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26 de septiembre de 2022

Marge Piercy, ¿De qué están hechas las chicas grandes?

Fotografía de Katarzyna Widmanska
 My body is not a cage/Mi cuerpo no es una jaula

¿DE QUÉ ESTÁN HECHAS LAS CHICAS GRANDES?

La construcción de una mujer:
una mujer no está hecha de carne,
de hueso y nervio,
de vientre, pechos, hígado, codos y dedos de los pies.
Se manufactura como un auto deportivo.
Se remodela, reajusta y rediseña
todas las décadas.

Cecilia en la universidad había sido la seducción misma.
Se retorcía entre las barras como una anguila de seda,
con las caderas y el culo que eran una promesa, y la boca
fruncida con el labial rojo oscuro del deseo.

Nos visitó en el 68 y todavía usaba pollera
ajustada hasta la rodilla y el mismo labial rojo oscuro,
mientras yo bailaba por Manhattan en minifalda
con los labios pálidos como leche de damasco
y el pelo suelto como las crines de una yegua. Oh, queridas,
¿Me creí superior en ese momento,
le pasara lo que le pasara a la pobre Cecilia?
Ella ya estaba fuera de moda, fuera de juego,
descalificada, desdeñada, des-
membrada del club del deseo.

Miren las fotos de las revistas de moda
francesas del siglo XVIII:
el siglo de la última fantasía para damas
forjada en seda y corsés.
El miriñaque les corría la cadera un metro
para cada lado, la cintura apretada,
la panza comprimida por las maderas.
Los pechos con relleno abajo y a los costados
servidos como manzanas en un bol.
El piecito preso en una zapatilla que
jamás fue pensada para caminar.
Y arriba de todo un colosal dolor de cabeza:
el pelo como pieza de museo, ornamentado
a diario con cintas, grutas y floreros,
montañas y fragatas en plena
navegación, globos y lobos, al capricho
de un peluquero desatado.
Los sombreros eran tortas de casamiento rococó
que le hubieran hecho sombra al Strip de Las Vegas.
He aquí a una mujer en forma
con el exoesqueleto torturándole la carne:
una mujer hecha de dolor.

¡Y ahora qué superiores somos! Miren a la mujer
moderna:
delgada como cuchilla de tijera.
Corre todas las mañanas en una cinta,
se mete a gruñir y tironear
en una máquina de pesas y poleas,
con una imagen en mente a la que nunca
se podrá aproximar, un cuerpo de vidrio
rosa que nunca se arruga,
nunca crece, nunca desaparece. Se sienta
a la mesa y cierra los ojos a la comida
con hambre, siempre con hambre:
una mujer hecha de dolor.

Un perro o un gato se acercan,
se huelen el hocico. Se olfatean el culo.
Se gruñen o se lamen. Se enamoran
tan seguido como nosotras,
y con la misma pasión. Pero ellos se enamoran
o se apasionan a pelo,
sin miriñaque ni corpiño con push up
sin extirparse una costilla ni hacerse liposucción.
No es para los perros, ni machos ni hembras,
que los caniches se podan
como macizos topiarios.

Si solamente pudiéramos gustarnos en bruto los unos a los otros.
Si solamente pudiéramos querernos a nosotras mismas
como queremos a un bebé que nos balbucea en los brazos.
Si no nos programaran y nos reprogramaran
para necesitar lo que nos venden.
¿Por qué íbamos a querer vivir en una propaganda?
¿Por qué íbamos a querer flagelarnos las blanduras
hasta hacerlas líneas rectas como un cuadro de Mondrian?
¿Por qué nos íbamos a castigar con el desprecio,
como si tener grande el culo
fuera peor que la codicia o la maldad?

¿Cuándo vamos a dejar las mujeres de estar obligadas
a ver nuestros cuerpos como experimentos de ciencias,
como jardines que hay que desmalezar
como perros que hay que domesticar?
¿Cuándo una mujer va a dejar
de estar hecha de dolor?
 
WHAT ARE BIG GIRLS MADE OF?

The construction of a woman:
a woman is not made of flesh
of bone and sinew
belly and breasts, elbows and liver and toe.
She is manufactured like a sports sedan.
She is retooled, refitted and redesigned
every decade.
Cecile had been seduction itself in college.
She wriggled through bars like a satin eel,
her hips and ass promising, her mouth pursed
in the dark red lipstick of desire.

