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11 de septiembre de 2021

Cristina Peri Rossi, Once de septiembre


11 de septiembre de 2001
Ciudad de Nueva York
s/d del autor de la fotografía

ONCE DE SEPTIEMBRE

El once de septiembre del dos mil uno
mientras las Torres Gemelas caían,
yo estaba haciendo el amor.
El once de septiembre del año dos mil uno
a las tres de la tarde, hora de España,
un avión se estrellaba en Nueva York,
y yo gozaba haciendo el amor.
Los agoreros hablaban del fin de una civilización
pero yo hacía el amor.
Los apocalípticos pronosticaban la guerra santa,
pero yo fornicaba hasta morir
–si hay que morir, que sea de exaltación–.
El once de septiembre del año dos mil uno
un segundo avión se precipitó sobre Nueva York
en el momento justo en que yo caía sobre ti
como un cuerpo lanzado desde el espacio
me precipitaba sobre tus nalgas
nadaba entre tus zumos
aterrizaba en tus entrañas
y vísceras cualesquiera.
Y mientras otro avión volaba sobre Washington
con propósitos siniestros
yo hacía el amor en tierra
–cuatro de la tarde, hora de España–
devoraba tus pechos tu pubis tus flancos
hurí que la vida me ha concedido
sin necesidad de matar a nadie.
Nos amábamos tierna apasionadamente
en el Edén de la cama
–territorio sin banderas, sin fronteras,
sin límites, geografía de sueños,
isla robada a la cotidianidad, a los mapas
al patriarcado y a los derechos hereditarios–
sin escuchar la radio
ni el televisor
sin oír a los vecinos
escuchando sólo nuestros ayes
pero habíamos olvidado apagar el móvil
ese apéndice ortopédico.
Cuando sonó, alguien me dijo: Nueva York se cae
ha comenzado la guerra santa
y yo, babeante de tus zumos interiores
no le hice el menor caso,
desconecté el móvil
miles de muertos, alcancé a oír,
pero yo estaba bien viva,
muy viva fornicando.
“¿Qué ha sido?”, preguntaste,
los senos colgando como ubres hinchadas.
“Creo que Nueva York se hunde”, murmuré,
comiéndome tu lóbulo derecho.
“Es una pena”, contestaste
mientras me chupabas succionabas
mis labios inferiores.
Y no encendimos el televisor
ni la radio el resto del día,
de modo que no tendremos nada que contar
a nuestros descendientes
cuando nos pregunten
qué estábamos haciendo
el once de septiembre del año dos mil uno,
cuando las Torres Gemelas se derrumbaron sobre Nueva York.




Cristina Peri Rossi
(Montevideo, Uruguay, 1941)
Reside en España
ESCRITORA/POETA/LICENCIADA EN LITERATURA COMPARADA/
PERIODISTA/TRADUCTORA
de Estrategias del deseo, Editorial Lumen, 2004
para leer + en EMMA GUNST




1 de junio de 2015

Victoria Chang, 3 poemas 3


Fotografía de Alex Prager

YO UNA VEZ FUI UNA NIÑA SOY NIÑA UNA NIÑA DE ALGUIEN

Yo una vez fui una niña soy niña una niña de alguien
no de mi madre no de mi padre el jefe
nos dio un tratamiento especial un tratamiento para algo
especial una paleta o un brillo adhesivo de la

caja de juguetes el mejor que hicimos el mejor premio plástico fabricado
en China un año todos tuvimos un trompo
un año todos tuvimos un golpecito en los hombros
un año todos fuimos despedidos todos

despedidos excepto yo un año todos perdimos nuestras palabras un año
mi padre perdió sus palabras en un ACV
un golpe de mala suerte atascó las palabras
solían ser tan mundanas sus palabras despedidas

él dejó él se va sin previo aviso puede hacer eso
puede ella hacer que eso sí ella puede en esta tierra ella puede
una vez que cantamos canciones alrededor de un piano esta tierra es tu tierra
esta tierra es mi tierra en esta tierra siempre hay alguien

dueña de la tierra en esta tierra alguien que es dueña
de la tierra dueña de los edificios en la tierra dueña de la
gente en los edificios a menos que un terremoto
chupe la tierra como un largo fideo

