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13 de mayo de 2020

Alicia Ostriker, Insomnio


Fotografía de Antonio Palmerini


INSOMNIO

Pero en realidad es del miedo de lo que querés hablar
y no encontrás las palabras
entonces te burlás de vos misma

te tratás de cobarde
te despertás a las 2 de la mañana pensando tonta,
fracaso, incapaz de dormir, incapaz de dormir

zumbando en tu colchón con dos almohadas,
y un cubrecama al que le dicen comforter,
lo que implica que el consuelo puede comprarse

y pagarse, para colaborar con el miedo, con el fracaso
tus dos cómodas de nogal se ríen, las bibliotecas se lamentan
los cuadros en las paredes te compadecen, el hombre que duerme

al lado tuyo con un olor como a musgo y hongos consuela
pero nunca bastante, nunca, lo oscuro del plafón en el techo
los pliegues de terciopelo ocultan la ventana

y el ruido del tráfico como un animal vicioso
que anda suelto allá afuera--
fanfarroneás con los amigos que la muerte no te molesta, nada más la agonía

qué mentirosa—
todos los demás miedos, al rechazo, al dolor físico,
a perder el juicio, la vista,

¡son todos parte de este!
¡huellas de este! Tu pelo gruñe en el peine
ese reloj encendido la única luz de la habitación


INSOMNIA

But it's really fear you want to talk about
and cannot find the words
so you jeer at yourself

you call yourself a coward
you wake at 2 a.m. thinking failure,
fool, unable to sleep, unable to sleep

buzzing away on your mattress with two pillows
and a quilt, they call them comforters,
which implies that comfort can be bought

and paid for, to help with the fear, the failure
your two walnut chests of drawers snicker, the bookshelves mourn
the art on the walls pities you, the man himself beside you

asleep smelling like mushrooms and moss is a comfort
but never enough, never, the ceiling fixture lightless
velvet drapes hiding the window

traffic noise like a vicious animal
on the loose somewhere out there—
you brag to friends you won't mind death only dying

what a liar you are—
all the other fears, of rejection, of physical pain,
of losing your mind, of losing your eyes,

they are all part of this!
Pawprints of this! Hair snarls in your comb

this glowing clock the single light in the room




Alicia Suskin Ostriker
(Brooklyn, Nueva York, EE.UU., 1937)
POETA/CRÍTICA LITERARIA/NARRADORA/ENSAYISTA
en The Book of Seventy, University of Pittsburgh PressPittsburgh, 2009
Pitt Poetry Series
Traducción de Sandra Toro
para leer más en EL PLACARD
y en portugués en PONTES OUTRAS
en WIKIPEDIA




3 de abril de 2020

Kelly Martínez Grandal, 3 poemas 3


Fotografía de Annie Spratt

El espejo no es ya una mentira,
sino la complicidad entre mi cuerpo y el mundo.
Soy real,
tan real como estas manos o estos versos.

Ahora descansa la transparencia de esta mañana de caracoles.

Atrás todas las casas,
todas las ventanas que cerré
para que no se apagara el fuego
y no se fueran los invitados.
¿Y yo?
¿Dónde quedaba yo?

de Medulla Oblongata, CAAW Ediciones, Miami, 2017
Edición bilingüe / Traducción de Margaret Randall



Fotografía de Antonio Palmerini
PIEDRAS DE SAL

A Wendy L.

Guarda la aguja, los hilos,
no aprendimos el arte del zurcido invisible;
un manto de cicatrices levanta sobre la arena.

Habrá que zarpar de nuevo, con otras velas para este barco,
sin islas que recuerden a Ítaca,
aguas
con ballenas menos blancas.
Habrá que construir un mar.

Levanta el ancla, arde la casa, rema conmigo.

No pasemos con tristeza esta llanura,
no crucemos la mirada sobre el hombro.

de Zugunruhe, The  Operating System, 2020



Fotografía de Antonio Palmerini
Mi abuelo
tenía un solo traje para los velorios.
Sabía
que la muerte despedaza la memoria:
nadie recordará cómo fuiste vestido.
Ir presentable, si acaso.
Colores no estridentes
porque la muerte no tolera estridencias,
protagonista única,
diva insoportable.
Cuando llega, hay que hacerle cortejo.
Poner la mesa,
siempre viene hambrienta
como un perro callejero.
Hay que pasarle la mano,
decidir
quién en la familia la adopta esta vez.
Recoger el desastre,
ir tapando los huecos
donde entierra huesos
que se comerá más tarde.
Huesos en la tierra chocando contra las raíces.
Cuando llega hay que ponerle un nombre
y aceptar el orden que se altera
y aceptar
que esta casa no va a ser la misma,
será una casa habitada por la muerte,
bestia huérfana que no sabe de amores,
que te enseña los dientes.





