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23 de agosto de 2014

David González, Que tengas una buena noche


Fotografía de Frances Pellegrini

QUE TENGAS UNA BUENA NOCHE

Suelo salir a despedirla al descansillo. Cada 
noche.
Cuando sale a ganarse nuestro pan con el 
sudor de su frente.
En una mano lleva la bolsa, o bolsas, de la 
basura.
En la otra, o bajo el brazo, los dos periódicos 
del bar.
Suelo salir a despedirla al descansillo. Cada 
noche.
Cuando sale a ganarse nuestro pan con el 
sudor de su frente.
Le arreglo el pelo. Le coloco bien el cuello del 
abrigo.
La beso en los labios. Que tengas una buena 
noche, le digo.
Mientras baja por la escalera, aún le recuerdo: 
Si necesitas algo,
me llamas. No importa qué hora sea. Me llamas.
Aguardo, todavía, a que desaparezca su 
espalda
y desaparezca, también, de la pared, la sombra 
de su espalda...
A que se apague la luz
y abajo, en el zaguán, se escuche un portazo. 
Solo entonces
entro en casa
y cierro la puerta.




David González 
(San Andrés de los Tacones, 
Gijón, España, 1964 - 2023)
de Tango azul, Antología poética, De Puño y Letra-Serie Calíope,
EDUCC -Editorial Universidad Católica de Córdoba-, 2005
su blog EL LENGUAJE DE LOS PUÑOS
para leer MÁS

15 de agosto de 2014

Ana Vega, 4 poemas 4



Ilustración de Beatriz Martín Vidal (Valladolid, 1973)

LA CUERDA

Hay cuerdas
colgando
del cielo.
Preparadas, listas,
para encajar
cabezas
con un nudo.

Hay cuerdas
que se convierten
en soga
y
cuerdas invisibles
que anudan
las manos.

La cuerda
luce
recta
hacia
abajo
desde
el cielo
esperando
el momento
exacto
en que los ojos
en búsqueda
desesperada,
alcen
su última
oración
hacia el techo
y justo
entonces
no hallen
mas respuesta
que el hueco
que les ofrece,
limpio,
intacto,
la cuerda
suspendida
en el aire.
La nada
que permanece
invariable, 
aquella
que cubre
cabezas
con su manto
blanco.
Firmemente
anudado
tu cuello
entonces
a la eternidad.




Fotografía de Noah Kalina

AUSENCIA DE FE

Perdí la fe.

Me quedé
atrapada
en la red
que teje
la araña
del desconcierto.

La incredulidad
certera
de quien
ha visto
demasiado.
Algo incurable.




Fotografía de Noah Kalina
BLESÉE

quien abrió la puerta aquel día tan frío

Años y años
muerta
de frío.

Herida.
Rota.

Los buitres
me arrancaron
los ojos
hace
demasiado
tiempo.

Inocencia
extirpada
a dentelladas.

Pero confianza
ciega
todavía
en quien ahora,
en este mismo instante,
abre la puerta
y entra.

Mis ojos
en sus ojos.
Lentamente...






Obra de Alex Konahin

CORAZONES SOLITARIOS

El calor
puede
provocar
temperaturas
extremas
en corazones
solitarios...




Ana Vega -Ana Belén Pérez Pérez-  
(Oviedo, Asturias, España, 1977)
de La edad de los lagartos
1º edición Editorial Origami, 2011
2º edición Editorial Groenlandia, Oviedo, 2014
su BLOG
para leer MÁS


4 de abril de 2013

Carmen Beltrán Falces, 2 poemas 2 (+1)


Obra de Anthony Clarkson 
INVITACIÓN AL OLVIDO SIN CULPA

Me he arrancado el corazón
y lo he puesto a trasluz,
así, con mis propias manos,
estaba roto, muy roto, y calvo, claro.
Lo he pesado y lo he medido,
más o menos mi puño
y unos doscientos cincuenta gramos,
es un buen filete, he pensado.
Así que me he hecho un sofrito,
con su aceite, su cebollita, su tomate,
me he apañado una botella de vino
y me lo he merendado.
Me he quitado un peso de encima
y ya no me duele nada ¿saben?,
de modo que pueden olvidarse de mí si quieren,
mentirme, fallarme, dejarme plantada, 
decirme que no me quieren ver:
ya no hay nada que puedan romperme.



Obra de Anthony Clarkson

REFLEXIÓN

He pasado demasiadas horas despierta
mientras el resto del mundo dormía;
familia dormida, novios dormidos,
amigas dormidas.
Aún a veces me pregunto
de qué me ha servido dormir tan poco.


BONUS TRACK


Mal de muchos, consuelo de todos
Con todo el dolor de mi corazón
me veo forzada a admitir
que también tú, como el resto,
eres peor de lo que parecías.




