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20 de julio de 2021

Nathalie Quintane, Zapatos (+1)


 Vittoria Ceretti by Fanny Latour-Lambert 

ZAPATOS
f r a g m e n t o s

En un auto, si estoy sentada junto al conductor, y frena de golpe, inmediatamente levanto mis pies, apoyo mis zapatos sobre la guantera.

Si, por doblar una pierna, pongo uno de mis pies en la silla donde estoy sentada, puedo apoyar el mentón sobre la rodilla.

Un zapato parece mucho más grande, cuando me acuesto boca abajo delante de él.

Acostada, si levanto mi pie, consigo tapar el sol

Cuando un papel se pega a la suela de mi zapato, y sigue pegado mientras camino, intento despegarlo con el otro zapato.

Ilustración de Xuan Loc Xuan

Atar los cordones es algo que puedo hacer con los ojos cerrados (o en un cuarto a oscuras)

Puedo atar mis cordones mientras pienso en otra cosa

Cuando no puedo sacarme de encima la música con la que me despierto (sigo cantando mentalmente haga lo que haga) me resulta difícil atarme los cordones sin seguir la canción, o, sin, al mismo tiempo, seguir la canción maldiciendo por no poder olvidarla

Por suerte, con frecuencia, atarme los cordones me permite pensar en otras cosas. Tengo, simultáneamente, un gesto y un pensamiento bastante autónomos uno del otro

Me veo, aprendiendo a aceptar la actividad intelectual del atarse los cordones. Cada vez que me ato los cordones, se me ocurre una ráfaga de proposiciones, que, siempre, anoto. Después de anotar me desato los cordones y de inmediato los vuelvo a atar, para generar nuevas ideas.




B O N U S  T R A C K 

Me llamo Nathalie Quintane
nací el 8-3-64
vivo en Digne-les-Bains
frecuentemente escribo frases simples
publiqué mis primeros textos en revistas
hago lecturas en voz alta en bibliotecas o auditorios  


Je m'appelle Nathalie Quintane
je suis née le 8-3-64
j'habite à Digne-les-Bains
j'écris souvent des phrases simples
j'ai publié mes premiers textes dans des revues
je fais des lectures à voix haute dans des bibliothèques ou des salles publiques


Hello my name is Na-tha-lie-quin-ta-ne
I was born in 1964 in Paris, France
I live in the south near the Côte d'Azur
my style is simple, but sometimes complicated
I published my poems in avant-gardists, or less avant-gardists, reviews
I can read on my lips or in my head if you want.



Nathalie Quintane 
(París, Francia, 1964)
Reside en Digne-les-Bains
POETA/ESCRITORA/PROFESORA/PERFORMER



21 de febrero de 2020

Agota Kristof, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Iness Rychlik


LENTAMENTE, ÉL SE ACOSTUMBRABA…

Lentamente, él se acostumbraba a que ella dejara, olvidara cosas
en su casa.
Cerillos, un pañuelo cuando lloró, una
bufanda de sus hijos, sus guantes, sus anteojos a veces.
Él, en general, dormía cuando ella se iba, estaba cansado.
Sabía que ella se quedaba ahí, en su casa, fumando cigarrillos y
                                       [pensando en Dios sabe qué.
Por la mañana descubría los objetos olvidados.
Ella no dejaba de olvidar y dejar cosas en su casa.
Su brasier.
Sus cigarrillos.
Su encendedor, un libro para niños.
Su estuche de anteojos
Sus sandalias
(De seguro regresaba descalza)
Sus pañuelos
Su cabello, sobre todo su cabello
Estaba por todos lados, su cabello
En la almohada, en el cuarto de baño, en la cocina.
Una verdadera pesadilla.
Su cabello negro, en todas partes, en todo el departamento.
La última vez, olvidó sus manos.
Dos manos sin anillos, posadas sobre el borde de la mesa,
inmóviles, sangrando un poco en los puños donde ella las había
cercenado.


