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3 de septiembre de 2026

Mariana Matija, 3 fragmentos 3


Obra de Helmut Ditsch

"Yo creo que el amor funciona así: cada vez que alguien ama a otro alguien (humano, montaña, perro, árbol, pájaro, culebra, gato, glaciar), el amor toma a ese alguien amado, que está afuera, y lo refleja hacia adentro del que siente el amor, creándole un paisaje interno que a medida que se enriquece con nuevos amores se va volviendo más y más amplio. Si el que siente el amor es un humano que se empeña en amar solamente a otros humanos, su paisaje interno será un espacio lleno de reflejos de humanos y vacío de reflejos de cualquier otra cosa. Si el que siente el amor es un humano que ama humanos y también ama montañas, perros, árboles, pájaros, culebras, gatos y glaciares, entonces su paisaje interno tendrá que ser mucho más grande para que quepan los reflejos de todas esas personas, y así, sin enterarse, el humano que siente esos amores también le regala al reflejo de los glaciares un reflejo de una montaña en la que pueden apoyarse, y a los reflejos de pájaros les regala reflejos de árboles en los que pueden anidar, y así con todo lo que ama, potencialmente hasta el infinito".

Niñapájaroglaciar, Rey Naranjo Editores, 2025


*

Obra de Helmut Ditsch

Me gusta hacer muchas cosas. Pasé mucho tiempo pensando que eso era un problema —falta de foco, de concentración, de claridad—, pero he descubierto que todas las cosas que amo están profundamente conectadas y, como pasa en la Tierra, es la diversidad la que me permite mantener un dinámico equilibrio.



*

Obra de Helmut Ditsch


Una intuición: el mundo está tan raro y tan herido, al menos en parte, porque seguimos tratando de navegarlo con mapas que no corresponden, mapas que señalan caminos a lugares a los que realmente no queremos ir, mapas dibujados por gente que estaba perdida y no quería reconocer que estaba perdida.

Otra intuición: si queremos caminar otros caminos y hacer posibles otros mundos, necesitamos hacer otros mapas que nos orienten y nos guíen.

Otra intuición: en el proceso de hacer otros mapas, las palabras son importantes y también son insuficientes. Si queremos dibujar otros mapas necesitamos cuidar las palabras, sí, y también escuchar otras voces.

Leído en su INSTAGRAM




Mariana Matija
(Caldas, Manizales, Colombia, 1983)
ESCRITORA/ECOLOGISTA/EDUCADORA/DISEÑADORA VISUAL/
MAGÍSTER EN HUMANIDADES ECOLÓGICAS, 
SUSTENTABILIDAD Y TRANSICIÓN ECOSOCIAL
para leer una entrevista en VOGUE MÉXICO
para leer una nota en LA NACIÓN

16 de julio de 2023

Nancy Campbell, El cazador me enseña a hablar (+1)


Fotografía de Ciril Jazbec

EL CAZADOR ME ENSEÑA A HABLAR  
(Alagassaq / The Lesson)

Ubico mis dedos alrededor de su cuello y siento
subir su garganta -¿o es que se está tragando
la lengua? Quiere enseñarme la palabra 
"bienvenida". De pronto, está temblando:
su laringe gruñe, luego su respiración desaparece.
Me pide que recuerde esas vibraciones,
y, ansioso como una enfermera que toma un pulso,
toca mi garganta para sopesar sus contorsiones.
¿Aprenderé alguna vez estas uvulares blandas?
Estoy tan ansiosa, que me olvido de que el acento
siempre cae en la segunda sílaba.
Mi eco de su bienvenida es grotesco.
Él se ríe, un exorcismo de guillemets,
oscuros rebaños de sonido que nunca he de apresar, o decir.

Traducción de Robert Rivas

THE HUNTER TEACHES ME TO SPEAK
(Alagassaq / The Lesson)

I place my fingers round his neck and feel
his gorge rise – or is he swallowing
his tongue? He wants to teach me the word
for ‘welcome’. Suddenly, he’s trembling:
his larynx rumbles, then his breath is gone.
He asks me to remember those vibrations,
and, anxious as a nurse who takes a pulse,
touches my throat to judge its contortions.
Will I ever learn these soft uvulars?
I’m so eager, I forget that the stress
always falls on the second syllable.
My echo of his welcome is grotesque.
He laughs, an exorcism of guillemets,
dark flocks of sound I’ll never net, or say.