Kelly Martínez-Grandal
(La Habana, Cuba, 1980)
Reside en Miami
POETA/RELACIONISTA PÚBLICA/GESTORA CULTURAL/
LICENCIADA EN ARTES/MAGÍSTER EN LITERATURA COMPARADA/
EDITORA/CURADORA DE FOTOGRAFÍA
para leer + en ANIMAL SOSPECHOSO
en SUBURBANO
y en OCTAVO BOULEVARD
su blog ESPEJO DE AGUA




19 de julio de 2019

Tamara Mathov, Cómplices (+2)


Fotografía de Mariam Sitchinava
CÓMPLICES

La vecina volvió a fumar.
Ya no me mira fijo
cuando el humo de mi boca
la acompaña por el parque.
El parque es chiquito
mío, y de ella
de todos los que vivimos
en esta cómoda enorme
sin querer saber
que somos muchos,
y estamos cerca.
Ella volvió a fumar, y cuando pasa,
arrastrando el fracaso entre los dedos,
me mira conmovida.



B O N U S  T R A C K (x2)


Fotografía de Antonio Palmerini
MADRUGADA

Podés mirarla fumar porque sos más fuerte que ayer,
podés mirarla con su abrigo de humo y sólo pensar,
quizás,
en la lluvia de anoche
que sin haber dormido ni siquiera un poco
sigue siendo hoy
y al parecer nunca acaba...



s/d del autxr

Soy parte de esta marea de gente desparramada, tengo la garganta intoxicada por el quitapulgas transgénico que, 
dicen los diarios, se oculta en los filtros de los cigarrillos industriales; la espalda deforme, mitad sobre un sillón, 
mitad sobre alguna rodilla amputada que tuvo la suerte de quedar allí y no aquí, doblada hasta estrujarse tanto que la sangre es sólo un recuerdo de la tierna infancia de las ocho de la noche...





Tamara Mathov
(Buenos Aires, Argentina, 1989)
POETA/PROFESORA/TRADUCTORA
sus reseñas en MOHAN-CRÍTICA LITERARIA
para leer + en DON JUMENTO
+ en CUENTOS A LA CALLE
su FACEBOOK

9 de julio de 2019

Maggie Smith, A tu edad yo vestía una oscuridad


Fotografía de Antonio Palmerini

A TU EDAD YO VESTÍA UNA OSCURIDAD

varias tallas muy grande. Me colgaba
como un vestido de mamá. Y ahora,

mientras hablamos, estoy cosiendo
una oscuridad que tú tendrás que desenredar,

y desenredando otra que tu tendrás
que coser de nuevo. ¿Qué puedo darte

que puedas quedarte? Una vez me preguntaste
¿Tiene fin el cielo? No, no tiene fin,

simplemente deja de ser una cosa
y comienza a ser otra.

A veces nos tomamos de las manos
y echamos la cabeza hacia atrás

para que el azul llene todo nuestro campo
de visión y así sentir

que formamos parte. No tenemos fin,
sólo dejamos de ser lo que somos

y comenzamos a ser ¿qué?
¿Dónde? ¿Qué puedo darte

para llevar ahí? ¿Estas sombras
de hojas, ese suelo del consuelo?

¿Esta suave oscuridad de segunda
mano? ¿Qué puedo darte

que te sea útil en tu segunda vida,
esa que tendrás que vivir sin mí?



AT YOUR AGE, I WORE A DARKNESS

several sizes too big. It hung on me
like a mother’s dress. Even now,

as we speak, I am stitching
a darkness you’ll need to unravel,

unraveling another you’ll need
to restitch. What can I give you

that you can keep? Once you asked,
Does the sky stop? It doesn’t stop,

it just stops being one thing
and starts being another.

Sometimes we hold hands
and tip our heads way back

so the blue fills our whole field
of vision, so we feel like

we’re in it. We don’t stop,
we just stop being what we are

and start being what?
Where? What can I give you

to carry there? These shadows
of leaves—the lace in solace?

This soft, hand-me-down
darkness? What can I give you

that will be of use in your next life,
the one you will live without me?





