSTER EN LITERATURA IBEROAMERICANA/
DIPLOMADA EN LEXICOGRAFÍA
su BLOG

2 de septiembre de 2012

Cecilia Pavón, Bicicleta robada secuestrada


Fotografía de Karrah Kobus

BICICLETA ROBADA SECUESTRADA

Quizás la revolución está en sus cuerpos y yo no la vea

Esta es la historia de una bicicleta robada
Sólo sé que cerca del canal está el dueño
o la dueña
Cerca del canal,
cerca de un canal
Pero he olvidado el nombre de las calles

Una madrugada salimos de beber de un bar revolucionario
y mi bicicleta estaba atada accidentalmente a otra,
una cadena se enredaba por entre los cables del freno y
la mantenía
sujeta a un poste
Todos se iban
en taxis,
en colectivos,
en autos que estaban llenos
y a mi bicicleta, yo no la podía sacar
tuve que dejarla ahí

Si alguien la encuentra
rompe el candado
y se la lleva
pero de todas formas era robada,
comprada a muy bajo precio
en el mercado de pulgas
o en un patio de atrás sospechoso
a una mujer inmigrante
a quien que no se le entendía muy bien lo que decía,
pero de todos modos decía:
“esta ser bicicleta mia vieja”
“esta no ser robo”

Son las tres de la tarde de un día de verano con viento
Los árboles que hasta ahora había visto secos
se mueven demasiado cargados
de hojas rebosantes de vida
En lugar de nieve, hebras de pólen alargadas que vuelan
como insectos
Alguien ató su bicicleta accidentalmente a la mía
no sé si es un accidente o es un robo
no sé si es un robo o es la verdadera dueña
que sé que existe porque un día se me acercó en un parque

Yo no soy la verdadera dueña, yo la compré
por ese precio tan bajo
en ese patio
de atrás
o mercado de pulgas
a una mujer con acento extranjero
de pelo largo y jeans gastados
que decía
“no peligro, esta ser bicicleta mía pasado”

Luego de conocer la felicidad de de la bicicleta
estar sin ella es como vivir sin alas

Pasaban los días y la bicicleta seguía ahí en el Puente
el dueño no la venía a desatar, era verano, volaba el polen
manchado de sol
yo pedía bebidas que me hacían mal
como espresso
café
negro
sin leche
miraba la bicicleta desde el otro lado del Puente, y lloraba

La bicicleta rosada atada
a través del cable del freno
por error
a la bicicleta celeste, oxidada, de un desconocido

El secuestro de la bicicleta robada sucede
durante la única semana de sol del año

Las grandes cosas
las cosas raras
suceden en momentos de decisión o de locura
por ejemplo:
dejar su país,
cortar el cable del freno
con una pinza para liberar a la bicicleta,
disfrutar,
gozar
con el crimen,
romperle la rueda a la otra bicicleta o
tirarle ácido al asiento
Algo así.

La bicicleta era mi única fuente de diversión
Ahora que está llegando el verano
y hay pocas horas de verdadera noche
la bicicleta era mi mejor,
mi única amiga
Es tonto decirlo
es hasta tan simple
pero con la bicicleta paseando por la ciudad
me sentía libre
la ciudad era como un paisaje
que yo podía ver gratis
pasando a toda velocidad
por la ventana de un tren inter-city
sólo que la ventana no tenía marcos
era una ventana sin límite
y rosada
una ventana con forma de bicicleta rosada
robada
comprada a una chica
que decía “no ser peligro, no robado, mía antes bicicleta”

Yo sabía que era robada
igual la compré
Un día en un parque se acercó
la verdadera dueña
una mujer de unos treinta años
y dijo que esa sería su bicicleta
pero yo la defendí con uñas y dientes
inventé una historia extrañísima
complicada
con muchas etapas
de cómo esa bicicleta había
venido de París en barco
en correo, desarmada
en una caja de cartón
enviada como obsequio por un ex-amante

¿Si me quitan la bicicleta
qué más me queda acá?
Sí,
están los Cafés Revolucionarios
donde se discute el futuro del mundo
Pero nada,
nada
puede compararse
con ella.


