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18 de noviembre de 2018

Silvia Barei, Nosotras (+2)


Fotografía de Bernard Plossu


Nosotras
Nos hicieron mujeres y como tales somos
una mitad de símbolo
y una mitad de arena
Lucía Carmona



NOSOTRAS

Mis hijas y las hijas de mis hijas.
Mi hermana y las hijas de mi hermana.
Mis madres y mis abuelas.
Y las abuelas de mis abuelas.
Y las otras y más allá.

La cama y la cocina
y la sábana y la sartén
las macetas las plantas la tierra
la alegría en las cortinas
la risa la escuela
la luz en las ventanas
La tarde la noche la transparencia
la tranquilidad la pereza
la verdad y sus apariencias
el trajín de cada mañana
la huerta y la flor
la perra parida las gallinas
la niebla o la tarde de sol
las manos en la masa y la risa
la silla y la mesa
La música la danza
la radio y la canción.

Mi biblioteca mi escritura
mis palabras mis plegarias
mis bellas/ las que están cerca/
mis lejanas /mi mejor oración/.

    Mis queridas
                        y yo.

en Antología Federal de Poesía, Región Centro 
(Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe)
Selección de Alejandra Correa
Consejo Federal de Inversiones, CABA, 2018



B O N U S  T R A C K


Fotografía de Bernard Plossu / Michèle, 1963


AHORA

Alabanza y suplica a los puros de este mundo

Bienaventurados los puros
porque de ellos será el reino del cielo.
Bienaventurados los bien pensantes
porque de ellos será el reino del cielo.
Bienaventurados los que nos juzgan a diario
porque de ellos será el reino del cielo.
Bienaventurados los que pueden pedirnos cuentas
porque de ellos será el reino del cielo.
Bienaventurados los justos, los illuminati,
los que nunca se equivocan, los que saben lo que hacen,
lo que es malo y lo que es bueno,
los que disipan las tinieblas del ayer,
los que nos señalan con el dedo
porque acaso merecemos
la letra escarlata, los cristales rotos y la puerta marcada.
Bienaventurados porque de ellos será el reino del cielo.

Déjennos a nosotros 
estas manos de hacer todos los días,
estos pies en el barro, este muro de lamentos,
estos amigos equivocados, este abecedario incompleto,
estos días nublados.
Déjennos ésta
nuestra guerra
nuestro insomnio
las sucias raíces del árbol de la pena
nuestro remoto país mal hablado
nuestra comarca pequeña.

Déjennos
este mínimo lugar
y en esta precisa hora del alba
la patria como ausencia.

de Animal Ciego, Alción Editora, 2017
extraído de la reseña escrita por Leandro Calle para: HOY DÍA CÓRDOBA


Fotografía de Bernard Plossu


Yo no creo en supersticiones, yo soy muy racional.
Yo tengo una viga en el ojo
pero por suerte 
tengo otro ojo con el que a veces 
leo la borra del café.

Digo yo
para no decir 
ustedes también. 

de Animal Ciego, Alción Editora, 2017
extraído de la reseña escrita por Leandro Calle para: HOY DÍA CÓRDOBA







Silvia Barei 
(San Francisco, Córdoba, Argentina, 1950)
POETA/ESPECIALISTA EN TEORÍA LITERARIA
para leer MÁS

22 de mayo de 2014

Silvia Barei, 3 poemas 3


Fotografía de Egor Shapovalov
ESCONDER EL CUERPO

Se muda al desierto
para que no sigan su paso
de animal herido.

Mientras la arena la cerque
le será permitido mantener
la esperanza de la presa:
ser la única a quien se puede
no ver
en el horizonte abierto.




Fotografía de Egor Shapovalov

CUENTAS CLARAS

A veces los muertos
se hacen los distraídos
y rondan la casa
como si ella fuera
alguien poco conocido.

Entonces el más allá
inicia una especie de cuenta regresiva
y es lógico creer que ya es hora
de calcular las ventajas
del infierno y del paraíso.

