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16 de enero de 2013

Ana Ares, 2 poemas 2


Obra de Rafal Olbinski

AZUL MARINO

Nada podrá impedir que me derrame,
que me vierta, que llueva sobre ti.

...Y tus ojos vendrán, de alucinado.
Tus ojos negros tan, tan negro. Azul marino.

Ven. No pierdas el tiempo. Cada noche se escapa
victoriosa y vencida para los dos, si duermes
y no me estás soñando, como es que yo te sueño.

Y ha de venir la hora
en que nuestros días cifren
en los números rojos.

Nada podrá impedir que me derrame.
Lloveré sobre ti con lo que quede
de mí después de ti.



Fotografía de Irma Haselberger 

A OSCURAS

He apagado las luces, de algún modo.
También la posibilidad, alguna vez.
Ni soy ni lo seré.

Apagaré estas otras, las del mundo.
Dejaremos tus ojos. Que miren donde quieran.

Quiero vivir
dentro de ti.
Sentada, a oscuras
dentro de ti.





Ana Ares 
(Valencia, España, 1971)
POETA/DOCTORA EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN/
LICENCIADA EN PERIODISMO
de Atreverse al mar, Ediciones Vitruvio
Colección Baños del Carmen 
Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2008
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16 de agosto de 2012

Mía Gallegos, 2 poemas 2

Fotografía de Irma Haselberger
EL CLAUSTRO ELEGIDO

No busco nada.
A nadie aguardo en este día.

Esperar es una de las raras
estratagemas de Dios
para detenernos en un punto.

Mi país:
montaña verde y lluvia.
Un caballo se pierde en la llanura
imaginada,
que ahora está vedada a mis ojos.

Busco la intensa reflexión:
la de los libros amigos,
la luz interna que preciso para vivir,
el candil de oro,
el Eclesiastés y la paciencia de Job.

A mi edad y en un país de lluvia,
el claustro es una elección.

Ahí se pierden los contornos.
La vida se diluye en un ir y venir
del trabajo al café,
del café a la taberna.

Busco la infancia que soy:
la llanura, la sombra del árbol gigantesco,
el único mar sin fondo,
el caballo desbocado en su furia,
el verdor de la montaña junto al cielo.

Me gusta quedarme a solas
sintiendo como la sangre me nutre de nuevas vestiduras.

A solas me pertenezco.
No hay dicotomía entre el espejo y yo.
Una vive y la otra sueña.
Juntas recordamos a un hombre.
Juntas hemos escrito estos versos.




Fotografía de Irma Haselberger
VUELVO A LA NOCHE

De pronto vuelvo
a la noche
con mis zapatos de agua.

Me desnudo
en el lento
ejercicio de mis manos
y busco
solamente
un objeto mío,
un pequeño barco,
un cometa,
un circo de inventadas cosas,
figuras cotidianas,
tuyas y mías,
que amo.

Pero sé
que de pronto
me vuelvo inaccesible
y vuelvo a ser silencio
y llama oscura,
donde mi barco
se escapa de tu orilla.





Mía Gallegos 
(San José, Costa Rica, 1953)
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1 de mayo de 2012

Cristina Peri Rossi, Vivir dos veces


Fotografía de Irma Haselberger

VIVIR DOS VECES

La memoria es una sobrevida.
Mientras me inclino para besarte
para acariciar tus senos
pienso en la sobrevida que me sobrevendrá
en tu memoria
  
viviré más allá de mis años
en el escorzo de tu cuello tan blanco
como la luz lunar
una noche, en Calella,
mes de agosto,
año dos mil seis,
  
Viviré más allá de mis años
en tu memoria de mujer nocturna
que mira desde el lecho
la ventana por donde una ciudad como un cuadro
de Richard Estes enciende y apaga sus luces
  
en medio de los carteles de Bancos y de Cajas
de autos y oficinas
  
Viviré más allá de mis años
en tu memoria
de mujer que al amarme se ama en mi amor
  
 y recordarás el edredón de plumas 
 con el que cubrías tu desnudez
  
 y la botella de agua caída en medio de los besos
 y la luz del televisor mudo
 que iluminaba blancamente nuestros cuerpos
 oscureciéndolos a veces
 como ojeras en medio de la piel
  
 La memoria es una sobrevida
 Mientras me inclino para besarte
 sé que vivo dos veces
 la vez de esta noche tibia de otoño
 en la que te acaricio con las manos
 con los dedos con el pensamiento y con la voz
 y la sobrevida de tu memoria
 donde nos amamos
 más allá del tiempo
 en medio de la ciudad iluminada
 y silenciosa
 que no duerme
 porque estamos en vigilia
 vigilia del goce
 vigilia de amor.


TO LIVE TWICE 

Memory is an extra life.
As I lean forward to kiss you
to caress your breasts
I think of the extra life
that awaits me
in your memory

I will live beyond my years
in the foreshortening of your white neck
like the lunar night
one night, in Calella,
in August, 2006,

I will live beyond my years
in your night-woman memory
that from the bed looks out through
the window where a city like a painting
by Richard Estes turns on and turns off the lights

amid the signs for Savings and Loans
the cars and offices

I will live beyond my years
in your memory
of woman who when she loves me she loves herself in my love

and you will remember the down comforter
which covered your nakedness

and the bottle of water that fell as we kissed

and the light of the silent television
that lit our bodies in white
darkening them at times
like bags under the eyes
in the middle of the skin

Memory is an extra life.
As I lean forward to kiss you
I know I live twice
once on this warm autumn night
when I caress your hands
with fingers with thoughts with voice
and the extra life in your memory
where we love
beyond time
amid the illuminated
and silent city
that does not sleep
because we are awake
awake with pleasure
awake with love.





Cristina Peri Rossi 
(Montevideo, Uruguay, 1941)
ESCRITORA/POETA/LICENCIADA EN LITERATURA COMPARADA/PERIODISTA/TRADUCTORA
Traducción al inglés de Daniel Borzutzky
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