She visited in '68 still wearing skirts
tight to the knees, dark red lipstick,
while I danced through Manhattan in mini skirt,
lipstick pale as apricot milk,
hair loose as a horse's mane. Oh dear,
I thought in my superiority of the moment,
whatever has happened to poor Cecile?
She was out of fashion, out of the game,
disqualified, disdained, dis-
membered from the club of desire.

Look at pictures in French fashion
magazines of the 18th century:
century of the ultimate lady
fantasy wrought of silk and corseting.
Paniers bring her hips out three feet
each way, while the waist is pinched
and the belly flattened under wood.
The breasts are stuffed up and out
offered like apples in a bowl.
The tiny foot is encased in a slipper
never meant for walking.
On top is a grandiose headache:
hair like a museum piece, daily
ornamented with ribbons, vases,
grottoes, mountains, frigates in full
sail, balloons, baboons, the fancy
of a hairdresser turned loose.
The hats were rococo wedding cakes
that would dim the Las Vegas strip.
Here is a woman forced into shape
rigid exoskeleton torturing flesh:
a woman made of pain.

How superior we are now: see the modern woman
thin as a blade of scissors.
She runs on a treadmill every morning,
fits herself into machines of weights
and pulleys to heave and grunt,
an image in her mind she can never
approximate, a body of rosy
glass that never wrinkles,
never grows, never fades. She
sits at the table closing her eyes to food
hungry, always hungry:
a woman made of pain.

A cat or dog approaches another,
they sniff noses. They sniff asses.
They bristle or lick. They fall
in love as often as we do,
as passionately. But they fall
in love or lust with furry flesh,
not hoop skirts or push up bras
rib removal or liposuction.
It is not for male or female dogs
that poodles are clipped
to topiary hedges.

If only we could like each other raw.
If only we could love ourselves
like healthy babies burbling in our arms.
If only we were not programmed and reprogrammed
to need what is sold us.
Why should we want to live inside ads?
Why should we want to scourge our softness
to straight lines like a Mondrian painting?
Why should we punish each other with scorn
as if to have a large ass
were worse than being greedy or mean?

When will women not be compelled
to view their bodies as science projects,
gardens to be weeded,
dogs to be trained?
When will a woman cease
to be made of pain?



Marge Piercy  
(Detroit, Michigan, EE.UU., 1936)
POETA/NOVELISTA/ACTIVISTA SOCIAL 
de What Are Big Girls Made of?,  Alfred A. Knopf, 1997/2007
Versión en castellano de Sandra Toro
para leer + en EMMA GUNST
su WEB

16 de enero de 2021

Marge Piercy, 2 poemas 2 (+2)

Fotografía de Edward Sheriff Curtis
SER ÚTIL

La gente que más me gusta 
se tira de cabeza al trabajo 
sin perder tiempo en la playa
y se va nadando con brazada segura hasta casi perderse de vista.
Parecen haber nacido en ese elemento,
con las cabezas brillantes de las focas
rebotando como pelotas a medio sumergir.

Me encanta la gente que se pone su propio arnés, como buey a una carreta pesada,
que tira como búfalo de agua, con paciencia descomunal,
que forcejea en el barro y el lodo para que las cosas salgan,
que hacen lo que hay que hacer, una y otra vez.

Quiero estar con la gente que se sumerge
en su tarea, que se adentra en la tierra a cosechar
a trabajar en fila y a pasarse las bolsas,
que no son generales de salón ni desertores del campo
pero se mueven a un ritmo común
cuando se trata de entrar el alimento o de sacar el fuego.

El trabajo del mundo es común como el barro.
Mal hecho, ensucia las manos y se convierte en polvo.
Pero lo que vale la pena hacer bien
tiene una forma, limpia y evidente, que satisface.
Las ánforas griegas para el vino y el aceite,
los vasos hopi para guardar el maíz, los ponen en museos
pero es sabido que fueron hechos para usarse.
La jarra clama por llevar agua 
y una persona, por trabajo de verdad.

Traducción de Sandra Toro


Fotografía de Edward Sheriff Curtis

TO BE OF USE

The people I love the best
jump into work head first
without dallying in the shallows
and swim off with sure strokes almost out of sight.
They seem to become natives of that element,
the black sleek heads of seals
bouncing like half-submerged balls.

