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8 de mayo de 2017

Carmen Camacho, Letra pequeña


Fotografía de Amber Ortolano
LETRA PEQUEÑA

Aborrecer el nido no es un dato 
que tenga en cuenta la tarjeta 
y que se las arreglen las alondras. 

Aníbal Núñez

Hay daños que no cubre el seguro
combinado del hogar, lo sé.
Las llamadas perdidas, por ejemplo,
las cartas rotas, la soga de seda,
la noche que hay detrás de los espejos,
esta plaga de cristales en el pecho.
La ablación de mi sed.

Así contraje la enfermedad de los jabones.

Por eso le quise, con todo mi hastío.
Contra la vida en vilo
fui hueco en su hueco, frío en la guantera,
materia inmóvil.
Dejé crecer las paredes de esta casa
conmigo dentro.

Pasaron siglos, siglos de reloj.

No abundaré en detalles, señorita.
Sólo diré que he arrancado la puerta de cuajo,
que he tenido la misericordia
de tirar al barro
el azúcar glasé,
que ahora me entra luz en la despensa.
Ya sé, tampoco contempla la póliza
el amor a terceros, el temporal de sol,
el tumulto en las calles ni el motín de la hormiga.

Pero este es un caso de delicadeza mayor.

Y yo sólo llamaba para decirle, amiga,
que me acabo de conceder
a todo riesgo
la incertidumbre de vivir
abierta de par en par.

(de La Mujer del Tiempo, Ediciones del 4 de agosto, 2011)

CLAUSOLA

Ci sono danni che non copre l'assicurazione
combinata sulla casa, lo so.
Le chiamate perse, per esempio,
le lettere strappate, la corda di seta,
la notte che c'è dietro gli specchi,
questa piaga di vetri nel petto.
L'ablazione della mia sete.

Così presi la malattia dei saponi.

Per questo l'amai, con tutto il mio disgusto.
Contro la vita inquieta
fui vuoto nel suo vuoto, freddo nel portaoggetti,
materia immobile.
Lasciai crescere le pareti di questa casa
con me dentro.

Passarono secoli, secoli d'orologio.

Non abbonderò in dettagli, signorina.
Dirò solo che ho strappato la porta dai cardini,
che ho avuto la misericordia
di gettare nel fango
lo zucchero a velo,
che adesso entra luce nella mia dispensa.
Lo so, la polizza nemmeno contempla
l'amore verso terzi, il temporale di sole,
il tumulto nelle strade né la rivolta della formica.

Ma questo è un caso di delicatezza maggiore.

io chiamavo solo per dirle, amica,
che ho finito per concedermi
con tutti i rischi
l'incertezza di vivere
completamente spalancata.

selección de Alessandro Drenaggi, Lorenzo Mari y Luca Salvi, Thauma Edizioni, 2013)





Carmen Camacho 
(Alcaudete, Jaén, España, 1976)
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26 de octubre de 2015

Carmen Camacho, 6 poemas 6 (+1)


Obra de Anna y Elena Balbusso

COSTUMBRE LOCAL

Todo objeto que toma forma humana
parece cobrar alma tener vida
por supuesto
se adora en esta tribu
cristos yacentes barbies maniquíes
máscaras avatares estatuillas
un tronco que desciende por el río

También la llama

Como es lógico
desde la antigua roma
colina abajo arrojamos
a los hijos imperfectos



"Vivir su vida", dirigida por Jean-Luc Godard, 1962

ESTRELLA NO DEJA NI HUELLA

Limpio con furia el espejo
—feroz azote del trapo—
mi azogue contra su azogue
Y sin embargo aquí siguen
              mis ojos
a ambos lados de esta nada
mirándome llorar



Ilustración de Jeannie Phan

MATERIAL DE OFICINA

Es imposible que se pierda
—se dijo, cogiéndose otra vez
en un despiste—.
Carmen tiene que estar,
la dejé entre los papeles.




