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25 de mayo de 2017

Giovanna Pollarolo Giglio, SLAM (+1)


Fotografía de Igor Gavrilov (Moscú, 1975)
SLAM

Alguien propone, avanzada ya la noche
leer el cuaderno de los sueños
el viejo y clandestino S.L.A.M.
donde cada una programó su futuro
¿Piensas casarte?
¿Cuál es tu tipo de hombre?
¿Qué vas a ser a hacer cuando salgas del colegio?
¿Tienes enamorado?
¿Llegarás virgen al matrimonio?
Entonces nadie dudaba, los deseos no tienen límites
cuando un día, un mes y un año
es mucho tiempo.
El futuro que nos soñamos
está escrito en letras adornadas
flores y corazones, dibujos alusivos a la pregunta
casarme con un millonario
ser actriz
modelo, cantante de fama mundial
secretaria ejecutiva
mujer de negocios
jueza, abogada, doctora
hasta ministra no paro
amasar una fortuna
viajar
encontrar a mi príncipe azul
para ser feliz y comer perdiz.
Identificamos a las protagonistas
¡nada que ver! Decimos riendo
algunas se aproximaron, pocas
pero lo que lograron no brilla
las más, se sorprenden
sus sueños han sido olvidados casi sin pensar.
Cancelado ya el futuro
desinteresadas del presente
constatamos que la tan mentada felicidad
se escapó de todas partes
y nos contentamos con un nuevo juego
el SLAM de los “si hubiera”, “si no hubiera” conocidos lamentos.



«Догулялся». 1960 год. Фото Николай Хорунжий

PREGUNTA CON RESPUESTA

¿Qué has estado haciendo durante todo este tiempo?
He estado limpiando mi casa
y todavía no termino.




Giovanna Pollarolo Giglio 
(Tacna, Perú, 1952)
POETA/GUIONISTA/NARRADORA/ENSAYISTA
de Entre mujeres solas, Editorial Colmillo Blanco, 1991
Reeditado por Penguin Random House Grupo Editorial Perú, 2013
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28 de agosto de 2014

Giovanna Pollarolo Giglio, Todas piensan



Obra de Cristóbal Toral
TODAS PIENSAN

que tengo suerte
les he contado que por las mañanas
despido a mi marido
desde la ventana, una sonrisa
nuestro hijo en mis brazos
voy todos los días al mercado
me adorno a media tarde 
mientras estreno en la puerta
la sonrisa de bienvenida.
Nunca espero en vano
nunca un suspiro, un miedo
pero a veces, de madrugada espío
el ir y venir de la gente, la calle
y él me llama
quiere que vuelva a la cama
¿no tienes frío?, susurra. Me besa.
Tengo suerte, yo sé,
pero estoy aburrida.





Giovanna Pollarolo Giglio 
(Tacna, Perú, 1952)
de Entre mujeres solas, Editorial Colmillo Blanco, Lima, 1991
Reeditado por Editorial Santillana, 2013
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11 de agosto de 2014

Giovanna Pollarolo Giglio, 2 poemas 2 (de Entre mujeres solas)



Fotografía de Jan Saudek

YO ME HAGO LA DORMIDA

cada noche
rezo para que él llegue tarde
y no me toque
hace años que odio su olor, las puntas de su bigote
sus jadeos
la cara
la baba, el sudor
cierro los ojos hasta que acaba
duro poco pero demasiado
apenas si me da tiempo a pensar en el filo del cuchillo






Fotografía de Hrystia Kaminska

DESPUÉS DE LOS 30

Dicen

que después de los 30 las mujeres envejecen pronto
malhumoradas
sufren de males jamás pensados
no se resignan
y sufren comparándose con la rosa marchita
pétalos caídos, belleza acabándose
o se resignan
y voltean los espejos
prefieren las veladas a media luz
huyen de las vidrieras
hasta de los charcos de agua
cuando hay luna llena.
Dicen que
después de los 30 las mujeres
aprenden a hacer el amor
y su ansiedad espanta
ávidas de orgasmos
ninfómanas
son suplentes en camas ajenas
mujeres fáciles
o se empiezan a secar
asqueadas y temerosas
de sus deseos (ávidos, urgentes)
les falta hombre comentan.
Putas o reprimidas
es a la larga lo mismo. Así dicen.