I love people who harness themselves, an ox to a heavy cart,
who pull like water buffalo, with massive patience,
who strain in the mud and the muck to move things forward,
who do what has to be done, again and again.

I want to be with people who submerge
in the task, who go into the fields to harvest
and work in a row and pass the bags along,
who are not parlour generals and field deserters
but move in a common rhythm
when the food must come in or the fire be put out.

The work of the world is common as mud.
Botched, it smears the hands, crumbles to dust.
But the thing worth doing well done
has a shape that satisfies, clean and evident.
Greek amphoras for wine or oil,
Hopi vases that held corn, are put in museums
but you know they were made to be used.
The pitcher cries for water to carry
and a person for work that is real.

de To Be of Use, 1973
en Circles on the WaterSelected Poems of Marge Piercy,
Alfred A. Knopf, 1982



*
Ilustración de toromuco

UNA OBRA DE ARTIFICIO

El bonsai
en su maceta vistosa
podría haber crecido veinte metros
en la ladera de una montaña
hasta que un rayo lo partiera.
Pero un jardinero
lo podó con cuidado.
Y mide veinte centímetros.
Todos los días mientras 
recorta las ramas
el jardinero canta,
ser chiquito y simpático,
doméstico y débil
es tu naturaleza, 
que suertudo, arbolito,
de tener una maceta donde crecer.
Con los seres humanos
hay que empezar bien pronto
a frenar el crecimiento:
los pies vendados,
el cerebro tullido,
el pelo en los ruleros,
las manos que 
tanto les gusta tocar.

Traducción de Sandra Toro
A WORK OF ARTIFICE

The bonsai tree
in the attractive pot
could have grown eighty feet tall
on the side of a mountain
till split by lightning.
But a gardener
carefully pruned it.
It is nine inches high.
Every day as he
whittles back the branches
the gardener croons.
It is your nature
to be small and cozy,
domestic and weak;
how lucky, little tree,
to have a pot to grow in.
With living creatures
one must begin very early
to dwarf their growth:
the bound feet,
the crippled brain,
the hair in curlers,
the hands you
love to touch.




*

B O N U S  T R A C K (x2)


Ahora soy una mujer muerta. Pero luché contra ellos. 
Lo intenté.
I'm a dead woman now. But I did fight them.
I tried.


*

Viajeros en el tiempo precedentes de un futuro que, nos advierten, sin nosotros y sin nuestro presente tal vez nunca llegue a existir: Puede que nos falles. 
Puede que, individualmente, no llegues a comprendernos o a luchar por tu propia vida y en tu propio tiempo. Los de tu tiempo podrían no llegar a luchar de modo alguno. Pero debemos luchar para llegar a existir, para seguir existiendo, para ser el futuro que acontece.

Woman on the Edge of TimeAlfred A. Knopf, 1976
Traducción de Helen Torres






Marge Piercy  
(Detroit, Michigan, EE.UU., 1936)
POETA/NOVELISTA/ACTIVISTA SOCIAL 
para leer una entrevista en EL CONFIDENCIAL
para leer + en EMMA GUNST
su WEB







5 de marzo de 2020

Diane di Prima, 6 Cartas Revolucionarias 6


Fotografía de Gerlovina Gerlovin

CARTA REVOLUCIONARIA, #1

apenas me doy cuenta que la inversión es en mí misma
no tengo otro
dinero para rescate, nada que canjear u ofrecer salvo mi vida
mi espíritu racionado, en trozos, esparcido sobre
la mesa de la ruleta, recobro lo que puedo
nada más que meter bajo las narices del maître de jeu
nada que lanzar por la ventana, ni bandera blanca
esta carne, toda la que tengo para ofrecer, hacerle el juego a
esta cabeza contigua, lo que de ella surge, mi movida
al escurrirnos sobre el tablero, siempre pisando
(esperamos) entre las líneas

Traducción de Agustín Abreu Cornelio



Fotografía de Gerlovina Gerlovin

CARTA REVOLUCIONARIA, #2

el valor de la vida individual el credo que nos enseñaron
para inspirar miedo e inacción, “sólo se vive una vez”
una cortina de humo, somos
interminables como el mar, no separados, morimos
un millón de veces al día, nacemos
un millón de veces, en cada aliento vida y muerte:
levántate, ponte los zapatos, comienza
alguien terminará

