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17 de mayo de 2026

María Lanese, 5 poemas 5

EL CIELO

Día tras día
mudo quehacer del mundo 
girar sin pausa.

El calor sube
disipa la neblina
el sol acoge.

En el espacio
el vuelo del pájaro
es transparencia.

En el ocaso
la paz en los colores
recogimiento.

No es otra cosa
que sombra de la tierra
la noche oscura.

Matriz del mito 
enigmas en el azul 
constelaciones.

Sale sin prisa
a despejar tinieblas
sola… la luna.

Acopio de luz
totalmente prestada
sombra en reverso. 

Luna que es guía
de mujeres que esperan
alumbramientos.

Mirar el cielo
confiarse a las estrellas
deseando su luz. 

Cerrar los ojos.  
ahondar en lo sagrado
abrirse adentro.

Siempre en alerta
entregada la noche
al negro abismo.
                                                         Como la piedra
                                                         resiste a la conquista
                                                         el infinito.


Obra de Catherine Murphy
LA TARDE

De albor envueltos
aura entre los álamos
es como existir.

Verdes contrastes
serenidad de la luz
melancolía.

Bruma en espera
el paisaje entornado
invita a callar.

Rastros… memorias
indicios en las hierbas
revelaciones.

Crujir de matas
trinos, alas, quimeras
¿serán sus voces?

Trazas del fuego
inquietud y recuerdos
en las cenizas.  

Colar desdichas
tarea de las dudas
y el atardecer.

Dolor en fuga
es prodigio esta lluvia
sabiendo caer.


Obra de Catherine Murphy
LA NOCHE

Luz entre nubes
danzar de las siluetas
hacia la aurora.

Abrir lo escuro
resistiendo al deseo
de permanecer.

Ulula el ave
en vuelo solitario
señal del búho. 

Como los cercos
orientar nuestros pasos
hacia el llamado.

La luciérnaga 
la tela de la araña
brillan sin saber 

La flor nocturna
que perfuma en tinieblas
de día no es. 
 
Vivir la noche 
acomodar el sueño
y la soledad.

Velar las sombras
detrás de los párpados
fuera del tiempo.



Obra de Catherine Murphy
LA MAÑANA

Canto del gallo
amanecer en calma
a un nuevo sol.

Dejar la casa
sembrar, verter semillas
pausado… crecer.

En la hendidura
sujetar las raíces
esperar la luz.

Sobre los tallos
vestigios del rocío
todo en ascenso.

Penetrar suave
de la linfa en las ramas
es poder nutrir.

La flor se anuncia
en la punta del brote
hay silencio aún.

Frutos por venir
esperan en la quietud
así aguardar.

Como en la lengua
si es posible florecer
caerán palabras.


Obra de Catherine Murphy
ESCRIBIR

Las primeras sílabas
son un salto en el vacío.

Escribimos

es un modo posible
de vivir en llamas
de andar al ritmo   
en que abreva en sordina
la palabra justa.

Esperar confiados
es un acto de fe
que nos aleja
de la seducción
de producir sin pausa.

Consumir 
nos consume sin pausa.

Solo el tiempo
                 sin pausa 
                              se consuma.


María Lanese
(Ripalimosani, Italia, 1945)
Reside en Rosario Argentina 
POETA/PSICOANALISTA/CANTANTE
de El pulso en la piedra, Mora Barnacle, 2025
para leer + en BONDI DEPOETAS
Gracias Merlina H. Cisnero

13 de septiembre de 2025

Candelaria Rivero, 3 poemas 3

Vayamos al río, dije,
como quien gesta
los pasos para un final.
Anduvimos entre los aromitos,
nos cautivó el amarillo
las espinas.
Trepemos, dijiste.
El río, visto desde el árbol
parecía una cinta de película:
allá íbamos nosotros,
nuestras cabezas adornadas con flores
nuestras manos 
ya separadas.
El agua 
limpiaba las palabras
atraía nuestros pasos
hacia una pérdida brillante.


Obra de Catherine Murphy
Hoy anduvimos en bici
con los ojos cerrados.
Cuando los abrí
las golondrinas cruzaban el río
y desde los ranchos llegaba
la voz de Gilda
que se reunía también en ese vuelo
como bandera de los pobres.
Una señora se abrió paso
rasgando el empapelado motivo litoral,
avanzaba con cara de nube por la bicisenda
parecía buscar algo entre las piedras
¿Qué busca?
¿Soy esa señora?
¿Por qué la miro?
La barranca está como toda barranca
desdibujada,
como el límite que establece lo real,
los carteles de advertencia
están borroneados.
¿Este momento
es parte de alguna caída imperceptible
o ya estoy subiendo con mi bici
hacia los pájaros?



Vuelvo a ser una gacela,
a mirar en los charcos
buscando a dios.
Me dejo llevar en caída libre.
Posibilidad: 
una mujer en bicicleta
estampada contra un cielo lila.
Todo vuelve, ahora,
pero con insistencia,
vuelvo a una liviandad,
músculos que se prenden del aire,
como bocas de peces
al succionar un alga.
Todo en mí, tiende hacia arriba,
la memoria recircula
las nubes de los veinte años,
ahora / puedo / tocarlas.
Nada muere
me digo, 
mientras caigo en picada,
mientras mi bici se desbarranca
mi cuerpo sube.


