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29 de agosto de 2015

Vilborg Dagbjartsdóttir, 2 poemas 2


Fotografía de Jody Rogac
DESEO

Más profundo que la verdad
en la imaginación
es tu recuerdo
y tu amor
Es como el perfume de la brisa de la tarde:

Cuando lo perciben mis sentidos
casi no me atrevo a respirar

(de Laufið á trjánum / La hoja en los árboles, 1960)


ÞRÁ

Dýpra en veruleikinn
í vitund óranna
er minningin um þig
og ást þína
Hún er eins og ilmur í kvöldblænum:

Þegar hann snertir vit mín
verð ég feimin að anda



Fotografía de Anja Niemi

ODA A LA LUNA

Cuando haya fregado los cacharros
Cuando haya sacado la basura
Cuando haya limpiado el suelo de la cocina
Cuando haya encerado los pasillos
Cuando haya pasado la aspiradora
Cuando haya quitado el polvo de los muebles
Cuando haya hecho la colada
Cuando haya terminado
         saldré a la terraza
         a restregar el cepillo
         en la cara de la luna
         A ella no se ha enviado hasta ahora
         a ninguna mujer
         con la bayeta
         todavía no



ÓÐUR TIL MÁNANS

Þegar ég er búin að vaska upp
Þegar ég er búin að fara út með ruslið
Þegar ég er búin að skúra eldhúsgólfið
Þegar ég er búin að bóna gangana
Þegar ég er búin að ryksuga
Þegar ég er búin að þurrka af
Þegar ég er búin að þvo
Þegar ég er búin
ætla ég út á svalir
að steyta skrúbbinn
raman í mánann
 þangað hefur engin kona
verið send með
KARKLÚTINN
ekki enn.



Vilborg Dagbjartsdóttir 
(Seyðisfjörður, Islandia, 1930 - 2021)
POETA/TRADUCTORA/FEMINISTA/PEDAGOGA
extraídos de STROKKUR REVISTA
para leer MÁS

20 de marzo de 2014

Liliana Campazzo, 4 poemas 4


Fotografía de Anka Zhuravleva
I

La casa brilla de ausencias, no suena ni voz ni ruido
menuda pena arrastra la escoba cuando de limpiar se trata
nada hay en tu sitio
desanda soledad la bruma de unos ojos en la ventana
en pasado cada verbo desde hoy
una mujer cerca de la montaña tentará las manos en el piano
otra observará un péndulo de acero
en el otro barrio, marcela se fuma infinitas marihuanas
otra deshoja una tarde en libretas de almacén
ludmila acarrea voces en una caja tecnológica
la rubia fuma en la ruta 23
todas escriben
yo
paso la escoba.



Fotografía de Sarah Ann Loreth
III

Cada palabra escrita sobre el vidrio dura sólo lo que dura
el amor también
las escobas duran mas
barren arrastran crujen
siempre queda algo de una escoba
de los vidrios quedan las astillas
de lo otro mejor no hablar.



Fotografía de Anja Niemi
VI

Escritos en el vidrio los nombres
de todas las mujeres de esta casa
de los lugares donde ellas fueron
de los hombres que las amaron
de los hijos que no tuvieron
                                        en los vidrios
                                        para siempre
la escritura en el agua
la escritura
el pezón
la escoba
escritos en el vidrio 
                                        todos los adioses
escritos para siempre.





Fotografía de Sarah Ann Loreth
XIII

Sylvia Plath escribía un poema para el cumpleaños
decía que no era mas que boca,
                                        / que su corazón un geranio detenido
que sé yo las cosas que decía
ella no está acá para explicarme nada
sin embargo
cuando mi cabeza se metió al horno
tuve que pedirle
un rincón tranquilo
Ella escribía sobre un vidrio mejor
en su vientre un caballo
ella paria cachorros
trazaba mapas
comía lámparas
podía recordar la lengua sobre el pezón
gritaba sylvia plath y era lengua dentro de la boca
                                                                                 / de su madre
apenas rastro de un dedo sobre una ventana empañada soy
una araña olvidada sobre una maceta
soy la que barre
mientras mi perro olisquea mis plantas.