Tribu
un organismo, una carne, alentando júbilo como las estrellas
alentando en nosotros un destino, avanzar
unir las manos, ir al negocio, miles de hijos
lo verán cuando caigas, crecerás
mil veces en los vientres de tus hermanas

Traducción de Agustín Abreu Cornelio




Fotografía de Gerlovina Gerlovin

CARTA REVOLUCIONARIA, #3

almacena agua; deja claro tu punto al llenar la tina de baño
con el primer indicio de problemas: ellos apagaron el agua corriente
en el 4º distrito por todo un día durante los disturbios de Newark;
o aún mejor hazte el hábito
de mantener la tina limpia y llena cuando no se use
cámbiala una vez al día, debe estar en condiciones
para lavar, descargar los excusados cuando sea necesario
y cocinar, si no hubiese más remedio, pero es buena idea
mantener a la mano también agua embotellada
consigue un par de jarras de cinco galones y tenlas llenas
para cocinar

almacena comida; cosas secas como arroz y frijol se guardan mejor
duran más. SAL MUY IMPORTANTE: restablece
salud y energía también, ten al alcance un par
de libras de sal de mar y, porque estamos mimados, algunas latas
de atún, etc. para sostener la moral, sostener el sentido
de la ‘dieta balanceada’, la ‘ingesta de proteínas, recuerda
las tiendas pueden estar cerradas algún tiempo, los camiones
pueden no llegar a tu distrito por semanas, puedes sobrellevarlo indefinidamente
con 20 libras de arroz integral
20 libras de harina integral
10 libras de fécula de maíz
10 libras de alubias o soya
5 libras de sal de mar
2 litros de aceite
fruta seca y nueces
agrega nutrientes y una sensación de lujo
a esta dieta, un calabacín o un coco
en un lugar fresco de tu piso durará seis meses

recuerda que todos nosotros solemos comer menos
que el ‘americano promedio’ y llévalo con calma
antes de que nos demos
cuenta de nuestra hambre el resto estará desfalleciendo
acostumbrados como están a la carne y la leche fresca diariamente
y la ayuda llegará, hasta el día en que no llegue ayuda
y entonces te encuentres solo

acumula cerillos, ya que no somos buenos
en eso de frotar un palo con otro
la yesca es útil, si sabes usarla
no cuentes con estufa de gas, calentador de gas
luz eléctrica
ten una parrilla y carbón, ENCENDEDOR DE CARBÓN una ayuda
lámparas de queroseno y velas, aprende a mantenerte caliente
con tu aliento
recuerda el bendito hábito americano de amontonarse

Traducción de Agustín Abreu Cornelio



Fotografía de Gerlovina Gerlovin

CARTA REVOLUCIONARIA, #4

Que sea la propia gente
quien se deje crecer el pelo.
Que sean ellos quienes
se quiten los zapatos.
Que sean ellos quienes hagan el amor
duerman tranquilos
compartan cobijas, yerba e hijos
ellos no son flojos o temerosos
siembran plantas, sonríen
platican entre ellos. La palabra
les llegará: un toque de amor,
en el cerebro, el oído.

Regresamos con el mar, las mareas
regresamos tanto como nos vamos, numerosos
como la hierba, amables, insistentes, recordamos
el camino, nuestros bebés
se tambalean descalzos a través de las ciudades del universo

Traducción de Agustín Abreu Cornelio



Fotografía de Gerlovina Gerlovin

CARTAS REVOLUCIONARIA, #17

Todos vamos a tener que ajustarnos el cinturón
Ya que no podrá haber
Un cadillac y una casa de U$S 400000
Para cada uno
Simplemente
Porque el planeta no lo soportaría.

Sí habrá más que suficiente
Comida, suficiente
Para las “necesidades", los lujos
Habrá que tirarlos por la borda
Hasta el más pobre de nosotros
Tendrá que dejar algo de lado
Para vivir libre

Traducción de Dasbald



Fotografía de Gerlovina Gerlovin

CARTAS REVOLUCIONARIA, #34

A ver, hagamos una revolución, démosle
A cada hombre un auto
Una tv color, una heladera, antibióticos
Gratis, construyamos
Departamentos con una habitación para cada niño
Mullidos sofás de plástico, vitaminas, muchas,
Que llenen todos los requisitos
Que llegan por correo día tras día.
Gas libre, y electricidad libre e igual con el teléfono,
Nada de pagar alquiler. ¿Por qué no?

