Mostrando entradas con la etiqueta daniela aguinsky. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta daniela aguinsky. Mostrar todas las entradas

7 de agosto de 2023

Daniela Ema Aguinsky, 3 poemas 3 (+1)


Escena de la película Into The Wild

LA MODA ES LO PEOR QUE PUEDE PASARLE A UNA FILOSOFÍA

Los hombres hacen cosas estúpidas.
Como irse solos a una casa
en el medio de la nada.

Con un grito desesperado de libertad
se alejan para reflexionar
sobre la condición humana
ajenos a la turbación 
de la ciudad y el sistema. 

Buscan escribir rodeados de paz
de naturaleza.
Lo que aún no fue destruido.

Leen a Thoreau.
Se cuestionan si algún día 
también serán capaces de llegar
al summum vital de la experiencia.

¿No vieron
 como termina
Into The Wild

Debe ser una de las muertes más tontas.

La felicidad solo es real cuando se comparte. 



Escena de la serie Unorthodox

LOS HOMBRES DE LA GRAN ASAMBLEA

El Canon se decidió
en un congreso de señores

qué entra
qué no

en un libro
en una mujer.



Fotografía de Alberto Polo Iañez

HOMBRES CON MASCOTAS

Las abrazan
besan
acarician

después,
te piden un Uber.



B O N U S  T R A C K 


Escena de la serie Unorthodox


Tantas personas 
en el mundo ninguna
hoy para mí.





Daniela Ema Aguinsky 
(Buenos Aires, Argentina, 1993) 
ESCRITORA/POETA/PERIODISTA/TRADUCTORA/
CINEASTA/GUIONISTA
para leer una reseña en INFOBAE
para leer + en EMMA GUNST
su WEB

11 de junio de 2022

Ellen Bass, Me encanta cómo se quiebran los hombres


Fotografía de Laura Stevens


ME ENCANTA CÓMO SE QUIEBRAN LOS HOMBRES

Me encanta cómo se quiebran los hombres 
cuando sus esposas los abandonan,
sus envoltorios se retraen como la cáscara
partida de las castañas tostadas, exponiendo
la carne dulce y cremosa. Te llaman
y descargan sus corazones de la misma forma 
en que una mujer se saca las joyas,
los aros pesados, 
la cinta rígida del vestido y el corset,
y se desliza dentro de un kimono suelto.
Es como si los dos se hubieran tomado 
unas medidas de un buen whisky escocés 
y la nieve cayera
en el cono iluminado bajo el poste de luz,
los copos grandes y lentos bajan flotando 
en el brillo opalescente.

Te cuentan de todo el dolor contenido en sus pechos,
sus pitos decepcionados, sus manos vacías.
Mientras examinan cuidadosamente las traiciones 
y arrepentimientos,
la consciencia demoledora de cuánto se esforzaron,
el modo en que se bancaron el yugo
con una buena fe tan estúpida,
se vuelven cada vez más jóvenes. Lloran 
con la inconsciencia de los niños.
Cuando te abrazan, se pegan.
Como alguien que necesitó anteojos mucho tiempo
y finalmente los consiguió- miran alrededor
por el puro placer de mirar: el detalle,
los bordes afilados de lo que el mundo tiene para ofrecer.

Y cuando se enamoran de nuevo, sólo mejora.
Sus corazones están todos rellenos como eclairs
y la crema desborda al tocarlos.
La aman, te aman a vos, aman a todos.
Sacan sus penas y sus dichas con olor a humedad
del sótano donde las habían metido
junto a los guantes de nieve 
y las colecciones de monedas. Te cuentan cosas
que nunca le contaron a nadie.

Frescos después de amarlas, vienen brillando
como almas deslizándose en los cuerpos
de los bebés que están a punto de nacer.

Entonces pasa un año. O dos.
Como huesos rotos, vuelven a soldarse.
Crecen como pastos y arbustos y árboles
después de un incendio forestal, cubriendo la tierra 
calcinada.
(...)

I LOVE THE WAY MEN CRACK
 
    I love the way men crack
    open when their wives leave them,
    their sheaths curling back like the split
    shells of roasted chestnuts, exposing
    the sweet creamy meat. They call you
    and unburden their hearts the way a woman
    takes off her jewels, the heavy
    pendant earrings, the stiff lace gown and corset,
    and slips into a loose kimono.
    It's like you've both had a couple shots
    of really good scotch and snow is falling
    in the cone of light under the street lamp –
    large slow flakes that float down in the amber glow.

    They tell you all the pain pressed into their flat chests,
    their disappointed penises, their empty hands.
    As they sift through the betrayals and regrets,
    their shocked realization of how hard they tried,
    they way they shouldered the yoke
    with such stupid good faith–
    they grow younger and younger. They cry
    with the unselfconciousness of children.
    When they hug you, they cling.
    Like someone who's needed glasses for a long time –
    and finally got them – they look around
    just for the pleasure of it: the detail,
    the sharp edges of what the world has to offer.

    And when they fall in love again, it only gets better.
    Their hearts are stuffed full as èclairs
    and the custard oozes out at a touch.
    They love her, they love you, they love everyone.
    They drag out all the musty sorrows and joys
    from the basement where they've been shoved
    with mitts and coin collections. They tell you
    things they've never told anyone.
    Fresh from loving her, they come glowing
    like souls slipping into the bodies
    of babies about to be born.

