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13 de junio de 2014

Lili Brayner, Cosa de Newton


Fotografía de Lissy Elle Laricchia

COSA DE NEWTON

Siempre he sentido eso
desde niño
Una fuerza jalándome para bajo
Entonces soñaba volar
Cosas de la edad 
Mira niño, eso pasará cuando te cases 
Hoy, olvidado de mis alas 
lucho para mantenerme parado
y ya basta
y sé que nada es muy grave
es tan solamente la ley de la gravedad
cosita de nada
Mira niño, eso pasará cuando te mueras

COISA DE NEWTON

Sempre senti isso desde menino
Uma força me puxando para baixo
Então sonhava em voar
Coisa da idade
Olha só menino, quando casar passa
Hoje, esquecido das minhas asas
Luto pra me manter em pé, e já basta
E sei que nada disso é muito grave
É tão somente a lei da gravidade
Coisinha de nada
Olha só menino, quando morrer passa



Lili Brayner (Brasil)
extraído de STULTIFERA MENTE

10 de mayo de 2014

Glauce Baldovin, 2 poemas 2 (III)


Obra de Aaron Jasinski
EL MIEDO

Lo conozco.
Escorpión dorado
hongo venenoso
brebaje emponzoñado.
Me lo dieron de beber una tarde de agosto
en taza verde con filigrana de plata.
Dosificado al principio
enmascarado con almendras y jalea de durazno
mezclado con poemas en inglés
"It's many and many years ago in a country
                                                                     be the sea..."

Lo conozco.
Lentamente me lo hicieron beber porque yo amaba
por entonces
las palabras.
Escorpión dorado.
Nadie sabe que si incendio fuego a mi alrededor
me clavarás la cola justo en el centro del corazón
y moriremos los dos
tan juntos como hemos vivido.

(de Poemas crueles, 1996)



Fotografía de Lissy Elle Laricchia
LA CAÍDA

No volveré a caer.
Aprendí de la araña la exactitud para tejer mi tela
de la víbora a reptar
del gato a ver en la oscuridad
del cóndor a medir la altura del vuelo.

No tornaré al infierno.
Aprendí que la caída no está en el espacio
el destino
el tiempo.
Sólo adentro. Muy adentro.

(de El rostro en la mano, 1990/editado en 2005)




Glauce Baldovin 
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1928-1995)
en Antología poética, Ediciones Letras y Bibliotecas Córdoba, 2010
Prólogo de Julio Castellanos
para leer MÁS

7 de mayo de 2014

Andira Watson, Esta tarde...


Fotografía de Lissy Elle Laricchia

Esta tarde

no saldré a tu encuentro,
ni buscaré esta palabra de amor 
que me destroza la garganta.

No saldré al contacto de tus yemas bajo la silla, 
o por los rincones.

No levantaré los ojos de la tierra…

No.

Hundiré mis uñas, entregaré mi cuerpo,
ceniza loca de sueños…árbol enamorado,
raíz que se lame a sí misma 
en las profundidades del dolor..

Haré círculos
de arena, 
castillos de naipes.

Dormirá mi hijo el sueño de los justos.

No más palabras.




Carmen Andira Watson Díaz 
(Bilwi, Puerto Cabezas, Nicaragua, 1977)
POETA/ENSAYISTA/ACTRIZ
para leer + en POETAS SIGLO XXI

24 de abril de 2014

María Xosé Queizán, Ella...


Fotografía de Lissy Elle Laricchia

Ella tiene la forma de mis manos 
ella tiene el color de mis ojos 
ella se funde en mi sombra 
dijo el poeta.

Ella no existe 


Ela ten a forma de miñas mans 
Ela ten a cor dos meus ollos 
Ela fúndese na miña sombra 
dixo o poeta. 

Ela non existe. 




María Xosé Queizán 
(Vigo, España, 1939)
NARRADORA, ENSAYISTA, CRÍTICA FEMINISTA Y POETA
de Metáfora de la metáfora/Metáfora da metáfora, a Coruña: 
Espiral Maior, 1991
Traducción de María Xesús Nogueira Pereira
sobre su OBRA
su BLOG
en WIKIPEDIA

23 de abril de 2014

Daniela Catena, 3 poemas 3


Fotografía de Katya Evdokimova

'qué olor a mierda!' le dijo el novio.
para ella, que adoraba los caballos,
ese era el olor de la felicidad...

