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14 de febrero de 2014

Jenn Díaz, 4 poemas 4


Obra de Eveline Tarunadjaja
FRUTO

es la intimidad de la hora
y la montaña a medias oscuridad
a medias espadas de luz
que atraviesan la hondura
del bosque
y ese lugar recogido
como si fuera el centro de la tierra
donde colocas las manos bajo el fruto
y algún día
quién sabe cuándo
habrá de caer sobre ti



Obra de Eveline Tarunadjaja
HOMBRE EN TIERRA

y en el mar un crimen
cae gota a gota
una muerte lenta
derramada
y el pescador
oye al otro lado de la roca
la profunda risa
de dos muertos por el frío
y vienen de otro lugar
pero parecen de este mundo
en el que los barcos grandes
necesitan la ayuda del hombre
                                        en tierra




Obra de Eveline Tarunadjaja
GUARDAR

rescato de los días
un poco de hermosura
para guardarla
y le busco en las entrañas
a un dios perdonador
las últimas noticias
que te traigan





Obra de Eveline Tarunadjaja
SANGRANTE

no es tan sencillo
para el mundo eres una mujer que sangra
la mujer sangrante
para el hombre una mujer sucia
olorosa y con un sabor delicioso a mar
para el hijo no eres nada
no eres más que una madre una extraña
y tú
entras al baño y procuras ajustar bien la puerta
avisas de que nadie entre
y descubres tu herida
y no es nada
salvo la costumbre de sangrar




Jenn Díaz 
(Barcelona, España, 1988)
POEMAS INÉDITOS
para leer una reseña de su novela MUJER SIN HIJO
su blog  FRAGMENTOS DEL INTERIOR
para leer MÁS

2 de junio de 2012

Teresa Calderón, 3 poemas 3


Fotografía de Sussana Cole
ESCRITURA

Escribo menos de lo que veo
y veo bastante menos de lo que hay.
Sin embargo sería suficiente
tomar un haz de palabras
y salir a errar
por la página en blanco
sin perder de vista
que el mundo es largo
pero nunca el único.

(de Causas perdidas, 1984)


Obra de Eveline Tarunadjaja
MANDALA

Cumplí 40.
Vi el universo desplomarse anoche a mis espaldas
y abrirse absoluto hacia adelante un agujero negro
Después tuve que cumplir 41.
La mitad de mi vida que ya no existe le hizo señas
a la otra mitad que todavía tampoco existe
y juntas mis mitades se burlaron de mí
De manera que no tuve más remedio que cumplir 42
Puesta entonces en medio del camino me derrumbo
pedazo de tierra voy tierra en la tierra girando
Nadie sabe qué espera en qué futuro si hay futuro
cenizas sombra y sólo sombra sobre figuras de barro
grano de arena polvo en el polvo derramándose
desde hace cuatro mil millones de años



Obra de Eveline Tarunadjaja
DE CIERTAS IMÁGENES Y SEMEJANZAS

Hay madres
parecidas al silencio
de la misma manera
que se parecen al silencio
las mujeres tristes;
ésas que se confunden
fácilmente desde lejos
con una antigua fotografía,
o más bien con un lienzo descelado
que espanta la noche
de las habitaciones frías
y persigue fantasmas
por corredores desnudos
hasta el único jardín
-el de la infancia-
donde en nombre de los sueños
conjuran hijos que nunca
aprendieron las reglas
o dejaron de jugar antes que ellas.

Me imagino que su tristeza les viene
a madres como éstas,
de vivir constantemente hacia atrás,
de su claridad cuando observan
que todo lo que saben
no tiene ninguna importancia,
y ahí se quedan como pidiendo perdón
porque los años solamente traen años.