Instalación realizada por Jennifer Rubell

MORIR DE PIE

A las maniquíes
seres raptados de un instante de la vida
se nos nota cansadas
tristes
tensas
aburridas
de vestir a la última
de hacer como si-
de poner la mueca de estar
de vuelta
de morir de lo nuestro
disimularlo
y seguir de pie
en las interminables tardes
de los domingos


Fotografía de Mariam Sitchinava

VALIUM 10

No es la misma:
la media pastilla de valium diez
que se toma en bata esta animalita
flaca de miedo,
que la entera que se tragaba aquella fiera
de las medias rotas,
sobre las colchas rojas,
para olvidarse por seis horas
de lo vida que es la vida.
—A esta camaleona
se le atrancó la cremallera
del último vestido—.



Fotografía de Rebecca Miller

CONMIGO NO PUEDO

Que nunca estés. Mejor así.
No verte, no recordarte, no saber.
Allá estás bien.
Lo contrario es incómodo:
aprenderte, descuartizar eufemismos,
ceder a la luz de los focos
que al paso por la carretera te delatan.
Sí. Hay cosas que es mejor
cubrir de tierra
y a ti,
/// asesino/ fuego/ enferma/ pordiosero/
hermana loca/ aquel de aquella noche/
tu hedor sobre ese banco,
abuelo que chocheas ///

te pongo lejos. Yo te arranco la presencia.

Conmigo lo intento, conmigo no puedo.
Reclusa de mí misma
que aquí dentro cumples pena
y en el oscuro en punto de esta noche
asomas
por mis barrotes costillas:
cierra los ojos, que así no te veré
y déjame libre: escapa de mí.
Ya casi amanece, ¡date prisa!
Que Mañana
puede que yo sea tú
/// asesino/ fuego/ enferma/ pordiosero/
hermana loca/ aquel de aquella noche/
tu hedor sobre ese banco,
abuelo que chocheas///

y de mí
tengo miedo.



Fotografía de Anka Zhuravleva


AGUA ERES

Me dormí llorando.
Soñé con peces.





Carmen Camacho 
(Alcaudete, Jaén, España, 1976)
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de Las versiones de Eva, Editorial Crecida, 2014
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25 de octubre de 2015

Carmen Camacho, 2 poemas 2


Fotografía de Peter Lindbergh 

Una casa recién desamueblada
cuenta a voces
la historia
de quienes la pisaron
desde el primer día
al último cigarro.

Nunca habla tanto el difunto como la mañana
después del entierro, es entonces cuando se
comienza a escuchar claro el eco de su voz y a
pesar el hueco a la izquierda y ofende una
única servilleta sobre la mesa y es imposible
calcular macarrones para una y desespera
mudar el armario entero sin que sea posible
poner una puñetera lavadora a media carga.

Por eso, más tarde, de madrugada, no pudo ni
quiso evitar imaginarse el momento en el que
le vaciaron la casa; la hora de la siesta, cuando
bajaron la alacena y el sofá, con un silencio de
procesión en el que sólo se siente la briega y el
crujir de la madera; el gesto de quien cerró la
puerta con una doble vuelta de llave.

En nebulosa, como espectros, pero podía
entreverlos: allí estaban, anudando el tresillo
con maromas, juntando los cacharros chicos
en la sábana abierta sobre el suelo del cuarto.

Nítidamente, en cambio, pudo contemplar a
la mujer que fue ella misma hasta la fecha,
cualquier noche, en bata, con el pelo mojado,
pelando la manzana sin quitar la vista del
informativo, indignándose en voz alta, la peor
telebasura la echan en los telediarios, a una se le
quitan las ganas de comer.

O limpia mejor o se va, que decida. Ahora, que
todo es nada, tiene claro que la asistenta pasa
el paño con la mano floja. ¿Y es que no sabe que
hay que aprovechar cuando viene el técnico del
lavavajillas para barrer las migajas, las tapas de
yogur, la ceniza, los restos de detergente de detrás?

Una casa recién desamueblada
cuenta a voces
la historia
de quienes la pisaron
desde el primer día
al último cigarro.

(de Arrojada, Cangrejo Pistolero, 2007)



Fotografía de Peter Lindbergh 


CONJURO

Que cada semilla contenga un bosque.

(de MinimásBaile del Sol, 2008 -1ª edición-, 
2009 -2ª edición-)




ph María Artiaga
Carmen Camacho 
(Alcaudete, Jaén, España, 1976)
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