Maggie Smith
(Columbus, Ohio, EE.UU., 1977)
Traducción de Pedro Poitevin
Original en inglés en NASHVILLE REVIEW
en TWITTER
su WEB
para leer MÁS

7 de septiembre de 2017

Clarisse Nicoïdski, 4 poemas 4 (+1)


Fotografía de Juul Kraijer

LOS OJOS

y cómo olvidaré
vuestros ojos perdidos
y cómo olvidaré
las noches
cuando los míos se cerraron
y los vuestros
se quedaron abiertos
cuando de espanto
se abrieron los de los muertos
para darnos esta luz
que nunca murió
di
cómo olvidaré


LUS OJUS

i comu mi sulvidaré
di vuestrus ojus pardidus
i comu mi sulvidaré
di las nochis
cuandu lus míus si saravan
i lus vuestrus
si quidavan aviartus
cuandu di spantu
si avrian lus di lus muartus
para darmus esta luz
qui nunca si amató
di
comu mi sulvidaré




Fotografía de Juul Kraijer


cuéntame la historia
que camina en tus ojos
cuando los abres por la mañana
cuando el sol
entra con su aguja de luz
en tus sueños

cóntami la cunseja
qui si camina in tus ojus
cuandu lus avris la maniana
cuandu il sol
entra su aguja di luz
in tus suenius




Collage de Eugenia Loli

una mano tomó la otra

le dijo no te escondas
le dijo no te cierres
le dijo no te espantes

una mano tomó la otra
puso un anillo al dedo
puso un beso en la palma
y un puñado de amor

las dos manos se tomaron
levantaron una fuerza
para tirar paredes
para abrirse los caminos



Fotografía de Antonio Palmerini

el vestido agujereado de tu alma
dejó
caer
una lágrima colorada como vino
lágrima de vino
de olvido
estás solo
dame tu mano

B O N U S  T R A C K 

escrita
línea de la primera escritura
palabra de una lengua perdida
intento escucharte
cuando duermen los ojos la cara la frente
cuando
no eres nada más que un barco al final de su viaje
nada más que una escritura muda




Clarisse Nicoïdski
(Lyon, 1938 - París, Francia, 1996)
POETA/ESCRITORA/CRÍTICA DE ARTE
de Lus ojus Las manus La boca, 1978
en El color del tiempo. Poemas Completos, Editorial Sexto Piso
México-Madrid, 2014
Traducción de Ernesto Kavi
para leer una reseña en LETRAS LIBRES
para leer + en M'SUR

21 de enero de 2017

María Zambrano, 2 fragmentos 2


Fotografía de Antonio Palmerini

Me voy a arriesgar para contar, para simplemente contar lo que quise ser. Primeramente quise ser una caja de música. Sin duda alguna me la habían regalado, y me pareció maravilloso que con sólo levantar la tapa se oyese la música; pero sin preguntarle a nadie ya me di cuenta que yo no podía ser una caja de música, porque esa música por mucho que a mí me gustara no era mi música, que yo tendría que ser una caja de música inédita, de mi música, de la música, de la música que mis pasos, mis acciones..., y yo era una niña que no tenía remordimientos y aun sin ellos temía, o sabía, que una caja de música no podía ser. Pregunté a mi padre quiénes eran los templarios. Recuerdo que me dijo que eran unos caballeros, y yo era una mujer. Y esto se me quedó en el alma gestando porque yo quería ser un caballero y quería no dejar de ser mujer, eso no; yo no quería rechazar, yo quería encontrar y ser fecunda.

¿Qué otra cosa quise ser? Pues quise ser centinela, porque cerca de mi casa se oía llamarse y responderse ‘Centinela alerta’, ‘Alerta está’. Y así yo quería ser un centinela de noche. Y entonces yo volvía a preguntar si las mujeres podían ser soldados solamente para ser centinela. Y mi padre que no, que no podía ser. Y así cuando me di cuenta que no podía ser de hecho nada, encontré el pensamiento, encontré lo que yo llamaba, lo sigo llamando la filosofía

[...]

Nietzsche dijo que el amor está más allá del bien y del mal. Y sabía también esto. Lo mismo sucede con aquello que se da por amor, como yo he dado todo, que está más allá del bien y del mal, de la responsabilidad y que yo lo acepto. He aceptado siempre la verdad, me lleve donde me lleve, me traiga lo que me traiga; entonces mi autobiografía, ¿cuál podría ser?; pues todo, todo aquello que he dado y también lo que he querido dar y no he podido. Una autobiografía al par positiva y negativa. Lo negativo es más fácil de decir que lo positivo.