Liliana Campazzo 
(Buenos Aires, Argentina, 1959) 
Reside en El Cóndor, Río Negro
de Escritos en el vidrio, llantodemudo poesía, Córdoba, 2009
para leer + en AUTOREXUS

15 de febrero de 2014

Cristina Peri Rossi, 3 poemas 3


s/d del autor de la fotografía

LECTURA DEL DICCIONARIO

De pequeña, creía que el diccionario
era un arca inmensa y de papel
donde se guardaban todos los objetos
de este mundo
a escala reducida

Y rebuscando, podía encontrar
el arcón en el fondo de la A
la báscula en la B
la moneda en la M

Ahora
en los días melancólicos
de tu ausencia

busco en el diccionario
no ya los objetos
que nos pertenecieron

(el faro de Eduardo Sanz
la entrada de cine con vale para una almuerzo
en Pans & Company
los vasos de vidrio tallado que compraste en
la última tienda de vidrio soplado, calle Valencia
de Barcelona)

sino el nombre del perfil
que dibuja la lluvia en mi ventana
(lluvia de abril, lluvia de mayo)

garduño, mamífero carnicero
de cabeza pequeña que busca
alimento durante la noche
en las crías de otros animales

origen incierto de la palabra garete

nuestro amor se fue al
origen incierto o
desconcierto:
quiere decir que aquella partitura
ya es en realidad un soliloquio

la soledad de un loco
que mata sus recuerdos
con palabras

o todo lo contrario:
los alimenta, los cultiva,

como el garduño, pequeño mamífero
que se alimenta de las crías de los otros.



Obra de Claude Verlinde (lapocalyse par le papier)

NOCTURNO URBANO

Extraña civilización ésta
en la cual, a las dos de la mañana
de cualquier martes,
de cualquier jueves,
o domingo
dieciocho mil tipos y tipas
según los cálculos del ordenador
están enganchados a pasatiempos infantiles
("disponga las figuras en sus huecos respectivos"),
cincuenta y seis mil
a guerra de marcianitos,
ochenta mil a simulacros de fútbol,
en lugar de hacer el amor
digo hacer el amor, no digo follar,
atención, los de la Academia:
follar, follan los perros, los jabalíes,
las marsopas, las moscas, los elefantes
y los rinocerontes.

Extraña civilización ésta
en la cual, a las dos de la mañana
de cualquier martes,
de cualquier jueves,
o domingo
cientos de miles de personas
están circulando por la red
con mensajes abreviados
en lugar de tocarse,
mamarse, lamerse, acariciarse.

Como un regreso a la infancia.
Lugar que quizás nunca abandonaron.



Fotografía de Anja Niemi

VIRUS

Un virus ha entrado en mi ordenador
a través de un e-mail
igual que ocurre con una epidemia
o pandemonia.
No deja de ser extraño
que el amor de un mensaje
destruya mi sistema informático.
Me lo merezco
por permitir que el amor viaje por cable
en lugar de viajar por mi piel.



Cristina Peri Rossi 
(Montevideo, Uruguay, 1941) 
Reside en España
ESCRITORA/POETA/LICENCIADA EN LITERATURA COMPARADA/PERIODISTA/TRADUCTORA
de Habitación de hotel,  XI Premio de Poesía de Ciudad de Torrevieja, 
Random House Mondadori / Plaza Janés, 2007
su BLOG
para leer MÁS

15 de noviembre de 2013

Verónica Andrea Ruscio, 3 poemas 3


Fotografía de Anja Niemi 

RING
                  El estadio es una hoguera.
                                   Osvaldo Principi


De los fornidos cuerpos, caen las batas.