NOTA 
(de la autora del poema)

La influencia de la oralidad tradicional todavía impregna la cultura groenlandesa. Cuando mis vecinos de la pequeña isla de Upernavik comenzaron a enseñarme el Kalaallisut (de Groenlandia), las lecciones raramente incluían instrucciones escritas. Mientras que otros idiomas esquimal-aleuta usan el silabario Inuktitut, a las palabras polisintéticas del Kalaallisut se les asignó el alfabeto romano, que no expresa ni sus complejas pronunciaciones ni sus silencios. Cuando es hablado, muchos sufijos son pronunciados tan suavemente que un oído poco entrenado no puede oírlas. Otros métodos, más allá de del deletreo y del sonido, deben usarse para explicar la forma de las palabras.
Hablar en Kalaallisut se convirtió en un gesto político en Groenlandia, durante la colonización danesa, que comenzó en el siglo dieciocho. En 2009 Groenlandia adquirió un grado de autonomía al establecer el gobierno autónomo, y una vez más el Kalaallisut se convirtió en el idioma oficial de la nación conocida, en sus propias palabras, como Nunaat Kalaallit. Pero el reconocimiento gubernamental no garantiza la supervivencia. En el mismo año, la agencia cultural de las Naciones Unidas señalaron al Kalaallisut como "vulnerable", y predijo que tanto el Avanerasuaq como en Oraasiat Tunumit, los dialectos del Norte y el Este de Groenlandia, desaparecerían en menos de un siglo. El Qavak, un dialecto del Sur de Groenlandia, ya ha desaparecido.

Traducción de Robert Rivas

Disko BayEnitharmon, 2016



NANCY DIXIT

¿Crees que la gente está realmente concienciada de la emergencia climática o se trata de una moda?

La población está más consciente ahora que hace diez años. Los medios hablan del cambio climático, que, además, genera muchas historias, pero el relato no está unificado. Se habla sobre los fuegos en California o sobre los fuegos en Australia, luego sale una historia sobre cómo se derriten los polos o sobre la polución del agua. Hay que relacionar todos estos elementos, todas estas historias, y señalar la causa primigenia de todo esto: nuestro estilo de vida. Mientras esto no cambie, nada mejorará. Vivimos ciertamente en un contexto de crisis climática, y creo que ha venido para quedarse. Los biólogos advierten de que la situación continuará empeorando en los próximos veinte años hasta que se de un cambio climático completo. Más allá del Fridays for Future, si los políticos no toman medidas… Todo tiene que cambiar.




Ph © Tonatiuh Ambrosetti
Nancy Campbell
(Exeter, Reino Unido, 1978)
POETA/ENSAYISTA/DIVULGADORA/
ARTISTA/EDITORA/PROFESORA
de Disko BayEnitharmon, 2016
originalmente publicado en Modern Poetry in Translation,
Third Series, Number Sixteen, The Dialect of the Tribe. 2011
para leer una entrevista en SINC
+ en BABELIO
su WEB




5 de marzo de 2023

Flavia Broffoni, La expiación de la ola (+1)


OCD Lady, collage de Eugenia Loli

LA EXPIACIÓN DE LA OLA

Estuve pensando bastante sobre las narrativas alrededor de la ola de calor.

La imagen misma de una ola se figura en nuestra mente como algo pasajero,
que viene, rompe
-o se funde con otras partículas de H2O, disolviéndose antes de llegar a la orilla-,
y se va.

La ola;
una perturbación momentánea,
una entidad efímera,
algo que no va a permanecer.
La ola como sacudón que revuelve,
que explota,
pero que al final desaparece.
La ola como una forma en que el mar
hace el amor con la tierra, escuché por ahí.

¿Cómo estamos habitando esta ola de calor?

Los medios se encargan de repetir la excepción,
la imagen pregnante
rosqueada sin inocencia
de un evento anómalo.
Incluso aceptan que digamos que las olas de calor van a ser algo cada vez frecuente e intenso dada la crisis climática.
Repregunto,
sin embargo.

¿Puede nuestro cerebro comprender las secuelas permanentes de estas olas de calor?

¿Entendemos que una vez que pasan,
su estela,
la espuma,
es una tierra cada vez más degradada, desertificada, muerta?

¿Nos damos cuenta que de las olas de calor
no se vuelve sin daño,
sin más cura que en tiempo?

TODA la política pública debería tener como prioridad 1, total, absoluta,
atender (y entender) que la deshidratación de la tierra no es una ola pasajera.

1) muestra la sed acumulada de este suelo. La fuente es la NASA.
2) muestra la incidencia de los sectores productivos de Argentina en las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Inventario oficial de 2016.
3) muestra que la agroindustria es tan inviable como el petróleo y que emite gases incluso más perjudiciales que el CO2.