Carmen Beltrán Falces 
(Logroño, España, 1981)
de La verdadera historia de los hombres, Antología de poesía
Selección de David González y Nacho Escuín, Eclipsados, 2005
para leer MÁS
su BLOG

28 de diciembre de 2012

Ana Vega, 2 poemas 2


Obra de Saul Steinberg

CADA VEZ QUE HAGO

Cada vez que hago
el leve intento
de golpear mi mano
contra ese muro
que solo yo veo,
cada vez que me niego,
entonces, realmente,
me siento sola.
No se puede luchar,
ni esquivar los golpes,
la soledad
es atravesar ya el muro
pero hacia dentro.

(de El cuaderno griego, Universos Editorial, Oviedo, 2008)



Fotografía de Patricio Suarez

ME PESA LA PARED. LA CASA ENTERA

Me pesa la pared. La casa entera.
hay tanto espacio.
Me sobra todo.
Me falta
todo.
La casa es un océano desconocido.
El olor de la piel es blanco,
no se parece a nada,
no es nada,
ha perdido toda humanidad.
Ya no distingo
entre la pared
y la carne.
El silencio es brutal. Quema.
Sobrevivir no es salvarse.




Ana Vega 
(Oviedo, Asturias, España, 1977)
en La manera de recogerse el pelo - Generación blogger
Bartleby Editores, selección de David González/
prólogo de José Ángel Barrueco
para leer + en EMMA GUNST
su BLOG

21 de noviembre de 2012

Ester G. Camps, Desde el fondo


s/d del autor de la fotografía

DESDE EL FONDO

escribir la palabra revolución,

(así, en minúsculas)
y fingir que has dejado de creerte tus mentiras.

vivir sin prisas y con todas las pausas

que caben en una cajetilla de cigarros.

pensar que ya nos quedará tiempo para hundirnos

porque, en realidad,
sabes que caer
es la forma más sincera de volar.

Aunque luego todo se reduzca a una nota de suicida

en la que pone:

“Lo intenté y caí y, aun así, vosotros nunca llegaréis tan alto”.


comprender que el fondo lo han tocado

tipos como tú,
que lucen sueños como los tuyos,

que hay más locos en los tejados

que estampados en las aceras.
Y que,
por supuesto,
estatuas de perdedores
se ven muy pocas,

y es una lástima.

redundar en la palabra hoy cada vez que se te tuerce el día
y no hay esquinas por las que escaparse,

o poner cara de jaque

si el espejo te juega una mala pasada
y vas de mano.

es todo como intentar comprender

esa absurda manía de la gente
de pensar que los fines son siempre
principios de algo

o que lo mejor está por venir

y lo cierto es,
que se fue hace tiempo.



Ester G. Camps 

(Valencia, España, 1984)
de La manera de recogerse el pelo, Generación Blogger, 
Bartleby Editores, 2010
Selección de David González
para leer MÁS

1 de octubre de 2012

David González, Corazón (+2)



Corazón
si te acostumbras
como yo
a soñar solo
y a despertar solo
en el lado izquierdo
de tu lecho conyugal,

el lado del corazón,

has de entender
metértelo bien en la cabeza
que un día cualquiera
el menos pensado
ese corazón tuyo
del lado del cuál duermes
se transformará
al tacto
en la sábana
de otro extremo
de tu lecho conyugal:

una sábana fría
en la que no duerme nadie

ni siquiera tú

(de Loser, Bartebly Ediciones, 2009)




B O N U S   T R A C K  
(INÉDITOS)



LA CAUSA

en el año 2005 trabajé
en una antología de poesía escrita por mujeres
y recuerdo
que en las páginas de cortesía,
en vez de dejarlas en blanco,
puse imágenes
de mujeres desaparecidas en ciudad Juárez:
nuestro pequeño apoyo a la causa:

y recuerdo también
que mi editor me había conseguido además
fotografías de cruces,
como las que hay en loma del poleo,
y fotografías de cementerios:

pero no las acepté:

no aceptaba CLAVAR cruces
sobre los inocentes cuerpos
de aquellas 25 mujeres de ciudad Juárez
que todavía hoy
en una antología de poesía escrita por mujeres

siguen

viviendo:


TÉRMINO

busco la palabra
feminicidio
en el diccionario
de la real academia
de españa
y no la encuentro:

está,

como muchas mujeres
de ciudad Juárez,

desaparecida:

(extraídos de  Poemas por Ciudad Juárez)




David González 
(San Andrés de los Tacones, Gijón, 
España, 1964 - 2023)
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su BLOG

