Mostrando entradas con la etiqueta fernando vicente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fernando vicente. Mostrar todas las entradas

16 de marzo de 2018

Eira Stenberg, 2 poemas 2


s/d del autor de la fotografía
TRATANDO CON EL LADRÓN

Trato con el ladrón que quita la cara del espejo. 
Le birlé la imagen de una muchacha que tiene la mirada de Narciso.  
Pero pregúntale cómo vivir, 
cómo reaccionar ante los hechos y las palabras. 

El mundo es una mierda, dice. Rayos, ¿no sirven aquí 
ni una puta cerveza? 

La piel es piel, gesticula el diario de la tarde. Cómo tomar todo lo escrito 
y hablado; en el canal de la TV un hombre 
se mete en el ano de una mujer y otro en su vagina, ella simula placer y gime de dolor.  

Diantre, es como una tragedia que el hombre tenga que penetrar, 
y la naturaleza como que lo pide, o si no, se siente excluido, coño,
y el otro simultáneamente se va por el culo, puta. 

¿Cómo tomar todo lo escrito y hablado, el ovillo azul de seda  
donde la vena de la frase late?  
¿Cómo lo más recóndito del laberinto, una marmita congelada,  
un tablero de ajedrez de corazones de cuyos escaques mana un rojo torrente? 

Despliega tus alas, muchacha, y alza vuelo; todas 
las ventanas son de mentira, 
en algún lugar esperan el árbol y sus frutas, 
a los que las palabras no hacen justicia. 
Ve como música hacia su follaje, a la bóveda del viento que tañe,  
al infierno, no hay otro camino hacia el amor. 

Es el chico en el patio de la escuela, tratado de torpe, 
cuya cabeza se dobla a temprana hora sobre los libros, 
es el comienzo de los cuernos. 
Y los testículos, no hay que olvidar los testículos,  
pesan como pesas.  
Helo aquí, un toro suspicaz; 
carajo no hay una puta cerveza, 
pero los genitales se encuentran y el amor todo lo soporta.

de Siksi seurustelen varkaiden kanssa / Por eso trato con ladrones, 2002
Traducción de Renato Sandoval e Inka Korhonen



Obra de Fernando Vicente
HABLAR DE AMOR

Hablar de amor,
de lo que no se puede hablar –
de ese callejón sin salida que es el espejo
de donde alguien pende de cabeza
en un árbol invisible
con las piernas atenazando una rama
como si luchase contra la gravedad
y abriese la boca
sin emitir sonido alguno.

O hablar
como si el amor fuese una puerta
y el pesar su llave
y detrás de la puerta un árbol en llamas
ahora visible,
un feto estirase las piernas y emergiese
a la superficie,
y te hablase, juglar
que arrojas tu cabeza de una mano a la otra
como un dado,
y te tendiese una hoja fresca
acabado el diluvio.

Traducción de Renato Sandoval
extraído de POESÍA DE MUJERES

PUHUA RAKKAUDESTA

Puhua rakkaudesta,
siitä mistä ei voi puhua -
umpikujasta joka on peili
jossa joku riippuu ylösalaisin
näkymättömässä puussa
jalat kiedottuina oksan ympäri
kuin painaisi painovoiman kanssa
ja aukoo suutaan
josta ääni ei kuulu.

Tai puhua siten
kuin rakkaus olisi ovi
johon ikävä on avain
ja oven takana puu leimahtaisi
näkyväksi,
sikiö oikaisisi jalat ja sukeltaisi
pintaan,
puhuisi sinulle, jonglööri
joka viskelet päätäsi kädestä toiseen
kuin noppaa,
ojentaisi tuoreen lehden
vedenpaisumuksen jälkeen.

TO SPEAK OF LOVE

To speak of love,
of what one cannot speak -
a blind alley, a mirror
in which someone hangs
upside down from an invisible tree
feet wrapped around a branch
as if wrestling gravity,
mouth open,
no voice.

Or to speak as if
love were a door
to which longing is the key
and behind the door, the tree would blaze
into visibility,
the fetus would straighten its legs and dive
up to the surface,
would speak to you, juggler
who tosses his head from hand to hand
like a die,
would offer you a fresh leaf
after the flood.