Por donde empezar es clarísimo, no lo digo yo ni los ecologistas, lo dice la data:

1) Agroecología y acceso a la tierra ya.
No hay suelo que pueda regenerarse si le seguimos mandando transgénicos y venenos, ni alimentos para saciar el hambre que vengan de grandes terratenientes.

2) Ni una hectárea más deforestada.

3) Chau ganadería industrial, de cualquier animal.

4) Ningún nuevo proyecto fósil.

5) Planificación de la transición mediante democracia directa
es la única justicia climática posible.

*El INTA también dice (y mide) que el 54% del territorio nacional está en estrés hídrico.

Publicado originalmente en su INSTAGRAM


Sudamericana, 2020


FLAVIA DIXIT

¿Crees que puede gestarse un cambio con la incorporación de hábitos sustentables?

"Yo no creo en los hábitos sustentables o no sustentables. Hay que ser coherentes. Y esa coherencia te va a llevar tomar decisiones que no tienen que ver con hábitos sustentables, tienen que ver con puro sentido común. Abandonar el consumo de animales y sus derivados es un imperativo. Alejarse del supermercado todo lo que se pueda, comprar a proveedores locales y no pisar nunca más una góndola iluminada con luces blancas sabiendo todo lo que implica esa invisibilización. Por supuesto fruta y verdura agroecológica,  sin lugar a dudas. Es coherencia entre el diagnóstico de la situación y la propia práctica cotidiana, ¿no?"

Leído en SUSTENNIALS



Flavia Broffoni
(Argentina)
ACTIVISTA/POLITÓLOGA/ESPECIALISTA EN RELACIONES INTERNACIONALES,
POLÍTICA AMBIENTAL Y DESARROLLO REGENERATIVO/
COFUNDADORA DEL MOVIMIENTO EXTINCTION REBELLION EN ARGENTINA
para leer una entrevista en CARBONO NEWS
+ en INFOBAE





16 de febrero de 2023

Octavia Butler, 2 poemas 2


Ilustración de Laura Berger

Aquí estamos:
energía,
masa,
vida
que moldea la vida,
mente
que moldea la mente,
Dios
que moldea a Dios.
Pensemos esto:
nacemos
no con un fin,
sino con potencial.

Traducción de Virginia Gutiérrez
Here we are –
Energy,
Mass,
Life,
Shaping life,
Mind,
Shaping Mind
God,
Shaping God.
Consider—
We are born
Not with purpose,
But with potential.



Ilustración de Laura Berger

Todo lo que tocas 
lo cambias
Todo lo que cambias 
Te cambia
La única verdad duradera 
Es el cambio
Dios 
Es cambio

Traducción de Virginia Gutiérrez
All that you touch
You Change.
All that you Change
Changes you.
The only lasting truth
Is Change.
God
Is Change.

Todo aquello que tocáis
lo Cambiáis
Todo aquello que Cambiáis
os cambia a vosotros
La única verdad perdurable
es el Cambio
Dios
es Cambio.

Traducción de Silvia Moreno Parrado


de La parábola del sembrador,
Ediciones Overol, Chile, 2019
Traducción de Virginia Gutiérrez



Introducción de Gloria Steinem
Traducción de Silvia Moreno Parrado





Octavia Estelle Butler 
(Pasadena, Ca., 1947 - 
Lake Forest Park, Washington, EE.UU., 2006) 
ESCRITORA DE CIENCIA FICCIÓN
de Parable of the Sower, Four Walls Eight Windows, 1993
para leer + en TIERRA ADENTRO

3 de agosto de 2022

Mary O’Donnell, 2 poemas 2 (+2)


Fotografía de Holly Lynton

EDÉN

Alguien había plantado tiempo atrás manzanas de Bath
en el huerto Protestante de mi infancia.
El huerto de mi madre. Las avispas
devoraron aquel dulzor abandonado
que ella nunca veía cuando se marchaba,
sin ocuparse de nosotros que ganduleábamos
en las orquillas de árboles viejos, emperadores,
de vuelta a casa tras la guerra. 

Llegar allí era batallar con ortigas,
con zumbido de insectos, abejorros y ranas,
nuestros propios mitos de serpientes. Éramos tropas
en marcha, Aníbal cruzando los Alpes
con perros en lugar de elefantes. A veces
el temor nos paraba, hasta que alguien hacía de Alejandro,
simulando valor para mantener a las tropas con ánimo.

Ante nosotros
se extendía una India – manzanos, la pócima
de las pomas de piel cremosa y venas encendidas.
Todo cuanto queríamos, linternas con piel rubí:
esos mapas de los sentidos, un estallido
de antídoto en las lenguas,
aquel bello escozor. 