Que ya es hora de ordenar
los libros y los duelos
de regar
las plantas con gesto definitivo
de irse de viaje por el mundo
como melancólica prueba
del propio
derrumbe.




Fotografía de Joel Meyerowitz
MUJER EN EL DESIERTO

Nadie se abraza a un maniquí
aunque piense lascivas cosas
le susurre secretos
o le hable en silencio.

Nadie vive en la intimidad
con un ser extraño
que asiste sonriendo
a nuestra propia ruina
a nuestra incesante disolución.

Familiarizada con la ley de la intemperie
y con los frágiles andamios
que sostienen la memoria
lo que queda de mí me abandona en el desierto.




Silvia Barei 
(San Francisco, Córdoba, Argentina, 1950)
de La casa en el desierto, Alción Editora, 2008
para leer MÁS

3 de mayo de 2014

Silvia Barei, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Lukasz Wierzbowski


Quiero aclarar
y confieso:

la palabra
puede ser
una mala costumbre
una equívoca alarma
el falso testimonio
que encubre cada mañana
la loca memoria
de inútiles batallas
el lugar de la muerte
el lugar de la herida
los códigos del alma
máscara y poesía.

No hay nada
más honesto
que el silencio.



Fotografía de Robert Bilbil

EL ESPEJO II

Aquí
de pie
me despojo
de amores corroídos
límites forzosos
ausencias explicables
súbitas inundaciones
y nuevamente recompuesta
salgo
a creerme imprescindible.




Silvia Barei 
(San Francisco, Córdoba, Argentina, 1950)
de Que no quiebre el conjuro la palabra, Alción Editora, 1992
para leer MÁS

5 de marzo de 2012

Silvia Barei, 2 poemas 2



“La chica le había dicho es sangre nada más,
en la oscuridad de la calle”
Eugenia Almeida

Cuando llega la hora de la siesta
hace crucigramas y planea un solitario
que nunca empieza.
Sabe que el mundo
no necesita sus urgencias
para ponerse en movimiento
porque ya hay demasiado movimiento
allá afuera.

Alguien grita ayúdenme
soy la chica del 12
avisen a mi compañera
alguien contesta callate perra
agita un fusil
por arriba de su cabeza
y hay demasiado movimiento
allá afuera.

¿Por qué tanto ruido cuando arranca el Falcon
en un retumbar inútil que perturba la siesta?

Y allí se queda expectante
sentada en la reposera
pensando que después de todo
no es un castigo la soledad
no es tan malo quedarse quieta
volverse una sombra fugaz
una mancha inmóvil en la siesta.

Porque ser una chica de pelo rojo
gestos de furia y mochila a cuestas
una chica de esa edad
en la calle
a la siesta
llama al engranaje de los lobos
allá afuera.

(de Travesías poéticas, Antología bilingüe Español-Francés, 2011)







 ÚLTIMOS RITOS

Es simple:
hay que ir a la estación abandonada
con una dilatada aceptación de inmovilidad.
Hay que ensayar un elogio de la quietud
que es como decir la contracara de la vida.

Y mientras se evoca el último tren
hay que ver si discutimos
sobre la muerte del arte
sobre la muerte del libro
sobre la muerte de Borges y de Calvino.

O solo
sobre la omnipotencia de la muerte
O sea
sobre esta escritura sobre la ausencia de escritura.
Sobre tu ausencia y la mía.






Silvia Barei 
(San Francisco, Córdoba, 1950)
para leer MÁS y MÁS
su BIO


6 de febrero de 2012

Silvia Barei, Causas y efectos

Fotografía de  Egor Shapovalov

CAUSAS Y EFECTOS

Se pasa la mano 
por el pelo corto –un poco desparejo- 
piensa no sin un dejo 
de prolijidad y encono 
que está en lugar de otra 
a la que nadie puede reemplazar 
y que el amor de este hombre 
no es para ella 
porque este mismo aire 
este mismo mar 
es la materia de una memoria irrevocable





Silvia Barei 
(San Francisco, Córdoba, Argentina, 1950)
para leer MÁSMÁS
su BIO

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