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22 de marzo de 2023

Susana Baquero, 2 poemas 2


Fotografía de Travis Huggett

Hay pastos largos detrás del andén,
se mueven con la brisa de la noche.
Observo el pañuelo húmedo de una niña,
la presencia de su padre
que toma su mano
porque es inminente la partida.
Mientras el tren se demora,
la madre sujeta un bichito de luz
sobre su pelo
y yo me conmuevo
por la forma de brillar,
la belleza y el espanto,
cómo la intermitencia enciende y apaga
los recuerdos de la niña,
su infancia de ausencias,
la corazonada de que después de la guerra
casi nunca nadie regresa ileso.

(pág. 23)



Fotografía de Travis Huggett

Estás solo entre horas impenetrables
pero hay equidad
en ese extenso camino a casa:
hay luces detrás de las ventanas,
los vecinos hacen ruido en la cocina,
una niña hilvana sueños de amapolas,
mientras la lluvia empapa todo el universo.
Rechina a lo lejos el motor de un auto.
Te gustaría que alguien también lo oyera.
Un viento sin apuro te acompaña
por esas calles farragosas
y todavía estás alerta
como una bestia sin dios.

(pág. 31)



Susana M. Baquero
(Villa Ballester, Bs. As., Argentina)
POETA/DOCENTE/MAGÍSTER EN CIENCIAS DEL LENGUAJE
de Pronto el verano y después, Editorial de los Confines, 2022
Edición al cuidado de la autora
para leer + en EMMA GUNST

15 de octubre de 2018

Susana Baquero, 4 poemas 4


Fotografía de Katy Grannan

Sobre la ventanilla de la lancha
pegan fuerte las aguas del río.
¿Qué oleaje, o tormenta o deseo
abrirán las compuertas 
de lo que pudo y no fue?
¿Qué día el cuerpo sumergido verá la luz
y con ella la extensión del delta,
los gigantes muertos,
la hilera de álamos
al costado del arroyo?
Mientras tanto, avanzo por el río
y pienso en mi destino:
ese hundirme en el suelo fangoso
con el golpe de las aguas,
saltar después a la tierra que acaricia,
respirar
y más tarde mantenerme en la superficie,
sobrevivir a la fragilidad.




Fotografía de Katy Grannan

Recuerdo la abierta fragancia del jazmín
el aliento del río propagando sueños,
el camino recto hasta el muelle
como una vara certera en mi vientre.
También recuerdo
haberme alejado del lugar extrañada,
vuelta hacia mí en un declive
y sentir mi finitud,
una leve explosión
frente al instante que perdura
bajo un mismo cielo.




Fotografía de Katy Grannan

Encender 
la radio,
el ánimo,
el abandono, 
el deseo.
Dejar 
que un temblor
se acomode 
en la palma de tu mano
como quien deja enraizada
una señal
en el desierto,
una vez más.



Fotografía de Katy Grannan

Pienso que es la última noche
y todavía nos quedan
iglesias, bares, caminos empinados.
Estamos solos y nos miramos
frente al umbral que precipita el viaje
para después partir, sin miedos
con los primeros soles.
De pronto, como en una pintura de De Chirico,
una luz cae cálida y alargada
sobre la estatua que cobra vida:
enigma que nos inquieta.
Transfiguradas torres de marfil
se agitan con el viento y abren una rampa
hacia la nada.
En la punta, un demiurgo con los ojos cerrados
acaricia la muerte.
Esta ciudad, como un animal fabuloso,
murmura sobre mis espaldas,
despierta los demonios de la tierra
y sacude sus cabezas dormidas.
Asedia, a veces, nuestra entrada al templo
entreteje imágenes, nos desorienta.
Como recompensa, antes del regreso,
comprendo que te amo
en esta, nuestra ciudad despierta,
en esta, nuestra ciudad con alas.





Susana M. Baquero
(Villa Ballester, Bs. As., Argentina)
POETA/DOCENTE
de Nunca nada tan lejosEdiciones en Danza, 2017
para leer + en EL BLOG DE SESAM
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