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12 de enero de 2026

Eva Veiga, 2 poemas 2




YO TE ENTIERRO

Cuando muera quiero que me enterréis debajo del
árbol más grande de mi tierra y también quiero que
queméis todos los libros que me he leído y echéis
las cenizas en su superficie para que éste se nutra de
sabiduría y energías muertas. Con los demás libros
podéis contruíros una cabaña de belleza.
O una belleza de cabaña.


Yo te entierro.
Tú te entierras.
Él, Ella te entierran.
Nosotros te enterramos.


Ellos te comen.


Mientras tanto, vive.



ZUMBIDO

No esperaré a estar muerta para 
poder oír crecer las plantas




Regurgitar, Autografía, 2023


Eva Chico Veiga
(Ibiza, España, 1990)
POETA/ACTRIZ
de Regurgitar, Autografía, 2023
para leer una nota en DIARIO DE IBIZA

23 de agosto de 2025

Melina Sánchez, 3 poemas 3 (+1)

Obra de Cintia Vallejo (Viento)

HIJX DE LA TIERRA

Nazco a pesar de todo pronóstico,
y sobrevivo
a la esclavitud impuesta,
y me transformo
y escribo poesía.

Respiro
el polvo
que he de ser
un día.

Camino
el mapa
de la nación
de mis ancestrxs.

Trazo la cartografía
de mis despojos.

Dibujo
el relieve
de geografías
pasadas, presentes y futuras.

Oigo el canto de los pájaros
oigo el sonido de las alas del colibrí… 
                                                                   buenos augurios.


Ilustración de Elisa Talentino
A VECES TE VEO

A veces te veo
A veces nos veo
En otras personas
No, no llegamos tan lejos
Te vi de la mano con otra persona
Ese día de invierno en 2018
Cuando todas fuimos a la plaza
y estaba tan, tan lleno todo que hubiera sido imposible encontrarte
pero te crucé en la marea
impensada dos años antes cuando te fuiste y comenzaste a ser un punto de fuga lejos de mí

Pienso, qué hubiera sido de mí, de nosotras, si el invierno en donde todas pedimos aborto hubiera sido dos años antes

Veo a las pibas ese invierno, y dos diciembres después, cantando sin pausa, tomando la calle, las observa mi yo del pasado, con alguna envidia, quiere ser ellas, quiere que vos no le faltes, ahora que te dejé de extrañar para siempre, escribo esto, sobre aquella tristeza rabiosa que me habías dejado, no sé por qué… para enseñarme, como todas las hijoputeces en la vida, se hacen para enseñarle a una algo “muy importante” acerca de lo que mierda es vivir. Yo estaba muriendo en ese tiempo, ahora hago un back up de la computadora, y me encuentro con este no poema y lo reescribo, y le encuentro sentido, y me salen las palabras que ese ayer no encontraba: ¿Quién va a detenerte, la muerte, la edad, o una idea? No quiero cruzarte nunca más, ahora sí, nunca más. Ahora no quiero más de vos, ahora sé que las primaveras no son eternas. Tampoco lo fueron desde ese Congreso.

No alcanza nuestra libertad a una generación entera. Apenas un par de años y una pandemia bastaron para que la derecha salga a pavonearse por las calles que eran, supuestamente nuestras.

A veces te veo.
Te vuelvo a ver.
Alguien habla guaraní.
O con acento.
Alguien toma mate.
Alguien despeina sus rulos al viento.
Alguien se hace un tatuaje en el brazo.
Le pide casamiento a su novia.
Se olvida de los hijos que tuvo en su vida hetero.
Los despide con un beso cariñoso.
Los recibe siempre.
Pero les dice adiós.
Dice adiós a su otra posible vida.
Acepta la cartografía de un mapa actual en donde faltan piezas
En donde no termina de encajar
En donde no está todo bien
En donde a veces tiene la mirada perdida
Pero la acepta a esta otra vida, sin embargo
Quizás porque halla su nombre escrito en ella.