LENTEMENT, IL S'HABITUAIT…

Lentement, il s'habituait à ce qu'elle laissât, oubliât des choses
chez lui.
Des allumettes, un mouchoir quand elle avait pleuré, une
écharpe de ses enfants, ses gants, ses lunettes parfois.
Lui, en général, il dormait quand elle partait, il était fatigué.
Il savait qu'elle restait là, chez lui, à fumer des cigarettes et à
penser à Dieu sait quoi.
C’est le matin qu'il découvrait les objets oubliés.
Elle ne cessait pas d'oublier et de laisser ses affaires chez lui.
Son soutien-gorge.
Ses cigarettes.
Son briquet, un livre d'enfant,
Son étui à lunettes
Ses sandales
(Elle devait rentrer à pieds nus)
Ses mouchoirs
Ses cheveux, surtout ses cheveux
Il y en avait partout, de ses cheveux
Sur l'oreiller, dans la salle de bain, dans la cuisine.
Un véritable cauchemar.
Ses cheveux noirs, partout, dans tout l'appartement.
La dernière fois, elle avait oublié ses mains.
Deux mains sans bagues, posées sur le rebord de la table,
immobiles, saignant un peu aux poignets où elle les avait 
sectionnées.


LENTAMENTE, LUI SI ABITUAVA...

Lentamente, lui si abituava a questo: che lei lasciasse, dimenticasse cose da lui 
Dei fiammiferi, un fazzoletto quando aveva pianto, una scarpa dei suoi figli,
i suoi guanti, i suoi occhiali talvolta.
Lui, in generale, dormiva quando lei partiva, era stanco.
Sapeva che lei restava lì, da lui, a fumare sigarette e a pensare a Dio sa cosa.
Era al mattino che scopriva gli oggetti dimenticati.
Lei non smetteva di dimenticare e di lasciare le sue cose da lui.
Il suo reggiseno.
Le sue sigarette.
Il suo accendino, un libro per l’infanzia
Il suo astuccio per gli occhiali
I suoi sandali
(Sarà rientrata a piedi nudi)
I suoi fazzoletti
I suoi cappelli, soprattutto i suoi capelli
C’è n’erano dappertutto, di suoi capelli
Sul cuscino, nel bagno, in cucina.
Un vero e proprio incubo.
I suoi capelli neri, dappertutto, in tutto l’appartamento.
L’ultima volta, aveva dimenticato le sue mani.
Due mani senza anelli, posate sul bordo del tavolo,
immobili, sanguinanti un po’ ai polsi dove le aveva selezionate.

Traducción al italiano de Fabio Pusterla y Vera Gheno






Fotografía de Iness Rychlik
NO MORIR…

No morir
todavía no
demasiado pronto el cuchillo
el veneno, demasiado pronto
Todavía me amo
Amo mis manos que fuman
que escriben
Que sostienen el cigarrillo
La pluma
La copa.
Amo mis manos que tiemblan
que limpian a pesar de todo
que se mueven
Las uñas todavía crecen
mis manos
acomodan los anteojos en su sitio
para que yo escriba.

Traducción de Alejandro Oliveros

PAS MOURIR...

Pas mourir
pas encore
trop tôt le couteau
le poison, trop tôt
Je m'aime encore
J'aime mes mains qui fument
qui écrivent
Qui tiennent la cigarette
La plume
Le verre.
J'aime mes mains qui tremblent
qui nettoient malgré tout
qui bougent
Les ongles y poussent encore
mes mains
remettent les lunettes en place
pour que j’écrive

NON MORIRE

Non morire
non ancora
troppo presto il coltello
il veleno, troppo presto
Mi ancora
Amo le mie mani che fumano
che scrivono
Che tengono la sigaretta
La penna
Il bicchiere.
Amo le mie mani che tremano
che puliscono nonostante tutto
che si muovono.
Le unghie vi crescono ancora
le mie mani
rimettono a posto gli occhiali
affinché io scriva.

Traducción al italiano de Fabio Pusterla y Vera Gheno




de Chiodi, Edizioni Casagrande, Bellinzona, 2018



B O N U S  T R A C K 



"En primer lugar, hay que escribir, naturalmente. Luego, hay que seguir escribiendo. Incluso cuando no le interese a nadie, incluso cuando tenemos la impresión de que nunca interesará a nadie. Incluso cuando los manuscritos se acumulan en los cajones y los olvidamos para escribir otros. Al llegar a Suiza mis esperanzas de convertirme en escritora eran casi nulas. Es verdad que publiqué algunos poemas en una revista literaria húngara, pero las posibilidades de publicar mi obra se quedaron allí. Y cuando, tras varios años de impaciencia, por fin conseguí acabar dos obras de teatro en francés, no sabía exactamente qué tenía que hacer, dónde enviarlas, a quién enviarlas.
(...) 
Empiezo a escribir relatos breves sobre mis recuerdos de infancia. Ni se me ocurre que algún día esos textos breves se convertirán en un libro. Sin embargo, dos años más tarde, tengo encima de mi escritorio un cuaderno que contiene una historia coherente, con un principio y un final, como una novela de verdad. Todavía falta pasarla a máquina, corregirla, pasarla de nuevo a máquina, eliminar lo que sobra, corregir aún más, hasta que considere que el texto es presentable. En este punto tampoco sé muy bien qué he de hacer con el manuscrito. ¿A quién he de enviarlo? ¿A quién he de dárselo? No conozco a ningún editor, a nadie que pudiera conocer a uno. 
(...)
En Berlín, por la noche, tenemos una velada de lectura. La gente viene para verme, para escucharme, para preguntarme cosas. Sobre mis libros, sobre mi vida, sobre mi trayectoria como escritora. He aquí la respuesta a la pregunta: uno se hace escritor escribiendo con paciencia y obstinación, sin perder nunca la fe en lo que escribe."