Traducción de Inés Praga-Terente

EDEN

Someone long ago had planted Beauty of Bath
in the Protestant orchard of my childhood.
My mother’s orchard. Wasps
devoured that neglected sweetness
she never saw as she drove out,
forgetful of us as we lounged in the crotches
of old trees, emperors, home from war.

To get there was to do battle with nettles,
buzzing insects, cock-chafers and frogs,
our own myths of serpents. We were troops
on the march, Hannibal crossing the Alps
with dogs for elephants. Sometimes
fear set us back, until someone became an Alexander,
play-acting courage to keep the troops in the mood.

Ahead
lay an India – apple-trees, the potioned
poms, flesh creamy and flush-veined.
All we wanted, ruby-fleshed lanterns:
such maps of the senses, an antidotal
release on our tongues,
that beautiful sting.


Fotografía de Holly Lynton

ÁGUILA RATONERA

Vino en Agosto, hacía surcos bajo el sol
sobre el extenso campo, a baja altura para ver
el festón de la punta del ala,
ese palmo opaco que se abría mientras planeaba y bajaba
en un arco. A veces se posaba en los cables eléctricos
que adornaban el cielo crepitando,
se arrebujaba un rato, una pausa
para empezar el vuelo, para reanudar aquel grito anhelante.

Cruzaba como cimitarras bajo estelas de nubes,
pirata del cielo en los días robados, dorados.
Y en el jardín nosotros, nunca del todo absortos
tomando el sol o desenterrando patatas nuevas
del dadivoso suelo, mirábamos arriba y arriba,
hacia un mundo que aún vertía lo salvaje de su copa.

Traducción de Inés Praga-Terente
BUZZARD

Came August, it furrowed beneath the sun,
above the big field, low enough to sight
the scallop of wing-tip, that opaque span
widening as it steadied in a downwards
sweep. Sometimes it sat on electric cables
that festooned and crackled across the sky,
shouldered in on itself briefly, a pause
to fall to flight, resume that longing cry.

It cut like scimitars beneath cloud-trails,
sky-pirate to the stolen, golden days.
And we in the garden, never too lost
in sunbathing, or unrubbling new potatoes
from the giving ground, looked up, and up
at a world still tilting wildness from its cup.



de Those April Fevers, Arc Publications, 2015




B O N U S  T R A C K (x2)


BUENOS AIRES AUTUMN

The trees here are playing with fire,
but on my island, the cold sap rises.
All day in this heat my flesh

is a violin, the strings melt
and are songless. 
Something leaves me 

or arrives, I cannot be certain.
The Rio de la Plata 
sends mud-songs to the estuary,

intent on harmony with other rivers.
Eva Peron rests in La Recoleta,
where afternoon crowds leave posies 

wrapped in paper, green string.
In Puerto Madero, the air is smokey
from the steakhouses 

near the Puente de la Mujer,
the water of the Salado brown
with a sediment of base notes. 

In Ireland, the rivers chant one note, 
each minds its own sound-passage
to the sea, rises in wet spring-times

of fluted birch, nippled oak-buds
which will not soften until May.
In the south I feel the breath of a god 

about to close passageways of air. 
Sing on, some people say,
Be silent, say I, looking 

to cross the equator in a rush of clouds
to the drenched hill-woods 
and mire of my own fields. 


*

MY MOTHER SAYS NO ON BLOOMSDAY

It is not easy, it is not easy
to wheel an old woman to the shower

on Bloomsday, when the world
and Molly cry yes, yes, yes,

and she is saying no, no, no,
because what’s left of her life

depends on the freedom of No.
How Joycean of her

to resist the cleaned-up conscience
of filial attention, your need

to fix her taints and odours,
wash hair and teeth,

attend to toes when all she wants
is to float on the lily-leaf of her own

green bedspread, drowsing Molly
in a tangle of snow-white hair.

Now, dreams enclose her
more than talk of showers or meals,

the flowing waters of memory
rise and touch her skin

just where the mattress eases
spine and bones

in that yellow-walled room.
Hello, my darling, she greets

his photograph, flinging kisses
towards mottled frame.

To her then,
the logic of love,

to her, the logic of No,
her tongue untameable.