I ONCE WAS A CHILD AM A CHILD AM SOMEONE'S CHILD

I once was a child am a child am someone’s child
       not my mother’s not my father’s the boss
   gave us special treatment treatment for something
          special a lollipop or a sticker glitter from the

toy box the better we did the better the plastic prize made
       in China one year everyone got a spinning top
   one year everyone got a tap on their shoulders
          one year everyone was fired everyone

fired but me one year we all lost our words one year
       my father lost his words to a stroke
   a stroke of bad luck stuck his words
          used to be so worldly his words fired

him let him go without notice can they do that
       can she do that yes she can in this land she can
   once we sang songs around a piano this land is your land
          this land is my land in this land someone always

owns the land in this land someone who owns
       the land owns the buildings on the land owns the
   people in the buildings unless an earthquake
          sucks the land in like a long noodle



Fotografía de Alex Prager
LA OFICINA DE EDWARD HOPPER A LA NOCHE

El jefe está sentado en el escritorio el jefe no la ve
a ella el jefe está esperando que suene 
el teléfono negro ella también espera que llame el jefe él está
esperando los archivos de ella

su vestido azul como una carpeta de archivos reutilizados alrededor
de su cuerpo sus manos apretadas alrededor de los archivos
el archivador podría comérsela podría sacar su mano 
el jefe podría comérsela el jefe

la quiere pero el jefe quiere más dinero sólo un poco
más el jefe siempre parece querer
un poco de más dinero el jefe no escucha
hay taxis afuera esperando

por todas las mujeres de la calle cruzando la calle
un jefe prepara la cama otro jefe por encima de él
en el apartamento X gira un hisopo en el oído antes de tener sexo
pese a las instrucciones en la caja nosotros

sacamos a mi padre del papel del testamento las letras
con sus pequeñas capas saldrán del papel
quién se hará cargo de mis hijos después quién se hará cargo
de mi padre la voluntad no se hará cargo

de nadie un pedazo de papel no puede hacerse cargo de cualquier persona no
puedo hacerme cargo de todos en algunas noches
me despierto en estado de pánico y no puedo decir si estoy viva o muerta
este año me tiño el pelo así que no tengo que morir

EDWARD HOPPER'S OFFICE AT NIGHT

The boss is sitting at the desk the boss doesn’t look
       at her the boss is waiting for the black telephone
   to ring she also waits for a ring from the boss he is
          waiting for the files from her

her blue dress like a reused file folder around
       her body her hands tight around the files
   the filing cabinet might eat her might take her hand off
          the boss might eat her the boss

wants her but the boss wants money more just a little bit
       more the boss always seems to want
   the money a bit more the boss doesn’t hear
           there are taxis outside waiting

for all the women down on the street across the street
        a boss prepares for bed another boss above him
   in apartment X rotates a Q-tip in his ear before sex
           despite instructions on the box we

took my father out of the paper the living will the letters
       with their little capes will leave the paper
   who will take care of my children later who will take care
          of my father the will will take care

of no one a piece of paper cannot take care of anyone I
        cannot take care of everyone on some nights
   I wake in a panic and can’t tell if I am dead or alive
          this year I dye my hair so I won’t have to die



Fotografía de Alex Prager
EL JEFE NOS LLAMA A CASA EL JEFE NOS PUEDE LLAMAR EN CUALQUIER MOMENTO

El jefe nos dice que prendamos la tele
no para ir al trabajo observo una y otra vez
los aviones los edificios que se encontraron unos a otros

lloraron unos a los otros la gente atrapada la voz del jefe
se sacude el jefe debe parecer familiar como una
madre como a una hermana pero el jefe no es nuestra madre no es
nuestra hermana el zapato no encaja ella puede

quejarse como quejarse puede sentir lástima por otras personas
puede vomitar tristeza cuando alguien dice
es personal cuando no es personal acerca de la persona
cuando los aviones se estrellaron contra las

torres los cuerpos de los pilotos encontraron al director ejecutivo sus cuerpos
presionados juntos su poder trabado
juntos en el piso 54 odiándose unos a los otros abrazándose
unos a los otros como un acordeón

