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14 de febrero de 2015

Martha Rivera-Garrido, No te enamores de una mujer que lee (+1)


Fotografía de Martine Franck - Colección de Lola Garrido


NO TE ENAMORES DE UNA MUJER QUE LEE

"No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe...

No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.

No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.

No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que no le guste para nada ver televisión.

Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente.

No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa"

(Fragmento de Los Amantes de Inbox de Papel, 2014)



B O N U S  T R A C K


El pasado del amor es el amor.
Otro amor, el mismo.
El mismo amor pero otro.
Quien ha amado desde el vértigo no puede parar.
Amar es una adicción.




Martha Rivera-Garrido 
(Santo Domingo, República Dominicana, 1960)
POETA/NARRADORA/ENSAYISTA
su blog: ¡SU BOCA ES SU MEDIDA!
en FACEBOOK

25 de noviembre de 2010

Lola Garrido, La escritura del cuerpo (*)

LES ANONYMES
Collection Lola Garrido
L’Isle-sur-la-Sorgue — Campredom — 28 octobre 2017 au 18 février 2018

BIOGRAFÍA XI. - MI FAMILIA ANÓNIMA

Yo quise nacer en la tierra como un altivo puerro o una sosegada berza. Libre, vegetal, indomable. Pero crecí y me descubrí más sola que un espárrago en una nevera vacía, llorando sin testigos y con la dignidad arrugada como una servilleta de bar.
La soledad es así: melodramática y poco fotogénica. Nadie te enseña a posar con ella.
Soy hija única y mis padres me quisieron mucho, pero solo fueron dos  y llegué hasta aquí sin familiares, sin linaje, sin álbumes. Como una heroína de telenovela que entra en escena sin pasado y sin bolso. Duras diría: la ausencia es un cuarto con eco.
Entonces tomé la decisión más imprudente y sensata de mi vida: comprarme una familia.
Sí, señora. En mercadillos. Por cinco euros la foto grande y dos la pequeña. Más barato que el psicoanalista y con mejores resultados dramáticos. Y éramos pocos, y si juntaba momentos; muchos, pero mal avenidos como cualquier familia real.
Esta colección empezó por pura necesidad emocional, y también porque sale más barato que ir a terapia tres veces por semana. Yo soy hija única, sin familia cercana y sin nadie a quien poder llamar para decir cosas tan importantes como “adivina qué, hoy he puesto la lavadora sin olvidar el suavizante”. Así que, ante tanto silencio afectivo, tomé una decisión valiente y ligeramente absurda: comprarme una familia. Porque la verdad es esta, como diría Duras con un cigarrillo eterno en la mano: La soledad no se supera: se fabrica una mitología para sobrevivirla.
Sí, lo admito sin vergüenza: adopté rostros ajenos. Fotografiados hace décadas por personas que seguramente pensaron que sus imágenes acabarían en un álbum, no en mis manos sudorosas en un mercadillo de domingo. Pero ahí estaban: una señora con permanente imposible, un niño vestido de marinero, un señor con bigote que parece culpable de algo. Y pensé: estos pueden ser los míos.
De pronto, ya no estaba sola. Mi familia inventada empezó a crecer. A veces éramos tres —lo justo para discutir sobre quién lava los platos—, otras dos —para sentir intimidad sin invadir el espacio vital—, y en momentos de extrema valentía llegamos a ser cuatro. Jamás más, porque a mí los grupos grandes me descomponen el sistema nervioso y no estoy preparada para reuniones familiares multitudinarias ni para cocinar seis kilos de croquetas.
Esta colección no es arqueología fotográfica ni estudio antropológico. Es una telenovela personal. Cada foto es un capítulo: bodas imaginarias, veranos falsos en playas desconocidas, cumpleaños donde nadie recordaba soplar las velas. Aquí convierto el drama de la soledad en melodrama: exagerado, irónico y profundamente necesario. Porque si la vida no te da una familia, se la compras a extraños y tan contenta.
Quiero que esta exposición sea una invitación:
Si el árbol genealógico no te sostiene, puedes plantarte un bonsái emocional. Pequeño, manejable y que no haga demasiada sombra.
Y ahora, la pregunta final, la que nos desmonta a todos:
¿Quién no ha soñado alguna vez con cambiar de familia?
Yo simplemente fui al mercadillo y lo hice realidad. Es más se convirtió en una exposición, en la casa del gran poeta francés René Char y acompañada de Lartigue. 



*

Mujer, etcétera : moda y mujer en diversas colecciones /
 edición, diseño: Lola Garrido Armendáriz

A través de setenta fotografías, este catálogo indaga en el universo femenino partiendo de una idea de la mujer marcada por la belleza y el glamour. Cuenta con retratos de Helena Christensen, Marilyn Monroe, Lauren Bacall o Marlene Dietrich, e imágenes concebidas por la mirada de Karl Lagerfeld, Irving Penn o Frank Horvat.






Teoría Particular sobre el Beso, por Lola Garrido Armendáriz

El beso es el único placer para el que es necesario acompañante.

Besar consiste en construir futuros recuerdos.

Hay besos tan fríos que te dejan de piedra.

Algunos besos son como el clima tropical: Alta temperatura, gran humedad, fuerza relativa y acabados en huracán.

El beso es un idioma universal, y por eso del que habla muchos idiomas se dice que tiene "don de lenguas".

Para los hombres el beso es un buen aperitivo, para las mujeres el mejor postre.

Los besos son relativos en función de la emoción.

El necio no besa nunca como dice, el sabio besa sin prometer nada.

En ocasiones besar consiste en evitar tener que decir "lo siento".

Algunos besos están tan cargados de pasado que no tienen 
ningún futuro.

Hay besos tan húmedos que llegan a provocar enfriamientos.

No todos los besos franceses suceden en Francia, ni los griegos en Grecia.

El beso francés es la única de las cosas por las que Francia no recibe aranceles, 
siendo el producto galo más consumido en el mundo.






(*) ambos en mi casa






Lola Garrido (España)
COLECCIONISTA DE FOTOGRAFÍA
Es fundamentalmente heterodoxa. En estos años se ha dedicado a ser una coleccionista de fotografía viajando por el mundo para enseñarla. Ha llegado hasta el Museo Pushkin de Moscú y a varios europeos. Escribe, pinta, cocina y en una vida anterior fue Directora de Foto Colectania, Fundación Banesto y Sala de Exposiciones del Canal de Isabel II. 
Su profesión más desarrollada ha sido siempre la de mirar para llegar a ver.
su blog: A VUELTAS CON LA VIDA-EDITH

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