Teresa Calderón 
(La Serena, Chile, 1955)
POETA/NARRADORA
para leer MÁS

19 de junio de 2011

Griselda García, Pa


Ilustración de Eveline Tarunadjaja
PA

usabas camisas color café
jeans gastados
mocasines negros.

me llevabas en el falcon verde del '65,
viejito, con la chapa picada,
ese que dejaba ver el asfalto
pasando rápido bajo mis pies.

a veces lo que te crecía adentro
hacía que te pusieras nervioso
y me pegabas cachetazos
yo te odiaba.

pero ahora te quiero, papá
ahora que no estás.

y olvidé
olvidé
olvidé

para hacer de cuenta que podía seguir adelante,
tener la vida normal de una niña de diez años.

entonces ocurre que volvés una tarde
y me esperás al salir del trabajo
fumando un cigarrillo largo, apoyado contra una pared
con tu camisa color café, marcando en el diario
resultados de viejas loterías
y películas de polanski estrenadas hace años.

me besás, te ofrecés a llevar mi bolso, pesado
y nos vamos tomados del brazo,
caminando despacito sin que nadie pueda decir
que vos estás muerto
y que soy la misma que escribe cada día
un poema a cuchilladas
sobre el vestido de la muerte.





Griselda García 
(Buenos Aires, Argentina, 1979)
POETA/TRADUCTORA/EDITORA
de El arte de caer, Alicia Gallegos Editora, Buenos Aires, 2001
para leer MÁS
su BLOG

25 de abril de 2011

Jane Kenyon, 2 poemas 2 (II)


(*)
DOS DÍAS SOLA

Tú no estás aquí. Mantengo
el fuego encendido, aunque no hace frío,
alimentando la estufa hambrienta.
Leo el periódico de la tarde
mientras cinco generaciones
me observan por encima del hombro.

En la leñera
la oscuridad me rodea y penetra en mí.
El único sonido que escucho
es mi propia respiración. Quizás
ya no encaje aquí.
Nada me dice lo contrario.

TWO DAYS ALONE

You are not here. I keep
the fire going, though it isn't cold, 
feeding the stove-animal.
I read the evening paper
with five generations
looking over my shoulder.

In the woodshed
darkness is all around and inside me.
The only sound I hear
is my own breathing. Maybe
I don't belong here.
Nothing tells me that I don't.


(*) Ilustraciones de Eveline Tarunadjaja
DE OTRA MANERA

Me levanté de la cama
Con dos piernas fuertes.
Podría haber sido
De otra manera. Comí
Cereal, leche
Dulce, un melocotón
Maduro, perfecto. Podría
Haber sido de otra manera.
Llevé el perro cuesta arriba
Al bosque de abedules.
Toda la mañana hice
El trabajo que me gusta.

Al mediodía me acosté
Con mi compañero. Podría
Haber sido de otra manera.
Cenamos juntos
En una mesa con candelabros
De plata. Podría
Haber sido de otra manera.
Dormí en una cama
En una alcoba con cuadros
En la pared
Y planeé otro día
Exactamente igual a éste.
Pero un día, lo sé,
Será de otra manera.

OTHERWISE

I got out of bed
on two strong legs.
It might have been
otherwise. I ate
cereal, sweet
milk, ripe, flawless
peach. It might
have been otherwise.
I took the dog uphill
to the birchwood.
All morning I did
the work I love.
At noon I lay down
with my mate. It might
have been otherwise.
We ate dinner together
at a table with silver
candlesticks. It might
have been otherwise.
I slept in a bed
in a room with paintings
on the walls, and
planned another day
just like this day.
But one day, I know,
it will be otherwise.




DE OUTRO MODO

Usei a força das minhas duas pernas
para me levantar da cama.
Poderia ter sido
de outro modo. Comi
cereais - com leite
e doce - e um pêssego
perfeito e maduro. Poderia
ter sido de outro modo.
Subi a encosta com o cão
até ao bosque dos vidoeiros.
Durante toda a manhã
fiz o trabalho que adoro.

Ao meio-dia deitei-me
com o meu companheiro. Poderia
ter sido de outro modo.
Jantámos juntos
numa mesa com castiçais
de prata. Poderia
ter sido de outro modo.
Dormi numa cama
num quarto com quadros
nas paredes, e
planeei um novo dia
igual ao de hoje.
Mas um dia, eu sei,
será de outro modo.