(no hay dolores inéditos)

¿me vas a seguir queriendo
cuando me saque la ropa
y te regale mis cicatrices?
¿me vas a seguir queriendo
cuando me saque los ojos
y te diga lo que pienso?
¿me vas a seguir queriendo
cuando guarde los juguetes
y empiece a hablar en serio?





Fotografía de Lissy Elle Laricchia

tiré restos y papeles nuevamente,
sin entender las letras,
sin ver el fondo vacío
de la caja de cartón,
pero tiré todo con ganas y
ahí encontré la felicidad:
deshacerme sin mirar a dónde
desaparecer entre cajas de cartón

(una mudanza debería parecerse
a comerse la mitad de una nuez)





Fotografía de Lissy Elle Laricchia


hoy me siento liviana
me miré las manos
sin mirar del todo
moví los dedos
húmedos de tanto apretar
y pensé despacio
dos cosas que parecen más:
no les tengo miedo
también merezco amor




Daniela Catena 
(Puerto Madryn, Chubut, Argentina, 1979)
para leer + en INDIEHOY

Emma Pedreira, Carta XVI


Fotografía de Lissy Elle Laricchia

CARTA XVI
LA TRÁGICA

     Me encantaba que metieses mi nombre a través de tu garganta… y que lo sacases mojado de entre los dientes para mis oídos llenos de tierra… y me da pena que mi nombre no tenga eses ni erres, porque arrastras las letras como muebles, y frotas mis palabras como palos para el fuego.            
      Ahora ni frotas estos dedos fríos, ya no buscas que con mi aliento se haga el mar de los irlandeses como hacía… amor… hazme el mar de stephen dédalus y yo tiraba de un beso, hazme el mar de ulises, y era lengua y era ombligo, hazme el mar que nunca tendré delante, y subíamos a los techos para caer como olas viejas. Pesadamente.            
      Ya no rozas la lengua fría en azul tristeza y apagada, como de náufraga. No mordisqueas la piel para darle sabor al aire, ya no quitas fresa ni nuez del interior de mi pelo, ya no buscas brújula dentro de mí ni echas a caminarme por todas las grietas incluso sabiendo que ya no llaman ni obedecen.
      Y qué es esta herida.
      Qué es esta herida repetida sobre la piel, cabezarriba, cabezabajo, cabeza machacada y con veneno, cabeza con tiro de cañón oxidado, cabeza descuartizada-boca partida, qué son estos dedos en mi garganta, y este remolino de tripas sacadas fuera del vientre, qué son estas manos atadas a la espalda y esta resignación pegada a mis ojos, qué es esta escena
            trágica
            por ser la muerte
            dramática
            por tu huida
            cómica
            por tu beso.
            (Póstumo)


CARTA XVI
A TRÁXICA

            Encantábame que meteses o meu nome a través da túa gorxa…e que o sacases mollado de entre os dentes para os meus oídos cheos de terra… e éme mágoa que o meu nome non teña eses nin teña erres, porque arrastras as letras como mobles, e frotas as miñas palabras como paus para o lume.
            Agora nin fortas estes dedos fríos, xa non buscas que có meu bafo se faga o mar dos irlandeses como facía… amor… faime o mar de stephen dédalus e eu xurraba dun bico, faime o mar de ulises e era lingua e era embigo, faime o mar que nunca terei diante, e subiamos aos teitos para caermos como ondas vellas. Pesadamente.
            Xa non rozas a lingua fría en azul tristeza e apagada, como de náufraga. Non rillas a pel para darlle sabor ao aire, xa non tiras morando nin noz dos adentros do meu pelo, xa non buscas búsola dentro de min e botas a camiñarme por todas as fendas incluso sabendo que xa non chaman nin obedecen.
            E qué é esta ferida.
            Qué é esta ferida repetida sobre papel, cabezarriba, cabezabaixo, cabeza machicada e con veleno, cabeza con tiro de canón con ferruxe, cebeza descortizada-boca partida, que son estes dedos na miña gorxa, e este barulla de tripas sacadas logo do ventre, qué son estas mans atadas ás costas e esta resignación pegada aos meus ollos, qué é esta escena
            Tráxica
            Por ser a morte
            Dramática
            Pola túa fuxida
            Cómica
            Polo te ubico.
            (Póstumo).