BICICLETA ROUBADA SEQUESTRADA

Talvez a revolução esteja em seus corpos e eu não a veja

Essa é a história de uma bicicleta roubada
Sei apenas que perto do canal está o dono
ou a dona
Perto do canal,
perto de um canal
Mas esqueci o nome das ruas

Uma madrugada saímos depois de beber em um bar revolucionário
e minha bicicleta estava presa acidentalmente a outra
uma corrente se enredava por entre os cabos do freio e
a mantinha
sujeita a um poste
Todos iam embora
em táxis
em ônibus
em carros que estavam cheios
e eu não podia pegar minha bicicleta
tive que deixá-la ali

Se alguém a encontrar ali
vai quebrar o cadeado
e levá-la embora
mas de qualquer jeito era roubada
comprada por um preço muito baixo
no mercado de pulgas
ou em um quintal de fundos suspeito
de uma mulher imigrante
não se entendia muito bem o que ela dizia
mas de todo modo dizia:
“esta ser bicicleta minha velha”
“esta não ser roubo”

São três horas da tarde de um dia de verão com vento
As árvores que até agora estavam secas
movem-se extremamente carregadas
de folhas transbordantes de vida
Em vez de neve, fibras de pólen alongadas que voam
como insetos
Alguém prendeu sua bicicleta acidentalmente à minha
não sei se é um acidente ou um roubo
não sei se é um roubo ou se é a verdadeira dona
que sei que existe porque um dia se aproximou de mim em um parque

Eu não sou a verdadeira dona, eu a comprei
por este preço tão baixo
neste quintal
nos fundos
ou mercado de pulgas
de uma mulher com sotaque de estrangeira
de cabelos compridos e jeans gastos
que dizia
“não perigo, esta ser bicicleta minha passado”

Depois de conhecer a felicidade da bicicleta
Estar sem ela é como viver sem asas

Passavam os dias e a bicicleta seguia ali na ponte
o dono não vinha desatá-la, era verão, voava o pólen
manchado de sol
eu pedia bebidas que me faziam mal
como expresso
café
preto
sem leite
olhava para a bicicleta do outro lado da ponte e chorava

A bicicleta rosada presa
através do cabo do freio
por engano
à bicicleta celeste, oxidada, de um desconhecido

O sequestro da bicicleta roubada acontece
durante a única semana de sol do ano

As coisas grandes
as coisas raras
acontecem em momentos de decisão ou de loucura
por exemplo:
deixar seu país,
cortar o cabo do freio
com um alicate para liberar a bicicleta,
desfrutar
gozar
com o crime
quebrar a roda da outra bicicleta ou
jogar ácido no banco
Algo assim.

A bicicleta era a minha única fonte de diversão
Agora que está chegando o verão
e são poucas as horas de verdadeira noite
a bicicleta era a minha melhor,
minha única amiga
Sei que parece besteira
é até tão simples
mas passeando de bicicleta pela cidade
me sentia livre
a cidade era como uma paisagem
que eu podia ver de graça
passando a toda velocidade
pela janela de uma trem inter-city
só que a janela não tinha caixilhos
era uma janela sem limite
e rosada
uma janela com forma de bicicleta rosada
roubada
comprada de uma garota
que dizia “não ser perigo, não roubado, minha antes bicicleta”

Eu sabia que era roubada
mesmo assim comprei
Um dia em um parque chegou para mim
a verdadeira dona
uma mulher de uns trinta anos
e disse que aquela era sua bicicleta
mas eu a defendi com unhas e dentes
inventei uma história estranhíssima
complicada
com muitas etapas
de como essa bicicleta tinha
vindo de Paris de barco
pelo correio, desmontada
em uma caixa de papelão
enviada como presente por um ex-amante

Se me tiram a bicicleta
o que mais me resta aqui?
Sim,
há os cafés revolucionários
onde se discute o futuro do mundo
Mas nada
nada
pode se comparar
a ela.

(Traducción al portugués de Marília Garcia,
revista Inimigo Rumor número 20)




Cecilia Pavón 
(Mendoza, Argentina, 1973)
POETA/NARRADORA/TRADUCTORA/ARTISTA/
LICENCIADA EN LETRAS
de Gabriela, los hombres y yo, Ediciones Belleza y Felicidad, 2002
extraído de: REVISTA MODO DE USAR&Co.
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