A ver, hagamos una revolución, apaguemos
La potencia del equipo, prendamos las estrellas
En la noche, volvamos a poner todo el metal
Dentro de la tierra, o al menos no lo saquemos más,
Hagamos miles de guitarras y flautas, enseñémosles a nuestras chicas
A curar con hierbas, aprendamos
A vivir en conjunto en espacios más pequeños, construyamos
Cabañas, o uno de esos refugios que los aborígenes sabían muy bien construir.
Hagamos volar en pedazos los oleoductos, convirtamos
Los autos en maceteros, esculturas, o en todo caso
Vayámosnos a vivir a los más grandes,
¿Por qué no?

Traducción de Dasbald




Diane di Prima 
(Brooklyn, New York, EE.UU., 1934 - 2020)
de Revolutionary Letters, May 1968-December 1971
City Lights BooksThe Pocket Poets Series: Number 27, 1971
para leer + en ANOTHER
MÁS

16 de octubre de 2019

Denise Levertov, Los mudos


Fotografía de Jenn Violetta, de la serie The Company of Wolves

LOS MUDOS

Esos gruñidos que los hombres usan 
al cruzarse con una mujer en la calle 
o en la escalera del subte

para decirle que es hembra
y que su carne lo reconoce,

¿son una especie de melodía,
un canto algo feo, cantado
por un pájaro de lengua partida

pero lanzados en pos de música?

¿O son rugidos asfixiados
de un sordomudo atrapado en un edificio
que lentamente se llena de humo?

Ambos, tal vez.

Esos hombres por lo general
no parecen ser capaces de hacer más que gemir,
sin embargo, una mujer, a pesar de sí misma,

sabe que le rinden homenaje:
si careciera de toda gracia
pasarían en silencio:
entonces no es sólo para decirle que ella es
un cálido agujero. Es una palabra

en lengua-pena, nada que ver con lo
primitivo o una lengua-prima;
una lengua magullada, contagiada, precipitada

hacia la decrepitud. Ella quisiera
deshacerse del homenaje, dis-
gustada, y no puede,

sigue zumbando en sus oídos,
cambia el ritmo de su andar, 
los afiches rotos en un pasillo vacío

le hacen eco,
rechinan con el estertor del tren que arriba.
Su pulso reticente

se acelera,
pero bajan de velocidad los vagones
y se sacuden al detenerse mientras su comprensión

sigue traduciendo:
"vida tras vida tras otra vida pasa

sin poesía,
sin decoro,
sin amor."

Traducción de Lisa Rose Bradford

THE MUTES

Those groans men use
passing a woman on the street
or on the steps of the subway

to tell her she is a female
and their flesh knows it,

are they a sort of tune,
an ugly enough song, sung
by a bird with a slit tongue

but meant for music?

Or are they the muffled roaring
of deafmutes trapped in a building that is
slowly filling with smoke?

Perhaps both.

Such men most often 
look as if groan were all they could do,
yet a woman, in spite of herself,

knows it's a tribute:
if she were lacking all grace
they'd pass her in silence:

so it's not only to say she's
a warm hole. It's a word

in grief-language, nothing to do with
primitive, not an ur-language;
language stricken, sickened, cast down

in decrepitude. She wants to
throw the tribute away, dis-
gusted, and can't,

it goes on buzzing in her ear,
it changes the pace of her walk,
the torn posters in echoing corridors

spell it out, it
quakes and gnashes as the train comes in.
Her pulse sullenly

had picked up speed,
but the cars slow down and
jar to a stop while her understanding

keeps on translating:
'Life after life after life goes by

without poetry,
without seemliness,
without love.'

de The Sorrow Dance, J. Laughlin por New Directions Pub. Corp., 1966/1967




Denise Levertov 
(Ilford, Essex, Inglaterra, 1923 - 
Seatle, EE.UU., 1997)
Nacionalizada norteamericana en 1955 
POETA/ENFERMERA
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