 
"Assessment," 2022, obra de Patty Horing
VII

esa vieja es una hija de puta
-con todo respeto de las putas, que esto no tiene nada que ver con ellas, pero no me gusta la palabra forra-
esa vieja es una forra
no suena de la misma manera que la frase anterior
a veces pienso que ya no es necesario escribir sobre las formas de la maldad
las que va adquiriendo a su paso
a lo largo del tiempo
de la historia
de las instituciones
de los dioses
de las religiones
y de las vidas
después me cruzo con otra vieja hija de puta
como piedra en el zapato
su bastón
se me clava en la sangre en el ojo
y me enturbia la mirada
la muy mierda
hay viejas que tienen dos bastones

y hay viejos que tienen tres
gente que no ha sabido ni pa’ qué vivil, mielda
la vida me parece a veces una gran Jerusalén
un mercado en la ladera de un país inhóspito
que está recién naciendo
o muriendo
o reviviendo
y que siempre siempre
va a dejarse engañar por un Melquíades
al principio de la tragedia familiar de los cien años
o esperará en la cola de la comida como poeta sin lectores, como maestro sin alumnos
en la colmena de la dictadura franquista
o pedirá como mujer clemencia
para no ser violada por los soldados japoneses o un tío depravado en medio de la guerra
las viejas hijas de puta, Carmela
son esas viejas que eligen rezarle a dios y culpar a las niñas de las manos de un tío perverso
y ser cómplices
en lugar de clavarles la cruz por la espalda o en otras partes, mi ciela
las abuelas de las cándidas eréndiras, ellas tan santas, y tan viviendo de la putería, mi niña
que dos por tres y cada dos palabras intercalan un virgen maría
y que por culpa vuelven a las jóvenes fregadoras compulsivas de pisos y cacas de los otros
y así se aseguran la economía, la suya
y su limpieza de culo
para la eternidad a manos de una enfermera bien paga, solamente con su rosario de culpas, obligaciones y pecados

cierta vez le daba clases
a unas viejas en Palermo
una de ellas estaba postrada
igual no me causó pena
habrá sido la maldad que se le trepó por abajo
para detener sus energías
una de las jornadas me abre la puerta la chica de la limpieza
una piba paraguaya
que me cuenta que no come en lo de la vieja porque cuenta hasta los panes
que ella estudió enfermería en Paraguay
y que vino convencida-engañada de que iba a trabajar en una clínica de un conocido
finalmente tuvo que limpiarle la casa
para hacer unos pesos que le permitan salir de esa cárcel
para conocer otras…
la limpieza doméstica…
la homologación de título…
la trampa del trabajo migrante…
la digestión y la somatización de las ideas de las viejas
que pagan clases de literatura para que alguien les haga de mula cultural
y hambrean a la sirvienta

B O N U S  T R A C K


Soy hija y nieta de sirvientas,
pero incapaz de servir siquiera un café,
se lo podría tirar en la cara,
así como me ve y me oye, señor
y a usted le debo toda una bandeja,
la furia de siglos,
genealogía de la tormenta



Melina Sánchez
(Buenos Aires, Argentina, 1983)
POETA/DOCENTE/PROFESORA DE LENGUA Y LITERATURA/
LECTORA Y DIFUSORA DE LITERATURAS INDÍGENAS
MILITANTE DE PUEBLOS ORIGINARIOS/
COMUNICADORA AFROINDÍGENA
para leer + en HURLINGHAM POST
+ en SPUTNIK
 

20 de junio de 2020

Sharon Doubiago, Poema de amor al viento fuerte, Amerrique (+1)


Ilustración de Fernando Vicente

POEMA DE AMOR AL VIENTO FUERTE, AMERRIQUE

Si pudiera escribir el poema de amor 
de mi continente al tuyo
Si pudiera escribir mi amor
a ti, Viento Fuerte,
                         Amerrique
labios muertos se congregarían
a través de la tierra y yo hablaría
del espíritu

                        (Yo hablaría 
                           del sexo)

como cuando me levanto en el sol
y veo el globo terráqueo
girando a través del espacio del oeste al este
y veo la lágrima sagrada
del sur al norte
en la danza del continente
la deriva
la separación de su costilla para ella
Panamá
la manera como te cortaron
por la velocidad, comercio

Si pudiera escribir de este hemisferio,
cómo se amarían nuestros dos continentes, la forma de nuestras almas
yin y yan, río mississipi, río del amazonas
como sus lomos articulan la forma de todas las criaturas
como nos acoplamos
el uno al otro

la manera en que te balanceas lejos al oeste, luego tensas
tu largo falo
en el éxtasis uterino de los mares caóticos
para alcanzar mis orígenes
mi alto Aconcagua, mi mágico Denalí