(Traducción al portugués extraída de ACÁ)



Jane Kenyon 
(Michigan, EE.UU., 1947-1995)
de De otra manera, Pre-textos, Valencia, 2007
Traducción de Hilario Barrero
para leer MÁS



14 de abril de 2011

Wislawa Szymborska, Alabanza a mi hermana

Ilustración de Eveline Tarunadjaja


ALABANZA A MI HERMANA

Mi hermana no escribe poemas
y es improbable que de pronto comience a escribir poemas.
Le viene de su madre, que no escribía poemas,
y de su padre, que tampoco escribía poemas.
Bajo el techo de mi hermana me siento a salvo:
nada impulsaría al marido de mi hermana a escribir poemas.
Y aunque suene como un poema de Adam Macedonski,
ninguno de mis parientes se ocupa de escribir poemas.
En el escritorio de mi hermana no hay poemas viejos
ni nuevos en su bolso.
Y cuando mi hermana me invita a cenar,
sé que no tiene intenciones de leerme poemas.
Hace magníficas sopas sin esfuerzo,
y su café no se derrama sobre manuscritos.

En muchas familias nadie escribe poemas,
pero cuando lo hacen, rara vez es sólo una persona.
Algunas veces la poesía fluye en cascadas de generaciones
que ocasionan temibles corrientes en las relaciones familiares.

Mi hermana cultiva una prosa hablada decente,
toda su producción literaria está en tarjetas postales veraniegas
que prometen la misma cosa cada año:
que cuando vuelva
nos contará todo,
todo,
todo.

IN PRAISE OF MY SISTER

My sister doesn't write poems,
and it's unlikely that she'll suddenly start writing poems.
She takes after her mother, who didn't write poems, and also her father, who likewise didn't write poems.
I feel safe beneath my sister's roof:
my sister's husband would rather die than write poems.
And, even though this is starting to sound as repetitive as Peter Piper,
the truth is, none of my relatives write poems.
My sister's desk drawers don't hold old poems,
and her handbag doesn't hold new ones. When my sister asks me over for lunch,
I know she doesn't want to read me her poems.
Her soups are delicious without ulterior motives.
Her coffee doesn't spill on manuscripts.

There are many families in which nobody writes poems,
but once it starts up it's hard to quarantine.
Sometimes poetry cascades down through the generations,
creating fatal whirlpools where family love may founder.

My sister has tackled oral prose with some success, but her entire written opus consists of postcards from vacations
whose text is only the same promise every year: when she gets back, she'll have so much
much
much to tell.

(Traducción del polaco al inglés de Stanislaw Baranczak y Clare Cavanagh)





Wislawa Szymborska 
(Kórnik, Polonia, 1923-2012)
PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1996
en Poesía no completa, México, Fondo de Cultura Económica, 2008
Edición y traducción Gerardo Beltrán y Abel A Murcia
para leer MÁS

9 de abril de 2011

Agi Mishol, Despedida de los padres (2 versiones)


Ilustración de Eveline Tarunadjaja 
(Indonesia, vive en Melborne, Australia)
15

La ceremonia fue sencilla:
la empleada del ministerio me extendió
tu certificado final. Vos,
que no tuviste nunca un diploma
lograste de pronto un hermoso certificado de deceso,
con el escudo patrio,
como si te hubieras destacado muchísimo en algo
y superaste todas las expectativas.
Me preguntó si quería actualizar
(así dijo) el certificado de mi padre.
Después los puso uno junto al otro
como dos lápidas gemelas
e hizo sonar un timbre.
Bajé a la calle y seguí caminando
como una niña
pequeña
aferrada a las manos
de padres de papel
susurrantes en el viento

Traducción de Gerardo Lewin


FUE UNA MODESTA CEREMONIA

F
ue una modesta ceremonia:
la oficinista del Ministerio del Interior me entregó
tu certificado final. A ti
que nunca recibiste una acreditación
te adjudican ahora un certificado, el de defunción,
bonito, con el sello del estado
como si te hubieses distinguido en algo
y cumplido con todos los requisitos.

La oficinista me preguntó si quería también actualizar
(así me lo dijo) el certificado de defunción de papá.
Después, los puso uno al lado de otro
como dos lápidas iguales
y apretó el botón eléctrico.

Bajé a la calle y seguí caminando
como una niña
pequeña
tomada de las manos de padres de papel
que susurran en el viento.

Traducción de Adam Gai


Agi Mishol 
(Transilvania, Rumania, 1947) 
Vive en Israel desde 1950
POETA/DOCTORADA EN LITERATURA HEBREA
para leer la versión original en hebreo
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