THE BOSS CALLS US AT HOME THE BOSS CAN CALL US ANYTIME

The boss calls us at home the boss can call us anytime
       the boss tells us to turn on the television
   not to go into work I watch over and over
          the planes the buildings that met each

other wept each other the people stuck the boss’s voice
       shakes the boss must look familiar like a
   mother like a sister but the boss isn’t our mother isn’t
          our sister the shoe doesn’t fit she can

whimper does whimper can feel sorry for other people
       can vomit sadness when someone says
   it’s personal when is it not personal about the person
          when the planes crashed into the

towers the pilots’ bodies met a CEO their bodies
       pressed together their power latched
   together on the 54th floor hating each other embracing
          each other like an accordion

The Boss, McSweeney's Publishing, 2013


Victoria Chang 
(Detroit, Michigan, EE.UU., 1970) 
Reside en California del Sur
Ganadora del PEN Center USA Literary Award
Ganadora del California Book Award
de The Boss, McSweeney's Publishing, 2013
Traducción de Hugo Zonáglez
Propuesta de traducción de Emma Gunst
para leer + en KISS
su WEB

2 de febrero de 2015

Marina Alessio, 4 poemas 4



Obra de Anna y Elena Balbusso


NUMEROLOGÍA

Nunca creí en la reencarnación
pero cuando me pregunta por teléfono
si siento que lo conozco.
Le digo claro, desde la primera vez que te vi,
como de una vida pasada.
Sí, dice, qué garcha todo.
Y se queda callado durante un minuto.

El 11 de septiembre del 2001
dos aviones explotaron
dos torres idénticas en Manhattan.
El 11 de septiembre del 2010
él y yo nos dimos nuestro primer beso
borrachos a las 6 am
entre los restos de una fiesta
en mi terraza.
El 11 de septiembre del 2011,
me tomé a un avión
con destino a Nueva York.
Abro los ojos a las 6 am
sobrevolamos Florida
caen dos o tres lágrimas y pienso
en la palabra rehab.

El día que saqué el pasaje,
sin conciencia de nada
de nada
de todo esto,
me tatué dos aviones
gemelos
besándose.

Me doy cuenta dos días después
y se lo cuento a una amiga que me habla
de deudas kármicas.
me dice que fuimos hermanos
madre e hijo
marido y mujer
y que vamos a seguir encontrándonos
durante siglos.
Recuerdo la conversación telefónica
420 minutos de madrugada.
Y mientras hablamos sentadas en el piso
vemos de repente a mi librería incendiarse.

Dos torres gemelas no pueden tocarse.

Yo siempre le decía que parecíamos la misma persona
discutiendo consigo misma,
el siempre me decía que éramos como el shing y el shing.

Alguien vio mi tatuaje y lo dijo claro:
Dos aviones no pueden besarse.
Explotan.




Obra de Anna y Elena Balbusso



SOPHIE SAYS

Sophia dice que los géminis somos así
estamos cerca pero estamos lejos
estamos cerca pero distantes
somos como gatos
escurridizos como el mercurio
nos dejamos agarrar pero nos escapamos
Sophia podría ser un hombre de 60
pero elije ser una chica de 20
su prioridad en la vida es no envejecer
evitar lo inevitable
Sophia es vecina de Courtney Love
nos señala su ventana con el dedo
pero la vista se desvía hacia la luna enorme y llena
Sophia dice que los géminis somos así
que vemos poesía en cualquier lado





Obra de Anna y Elena Balbusso



8528 KM DE FELICIDAD

Que la fiesta sea en un piso 18
Que el piso 18 este en Manhattan
Que todas las paredes sean de vidrio
Que la música este buenísima y el sonido sea increíble
Que la fiesta siguiente este aun mejor
Que no exista la posibilidad
de cruzarme con vos.


8528 KM DE FELICIDAD

Che la festa sia al piano 18
Che il piano 18 sia a Manhattan
Che tutte le pareti siano di vetro
Che musica sia buonissima e il suono sia incredibile
Che la festa successiva sia ancora meglio
Che non ci sia la possibilità
d’incontrarti.