7 de noviembre de 2011

David González, El peor insulto


Fotografía de Tomek Slupski


EL PEOR INSULTO

Asistí
desde muy temprana edad
y desde un lugar de privilegio
a la puesta en práctica
del siempre popular
arte del insulto o espelleye.
Algunas de las mujeres de mi calle,
tenían la saludable costumbre
de arreglar sus diferencias
asomándose a las ventanas,
balcones y corredores de sus casas
y luego, a cara perru, con descaro,
ponerse a ventilar, por ejemplo,
las sábanas conyugales de sus vecinas
o a sacudirles encima
las piedras
por las que, se decía,
se las habían pasado
o todavía se las pasaban,
y no sus maridos precisamente.
Más adelante, hube de vérmelas
con el vocabulario
de una cantidad considerable
de hijos de la gran puta
de toda clase y condición.
Con esto, solo quiero dar a entender
que, si la ocasión así lo requiere,
no soy de los que se lavan la boca con jabón:
soy de los que escupen
soy de los que escupen las palabras más dañinas
si de lo que se trata
si lo de que estamos hablando,
es de causarle a alguien, a quien sea,
el mayor daño emocional posible.
Pero es ahora, a los cuarenta y cuatro años,
cuando por fin acierto a entenderlo:
el insulto, el peor insulto,
es decirle a la otra persona,
y decírselo mirándola a los ojos.

te quiero,

cuando sabes fijo, positivamente fijo,
que no se lo estás diciendo
de corazón.

    


B O N U S  T R A C K


EXCUSA

no, yo no trabajo
en una fábrica de armas
ni levanto muros de cemento armado
o redes de alambre de espino
no, yo no trabajo
en ese ramo de la construcción
ni soy el brazo de la ley
que trata de llegar al cuello
o a las ropas de inmigrantes ilegales
cuando tratan de pasar por encima
de esos muros y alambradas
ni tampoco soy,
en otro orden de cosas,
el gancho, la porra, el rifle o el arpón
que asesinan a sangre fría
focas, ballenas o cualquier otra especie
animal que se les ponga por delante
no, yo no trabajo
en ninguna de esas historias
o en otras por el estilo
no, lo lamento,
yo no tengo vuestra excusa
yo no tengo
crías que alimentar



David González 
(San Andrés de los Tacones, España, 1964)
de Loser, Bartleby Editores, 2009
su BLOG , en WIKIPEDIA

17 de abril de 2011

Märta Tikkanen, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Francesca Woodman
1. 

AUNQUE sé
que los seres humanos mueren
por falta de seres humanos
casi no aguanto
los gritos y las voces,
las carcajadas y la cháchara y las exigencias y el amor,
las aglomeraciones, la proximidad,
todo eso que se abalanza sobre mi
en cada instante.
Astuta y taimada
revolucionaria y temeraria
me consigo como sea
unas horas de soledad en el sofá
en mitad de la noche.


Fotografía de Sonya Jach

2.


A MÍ NADIE me pegó
nunca

Cuando era pequeña
me daban
en los dedos y me decían
¡No!
Entonces ya no tocaba más los libros
de la biblioteca

Cuando me hice mayor
y quería estar fuera de casa
hasta las tres de la noche
cuando yo tenía quince años
Entonces pronto dejó de ser importante
estar con ellos
por la noche

Cuando un día
hace ya muchos años
me perseguiste con el atizador
borracho
no te tuve ningún miedo
porque no fue mi nombre
el que gritaste
al levantar el atizador
y enseguida te calmaste
cuando te cogí la mano
y te hablé
y oíste
que era mi voz

A mí no me pegó nunca nadie
y nunca tuve
miedo físico
de nadie que hubiese podido tener la intención
de pegarme

hasta que tú me pegaste

Tienes realmente motivos
para tener miedo
de mí.



Märta Tikkanen 
(Helsinki, Finlandia, 1935)
de La historia de amor del siglo, Ediciones Hiperión, Madrid, 1989
Traducción y prólogo de Francisco J. Uriz 
para leer MÁS









B O N U S  T R A C K



CENSURA

Cuando aún vivíamos
en la otra casa,
una vivienda en alquiler
de principios de siglo,
veinte quiero decir,
una noche de invierno
en que hacía tanto frío
que ni los perros
paraban por la calle,
mientras le recitaba
a mi pareja poemas
de su libro
La historia de amor del siglo,
comprendí con toda claridad,
a medida que iba leyendo,
que por desgracia
y mal que me pese,
y aunque me joda reconocerlo,
guardaba un parecido asombroso
con el marido de la poeta finlandesa:
borracho, mentiroso,
sarcástico, injusto …
Comencé entonces,
en primer lugar,
a comerme palabras,
adjetivos calificativos
principalmente, y luego
a saltarme versos,
estrofas y poemas enteros,
y después, por último,
como quien no quiere la cosa
con disimulo cerré el libro,
lo dejé sobre la mesita
y cambié de tema.
Sobre las frías baldosas,
a los pies de nuestra cama,
sin deshacer, la maleta


David González  
(Gijón, España,1964)

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