Eira Margot Helene Stenberg
(Tampere, Finlandia, 1943)
ESCRITORA/GUIONISTA/DRAMATURGA
para leer una entrevista en VALLEJO & Co.
para leer sus poemas en inglés en BOOKS FROM FINLAND
para leer + en FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN

12 de agosto de 2014

Céline Rainoird, 2 poemas 2


Fotografía de Olaf Martens

SOMOS NUMEROSAS

Somos numerosas
nosotras, ruinas de lo que fue
un día
un techo para una vida

Jalonamos las ciudades
fantasmas transitorios
atrayendo en vano
la mirada nostálgica
de los poetas del alma

Somos numerosas
nosotras, las casas demolidas
las paredes abolidas
vaciadas de contenido
al igual que una vejiga

Y en nombre de qué leyes
de qué transacción financiera
especulación inmobiliaria
se permiten derribarnos
así sin la menor duda
sin piedad ninguna
por lo que fue
un día
un techo para una vida

¿En nombre de quién?

¿Adónde irán los recuerdos
que nuestros muros soportaban
las risas de los cuartos de los niños
los suspiros exaltados de los amantes
las baldosas de ajedrez
el último suspiro de la viuda de Román
y los jirones del papel pintado?

¿Adónde?

¿Quién ha permitido esta carnicería
quién nos ha vaciado las entrañas
de lo que teníamos, nosotras,
para ofrecer a este mundo?

¿Quién recordará todas estas vidas
vividas aquí en nuestros senos
(de) madres heridas?

¿Quién?

Y de nuestras tripas brota un rumor
de loca rebelión

Escupiros a la cara
como vomita la noche
cada ladrillo, cada baldosa
de lo que
un día
fue
un techo para una vida.

(Traducción al castellano de la autora y de AQUARIA)



Ilustración de Fernando Vicente



CUANDO LES DIGO QUE ESCRIBO POESÍA

cuando les digo que escribo poesía quieren leerla.
cuando la han leído ya no dicen nada 
una pregunta que me hago qué entienden por poesía? 
no saben que puede ser una piscina llena de cuchillos 
y que sirve de algo aprender a nadar?




Céline Rainoird 
(Draguignan, Provenza-Alpes-Costa Azul, Francia, 1981)
para leer MÁS
su BLOG 
y otro BLOG

6 de julio de 2014

Paula Simonetti, 2 poemas 2


Obra de Fernando Vicente

1.

El poema era de la mujer/ de la terraza/ de las manos
Pero la memoria del agua es 

vertical

El poema era del suelo/ del ojo/ del pie porfiado
El poema era del pan/ del diente/ del grito que se abría como un fruto
Era de la boca/ nacía desde el ruido de la bala/ del vidrio del espanto
Iba por ahí/ el poema que era de la noche/ que hacía anochecer/ en ellos/ desde 
                                                                                                                       ellos/ los que viven acá/ 
los que hacen 

sombra

El poema era de ellos/ de sus ojos en contra del olvido
El poema era para caer adentro de tu cuerpo/ del clavo/ de la luz
Era de la pala que usamos para trasplantar el cadáver/
El poema era de la carne/ del músculo/ de los hijos
El poema era de madre/ de la cara de madre/ vacía/ del cigarro absurdo
De la cara/ la última cara/ la promesa 

es un cuarto difuso una cosa pequeña/ triste/ inútil

El poema era vertical y sin memoria
El poema no importa/ no existe/ no llores




Obra de Fernando Vicente
2.

¿Sabe la madre? ¿Sabe que no grita
no nació? tajo que no abre la puerta nadie va a escuchar ¿nadie?
¿nadie tiene oídos cuando éramos piedra/gota/olvido?
Nadie tiene manos para un muerto
Ladra Alicia que son perros las sombras que no vuelven
Golpe en la boca seca que tus manos guardan la palabra/ los pedazos 
de otra muerte entre el poema blanco
madre la memoria no es para llorar a nadie 
¿nadie?
¿nadie tiene manos para esto?
Dónde está el que no gritó/ nadie cifra la vida en un poema
Nadie rompe el papel que no escribió
Tener que caminar con córnea ciega para aplastar 
los gestos de los que nacen solos/ nadie debajo de la mesa/ nadie tiene 
¿Sabe madre lo que no será/ ni de rodillas?
Nadie tiene fuerza para tragarse el cuerpo





Paula Simonetti
María Paula Simonetti de Souza-
(Montevideo, Uruguay, 1989)
extraídos de LO QUE VENDRÁ Revista de Poesía
su WEB



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...