Un rectángulo negro por donde entra la claridad
Colección Poéticas para un jardín



Candelaria Rivero 
(Santa Fe, Argentina, 1984)
POETA/FOTÓGRAFA/DOCENTE
de Un rectángulo negro por donde entra la claridad
Colección Poéticas para un jardín
para leer MÁS
su BLOG


4 de julio de 2023

Soledad Álvarez, Clase de religión (+1)


Obra de Catherine Murphy

CLASE DE RELIGIÓN

Dicen que Dios está en todas partes
           que todo lo ve.
                                     ¿Estás en todas partes, Dios
todas las guerras el hambre viva los estómagos
           embalsamados
                                      el ojo inmenso
de cíclope insomne de Dios, lo ve?

La sangre en la cisura brutal del estupro
el puñal del asesino la ferocidad del malestar
¿y no se espanta Dios no llora no toma partido
la eternidad imperturbable?
Lo nimio también lo ve Dios.
La araña tejiendo el hilo de seda para la presa
la hormiga en busca del alimento

¿también a mí me mira cuando me miro desnuda
            frente al espejo
cuando me peino fumo a escondidas quiero matar
            y me avergüenzo?
Perdí la virginidad bajo la mirada de Dios.
El gran voyeur.

de Autobiografía en el agua,
Amigo del Hoga
r, 2015



-Poetas en español del siglo XX (1886-1960)-,
Colección Visor de Poesía, 2016

*

MUCHACHA ENAMORADA

Después de la cena
de dormir a los niños y dejar cabeceando
al marido en su sillón mullido frente al televisor
la mujer casada lava los platos
y en el agua de jabón
en la espuma del cansancio
la muchacha enamorada que fue
regresa del olvido al inicio del camino:

entre la loza muda la risa
la cabellera al aire que no es el aire
sino la ventada del deseo
la alegría de correr con los brazos abiertos
a los brazos que la esperan
desbocado el corazón a los brazos del hombre
que dice querer vivir solo para quererla
mirar por sus ojos oír tocar lo que ella
hacerla feliz.

Música del cielo la declaración de amor
postal romántica los dos embelesados en el banco del parque
(mirándose algo que no conocen entreabre las puertas a la inmensidad)
él le entrega como sacramento el anillo de compromiso
ella dice que sí al arrebato de seguirlo sin cláusulas
sin preguntar hacia dónde hasta cuándo
¿hasta que la muerte nos separe?

Al fondo los árboles insaciables de pájaros y amores núbiles
testigos tantas veces de la ficción.


de Después de tanto arder,
XXII Premio Casa de América de Poesía Americana
Colección Visor de Poesía, 2022



Ph Casa América
Soledad Álvarez
(Santo Domingo, Rep. Dominicana, 1950)
POETA/ENSAYISTA/FILÓLOGA/
PREMIO NACIONAL DE LITERATURA REPÚBLICA DOMINICANA 2022/
LICENCIADA EN LITERATURA HISPANOAMERICANA
Leído en EL ESPAÑOL
para leer + en REVISTA ALTAZOR
para leer una nota en AL DÍA


11 de junio de 2023

Paz Herón Ruiz, 4 poemas 4


Obra de Catherine Murphy

EL INCIENSO (Y LA LAVANDA)

Mirá que hay plantas que son
carne de perro.
El incienso resurgió
de entre las piedras
de las tormentas de verano.
La lavanda soportó siestas
que rajaban la tierra.
Pero desde que te moriste,
también ellas
se fueron muriendo.

El incienso y la lavanda resucitan cuando
sahúmo mi casa,
mis ventanas, mis estantes.
Hay olor a oscuridad fresca,
a iglesia gótica,
a limpio, a vos.


LAS PORTULACAS

Cuando diga portulaca
voy a pasear por los rastros
de tu jardín
por los restos de mi infancia.

Cuando diga portulaca
estarás llegando a otros puertos
allá por los acantilados.

Cuando diga portulaca
se abrirán los portales
de la memoria.
Las cajas musicales
laqueadas.

Cuando diga portulaca
diré por tu laguna
nada,
diré por tu lado
nado,
diré por tu lengua,
madre.



Obra de Catherine Murphy

LENGUA VEGETAL

No salen palabras.
Las ideas se humedecen,
se pudren.
Los dedos se entumecen,
se acalambran.

Hace rato que la voz
se entrecorta,
la helada arrasó con nosotras.

No hay poemas,
no hay puntadas.
Sólo escucho las flores
que me hablan
en lengua vegetal.



Obra de Catherine Murphy

LOS TRÉBOLES

La casa en la que vivo
desentona con los challets paquetones
del barrio militar.
Todos tienen las veredas barridas,
el jardincito de adelante prolijo,
el pasto brillante.
En cambio el mío tiene geranios y lantanas
que se quieren escapar
a toda costa del cantero,
las ramas y flores se entremezclan,
se asfixian,
fuerzan el vidrio de la ventana
para meterse.
La tierra está partida,
hace días que no riego,
y hay como manchones
pero no de gramilla verde,
sino de tréboles y sus florcitas rosadas.
Y aunque parezca solo yuyo
no pienso sacar los tréboles,
porque son mis motivos para buscar.
Busco cuatro hojas,
busco la suerte,
busco mensajes,
busco lo que se fue.
Mi pequeño trebolar
mi jardín primitivo,
una mujer, el vidrio, el tornado
y la mejor flor que tuve
me cantan
mientras me dispongo a regar
la montonera de plantas.


Lengua vegetalEditorial Cartografías2023



Paz Herón Ruiz
(Villa Mercedes, San Luis, Argentina)
POETA/DOCENTE/MAESTRÍA EN LITERATURA PARA NIÑOS
de Lengua vegetal, Editorial Cartografías2023
Colección Archipiélago Poesía Volúmen 42
Contratapa de Camila Vázquez




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