Mostrando entradas con la etiqueta andi nachon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta andi nachon. Mostrar todas las entradas

6 de noviembre de 2018

Sylvina Bach, 2 poemas 2 (+3)


Mia Wasikowska en Alicia en el País de las Maravillas

EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Aquí yacen
el sombrerero loco, el conejo blanco,
muertos de ingenuidad.

El amor está en sombras,
la reina de corazones anhela tu muerte

En este mundo es difícil encontrar el tamaño justo,
no hay cómo adaptarse a la medida de los otros. 

Aquí
lo único que perdura
es la sonrisa del gato que se esfuma.

Sonríe, como él,
Alicia

y desaparece.

en Antología Federal de Poesía de la Región Noroeste, CFI, 2017
Compilado por Samuel Arturo Bossini
pág. 280




s/d del autor, extraída de acá

EL CAMINO LARGO

Y entonces le dije al lobo:
"Ahora el mundo ha cambiado
Y los manantiales de agua se llevan los rastros
de mis pasos en el bosque.
Me alejo de los sembradores de palabras en el aire.
Nado entre los tiburones y los saldos de los peces moribundos.
Aquella canastita es solamente la nostalgia de mi madre,
una forma de las nubes en la tarde.
No te creas a salvo de los monstruos de la noche.
Yo tengo los ojos tan grandes
Para nunca dejar de mirarte."

extraído de: DECIDOR



B O N U S  T R A C K x 3


Fotografía de Riitta Päiväläinen



Yo no sé atravesar los principios
yo no sé salvar mis amores del fuego.


de Partes de mí (inédito)
en Poetas Argentinas (1961-1980), Poesía Pez Naufrago, Ediciones del Dock, 2007
Selección y prólogo de Andi Nachon



Fotografía de Riitta Päiväläinen




No es que esté callada. 
Es que estoy escondida.

de Partes de mí (inédito)
en Poetas Argentinas (1961-1980), Poesía Pez Naufrago, Ediciones del Dock, 2007
Selección y prólogo de Andi Nachon




Fotografía de Riitta Päiväläinen


Culpable del exilio, sí.
Pero no de la mancha en las paredes,
no de los gritos que estremecieron su mundo,
no de la sombra que volaba por las noches.

de Partes de mí (inédito)
en Poetas Argentinas (1961-1980), Poesía Pez Naufrago, Ediciones del Dock, 2007
Selección y prólogo de Andi Nachon


Sylvina Bach 
(San Miguel de Tucumán, Argentina, 1975)
POETA/ESCRITORA/PSICÓLOGA
para leer + en LOS ESTEROS

29 de febrero de 2016

Andi Nachon, Tapame los ojos (+1)


Obra de Adriana Varejão


TAPAME LOS OJOS

Tapame los ojos:
hace frío detrás de las ventanas y este sábado
el invierno se disuelve entre nosotros. Da vértigo

tapame los ojos. No sé
qué hacer con este frío sobre mi cuerpo
algunas noches, reconozco
esa marca detenida en mis muñecas:
signo
que mostrar orgullosa levantando los brazos: “Esto
han hecho con mi cuerpo”. Así
como un refugiado muestra
sus dedos sin uñas y eso
se vuelve su último orgullo. El tuyo.
Da vértigo, el frío recortando cada objeto. Entre nosotros

llega otro invierno. Una papa
humeando desde un cacharro de metal -para ver
desde allí- los ojos del amo:
tapame la cara

mirando hacia adentro,
hacés té y leés
tranquilo al calor de la lámpara
afuera
el invierno golpea, no sé
qué puedo decirte desde este puerto: “hizo frío
y el día se extinguió lentamente – casi- sin dolor”. 
Ahora
se dan vuelta los ojos y sube el vértigo, cubrime la 
cara
tapá
este frío de refugiada que mataría
por el calor de una papa. Cuerpo

helado al costado del camino
- el mío- frente a una linterna
encandilada, para gritar: esto
han hecho conmigo. Mientras la noche
profunda se instala y corren
suaves gotas sobre las ventanas. – “No,
no deberíamos ser apacibles”-. 
Ahora:

ojos volcados hacia adentro
como quien dice – levantando los brazos-
“hagan
lo que quieran con este cuerpo”, en medio del invierno
vos
leés al calor de una lámpara y esta noche
se instaló suave, prácticamente calma.