(de A modo de autobiografía,  Anthropos Nº 70/71, Barcelona, 1987)



Fotografía de Antonio Palmerini

2. EL ESPEJO DE LA AURORA

En la noche más cerrada y oscura del firmamento que llamamos cielo, sin que se sepa el porqué, se transforma su lisa negrura en un espejo. Ni luna ni estrellas andan en ello, y no hay que preguntarse, en este caso, porqué esta noche, de alma también, y ante todo, es el espejo, el fondo de un espejo, de una vida, de vida y de ser; espejo ni tan siquiera velado, rasgado velo de la luz que no cesa. Y entonces palabra no hay; aunque fuera en el más hondo abismo de la tierra, en el más afligido corazón, se da el espejo de la luz que no cesa. Y como no permanece, mas ha de volver, es también la aurora allí en el polo, en el centro de la oscuridad y la mudez, del silencio, del olvido del no-ser.

Madrid, 1986
(en De la Aurora, Alción Editora, Córdoba, Argentina, 1999)




María Zambrano
(Vélez-Málaga, 1904 - Madrid, España, 1991)
ENSAYISTA/PENSADORA/FILÓSOFA
para leer MÁS

7 de enero de 2017

Ana Merino, 2 poemas 2 (de Curación)


Fotografía de Antonio Palmerini


VENGO A SER TESTIGO

Vengo a ser testigo
de un milagro,
la resurrección de las palabras
emergiendo del mar
con ansias de justicia.

Vengo vestida
con el disfraz de la penumbra
para escuchar
el murmullo de las cosas
que habitan
en cada casa de madera y chapa.

Pensamientos prohibidos
que llegan a la orilla
y mecen la basura que vomitan.
No hay caminos de conchas ni arena transparente
sólo plástico fino y grasa de motores
como una capa más sobre la tierra,
como una mascarilla
que ahoga a las gaviotas
y envenena a los niños
que salen a buscar erizos en las rocas.

Vengo a ser testigo
de las contradicciones
con las que fraguan el cemento
de los grandes edificios
que nunca se terminan
y acaban cobijando en sus rincones
las venas de los chicos
que se inyectan
escamas de serpiente triturada.

Vengo a despertarme
porque no encuentro a Dios
en la miseria.


 I COME TO WITNESS

I come to witness
a miracle,
the resurrection of words
emerging from the sea
with the desire for justice.

I come dressed
disguised as penumbra
to listen
to the murmur of things
that inhabit
in each house made of wood and tin.

Prohibited thoughts
that moor at the coastline
and sway the trash that they vomit.
There are no paths made of shells or transparent sand
only fine plastic and motor oil
as though it were one more layer upon the earth,
like a mask
that suffocates seagulls
and poisons the children
that go searching for sea urchins upon the rocks.

I come to witness
the contradictions
used to concoct the cement
for the large buildings
that go on forever
to shelter in their corners
the veins of the young
that inject
the scales of crushed serpents.

I come to despair
because I don’t find God
in the misery.





Fotografía de Antonio Palmerini

SI ESTÁS VIVA

Si estás viva
tendrás que acostumbrarte
al desamor
con su desapacible exuberancia;
neutralizar
cualquier indicio
de su patógena presencia
para volverte inmune
sin perder la cordura.

Ser metódica,
tragar el desafecto
con ternura
y reírte en secreto
de tu propia tristeza.

Si logras superar
este fracaso,
te harás adicta
a lo que más te duele,
al entramado hostil
de las causas perdidas
que deambulan contigo
por esa geografía
de plenitud ingrávida
que te ayuda a volar
cuando los espejismos
se mezclan con las huellas
de los rinocerontes
que lloran enjaulados.

Silencia lo que intuyes,
drena su desnudez
para que cauterice,
y nunca olvides
que el tiempo enamorado
es una medicina
que se agota,
entonces no podrás
ocultar sus secuelas.


IF YOU ARE ALIVE

If you are alive
you’ll need to get used to
the absence of love        
with its disagreeable exuberance;     
neutralize
any indication
of its pathogenic presence
so that you may be immune
without losing your senses.

Be methodical,
imbibe the disaffection 
with tenderness
and secretly laugh
at your own sadness.

If you manage to overcome
this defeat,   
you’ll be addicted         
to that which pains you the most,
the hostile structure       
of lost causes
walking about with you
along that geography
of tenuous fulfillment   
helping you to fly
when the mirages
merge with the tracks of rhinoceros  
mourning in their cages.

Silence that which you intuit
drain its nakedness        
so it may cauterize,
and never forget
that the time in love
is like medicine   
that runs out,
then, you’ll not be able
to hide its consequences.



Ana Merino 
(Madrid, España, 1971)
POETA/DRAMATURGA/NARRADORA
de Curación, Visor, 2010 
Accésit Premio Jaime Gil de Biedma
Traducción al inglés de Aburto Guzmán
para leer más en: PEQUEÑA CAJA DE TORMENTAS
MÁS
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