Giovanna Pollarolo Giglio 
(Tacna, Perú, 1952)
de Entre mujeres solas, Editorial Colmillo Blanco, Lima, 1991
Reeditado por Editorial Santillana, 2013
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2 de agosto de 2013

Giovanna Pollarolo Giglio, TIEMPO DE PASIÓN (El viaje)


Fotografía de Ann Keel


TIEMPO DE PASIÓN (El viaje)

No es como un cuchillo en el estómago.
ES UN CUCHILLO EN EL ESTÓMAGO
día y noche
noche y noche
como las campanas de Eichstatt del desvelo
que no mata
sólo duele
ahí, justo ahí
y no deja dormir, ni comer. Tampoco hablar.





Giovanna Pollarolo Giglio 
(Tacna, Perú, 1952)
de La ceremonia del adiós, Peisa Editorial, 1997
extraído de URBANOTOPÍA
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23 de noviembre de 2012

Giovanna Pollarolo Giglio, 2 poemas 2 (de La ceremonia del adiós)


Ilustración de Brian-Froehlich-Sara-Simpson, "La ceremonia"

PRIMERA DECLARACIÓN DE LA ESCLAVA

Yo jadeo por ti.
Muero por tu mano en la mía
sueño con tu abrazo
mi ilusión es que un día me digas
ven, quiero besarte
te adoro, eres hermosa.
Yo podría si me dejaras
decirte mil veces
te quiero, quiero estar contigo
mañana, tarde y noche
a pesar de estos mil años
horas de horas viendo televisión
amor intenso
o tibio, o largo o breve.
Pero callo
sé que me despreciarías
como a una perra pegajosa y babeante
que no deja de mover la cola
la lengua afuera
cuando llegas;
que se orina en las alfombras
cuando presiente una caricia.



Fotografía de Natasha Gudermane

SEGUNDA DECLARACIÓN, DE RODILLAS

No quiero santificar Tu nombre
pero lo santifico y musito:
Estira Tu mano y llévame contigo
a Tu reino
aunque no vea Tu voluntad.
Eres mi Señor
y debes cuidar de esta sierva
ante Ti hincada
mira mi abatimiento, sácame de mis angustias
de este valle de lágrimas en el que vivo
mis días están en Tus manos
mis manos alzadas sólo ansían Tu benevolencia
llévame contigo
como si fuera Tu hija
como si fueras Mi Padre
presta oídos a mi ruego
como Dios, a Sus Bienamadas criaturas.




Giovanna Pollarolo Giglio 
(Tacna, Perú, 1952)
de La ceremonia del adiós, Peisa Eitorial, 1997
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9 de diciembre de 2011

Giovanna Pollarolo Giglio, El principio

Fotografía de Erin Jane Nelson
EL PRINCIPIO

Esa navidad le regalé una almohada.
Una almohada no es más que eso: un regalo.
Pudo haber sido un libro
una corbata, un perfume, un reloj. Pero le regalé una almohada.
Esa navidad él me contó
que yo ya no estaba en sus sueños:
había visto muchas puertas y oscuros callejones.
También me advirtió de la inmensa pena
que le daba tener que decirme
sus infinitos deseos
de acariciar otro cuerpo
mirar otros ojos
la ilusión de esperar a alguien
y la ansiedad de no saber
las ganas
de besar, abrazar, tocar, cantar, lamer, sonreír, reír, silbar, bailar.
Y yo le regalé una almohada.



Giovanna Pollarolo Giglio 
(Tacna, Perú, 1952)
POETA/EDITORA/DOCENTE
de La ceremonia del adiós, Peisa Editorial, 1997
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22 de noviembre de 2011

Giovanna Pollarolo Giglio, Las dos de la tarde


Fotografía de Camil Tulcan

LAS DOS DE LA TARDE

Preparo café. Lo sirvo.
En mi cuarto, la taza de café sobre la mesa de noche
Mi cama, mi almohada
Dispongo mi placer de cada día
      una novela
      mi café
      la cama
      un cigarro

Como si hiciera el amor en un hotel
con un extraño
cada tarde.
Como si lo amara.

Busco la novela, ansiosa. Tiene que hacerme olvidar, tiene que 
llevarme a otro lado ¿dónde quiero estar? ¿con quién?