Emma Pedreira Lombardía 
(A Coruña, España, 1978)
de Os cadernos d´amor e os velenosEspiral Maior2002
para leer + en ENFOCARTE 
+ en ESCRIBO, LUEGO EXISTO

30 de marzo de 2014

Ana Merino, 4 poemas 4


Fotografía de Lissy Elle Laricchia

Café descafeinado
para una mujer que tiembla
y está sola
en ese lugar de la nostalgia
y el deseo silenciados.

Para una mujer que escribe
en las hojas que se le marchitan
al amor cotidiano,
para una mujer que sueña
anhelos que nunca se cumplen.

Café descafeinado
para una vieja loca
que se inventa la vida de los muertos
leyendo lápidas.

Para una mujer que dice que se aburre
y se pone a llorar a cada rato
y grita por las noches
porque imagina
arañas de metal
en las paredes.

Café descafeinado
para que, al menos,
su corazón lata despacio
y pueda disfrutar del sol
por las mañanas.



Fotografía de Alin Ciortea

Mi vida se hizo frágil
al saberse mortal.
Aquel ritmo frenético
de los instantes y de su efervescencia
comenzó a ser corrosivo
y me partió en dos.

Quedaba yo a un lado
y también quedaba yo al otro.
Una mitad de mí miraba absorta,
la otra trataba de aprender
a caminar con una sola pierna,
y se apoyaba en los muebles
y estaba triste
porque el corazón
se había quedado en la mitad inmóvil.

Mi vida se hizo frágil
y mi corazón dejó de latir,
pero cuando quisieron juntar
todo mi cuerpo,
y enterrar mis dos mitades
en una misma fosa,
esa parte de mí sin corazón ya estaba lejos,
había puesto un reloj
en el espacio fingido de la vida,
y no estaba dispuesta
a morirse sin más
cosida al desaliento
de la mitad suicida de mi cuerpo.




Fotografía de Stefany Alves

¿DE DÓNDE SOY?

¿De dónde soy?
Soy de lo que leo,
estanterías viejas
de libros y selvas,
páginas de tierra ensangrentada
por los disparos que agujerean las paredes
y le cierran los ojos a la vida.

¿Dónde está mi geografía,
mi pedazo de mundo?
No siento la patria,
ninguna historia se escribe con mayúsculas,
sólo un susurro extraño
de ventilador y horas inmóviles,
tardes prostituidas,
negocios sudorosos
y las manos atadas a la espalda.



Fotografía de Eylul Aslan

Mi otro yo se refleja 
en el escaparate 
de una ciudad vacía. 

Arrastra la realidad 
en sus pisadas viejas 
de cementerio recién regado. 

Mi otro yo se dobla 
con las esquinas, 
y desaparece suspirando 
sobre las lápidas. 

El silencio se perfila 
en los besos de unos labios invisibles, 
y mi otro yo, 
se detiene y me espera 

al final de la calle, 
detrás de otra memoria






Ana Merino 
(Madrid, España, 1971)
POETA/DRAMATURGA/NARRADORA
de La voz de los relojes, Visor, 2000
para leer MÁS

21 de marzo de 2014

Eugenia Puertas Holgado, 3 poemas 3 (II)



Lissy Elle Laricchia

I

Por culpa de los meridianos
tú duermes
y yo meriendo,
tomas el sol
yo bostezo;
por culpa del mar Atlántico
entre nosotros
se ahogan los besos.





Lissy Elle Laricchia

II

Contigo en Pensilvania
no es posible el acuerdo,
el mar
los meridianos
y tú siempre amándome
seis horas menos.





Lissy Elle Laricchia




Me dejé ayer olvidada
la cabeza
en tu casa,
y hoy no puedo peinarme
ni acercarme al dentista.
Quiero que me la mandes
aunque ella se resista,
si es preciso la obligas
contra reembolso
a volver con su dueña
y sus preocupaciones;
un beso sin boca.