¡Señoras y señores, toca la campana!
Él en un rincón y ella en el otro.
Se miden, dan unos pasos, arman círculo.
Se han dicho tantas cosas en la semana.
Te voy a partir la cara el sábado.
Te voy a ver arrodillada pidiendo más.
La tensión está en el aire.
Los contrincantes se huelen y se acercan.
Ella alarga el brazo.
Él hace un juego de cintura
que ni Nicolino Locche.
No tienen ni un pelo de miedo los muchachos.
Se desafían igual que en la semana.
El silencio lo ha invadido todo.
Lo único que cuenta es este cuadrilátero.
Y, de un momento a otro,
comenzará el ataque.
Ella amaga ir a la boca, pero va al pecho.
Él aguanta el duro golpe y va girando.
Baja la mirada. Encuentra un punto flaco
y va con fuerza con la derecha.
Seguramente le valdrá unos buenos puntos.
Las piernas bailan
se entrecruzan, van y vienen.
Los músculos firmes se marcan en la lucha.
El cuerpo entero, bañado de sudor.
La respiración, agitada.
La carne de una choca
contra la del otro.
Los embates son cada vez más duros.
Qué gancho, por favor.
¡La sangre hierve!
Él mueve una vez más la cintura.
Entra y sale, sus descargas
no se detienen.
Ella se viene. ¿Podrá el morocho?
Pero qué golpe mortal, señores.
Miren las piernas de ella,
son tan fuertes.
Qué buena parada tiene la campeona.
¡Quema, quema, quema!
Pero atención, señores,
¡que ambos pugilistas han caído!
Han quedado tendidos en la lona.
El final es inminente.
Gran suspenso.
Pasan uno, cinco, ocho segundos.
¡Acaba, acaba!
¡Se termina!
¡Diez segundos! ¡Diez segundos!
Ninguno de los cuerpos ya se mueve.
¡Nocaut, señores, nocaut!
¡Nocaut doble!
¡Y qué magnífica pelea!

(poema inédito)




Obra de Mariel Clayton


ASESINA

En la heladera de la asesina,
hay una cabeza
el hombre que amó
junto al frasco de mayonesa.
Esa noche
cita de velas y sahumerio por toda la casa
noche de jazz y trompetas
y platos gourmet.
Él cortó el hielo
dijo que amaba a otra.
Ella cortó el hielo de cuajo
y lo llevó a la heladera.
Y ahora
qué hacer con ese corazón
que aún bombea.

(del poemario inédito Hembrario)


ASSASSINA

Nel frigorifero dell’assassina
c’è una testa
l’uomo che l’amò
vicino al barattolo della maionese.
Questa notte
appuntamento di candele e incenso per tutta la casa
notte jazz e trombe
e piatti gourmet.
Lui tagliò il gelo
disse che amava un’altra.
Lei tagliò il gelo con calma
e lo mise nel frigo.
E adesso
che fare con questo cuore
che ancora batte.



Fotografía de Patricia Villanueva







MUJER

yo era hombre

tenía diez años ese día
sentí el vacío encarnado en el vientre doloroso
la gravedad curvó los pechos lácteos y rotundos
un cuchillo mordió la fruta de mis labios
y liberó su jugo
ahora soy Mujer

(de Cuarto oscuro, Ediciones El Mono Armado, 2013)


DONNA

io ero un uomo
avevo dieci anni quel giorno
ho sentito il vuoto incarnato nel ventre doloroso
la gravità curvò i seni lattei e rotondi
un coltello morse il frutto delle mie labbra
e libero il suo succo
adesso sono Donna

(Traducción del CCTM)
Verónica Andrea Ruscio 
(Buenos Aires, Argentina, 1978)
su blog POESÍA ES REVELACIÓN
su blog de fotografía UMBRATIL
para leer MÁS

6 de octubre de 2013

Virginie Despentes, Acostarse con el enemigo


Fotografía de Anja Niemi "The wife"

