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4 de enero de 2020

Dorianne Laux, Florecer



Fotografía de Lumi Tuomi


FLORECER

Qué es una herida sino una flor
que muere en su descenso a la tierra,
saco de aroma lleno de guerra, bosque,
antorchas, algunos conflictos pasados,
ahora concluidos y superados. Una herida es un fuego
hundiéndose en sí mismo. La yesca sirve
solo por un tiempo, el tronco se mantiene
y aún se rinde, se derrumba
en su lecho de cenizas y arena. Quemé
mi mano cocinando a fuego lento,
esa llama sigue viva bajo mi piel,
el olor no es ingrato, la herida
hermosa como una peonía en pleno florecer.
Di adiós al desastre. Dale la mano
a lo desconocido, en lo que nos convertimos
después de haber sido destrozados
y regresamos a nuestro futuro, desnudos
y pequeños, zurcidos de nuevo
cicatriz por cicatriz.



BLOSSOM

What is a wound but a flower
dying on its descent to the earth,
bag of scent filled with war, forest,
torches, some trouble that befell
now over and done. A wound is a fire
sinking into itself. The tinder serves
only so long, the log holds on
and still it gives up, collapses
into its bed of ashes and sand. I burned
my hand cooking over a low flame,
that flame now alive under my skin,
the smell not unpleasant, the wound
beautiful as a full-blown peony.
Say goodbye to disaster. Shake hands
with the unknown, what becomes
of us once we’ve been torn apart
and returned to our future, naked
and small, sewn back together
scar by scar.




Dorianne Laux 
(Augusta, Maine, Estados Unidos, 1952)
POETA/PROFESORA
Traducción de Beverly Pérez-Rego
Originalmente publicado en Poem-a-Day - 17 Mayo de 2018-, 
por la Academy of American Poets
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su WEB

5 de noviembre de 2016

Dorianne Laux, Historias de familias


Fotografía de Peter Lindbergh


HISTORIAS DE FAMILIAS

Tuve un novio que me contaba historias sobre su familia,
cómo una vez una discusión terminó con su padre 
alzando una tarta de cumpleaños encendida con ambas manos
y tirándola por la ventana de un segundo piso. Así,
pensé, es como son las familias normales: rabia
enviada a través del alfeizar, aterrizando como un regalo
para decorar las aceras allá abajo. En la mía,
eran puños y golpes directos al plexo solar. Pero yo creía
que la gente en sus historias se amaba de verdad,
incluso cuando chillaban y reventaban a patadas
la puerta del armario, o empuñaban una silla como una botella
de champán barato, bautizando la pared,
peldaños explotando en pedazos.
Le dije que me sonaba inofensivo, la pompa y la furia
de los apasionados. Él dijo que era una maldición 
haber nacido en Italia y Católico, y que cuando él
miró por esa ventana, lo que él vio fue el momento
bruscamente destrozado. Pero todo lo que yo podía ver era una despampanante
tarta de tres pisos, balanceándose  como un barco maltratado por el temporal
encallando en la calzada, las velas humeantes rotas, naufragando
en las profundidades del azúcar glasé, unas pocas aún ardiendo.


FAMILY STORIES

I had a boyfriend who told me stories about his family,
how an argument once ended when his father
seized a lit birthday cake in both hands
and hurled it out a second-story window. That,
I thought, was what a normal family was like: anger
sent out across the sill, landing like a gift
to decorate the sidewalk below. In mine
it was fists and direct hits to the solar plexus,
and nobody ever forgave anyone. But I believed
the people in his stories really loved one another,
even when they yelled and shoved their feet
through cabinet doors, or held a chair like a bottle
of cheap champagne, christening the wall,
rungs exploding from their holes.
I said it sounded harmless, the pomp and fury
of the passionate. He said it was a curse
being born Italian and Catholic and when he
looked from that window what he saw was the moment
rudely crushed. But all I could see was a gorgeous
three-layer cake gliding like a battered ship
down the sidewalk, the smoking candles broken, sunk
deep in the icing, a few still burning.




