Mostrando entradas con la etiqueta alicia genovese. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alicia genovese. Mostrar todas las entradas

19 de septiembre de 2019

Ivana Romero, 2 poemas 2


(*) s/d del autxr de la fotografía
Nunca te preocupó la ventana sin cortinas.
Estabas de paso hasta que te fuiste quedando.
Al fin trajiste un antifaz para dormir,
suave como un pájaro.
Lo ocultás entre las sábanas
con un poco de vergüenza.
Decís que podemos conseguir uno para mí.
Nos reímos.
Te veo desnudo con el antifaz puesto.
Te abrazo, dejo besos en la nuca
como si la nuca fuese un cuenco
donde beber agua de lluvia.
No me incomoda la noche a tu lado
ni el verano.
Tu cara es la de un chico
que sale a jugar
que hace justicia en las calles del sueño
con su antifaz azul
con sus ojos abiertos
para que el amor no pase de largo esta vez.

pág. 11


Ilustración de Chiara Bautista

Acá está mi costilla rota, dijiste
Sobre tu piel no había ningún rastro
y sin embargo
debajo de la carne
algo se quebró
Ahí, sin embargo, mi corazón anida
sin temor a quedarse
ahí, en tu centro tan frágil
surgido de una costilla que perdimos
al escapar del paraíso
sin dudas sin nostalgias
Quizás recordás eso
mientras cerrás los ojos
y acariciás mi mano
suavemente
como si fuera una flor blanca.

pág. 12



Ivana Romero 
(Firmat, Santa Fe, Argentina, 1976)
POETA/PERIODISTA/NARRADORA
de Este animal tierno y voraz, Caleta Olivia Editorial, 2017
Contratapa de Alicia Genovese
para leer una reseña en EL CORÁN Y EL TERMOTANQUE
para leer una entrevista en TIEMPO ARGENTINO
para leer MÁS

9 de enero de 2014

Alicia Genovese, El baño


Marilyn Monroe
EL BAÑO

Hay una ducha al fondo
de la casa
y cada tardecita
después del calor, el río
los mates, las conversaciones 
sudorosas en el porche
es la hora del baño
Atravieso los ligustros
dejo la toalla en una rama
el jabón 
sobre un tronquito
hachado al ras; un mínimo 
preparativo antes de hacer 
correr 
el agua 
Fría al comienzo
después más tibia
llega la que el sol
abrasó en el tanque 
de fibrocemento
el día entero
Al aire libre
la caña de ámbar
vuelve encantamiento,
el rito diario;
me lavo la cabeza
me bajo los breteles,
la malla y vigilo, casi 
con inconsciente cuidado
que los sonidos sean 
los habituales: 
algún zorzal 
que levanta vuelo
una gallineta que picotea
las últimas migas 
en el pasto, esa quietud 
atardeciendo
las casas vecinas
y la variedad inabarcable
de hojas y ramas en el monte
extasiadas rozándose
Me enjabono
la espalda, los hombros 
arden y otra vez el agua
reciben plácidos, 
más sensible 
el borde sin solear
del cuerpo siempre enmallado;
los pelitos de la vulva emblanquecen 
con la sedosa jabonada
y los pezones se agrandan
bajo las marcas 
geométricas del escote 
Abro por completo la ducha
y el caudal
cae a brochazos
casi helada me apura
fuera del letargo 
de la respiración;
hasta que cierro y vuelvo
al calor de las telas
al sigilo en la toalla
mientras el agua 
por la zanjita 
perfumada corre
como un suspiro aliviado
como un instante amoroso
y su exigente vigilia
No sabe nadie
nadie presencia
mi tarde detrás
del arroyo;
piedrita que alguien regala
y al aceptarla toma 
la forma de tu mano;
no tiene valor
no se cotiza
ni siquiera se pone
en una vitrina
de objetos exóticos;
se vive con poco
con nada
se hace un reino




Alicia Genovese 
(Buenos Aires, Argentina, 1953)
de Química diurna, Editorial Alción, Córdoba, 2004
su WEB
su BLOG


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...