Un hombre solo viaja por una carretera de Montana recoge a una 
mujer y hablan de sus vidas solas.
En un bar de Rock Springs, un hombre de 34 años conoce a una 
alcohólica de 40.
Madame Bovary se adorna para encontrarse con Rodolphe.
Charles llora, no dice, no sabe.
Ana ama a Vronsky, la matará la culpa después del gozo imposible.

Mi mano tropieza con la taza
el café caliente se derrama sobre la alfombra
mis piernas, la cama
los libros
Y empiezo a llorar
por el hombre solo y la mujer sola
por la alcohólica del bar
por Charles, por Ana, por mí.

Miro la taza vacía
El café derramado sobre mis piernas
      la alfombra.
      la cama.
      los libros.

Giovanna Pollarolo Giglio 
(Tacna, Perú, 1952)
POETA/EDITORA/DOCENTE
de La ceremonia del adiós, Peisa Editorial, 1997
en Entre mujeres solas, Poesía reunida, Editorial Santillana, 2013
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20 de noviembre de 2011

Giovanna Pollarolo Giglio, 2 poemas 2


Fotografía de Geoffroy Demarquet

EL PRIMER VIAJE QUE HICE CONTIGO

fue de Tacna a la Boca del Río
un sábado de invierno por la mañana.
Compraste dos Inca Kolas y dos mixtos en el Italia
y yo saqué a escondidas dos toallas de mi casa.
Había apenas una tenue resolana
zurumbe,
acá llaman zurumbe a la neblina de mediodía que refresca y alivia
los calores del verano, te expliqué;
no era verdad, pero la palabra te gustó y me creíste
a pesar del invierno.
Te hablé de una playa llamada Pozo Redondo
que parecía de postal:
algún día levantaré ahí una casa para mi vejez, dije
y te fui indicando el camino.
Cuando llegamos empezó a brillar el sol
la playa también te pareció hermosa
como el sueño de la casa mirando al mar, en lo alto.
Ahí mismo, en la arena
junto a la inmensa roca que nos protegía del viento
hicimos el amor por primera vez.
El sol cegaba mis ojos, pero creo que fui feliz.
Anochecía cuando regresamos
y yo me senté muy cerca de ti, juntas nuestras manos.
Mirando la carretera, mirándonos
nos detuvimos varias veces
te gustaba el olor limpio del desierto
y el silencio y las estrellas y el cielo despejado.
Juramos que nos amaríamos siempre.


Tuve que detener el auto al costado de la carretera
lloré hasta cuando el sol me hizo saber que era mediodía
y el calor me agobiaba.
Entonces me soné la nariz
y el pañuelo se llenó de sangre.
Se me ha roto el corazón, pensé.



EL ULTIMO VIAJE QUE HICIMOS JUNTOS

fue de La Boca del Río a Tacna, la noche del último domingo de carnaval.
Durante los 45 minutos
no dejé de repetir se me rompe el corazón
mientras me explicabas las razones que te habían llevado a decidir
que nuestras vidas debían separarse.
Yo quería decir: deténte,
bajemos para escuchar el silencio y respirar el aire puro
quería abrazarte en medio de la noche, como si no hubieras hablado.
Pero sólo decía se me rompe el corazón.

La casa era grande y estaba sola;
aunque había muchas camas y muchos cuartos
me acosté a tu lado
cogí tu mano y dije:
siento como si el corazón se me estuviera rompiendo
tú me besaste en la frente
apretaste mi mano y dijiste que me tenías un infinito cariño
pero nuestras vidas -lo repetiste una vez más-
tienen que separarse.
Fue el último viaje, el último beso, la última noche
contigo en Tacna en la casa de mis padres.

Era todavía noche oscura cuando nos levantamos para ir al aeropuerto.
Nos despedimos, y mientras tú subías al avión
yo encendí el motor del auto
y rehice, con el sol ya asomando
el camino de regreso a La Boca del Río.


La ceremonia del adiós, Peisa Editorial, 1997



Giovanna Pollarolo Giglio 
(Tacna, Perú, 1952)
POETA/EDITORA/DOCENTE
de La ceremonia del adiós, Peisa Editorial, 1997
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