(Traducción al italiano del CCTM)




Obra de Anna y Elena Balbusso



FELIZ

Acabo de ver una camisa de hombre cayendo por el aire desde la ventana
Caía desde un piso muy alto de un edificio muy alto
La tiró una esposa enojada
o se cayó de una soga
¿Será feliz la camisa como las banderas?
Porque ayer me dijeron eso, que las banderas son felices
Me lo dijo alguien que se ató un mantel al cuello y corrió por un bosque
y se sintió bandera
o se sintió feliz
o percibió la felicidad de su mantel que se sentía bandera

Salgo al balcón
y pienso que si me tirara yo también podría ser feliz
pero miro para adelante y veo a la camisa
tirada en el techo de un galpón bajito y feo
inmóvil, sin vida
Miro para abajo y pienso
que si me tirara de un cuarto piso
mi felicidad duraría muy poco
y después quedaría como la camisa
tirada inmóvil y sin vida
entonces vuelvo a entrar
me siento frente a la computadora
y entiendo
que para ser feliz hay que estar
atada a un cuello o a un palo.

(de Pecés, Triana Editorial, 2010)





Marina Alessio 
(Buenos Aires, Argentina, 1980)
ARTISTA VISUAL/ESCRITORA/CURADORA DE ARTE/LIBRERA
en TUMBLR
su blog: PULPO POLAR

11 de septiembre de 2012

Óscar Hahn, Torres gemelas (+1)


(*)


TORRES GEMELAS

Estrellaste tu avión contra mi torre
y yo mi avión contra la tuya

Eso fuimos los dos:
torres gemelas que se desplomaron
torres en llamas que se hicieron escombros

Y ni siquiera habrá un monumento
a la memoria de nuestro amor:
solamente un terreno baldío
y una nube de polvo

de Sin cuenta: poemas 2005, LOM Ediciones, Santiago, 2005
y en En un abrir y cerrar de ojos, Visor, Madrid, 2006




B O N U S  T R A C K 







LUGAR COMÚN

Vuelves a mí
porque el asesino
siempre vuelve
al lugar del crimen.

de Mal de amorEdiciones Ganymedes, Santiago, 1981
Ilustraciones de Mario Toral





Óscar Arturo Hahn Garcés 
(Iquique, Chile, 1938)
Premio Nacional de Literatura 2012 (Chile)
(*) s/d del autor de la fotografía
para leer MÁSMÁS

11 de septiembre de 2011

Wislawa Szymborska, Fotografía del 11 de septiembre

Richard Drew / Associated Press

FOTOGRAFÍA DEL 11 DE SEPTIEMBRE

Saltaron de pisos ardientes hacia abajo—
uno, dos, todavía unos más,
más arriba, más abajo.

La fotografía los retuvo en vida
y ahora los conserva
sobre la tierra, hacia la tierra.

Cada uno se muestra íntegro
con su rostro particular
y la sangre oculta.

Todavía alcanza el tiempo
para que se esparzan los cabellos
y de los bolsillos caigan
las llaves y el dinero.

Aún están al alcance del aire,
lugares que
justamente ya se abrieron.

Solo hay dos cosas que puedo hacer por ellos
describir aquel vuelo
y obviar la última palabra.


PHOTOGRAPH FROM SEPTEMBER 11

They jumped from the burning floors—
one, two, a few more,
higher, lower.

The photograph halted them in life,
and now keeps them
above the earth toward the earth.

Each is still complete,
with a particular face
and blood well hidden.

There’s enough time
for hair to come loose,
for keys and coins
to fall from pockets.

They’re still within the air’s reach,
within the compass of places
that have just now opened.

I can do only two things for them—
describe this flight
and not add a last line.

(traducido al inglés por Claire Cavanagh y Stanislaw Baranczak)





Wislawa Szymborska 
(Kórnik, Polonia, 1923-2012)
de Monólogo de un perro/Monologue of a Dog, Houghton Mifflin Harcourt, 2005
Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia
para leer MÁS








*


Ilustración de Maitena

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