de Warzsawa, Bajo la luna nueva, 1996
en Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI: el turno y la transición
Siglo XXI Editores, 1997 / Compilador Julio Ortega


 B O N U S  T R A C K 

LA CURA: ES VIERNES, ESTOY ENAMORADA

Una estrella el aloe en tu terraza
permanece firme en su constelación voraz: crasas
cactus y cactáceas
abiertas a la tarde en dignidad. No hay 

altruismo para el día a día, la helada o el viento norte en su caída 
aunque todo sea ahora resto –plusvalía– suavemente florecida

en su incomodidad. De aquí en más
buscarás ligereza, liviandad
machacando a la manera de esos globos
fiesteros que al ascenso vemos a lo lejos
volar liberados por otros quién sabe hacia dónde

con augurios de buena fe o sencillamente
cierta felicidad. Más preciso: esos que aman

a la persona correcta y lo saben o mejor
todavía quienes aman
incorrectamente lo saben y deciden
amar igual. Criaturas raras

estas flores carnosas rumiando arriba
siete pisos sobre el nivel urbano sobre el nivel
del mar, nada en particular
rosas intensos, ásperos violáceos y espinas
claro que flores al fin, flores igual. Su inesperada aparición
este corto trajinar. Cada tarde
 
un final con su principio
el atardecer al oeste siempre y definitivamente
la pérdida es simple y a perder se aprende. Caerán las flores
algunas damas caerán: algo manchadas
al piso y despatarradas. Pero este viernes 

mejor elegir ese instante del aloe
brillante contra las sábanas aireadas
su sincronización ordenada: tanta fe
para sostener una estación, esta temporada.

de En la música vamos. Poesía reunida 1990-2019, 2019


Andi Nachon 
(Buenos Aires, Argentina, 1970)
POETA/DOCENTE/GUIONISTA/PERIODISTA
para leer + en EL MUNDO INCOMPLETO
y + en ZUNÁI

2 de agosto de 2014

Sonia Scarabelli, 5 poemas 5


Fotografía de Oleg Oprisco

LECCIÓN

Sabernos ir,
dijo tu voz querida,
todo está ahí,
la clave del decoro
y la nobleza
ganada de una vida
se alcanza en ese gesto.

Cierre final
del círculo, encontrado
un poco de azar
y otro, por coherencia,
por hacerse
el ciego lazarillo
de sí mismo,
poniendo el corazón
al frente de los pasos.

Estas cosas se aprenden,
me dijiste,
en parte de los libros
sí, cuando la palabra
todavía es humana
y no ha perdido
su lustre tibieza,
pero más
te enseña la tenaz
partida de los otros.
Si se van
con dolor o con pericia,
no es lo que cuenta,
importa

ese último momento,
que sin decirse ocurre,
y dicho sonaría quizás
a: Sí, te dejo ahora
y no me quejo,
seguro hubiese
querido más,
qué hacerle,
no se pudo.

Entonces pasa,
justo ahí
se suelta el alma
como un barquito,
una pequeña
barca en aguas
que ni tan frías son
ni tan profundas como dicen.

Yo creo en todo esto,
dijo tu voz querida,
y de ahí tanto esfuerzo
por aprenderlo, tanto
apuro
por no apurarme: quiero
llegar a tiempo.

(de Flores que prefieren abrirse sobre aguas oscurasBajo la luna, 2008)




Fotografía de Oleg Oprisco


LOS COMEDORES DE PAPAS

Yo no recuerdo estar
frente a la lámpara
ni tampoco la mesa de madera,
pero los rostros sí, los ojos
con aquel paño de tristeza enormes
y el olor a la leña
llenando todo de un humo que apenaba,
no el humo celebrante
de las fogatas de San Juan, no el humo
de las hojas ardiendo en la vereda
sino más bien un humo
en el que parecía fueran a quemarse
todos los sueños de la vida

¿En qué pensó mi padre ante ese único
alimento rodando entero
el mediodía?