de L´analphabète, 2004
AnalfabetaUn relato autobiográfico, Ediciones Obelisco, 2006
Traducción de Juli Peradejordi





Agota Kristof 
(Csikvánd, Hungría, 1935 - Neuchâtel, Suiza, 2011)
Escribió toda su obra en francés
Poemas leídos en LUVINA
para leer una nota en INFOBAE
para leer tres poemas en italiano en LE PAROLE E LE COSE
y otros en GIORGIO LINGUAGLOSSA
para leer MAS


29 de noviembre de 2019

Marie-Claire Bancquart, 2 poemas 2


“Fall Library” ilustración de Tom Gauld, en New Yorker, 2014


LO DESCONOCIDO

Camino por la soledad de los libros:

mi corazón helado
con estas memorias heladas.

El viento golpea las contraventanas.

Noviembre.

Ha sido necesaria toda una vida para que el crujido de la madera
suscite una espera esencial.

Más allá del jardín
más allá del tiempo ante nosotros
están los erizos caídos de las castañas
el fuego de las hojas en la bruma
las ventanas violetas.

Puntualmente noviembre.

Cada cosa en su sitio.

Sin embargo lo desconocido está próximo
como un pájaro inquieto.


L' INCONNU

Je marche dans la solitude des livres:
mon coeur gelé
avec ces mémoires gelées.

Le vent tape au volet.

Novembre.

Il a fallu toute une vie pour que le craquement du bois
suscite une attente essentielle.

Au-delà du jardin
au-delà du temps devant nous
il y a les bogues tombées de châtaignes
le feu des feuilles dans la brume
les fenêtres violettes.

Exactement novembre.

Toute chose à sa place.

Cependant l´inconnu est proche
comme un oiseau inquiet.

de Sans lieu sinon l´attente, Editions Obsidiane, 1991



“Rise Up!” ilustración de Tom Gauld para The World Today, 2012

(MIS PROPIOS COMIENZOS…)

Mis propios comienzos: en un mundo que no era el de hoy. Sin frigoríficos, sin

lavavajillas ni lavadoras; la colada se hacía en grandes barreños, en cuyo centro
una alcachofa metálica escupía agua. Los autos se arrancaban con
manivela. Los textos se escribían enérgicamente en máquinas de escribir
mecánicas.

Nos hablábamos con naturalidad. No teníamos tanto miedo unos de otros.
Tocábamos las cosas. Por la noche, no dudábamos en coger un tren de
cercanías, un metro interminable.

Billetes de metro olvidados
que resbalan inesperadamente de la tapa de un libro
con el agujero perforado hace treinta años
por un revisor envuelto en confeti
(amarillos para “segunda”, verdes para “primera”)

billetes entregados entonces maquinalmente
y que el tiempo cubrió de extrañeza
rehabilitándolos como reclamos para productos desaparecidos.

El olor del metro en pleno verano no es el mismo,
y los pasajeros de esa línea, transformados en fantasmas
la mayor parte

se alejan
en un puerto distante de nuestra memoria.

No se trata de añorar ese mundo desaparecido.
Sino de decir, según la expresión de mi abuela. De decir
que hemos sido insertados en una cadena. Ya es bastante insólito haber nacido:
para además nacer totalmente desprovistos de historias y de historia.



(MES PROPES DÉBUTS...)

Mes propres débuts: dans un monde qui n´était pas celui d´aujourd´hui. Sans réfrigérateurs, sans machines à laver la vaisselle ou le linge; et la lessive se faisait dans les hautes bassines, aux centres desquelles un champignon métallique crachait l´eau. On mettait en marche les autos à la manivelle. On tapait durement les textes sur les machines mécaniques.