ACOSTARSE CON EL ENEMIGO

Hacer lo que no se hace: pedir dinero por lo que debe seguir siendo gratuito. La decisión no
le pertenece a la mujer adulta, el colectivo impone sus leyes. Las prostitutas conforman el único proletariado cuya condición conmueve como lo hace a la burguesía. Hasta el punto que, muchas veces, mujeres a quienes nunca les faltó nada están convencidas de esta evidencia: no debe ser legalizado. Los tipos de trabajos que las mujeres no pudientes ejercen, los sueldos miserables por los que venden su tiempo no interesan a nadie. Es la suerte que les toca por haber nacido mujer y pobre, a eso la gente se acostumbra sin problema. Dormir afuera con cuarenta años no está prohibido por ninguna legislación. El que te conviertan en un “sin techo” es una degradación tolerable. El trabajo es otra. Pero eso sí, vender sexo, eso concierne a todos y las mujeres «respetables» tienen algo que decir. Me pasó a menudo, durante estos últimos diez años, estar en un lindo salón junto a señoras que siempre fueron mantenidas vía el contrato marital, muchas veces mujeres divorciadas que habían obtenido pensiones dignas de llevar este nombre, y que me explican, a mí, sin sombra de duda, que la prostitución es en sí algo malo para las mujeres. Saben, intuitivamente, que este trabajo es más degradante que otro. Intrínsecamente. No practicado en circunstancias muy particulares, sino en sí. La afirmación es categórica, escasas veces combinada con matices, tales como «si las chicas no consienten», o «cuando no cobran ni un centavo de lo que hacen», o «cuando están obligadas a trabajar afuera en la periferia de las ciudades». Ya sean putas de lujo, ocasionales, callejeras, viejas, jóvenes, bien dotadas, dominadoras, toxicómanas o madres de familia a priori no hace ninguna diferencia. Intercambiar un servicio sexual por dinero, hasta en buenas condiciones, e inclusive de buen grado, va en contra de la dignidad de la mujer.
Prueba de ello: si pudieran elegir, las prostitutas no lo harían. Vaya retórica... Como si la
depiladora de la cadena Yves Rocher41 pusiera cera o apretara puntos negros por pura vocación estética. La mayoría de la gente que trabaja no lo haría si pudiera, ¡obviamente! Sin embargo en ciertos ámbitos repiten a porfía que el problema no es sacar la prostitución de la periferia de las ciudades donde las prostitutas están expuestas a todo tipo de agresiones (condiciones en las que hasta vender pan vendría a ser como practicar un deporte extremo), ni obtener marcos legales tales como los reclaman las trabajadoras sexuales, sino prohibir la prostitución. Resulta difícil no pensar que lo que no dicen las mujeres respetables, cuando se preocupan por la suerte de las putas, es que en el fondo temen su competencia. Desleal, por ser demasiado adecuada y directa.
Si la prostituta hace su negocio en condiciones decentes, lo mismo que la esteticista o la
psiquiatra, si a su actividad le quitan todas las presiones legales que se conocen actualmente, la posición de mujer casada de repente se vuelve menos atractiva. Porque si el contrato
prostitucional se vuelve común, el contrato marital aparece más claramente como lo que es: un trato en el que la mujer se compromete a realizar cierta cantidad de faenas que aseguran el confort del hombre por tarifas que resisten toda competencia. Particularmente las tareas sexuales.