HISTÓRIAS DE FAMÍLIAS

Tive um namorado que me contava histórias da sua família,
uma vez uma discussão acabou com o pai dele
a agarrar num bolo de aniversário todo enfeitado com as duas mãos
e a atirá-lo pela janela do segundo andar. Isso, 
pensei, é o que acontece numa família normal: raiva
arremessada pelo parapeito da janela, aterrando como um presente
que vai decorar o passeio lá em baixo. Na minha,
eram punhos e golpes directos contra a boca do estômago,
e nunca ninguém perdoou a ninguém. Mas, nas histórias dele, eu 
acreditava que as pessoas se amavam verdadeiramente umas às outras,
mesmo quando berravam e forçavam as portas dos armários
com os pés, ou levantavam uma cadeira como se fosse uma garrafa
de espumante barato, martirizando uma parede,
os degraus explodindo nos seus espaços vazios.
Disse-lhe que isso me parecia inofensivo, a pompa e a fúria
dos apaixonados. Ele respondeu que fôra uma maldição
ter nascido italiano e católico e quando olhou
pela janela o que viu foi esse momento
barbaramente destruído. Em contrapartida, tudo o que eu pude ver
foi um maravilhoso bolo de três andares a deslizar como um navio
maltratado até ao passeio, as velas partidas, afundando-se
cada vez mais no gelo, algumas ainda a arder.






Dorianne Laux 
(Augusta, Maine, Estados Unidos, 1952)
de Smoke, BOA Editions, Ltd., 2000
Traducción de Carmen Callejo
Propuesta de traducción de Emma Gunst
Traducido al portugués por Do trapézio, sem redes
para leer más en: ESPACIO LUKE
y MÁS
su WEB



4 de octubre de 2013

Dorianne Laux, Tan cerca


Fotografía de Anja Niemi

TAN CERCA

En la habitación donde nos acostamos
hay manchas de luz amarilla en las persianas cerradas
transpiramos uno sobre otro, trepamos
con nuestros dedos resbaladizos escalando las costillas
donde sea que nos toquemos, la carne
cobra vida. Cabeza y necesidad como animales
invisibles, muerde mi pecho, el suave
interior de los muslos. Lo que quiero
me acerco y simplemente lo tomo, ya sin delicadeza, 
como con las manos llenas el oscuro pan humano 
a puñados golosos. Los ojos, los dedos, la boca, 
sanguijuelas dulces del deseo. Mujer loca, 
cerebro lleno de abejas, mirá cómo se enroscan las palmas
en puños y golpean la almohada sin sentido. 
Y cuando, finalmente, mi cuerpo se entrega  
después saca de sí una sustancia salada
y arqueada con el dolor final, 
soy agradecida, y te daría cualquier cosa, lo que sea.
Si te hubiese amado estando tan cerca me hubiera matado.



THIS CLOSE 

In the room where we lie,
light stains the drawn shades yellow.
We sweat and pull at each other, climb
with our fingers the slippery ladders of rib.
Wherever our bodies touch, the flesh
comes alive. Head and need, like invisible
animals, gnaw at my breast, the soft
insides of your thighs. What I want
I simply reach out and take, no delicacy now,
the dark human bread I eat handful
by greedy handful. Eyes, fingers, mouths,
sweet leeches of desire. Crazy woman,
her brain full of bees, see how her palms curl
into fists and beat the pillow senseless.
And when my body finally gives in to it
then pulls itself away, salt-laced
and arched with its final ache, I am
so grateful I would give you anything, anything.
If I loved you, being this close would kill me.





Dorianne Laux 
(Augusta, Maine, Estados Unidos, 1952)
Traducción de Noelia Palma
Propuesta de traducción de Emma Gunst
para leer MÁS
su WEB

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