On se parlait plus volontiers. On n´avait pas tellement peur les uns des autres. On touchait les choses. On n´hésitait pas à prendre la nuit un train de
banlieue, un métro à n´en plus finir.

Tickets de métro qu´on négligea
glissant soudain de la couverture d´un livre
avec leur trou percé voici trente ans
par un poinçonneur entouré de confetti
(jaunes pour les «seconde», verts pour les «premières»)

tickets alors machinalement tendus
et que le temps marqua d´étrange
restituant des réclames pour produits disparus.

L´odeur du métro en plein été, ce n´est plus la même,
et les passagers de la rame devenus fantômes
pour la plupart

s´éloignent
dans un port distant de notre mémoire

Ce n´est pas pour regretter ce monde disparu.
Mais c´est pour dire, selon l´expression de ma grand-mère. Pour dire
qu´on a été inséré dans une chaîne. C´est bien assez bizarre d´être né:
s´il fallait être né tout nu d´histoires et d´histoire!

de Qui voyage le soir, in Rituel d´emportement (poèmes 1969-2001)
Obsidiane & Le temps qu´il fait, «Les analectes», 2002







Marie-Claire Bancquart
(Aveyron, 1932 - París, Francia, 2019)
POETA/ENSAYISTA/PROFESORA/CRÍTICA LITERARIA
Traducción de Ángela Serna
leídos en ZURGAI
para leer más en IDIOMAS OLVIDADOS
y en EL ESCARAMUJO
su BLOG


29 de noviembre de 2017

Charlotte Delbo, Oh, ustedes que saben (+2)


Charlotte Delbo detenida en Auschwitz

OH, USTEDES QUE SABEN...

Oh, ustedes que saben
acaso sabían que el hambre hace brillar los ojos y que la sed los apaga
Oh, ustedes que saben
sabían que pueden mirar a su madre muerta sin derramar ni una lágrima
Oh, ustedes que saben
sabían que quien quiere morir por la mañana tiene miedo por la noche
Oh, ustedes que saben
sabían que un día dura más que un año un minuto más que una vida entera
Oh, ustedes que saben
sabían que las piernas son más vulnerables que los ojos
los nervios más duros que los huesos
el corazón más resistente que el acero
Sabían que las piedras del camino no lloran
que sólo hay una palabra para el terror
sólo una para la angustia
Sabían que el sufrimiento no tiene límite
ni el horror frontera
Lo sabían
Ustedes que saben


Ô VOUS QUI SAVEZ...

O vous qui savez
saviez-vous que la faim fait briller les yeux que la soif les ternit
O vous qui savez
saviez-vous qu’on peut voir sa mère morte et rester sans larmes
O vous qui savez
saviez-vous que le matin on veut mourir que le soir on a peur
O vous qui savez
saviez-vous qu’un jour est plus qu’une année une minute plus qu’une vie
O vous qui savez
saviez-vous que les jambes sont plus vulnérables que les yeux
les nerfs plus durs que les os
le cœur plus solide que l’acier
Saviez-vous que les pierres du chemin ne pleurent pas
qu’il n’y a qu’un mot pour l’épouvante
qu’un mot pour l’angoisse
Saviez-vous que la souffrance n’a pas de limite
l’horreur pas de frontière
Le saviez-vous
Vous qui savez

¡OH, VOSOTROS QUE SABÉIS!

Oh, vosotros que tanto sabéis
acaso sabíais que el hambre hace brillar los ojos y que la sed los apaga
Oh, vosotros que sabéis
sabíais que puedes mirar a tu madre muerta sin derramar ni una lágrima
Oh, vosotros que sabéis
sabíais que quien quiere morir por la mañana tiene miedo por la noche
Oh, vosotros que sabéis
sabíais que un día dura más que un año un minuto más que una vida entera
Oh, vosotros que sabéis
sabíais que las piernas son más vulnerables que los ojos
los nervios más duros que los huesos
el corazón más resistente que el acero
Sabíais que las piedras del camino no lloran
que sólo hay una palabra para el terror
sólo una para la angustia
Sabíais que el sufrimiento no tiene límite
ni el horror frontera
Lo sabíais
Vosotros que tanto sabéis