    Then a year goes by. Or two.
    Like broken bones, they knit back together.
    They grow like grass and bushes and trees
    after a forest fire, covering the seared earth.
    They landscape the whole thing, plant like mad
    and spend every weekend watering and weeding.

de Mules of Love, Vol. 1. © BOA Editions, Ltd., 2002




Ellen Bass
(Filadelfia, Pensilvania, EE.UU., 1947)
POETA/DOCENTE
Traducción de Daniela Aguinsky y Valentino Cappelloni
para leer + en EMMA GUNST
y en inglés en PEONY MOON
su WEB

1 de febrero de 2022

Daniela Aguinsky, 5 poemas 5


Ilustración de Tahnee Kelland


TAREAS DEL HOGAR

Al último que le lavé los platos
desapareció una mañana 
luego de otra noche abrazados.
Sin saber que nunca más
lo vería, me quedé 
haciendo de su casa
un lugar más agradable
para estar de a dos.

Ahora 
mientras miro fijo tu colador metálico
impregnado de harina del día anterior
después de que amasaras
un pan de ajo esponjoso 
y apenas tostado en la base
después de haber separado y estirado
del bollo de los días
unas pocas horas para nosotros
y de que te fueras perfumado a la oficina
me debato
entre lavar la pila de utensilios grumosos
que descansan en tu cocina
o desentenderme por completo
cepillarme los dientes y salir. 

En eso estoy cuando giro
la cabeza y me encuentro
con las sábanas rosadas
que cuelgan tendidas
en el lavadero
arrugadas unas cuantas veces
flamean apenas
sin rastros de nadie
con vista al patio de aire y luz.

Entonces decido
hacerme del chiquero
fregar con virulana el engrudo
que se adhiere como crosta al teflón
y que en remojo apenas se disuelve
para ceder ante mis manos hundidas
que sacan llenas de espuma
la mugre estancada en la rejilla:

es imposible
salir limpia 
tanto
de las tareas del hogar
como del amor.


Ilustración de Tahnee Kelland
 
AFECCIONES FAMILIARES

Siento dormidas las puntas de los pies
y ojalá sean solo 
las contracturas
mis problemas de espalda
cómo cruzo las piernas cuando estoy sentada
o cómo me doblo sobre el colchón.

Creo que tengo
la enfermedad de mamá
en poco tiempo voy a quedar endurecida
sosteniéndome en bastones o en una silla de ruedas.
O la de papá
y abandonar la espontaneidad de compartir
una pizza con cerveza en cualquier lado.
O la de mi tío muerto
y simplemente voy a dejar de respirar, de a poco.

O quizás una nueva, solo mía
que requiera de otra especialidad médica
para agregar a la lista
de antecedentes familiares
al árbol de afecciones
que se remonta a la rusia de los zares
quizás
por comer demasiada papa y demasiada cebolla.

Me digo que soy joven y gozo
de buena salud
y que a mi lo peor recién me va a llegar
en algunas décadas
que falta mucho
que estoy bien.

Pero por más joven
por más linda
y más alegre
yo sé que la vida
no es buena conmigo
como no lo es con nadie.

O sí
que es increíblemente
maravillosa
pero no
con mi espalda.



Ilustración de Tahnee Kelland

CORTAR UN LIMÓN

Recién en la cocina me acordaba
que antes de conocerte
cuando cortaba un limón lo hacía por el Ecuador
en cuatro partes anchas y carnosas
que apretaba con toda la mano,
el líquido chorreándome hasta la muñeca
semillas disparadas
la lengua corriendo detrás.

Desde que apareciste en mi vida
corto el limón como me explicaste que se cortan los limones:
en seis meridianos y con destreza
una cuchilla afilada en el aire
que no llega a tocar la mesada.

Con dos dedos exprimo los gajos,
las yemas empujan suavemente 
la piel rugosa
los jugos bajo control.

Admito que así 
la fruta es más rendidora
el procedimiento metódico
y sencillo
pero cómo me gustaba 
chuparme la humedad ácida 
de las palmas
cuando la pulpa explotaba silenciosa 
como una estrella 
y nadie me veía.


Ilustración de Tahnee Kelland

PASAJE DE VUELTA

A mí siempre
me dejan ir
a todas partes.

Hago sola
como Dios.

La experiencia
se presenta única
iluminada.

La trago
como un sintético
por la euforia.

Total ya sé
voy a volver
rota

a mi sitio
a casa
donde tomo agua de la canilla
y no me pasa nada.

Fotografía de Anni Leppälä

AMOR

Camino hacia vos
por un piso luego de que se rompa un vidrio

hasta que me olvido 
del peligro potencial de un corte
una astilla invisible. 

Camino descalza:
está frío.






Daniela Ema Aguinsky 
(Buenos Aires, Argentina, 1993) 
ESCRITORA/POETA/PERIODISTA/TRADUCTORA/
CINEASTA/GUIONISTA
2º Premio Nacional de Poesía Storni 2021
de Terapia con animales, Paisanita Editora
Argentina, 2022
reeditado por Editorial Liliputienses, España, 2023
su WEB

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...