Yo soplaría, Popol Vuh
El Niño
desde Perú hasta el mar de Bering
el hilo delgado de las Aleutianas
a través de tu emperador Seamounts
hasta Rusia, Siberia
apañuscar tus islas en el Gran Golfo
alrededor de tu sol, blanquear
tus arenas rubias, Caribe

la manera como tus placas oceánicas
continuamente se hunden debajo de mi

la manera como Brasil anhela
África, Afrodita

el descenso vertical de Perséfone
Démeter en su dolor vagando horizontalmente

esta jornada hacia atrás en el tiempo y bajando Tierra
esta búsqueda de las ciudades perdidas, lo inexplorado
este dolor por las hijas abandonadas, las madres
desconocidas, esta indagación
del Ser,
esta evolución humana, sagrada égira
más allá de la identidad de género,
este regreso de los padres
como hijos de sus niños
esta búsqueda del Santo Grial
que contiene su esencia
este descenso por el mundo

como escribiendo un poema de amor
mi lengua baja tu cuerpo
este semen - Todos
nacidos del cuerpo de un hombre

este hundirse en la tierra
esta postración a sus revoluciones
este acariciar mi cara
hasta su cervix

matriz intrascendente -Todos
nacidos de las profundidades emocionales
de la mujer

en Stone on Stone, Poems by Women of Diverse Heritages/
Piedra sobre piedra, Poesía por mujeres de diversas culturas,
Open Hands Publishings, 1994
Traducción de Rudolfo Dada y Myrna Nieves
Editado por Zoe Anglesey



B O N U S  T R A C K

Ilustración de Elisa Talentino para The New York Times
 (...)
Mi madre es un poema
que nunca podré escribir, sin embargo
todo lo que escribo son poemas a mi madre.

(...)
My mother is a poem
I’ll never be able to write, though
everything I write is a poem to my mother.


de Hard Country, West End Press, 1982

(...)
Mia madre è una poesia 
che non sarò mai in grado di scrivere, anche 
se tutto quello che scrivo è una poesia a mia madre.





Ph Maureen Hurley, 1980s
Sharon Doubiago
-Sharon Lura Edens-
(Long Beach, California, EE.UU., 1941)
para leer una entrevista en TOPOGRAPHIES
+ en 5_TROPE
su FACEBOOK
su WEB

4 de noviembre de 2019

Sara Herrera Peralta, 3 poemas 3 (de Hay una araña en mi clavícula)


Ilustración de Elisa Talentino

Yo tengo el miedo
del que ha sentido alguna vez
el caballo trotando
detrás de la espalda,
del pedigüeño,
la flor marchita,
con la esperanza
de ser un día,
querida Colette,
fuerte como la llama
que crece,
mujer de pieza entera.



Ilustración de Elisa Talentino


Mi abuela sabe.
Sabe que tiene la voz entrecortada
cuando me mira y piensa
qué vértigo, qué vida rápida.
Mi abuela sabe.
Y tiene el dolor clavado en un pulmón.
Tiene el dolor de los sordos,
el dolor de los que saben
que no sabemos.
Mi abuela sabe
cosas que yo no sé.
Una promesa. La enfermedad.
El tiempo, ese enemigo.
Mi abuela sabe.
Sabe que el dolor se clava
y sabe que hay cosas que se borran.

Un día lo supe. Ella mira con los ojos
de los que tienden la mano.
Yo quisiera volver a ser niña
tan sólo para que mi abuela
no supiera,
tan sólo para que el dolor
no fuese ya de nadie.

Mi abuela sabe.
Y es un dolor triste y muy oscuro.



Fotografía de Lumi Tuomi

La abuela no estudió.
Mamá pidió permiso para estudiar.
Mamá trabajó para poder estudiar.
Yo tengo la obligación
de estudiar toda la vida.

Todas las fórmulas son imprecisas:
el corazón duele,
la Historia pesa.

Tú no me mires con la cara
de quienes hacen, constantemente,
las preguntas erróneas.






Ph Samuel Capdeville
Sara Herrera Peralta 
(Jeréz de la Frontera, España, 1980)
Reside en Cazals, Francia
de Hay una araña en mi clavícula, La Garúa Libros, 2012
su WEB  y su BLOG
en TWITTER
para leer MÁS

12 de octubre de 2019

María Álvarez-Rosario, 2 poemas 2



Obra de Elisa Talentino



MUJER EN EL BOSQUE

Mujer de lluvia soy
mujer de bosque

y cuando tú me llamas
emerjo de la tierra
con el barro en la boca

y musgo
entre las piernas.




Obra de Elisa Talentino


CRISIS INMOBILIARIA

Situar la vida
siempre
en la misma habitación.

Habitar espacios mudos
en pisos alquilados.