Sólo un plato de papas y todo
el tiempo por delante,
el largo día entre los hijos

Lujosas me parecían a mí
que aún sin dolor miraba
el vaso medio lleno
y no la pérdida
el hondo plato de la pérdida
servido
tan blanca, blandamente

(de Flores que prefieren abrirse sobre aguas oscurasBajo la luna, 2008)





Fotografía de Oleg Oprisco

LAS DIRECCIONES CONTRARIAS 

No es de la salvación
de lo que hablo, es
de lo que no se salva
y queda siempre
con el arpón clavado,
y tenso en la soga
que lo arrastra hacia arriba,
va al fondo igual,
Moby Dick en la propia calavera.
Y por eso, si el alma o la ballena
lo que se hunde
lo mismo da: la vuelta es por el fondo.

Quiero decir, parece
una insistencia de las cosas
–y de los seres–
que la gracia
venga a aliviarles el desastre
cuando ya iban a darse
por vencidos. Si no
cómo se explica
que suba así de dulce la mañana
y que uno sienta
abrirse todavía el corazón
al toque blando de la luz
cuando un instante atrás apenas
estaba todo
tan oscuro. 

(extraído de REVISTA ATMÓSFERA )




Fotografía de Oleg Oprisco

ENCUENTRO EN EL JARDÍN 

Era de noche
y octubre ya se iba
notando en tu jardín. Por el perfume
lo supe ahí, jazmines florecidos
hacia los cuatro puntos
cardinales y en el centro
azahar de limonero,
un naranjo, y cinco
rosas blancas.

No te pedí encender

la luz del patio esta vez,
entré como una extraña,
como esa
hija clandestina y llena de secretos
que los años
van haciendo de mí
pero viniste

callada tras mis pasos
con aquella
linterna diminuta
y una por una iluminaste
todas las flores nuevas. Todavía
siento el temblor

dulcísimo que entonces
sentí mientras miraba
abrirse en puntos claros
el verde corazón.

Y como es posible
que con los años
haya también aprendido algo,
lo demás es silencio.

(extraído de REVISTA ATMÓSFERA)




Fotografía de Oleg Oprisco

CINCO DE LA TARDE

I

Alto rincón de fuego:
ha caído la sombra sobre el patio
¿cuántas veces? ¿los años
venideros
qué dirán de esta hora?
¿cómo hablarán su idioma
sacrosanto?
tu patio madre
a las cinco de la tarde
un color demorado
en las campanas esas
tan extrañas
de la planta del fondo
que sólo se abren en la tarde
exhalan
un perfume de perturbante
intensidad y luego
al otro día
ya están muertas
y al sol cuelgan
como piel abandonada
por una flor serpiente.

¿Qué haré
después si un día
ah si lo que no se nombra
ocurre
que haré a las cinco
de la tarde
en noviembre
mirando aquel rincón
alto de fuego
el ángulo de la pared vecina
donde al oeste occidere
el sol nos deja a solas
con la conversación, 
varón discreto éste
y raro?

Lo puedo anticipar
y no saber:
nunca nada es lo mismo.

(en Poetas Argentinas (1961-1980)Ediciones del Dock, 2007
Selección y prólogo de Andi Nachon)





Sonia Scarabelli 
(Rosario, Santa Fe, Argentina, 1968)
para leer más en LOS NOVELES 
MÁS

4 de abril de 2010

Nadia Prado, Kilómetros de gente extraña




KILÓMETROS DE GENTE EXTRAÑA

Despierto, utilizo lo que me resta del alma,
Casi inerte recorro con los dientes las calles para engendrar mi nombre.
Pero mi carne se resiste, mis ojos ven mi cara y su boca desaparecida.
Mi boca yace en silencio.
Mi mano es incapaz de un solo trazo.
Mi letra es invisible, pero las palabras me pertenecen.
Y aunque mi mano no tenga ya fuerzas para levantarse,
Sé que estoy completamente escrita por dentro.

(extraído de la selección de Andi Nachon)



Nadia Prado 
(Santiago, Chile, 1966)
DOCENTE/PERIODISTA/POETA
de Carnal, Cuarto Propio, 1998 / Surada, 2001
para leer + en DESBORDE ENCUENTRO FEMENINO
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...