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23 de mayo de 2023

Etelvina Astrada, 2 poemas 2 (II)


Obra de Diana Dowek

1

Escribo en voz alta,
ahí nomás,
sobre el tapete del mundo,
en el tajo de la vida.
Aborrezco el patetismo y la grandilocuencia,
ni me va ni me viene el estilo,
no tengo vocación,
no me gusta acicalarme
ni afilar la punta de un lápiz
o llorar conmigo una muerte en el otoño.
Por eso escribo sobre lo caliente,
es un pensar y un actuar juntos,
y aunque me digan que no queda bien,
oigo por la boca,
miro por las orejas
y pienso por un solo ojo.




Obra de Diana Dowek
11

Hay vivos muertos,
muertos vivos,
dolores indoloros,
risa llanto,
velludos lampiños,
jueces reos,
niños viejos,
propios ajenos,
padres hijos,
victorias derrotas,
imaginario real,
formas amorfas,
silencios ruidos,
conocidos desconocidos.
Rompecabezas que meto en una bolsa
y arrojo al río más oscuro.






Etelvina Astrada 
(Alemania, 1930 - Madrid, España, 1999)
Nacionalizada argentina, vivió en Córdoba
Exiliada en España desde 1975
POETA/CUENTISTA/MADRE DE PLAZA DE MAYO/BIBLIOTECÓLOGA
de Autobiografía con gatillo, Editorial Ayuso. Endymion. Poesía, 14., Madrid., 1980
Texto de introducción de Rafael Alberti
Edición bilingüe inglés-español
Introducción y traducción de Timothy J. Rogers
para leer + en EMMA GUNST

2 de noviembre de 2017

Etelvina Astrada, 2 poemas 2 (+2)


Ilustración de Limeunhee
Es cierto, 
tapar a la muerte es cosa buena, 
entonces, 
sepultureros del cuerpo, 
tápenme entera, 
pero dejen el alma afuera, 
que se ahogará,
bien alta como la copa de un árbol 
que no molestará, 
dejen que se la lleve el viento 
por distintas partes del mundo 
y ya no tendrán de qué hablar.


(de Autobiografía con gatilloEndymión, Madrid, 1980)






Ilustración de Limeunhee

Solo tres veces estuve desnuda,
¿para qué más?
Nací, amé, morí.

(de Autobiografía con gatilloEndymión, Madrid, 1980)




B O N U S  T R A C K 


Ilustración de Limeunhee
Yo, E.A. 
En testamento abierto 
Sin cubrirme las partes pudendas, 
Sin cubrirme las vergüenzas,
Lego como único bien disponible  
Al deudo-mundo mi ser en la palabra 
Tributo que pago a la vida por vivirla  
Y declaro no tener otros bienes o hacienda [...]

(de Penas capitalesOrígenes Editora, Madrid, 1986)




E T E L V I N A  D I X I T


En estos últimos años, en los escritores y poetas latinoamericanos se ha producido una politización tal, que asumiendo una responsabilidad con la historia, no solamente han estrechado sus esfuerzos en la lucha por una cultura independiente, sino que se han convertido en hombres de acción.
En la hora actual, en América Latina el oficio de escritor o poeta, no está reñido con el de un soldado combatiente, muy por el contrario, ambas tareas se superponen, se complementan, constituyendo un todo vital y armónico sin cisuras o desgarramientos existenciales.
[...] 
Tomar la pluma implica una definición, una opción, una militancia; unida con el pueblo en sus luchas por la liberación.
[...] 

(en Poesía política y combativa argentinaEdiciones Zero S.A. ZYX, 
Colección Guernica nº 15, Antología. Poesía, Madrid, 1978)





Etelvina Astrada 
(Alemania, 1930 - Madrid, España, 1999)
Nacionalizada argentina, vivió en Córdoba
Exiliada en España desde 1975
POETA/CUENTISTA/MADRE DE PLAZA DE MAYO/BIBLIOTECÓLOGA
del estudio Etelvina Astrada, estar en España para estar en Argentina, 
La ideología en apertura de una poeta coherente / 
Etelvina Astrada, be in Spain to be in Argentina. 
The Open Ideology of a Coherent Poetry,
de Bibiana Leonor Eguia, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
extraído de Mitologías hoy | vol.º 15
junio 2017 | 163-179
para leer MÁS 

26 de octubre de 2016

Etelvina Astrada, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Reylia Slaby