Encontrarse
con las manos vacías.

Mudarse.







María Álvarez-Rosario
(Badajoz, España, 1964)
Reside en Sevilla
de Física elementalEdiciones Torremozas, 2016
leídos en Nayagua Revista de Poesía
III época Nº 28 - julio de 2018
Edita Fundación Centro de Poesía José Hierro

2 de octubre de 2019

Milagros King, 2 poemas 2



Obra de Elisa Talentino


LA ESCONDIDA

No sabíamos
Nos criábamos de luto
Mejor no preguntar.
En mamadera el miedo
se toma de a sorbitos.
La escondida era nuestro juego.
Contar hasta diez
contra la pared
y abrir los ojos
y no ver más que la calle
vacía.
A veces no entendíamos
la desesperación de los silencios.
Pero mejor no preguntar,
por las dudas.

de (Queda entre nosotros), Colección de Poesía Todos bailan, 
Editorial Tierra Firme, Buenos Aires, 2006
*dedicado a todos aquéllos que eran chicos
durante la dictadura militar (1976-1983)



Obra de Elisa Talentino
JUSTINIANO

Otra vez me quedo
con la luz sobre mi escritorio
y de madrugada.
Esta vez llueve fuerte, pienso,
y el viento sobre la calle Yatay
me hace temblar un poco
si salgo a este balcón mojado.
Y no sé si la batalla es adentro o afuera.
O da lo mismo.
Ahora volver a los libros y todos estos
papeles, papeles.
A estudiar el arte en épocas de Justiniano.
Y no sé si la batalla es adentro o afuera,
Da lo mismo. Digo, dije.
El tenía que reconstruir un Imperio caído.
No tenía menos problemas que yo.
Pero tengo que ordenar estos papeles o dejar de pensar.
Debe de haber algo importante y me quedo mirando
aquella foto del mosaico que se llama ”Invierno”.
Como sea, batallas, digo, dije.
Pero otra vez los ojos de Justiniano desde el mosaico.
Si vuelven a mirarme esos ojos
voy a abrir la puerta del balcón,
voy a dejar que el viento entre desde la calle Yatay.
Voy a hacer volar todos los papeles, todos los papeles.
Iré a dormir un poco, creo.
Mañana es martes y los martes suelo reconstruir Imperios
e ir al supermercado.





Ph de Daniel Grad
María Milagros King
(Buenos Aires, Argentina, 1975 - 2014)
POETA/ARTISTA PLÁSTICA/HISTORIETISTA/DIBUJANTE
para leer + en AFINIDADES ELECTIVAS

29 de septiembre de 2019

Isabel Bono, 4 poemas 4 (+1)

 
Fotografía de Anaïs Kugel

EL LÍMITE

Ya ves; tiendo a cero.
Las rodillas se evaporan,
la vista no me llega,
no me dejan los labios calcular tu nombre.

Quiero que existas.

Si me vuelvo, veré tu rostro
pegado al cristal;
la misma ventana,
los mismos ojos de pez siempre.

Aumenta mi silencio.

A estas horas
mi cuerpo en el espejo es nada.
Todo está aquí como al principio.

de Mensajes, Col. Cuadernos de Mª Eugenia nº22,
Ángel Caffarenna Editor, Málaga, 1988



Fotografía de Anaïs Kugel


después de habitar su boca
las ciudades carecen de importancia
los hoteles; también los hombres
el resto y él
Versalles, el Paramount
nada como la arena de la playa



 
Fotografía de Anaïs Kugel

nadie mejor que tú
sabe que nací perdida y pálida
que renuncié a respirar
cuantas veces pude
que aprender a mentir
no fue más que un juego
de palabras
que no valen los esfuerzos
que este amor
es un viaje
que avanza hacia la tierra
como una lombriz ciega
hacia la nada


Ilustración de Elisa Talentino

[cuando el miedo era un vaso de agua lejos]

cuando el miedo era un vaso de agua lejos
en mitad de la noche

un amor para no nombrarlo

con la puntualidad del azar
que jamás pide permiso ni ofrece excusas

que te sacaba de quicio
que te metía el corazón en un puño

de Días impares, Editorial Polibea, Madrid, 2008



B O N U S  T R A C K


en Una casa en Bleturge, Ediciones Siruela, 2017



Isabel Bono
(Málaga, España, 1964)
en B, Centro Cultural de la Generación del 27,
Diputación Provincial de Málaga
para leer + en DIARIO SUR
MÁS
su BLOG




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