Eugenia Puertas Holgado 
(Sevilla, España, 1974)
de Poemas capitales, Huerga&Fierro Editores, Madrid, 1999
para leer MÁS

19 de marzo de 2014

Menchu Gutiérrez, Hablar...


Fotografía de Lissy Elle Laricchia

HABLAR…

Hablar 
es estar colgado de una soga,
suspendido sobre un caldero de agua hirviendo,
boca abajo.
Las palabras mantienen la tensión de la cuerda,
el vapor consume la sed de los labios
y la noche enfría el caldero,
reflejándose en la superficie de las aguas...
de lo que comienza a ser sueño...





Menchu Gutiérrez 
(Madrid, España, 1957)
de La mano muerta cuenta el dinero de la vida, Madrid, 
Ave del Paraíso Ediciones, 1997
para leer una ENTREVISTA

20 de diciembre de 2010

Gemma Gorga, La casa


Fotografía de Lissy Elle

LA CASA

Los huesos son largos pasillos blancos donde
             siempre
hace frío, como si la muerte se hubiese dejado
             la puerta 
abierta. Quizá el corazón es el lugar donde antes 
germina la espora del dolor, húmeda y roja,
pero es en los huesos donde este dolor perdura,
insistente, como un puñadito de polvo arenoso.
El aire se enrosca, se desenrosca, empuja, esparce
fotografías sobre estos manteles
donde tan difícil es terminarse la cena
ahora que no estás, ahora que el comedor se llena
con las mariposas absurdas del recuerdo.
Intento fijarles las alas con agujas
muy finas, pero sin querer me pincho los dedos
y los labios. Y ya no puedo decir, ya no puedo
            hacer
nada más que pasarlas de una mano a otra mano:
fotografías como pequeñas calaveras
entre el ser del pasado y el no ser del presente.


LA CASA

Els ossos són llargs passadissos blancs on
sempre
fa fred, com si la mort s’hagués deixat
la porta
oberta. Potser el cor és el lloc on primer
germina l’espora del dolor, humida i roja,
però és als ossos on aquest dolor perdura,
insistent, com un grapadet de pols sorrenca.
L’aire es cargola, es descargola, empeny, escampa
fotografies damunt aquestes tovalles
on tan difícil és acabar-se el sopar
ara que no hi ets, ara que el menjador s’omple
amb les papallones absurdes del record.
Intento fixar-los les ales amb agulles
ben fines, però sense voler em punxo els dits
i els llavis. I ja no puc dir, ja no puc
fer
res més que passar-les d’una mà a una altra mà:
fotografies com petites calaveres
entre el ser del passat i el no ser del present.



Gemma Gorga 
(Barcelona, España, 1968)
POETA/PROFESORA/ DOCTORA EN FILOLOGÍA HISPÁNICA
de El desordre de les mans, Barcelona, 2002
para leer MÁS

5 de diciembre de 2010

Miriam Reyes, Eventualmente paso días enteros sangrando


Lissy Elle Laricchia

Eventualmente paso días enteros sangrando
(por negarme a ser madre).
El vientre vacío sangra
exagerado e implacable como una mujer enamorada.

Si los hijos no salieran nunca
del cuerpo de sus madres
juro que tendría uno ahora mismo,
para sentirlo crecer dentro de mí
hasta poseerme como en una sesión espiritista
o como si mi bebé y yo
fuéramos muñecas rusas
una llena de la otra
mamá llena de bebé.

También tendría un hijo
si ellos siempre fueran bebés
y pudiera sostenerlo en mis brazos por encima de la realidad
para que mi niño nunca pusiera los pies en la tierra.

Pero ellos llegan a ser
tan viejos como uno.

No alimentaré a nadie con mi cuerpo
para que viva este suicidio en cuotas que vivo yo.

Por eso sangro y tengo cólicos
y me aprieto este vientre vacío
y trago pastillas hasta dormirme y olvidar
que me desangro en mi negación.




Miriam Reyes 
(Orense, España, 1974)
de Espejo negro,  DVD ediciones, 2001
en Yo, interior, cuerpo, Antología poética de Miriam Reyes,
Editado por el II Festival Internacional de Poesía de Córdoba 
(Argentina, 2013)
Compilación de Miriam Tessore / Prólogo de Mariel Manrique
para leer MÁS
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