SOY MATERIA INFLAMABLE

Soy materia inflamable,
vivo en combustión,
incendiaria del corazón,
terrorista angélica,
subversiva desde el pecho hasta las espaldas,
desde el pubis hasta la sien.
Soy una drogadicta del amor.
Es mi punto de referencia,
la cima más alta
y el barro más barro en el llano.
Delirium tremens e in extremis.
Súmmum en el límite.
Desovo el amor a perpetuidad,
bella criatura del sueño y los espejismos,
espesa lava de las oscuras bocas de los volcanes
que el corazón calcina
y en el rescoldo todavía yazgo,
todavía aguardo
el último resplandor del universo.
Calzo mis zapatos
que se caminan solos,
cualquier día
o un lunes de entre tantos
que me aparta del mundo.
Se llevan clandestinamente
el hábito de mi bostezo
todavía humano.
Calzo mis zapatos
que se caminan solos,
huérfanos de la medida de su dueño.
Hoy me duelen la pena
y me quedo a la diestra
de dos huellas gemelas
sin saber de quién han sido
en esta partida.

en Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes), 
Tomo III, Ediciones La cuadrilla de la Langosta, México, 2004
Compiladora Leticia Luna




Fotografía de Reylia Slaby

En mi país
no se puede morir de modo natural
o cuando a uno se le da la gana.
En mi país,
la muerte no es un suceso biológico.
La infancia se detiene de pronto y no crece,
y el joven no descansará en años envejecidos,
ni el viejo podrá ser más viejo todavía.
En mi país,
no se lleva la fatalidad en la sangre,
ni la muerte está predicha por los oráculos,
o sucede como un golpe del destino,
un solo golpe en seco
que nos descose la nuca
con una muerte indolora, incolora, insípida.
En mi país se muere antes de pisar una falsa cáscara
y por eso,
ya no existe el azar, lo fortuito.
En mi país,
nada es permitido,
ni tan siquiera de ser unos muertos bellos,
muy poéticos,
inmensamente poéticos e inmortales,
muertos con muerte propia,
de nuestra propiedad absoluta y muy privada.
Tampoco se nos permite ser lerdos,
o torpes, o empecinados,
ni ser dueños aunque más no sea
de esa muerte anónima en los hospitales,
o agonizar hogareñamente,
como sucede en otras partes del mundo,
recatados e íntimos en la penumbra,
en un lecho aséptico, tendido por los nuestros,
meneado por el llanto de nuestros-deudos.
Nada se nos permite,
ni siquiera un poquito de locura,
escoger una reja de una ventana cualquiera
y anudarse una soga a lo Nerval.
En mi país,
la muerte es una peste,
pero no es una pústula, una lepra, una gangrena,
un castigo de las alturas
en siete plagas.
Es una enfermedad mucho más grave,
gravísima,
es un gusano en las neuronas,
en los testículos,
en el corazón.
Mi país,
es la MUERTE.
Una gigante muerte asesina, poderosa en el poder
mágicamente evaporable,
sin hedores,
una muerte con muertos
pero sin cuerpos.
Por eso,
en mi país,
no hay sepultureros,
no se dicen responsos,
ni se compra un pedacito de paz eterna.
Los muertos no descansan.
En mi país,
ya no se escuchan las campanadas a muerto,
se perdió la costumbre de los decesos personales.

de Poesía política y combativa argentinaEdiciones Zero S.A. ZYX, Antología. Poesía, Madrid, 1978



Fotografía de Reylia Slaby

GOLPEANDO

Hay una clase de héroes,
varones ilustres,
casta nacida de dioses o diosas,
o algún humano bastardo;
hay una clase de héroes y hazañas,
repetida odisea con las mismas tizonas
y un verbo que insiste en infinitivo
como orden, como una secreción
de las glándulas y de los atrofiados glandes.
Golpear, golpear!
y luego la historia de la infamia
con un gerundio:
Golpeando!
y por eso, hace mucho
que aguantamos el golpeadero,                                
y por eso, hay
golpes de pie,
golpes de mano,
golpes de vista,
golpes de fortuna,
golpes de gracia,
golpes de ira,
siempre en la golpiza,
en el golpeteo,
en la golpeadura,
en el golpe,
en el golpe,
en el golpe,
en el golpe de estado,
porque también es un estado el golpe,
pero como a golpes vivimos
y nos hacemos de golpe,
se acabarán para siempre los golpes.


en Mujeres poetas de Hispanoamérica, Edición Ramiro Lagos, 
Ediciones Centro de Estudios Poéticos Hispánicos/Tercer Mundo, 
Colombia, 1986



B O N U S  T R A C K



Obra de Ekaterina Panikanova


NO RECLAMEN COMO LOS PÁJAROS

No reclamen como los pájaros
apenas unos mendrugos
que de a poquito les tiran
porque son la alegría de un momento.
Para el alto vuelo
eso no basta,
conquistad la harina y la levadura,
las herramientas y el trigal,
y seréis dueños del pan de cada día
y recién podréis dormir tranquilos
sin pedir nada a nadie.



Etelvina Astrada 
(Alemania, 1930 - Madrid, España, 1999)
Nacionalizada argentina, vivió en Córdoba
Exiliada en España desde 1975
POETA/MADRE DE PLAZA DE MAYO/BIBLIOTECÓLOGA
para leer MÁS
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