Traducción de Berta OG
leído en TRIBUNA FEMINISTA



B O N U S  T R A C K


(...) una joven está encerrada en una cárcel de París. Ha conspirado contra el ocupante alemán y la han detenido. Charlotte Delbo está sola en su celda, sometida al régimen de "noche y niebla", por lo que no tiene derecho a libros. Pero su compañera del piso de abajo sí puede sacar obras de la biblioteca. Entonces Delbo trenza una cuerda con hilos que arranca de su manta y logra subir un libro por la ventana. Desde ese momento Fabrizio del Dongo se aloja también en su celda. No habla demasiado, pero le permite romper la soledad. Unos meses después, en el vagón para animales que la lleva a Auschwitz, él desaparece, pero Delbo oye otra voz, la del misántropo Alcestes, que le explica en qué consiste el infierno al que se dirige y le enseña el ejemplo de la solidaridad. En el campo de concentración la visitan otros héroes con sed de absoluto: Electra, Don Juan, Antígona. Una eternidad después, de regreso en Francia, a Delbo le cuesta volver a la vida: la luz cegadora de Auschwitz ha barrido toda ilusión, ha anulado toda imaginación y ha declarado falsos los rostros y los libros… hasta el día en que Alcestes regresa y la arrastra con sus palabras. Frente a lo extremo, Charlotte Delbo descubre que los personajes de los libros pueden convertirse en compañeros fieles. <Las criaturas del poeta –escribe– son más verdaderas que las criaturas de carne y hueso porque son inagotables. Por eso son mis amigas, mis compañeras, gracias a ellas nos unimos a otros seres humanos en la cadena de los seres y en la cadena de la historia>.

en Tzvetan Todorov: LA LITERATURA EN PELIGRO, Editorial Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2009.

[La cita de Charlotte Delbo pertenece a su libro: SPECTRES, MES COMPAGNONS, París, Berg International, 1995].


Cuando vi eso que vi
sufrir
como vi sufrir
morir
como vi morir
supe que nada
nada era demasiado en esta lucha


Charlotte Delbo
(Vigneux-sur-Seine, 1913 - París, Francia, 1985)
POETA/ESCRITORA/ACTIVISTA DE LA RESISTENCIA FRANCESA
de Aucun de nous ne reviendra, Editions Gonthier, 1965
éd., 1970, 1979, 1995
para leer + en MUJERES QUE HACEN LA HISTORIA
MÁS

7 de septiembre de 2017

Clarisse Nicoïdski, 4 poemas 4 (+1)


Fotografía de Juul Kraijer

LOS OJOS

y cómo olvidaré
vuestros ojos perdidos
y cómo olvidaré
las noches
cuando los míos se cerraron
y los vuestros
se quedaron abiertos
cuando de espanto
se abrieron los de los muertos
para darnos esta luz
que nunca murió
di
cómo olvidaré


LUS OJUS

i comu mi sulvidaré
di vuestrus ojus pardidus
i comu mi sulvidaré
di las nochis
cuandu lus míus si saravan
i lus vuestrus
si quidavan aviartus
cuandu di spantu
si avrian lus di lus muartus
para darmus esta luz
qui nunca si amató
di
comu mi sulvidaré




Fotografía de Juul Kraijer


cuéntame la historia
que camina en tus ojos
cuando los abres por la mañana
cuando el sol
entra con su aguja de luz
en tus sueños

cóntami la cunseja
qui si camina in tus ojus
cuandu lus avris la maniana
cuandu il sol
entra su aguja di luz
in tus suenius




Collage de Eugenia Loli

una mano tomó la otra

le dijo no te escondas
le dijo no te cierres
le dijo no te espantes

una mano tomó la otra
puso un anillo al dedo
puso un beso en la palma
y un puñado de amor

las dos manos se tomaron
levantaron una fuerza
para tirar paredes
para abrirse los caminos



Fotografía de Antonio Palmerini

el vestido agujereado de tu alma
dejó
caer
una lágrima colorada como vino
lágrima de vino
de olvido
estás solo
dame tu mano

B O N U S  T R A C K 

escrita
línea de la primera escritura
palabra de una lengua perdida
intento escucharte
cuando duermen los ojos la cara la frente
cuando
no eres nada más que un barco al final de su viaje
nada más que una escritura muda




Clarisse Nicoïdski
(Lyon, 1938 - París, Francia, 1996)
POETA/ESCRITORA/CRÍTICA DE ARTE
de Lus ojus Las manus La boca, 1978
en El color del tiempo. Poemas Completos, Editorial Sexto Piso
México-Madrid, 2014
Traducción de Ernesto Kavi
para leer una reseña en LETRAS LIBRES
para leer + en M'SUR
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