(fragmento)





Virginie Despentes 
(Nancy , Meurthe-et-Moselle,  Francia, 1969)
de King Kong ThéorieEdicions Grasset&Fasquelle, 2006
de Teoría King Kong, Editorial Melusina, S.L., 2007
Traducción de Marlène Bondil
para leer una ENTREVISTA
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4 de octubre de 2013

Dorianne Laux, Tan cerca


Fotografía de Anja Niemi

TAN CERCA

En la habitación donde nos acostamos
hay manchas de luz amarilla en las persianas cerradas
transpiramos uno sobre otro, trepamos
con nuestros dedos resbaladizos escalando las costillas
donde sea que nos toquemos, la carne
cobra vida. Cabeza y necesidad como animales
invisibles, muerde mi pecho, el suave
interior de los muslos. Lo que quiero
me acerco y simplemente lo tomo, ya sin delicadeza, 
como con las manos llenas el oscuro pan humano 
a puñados golosos. Los ojos, los dedos, la boca, 
sanguijuelas dulces del deseo. Mujer loca, 
cerebro lleno de abejas, mirá cómo se enroscan las palmas
en puños y golpean la almohada sin sentido. 
Y cuando, finalmente, mi cuerpo se entrega  
después saca de sí una sustancia salada
y arqueada con el dolor final, 
soy agradecida, y te daría cualquier cosa, lo que sea.
Si te hubiese amado estando tan cerca me hubiera matado.



THIS CLOSE 

In the room where we lie,
light stains the drawn shades yellow.
We sweat and pull at each other, climb
with our fingers the slippery ladders of rib.
Wherever our bodies touch, the flesh
comes alive. Head and need, like invisible
animals, gnaw at my breast, the soft
insides of your thighs. What I want
I simply reach out and take, no delicacy now,
the dark human bread I eat handful
by greedy handful. Eyes, fingers, mouths,
sweet leeches of desire. Crazy woman,
her brain full of bees, see how her palms curl
into fists and beat the pillow senseless.
And when my body finally gives in to it
then pulls itself away, salt-laced
and arched with its final ache, I am
so grateful I would give you anything, anything.
If I loved you, being this close would kill me.





Dorianne Laux 
(Augusta, Maine, Estados Unidos, 1952)
Traducción de Noelia Palma
Propuesta de traducción de Emma Gunst
para leer MÁS
su WEB

2 de septiembre de 2013

Sol Aguirre, 2 poemas 2


Fotografía de Andreas Larsson

LA HORA EN QUE NO SÉ

Esos espacios
tan míos
seguirán siendo míos
en apacibles recuerdos.
Sé de la gratitud
en el momento justo.
Sé retirarme
a tiempo y con decencia
donde mi mano ya no corresponde.

Sé guardarme
mis miradas feroces
y trasformarlas en patria
de nuevas raíces.
Sé resbalar en el pedal
y no darme contra el caño.
Sé convertir este insomnio
en mi último insomnio
de desvelo sin sentido.

Sé dejar que esto decante
hasta la más impune inexistencia.
Sé leer en las sonrisas
los guiños de las sombras.
Sé meterme los dedos
en la tráquea de las ausencias
para elegir qué vomitar
cuándo y cómo.
Sé aplaudir las ironías
de pie y con entereza.
Sé estrujar los dolores
que causan las mochilas con culpas ajenas
y hacer con esos restos
huellas para no seguir.
Pero en realidad
justo a esta hora
soy experta
en todo aquello
que no sé.

No sé hacer malabares
con las reacciones letales
sino más bien
sé tomar distancia.
A veces
la distancia
puede ser escuela.

No sé traer mi cuerpo invicto
de donde alguna vez
lo puse entero.

No sé borrar las delgadas líneas
ni desatar los nudos
que traen.
No sé sacar el impacto
de un atrevimiento
que caló huesos
poros
memoria.
No sé salar heridas
ni mirarlas de reojo.
Más bien
sé sumergirme en ellas
en las noches
en que decido reinventarme
hasta convertir lo inhabitable
en apacibles recuerdos.





Fotografía de Anja Niemi




ME DIRÉ

Cuando hasta mi sombra me pese
volveré a alguna esperanza que haya habido
al nombrarme.

Me diré:
recuérdate, Sol
recuérdate Sol.




Sol Aguirre 
(Chazón, Córdoba, Argentina, 1986)
su BLOG

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