Leído en THE GUARDIAN

de Massacre of the Birds, Salmon Poetry, 2020



Mary O'Donnell 
(Monaghan, Irlanda, 1954)
POETA/NOVELISTA/ENSAYISTA/TRADUCTORA/
DOCENTE/PERIODISTA/LOCUTORA
para leer + en ESTUDIOS IRLANDESES
su WEB




25 de febrero de 2022

Katharina Wenty, Entre cuernos de caza y flautas de paz


Ilustración de Zafouko Yamamoto

ENTRE CUERNOS DE CAZA Y FLAUTAS DE PAZ

Nuestro plástico en el océano
banalizado sea tu propósito.
Tu decadencia no vendrá,
tu daño estará hecho
como en el espacio, así en la tierra.
Danos hoy nuestro desperdicio diario,
y perdónanos tu constante uso,
como perdonamos esta culpa a nosotros mismos.
Llévanos a la tentación
para nunca librarnos de la codicia.
Por el reino de este planeta,
el poder del consumo
y la gloria de los precios bajos son tuyos
en el tiempo de la decadencia la eternidad.

Nunca más mucho tiempo,
gente en línea recta,
el arma esta lista,
resistencia sudorosa,
lanza y lanza, firmes,
cada ejército su juramento,
siempre maestro del crecimiento,
miradas sin alma de envidia,
somos nuestro propio enemigo.

Quedémonos quietos,
ninguna historia ha visto nunca un infierno silencioso,
con silencio y desfallecimiento, el mundo puede seguir girando.
Sólo en la calma lo inaudito se vuelve ruidoso,
la madre, que se inclinó,
levanta ahora su corona.

Su cabeza parece calva,
la piel tan pálida,
sus ojos son arroyos,
empapado en sangre,
su espalda es una llanura,
cubierto de barro,
los pulmones acumulan polvo,
pesaba sobre sus hombros,
apenas fuerza en los huesos,
sus hijos desconocidos,
su voluntad se moldea,
y su cuerpo arde.

Una vez que ella brilló abundantemente,
su vestido brillaba redundantemente,
poderoso y fuerte era su vientre,
ella se hizo cargo de sus cargos,
los cuidaba encantada.
Dimos por sentado
todo en exceso, simplemente no pudo resistir,
la finitud pasó desapercibida.

Sobre ruinas estamos bailando,
organizando algunos conciertos,
pero se acercan derrumbes,
estómagos empapados de aceite,
estamos tosiendo viejas canciones
de nuestro, oh mundo tan maravilloso,
¿No somos los vencedores de la tierra y el mar,
gobernantes del espacio-tiempo a través del dinero?

Plástico a tierra,
bosques a cenizas,
nubes al polvo.

Un reloj falso cuenta en luces falsas
solía posponer las noches,
vamos a enterrar mañana
con lo cual estamos orgullosamente entronizados hoy.
Derroquemos la monarquía de la naturaleza,
Arranquemos las copas de los árboles,
destruyamos nuestro propio entorno de vida
para la sociedad en lucha de la humanidad,
arriba, arriba, arriba, alto al cielo,
vamos a trozo de tierra para expandir
nuestro cielo en la tierra por el cual anhelamos
y con avidez cavar nuestra propia tumba!

Después de todo
nos quedamos un montón
de simios cabezones
que se miran celosamente
sin importarle un carajo la paz,
más bien tomando cuernos de caza
que pipas de paz.

Hacemos guerras de hormigas,
manipulando las victorias electorales
por ascensos de maestrías,
amenazarse con machetes
por tal o cual profeta,
somos el cáncer de este planeta,
moho no solo en bultos y protuberancias,
manchas no borrables,
la peste por excelencia: Homo Sapiens,
el mono, que piensa y habla,
que usa el fuego como luz,
el que se levanta,
el que anda erguido,
que se esfuerza por lo grande,
que flota en el universo,
que vive para gastar,
quien da forma al final.
homo sapiens:
sentido común obstinadamente agudo,
pero nunca después sin conciencia.

Sólo por él piensa y actúa,
vaciar su corazón, insensible,
las voces de los que no hablan su lengua se callan
quedando para siempre sin ser escuchado.

No nos quedaremos sordomudos,
jóvenes somos, más fuertes que el silencio,
numerosos e inteligentes,
cada uno un corazón valiente,
nuestra naturaleza es imposible de erradicar.

Lo que otros esconden, nosotros lo vemos,
lo que otros manchan, nosotros limpiamos,
lo que otros ocultan, nosotros lo desenterramos.
si, nos atrevemos
para despertarte del dulce sueño,
tu fantasía narcótica,
que se convirtió en nuestra pesadilla
y la realidad de todos.
Ya no podemos esperar inactivos,
la responsabilidad es una respuesta a nuestras propias acciones,
-Nos enseñaste esto cuando éramos niños.

Si es aquí y ahora sobre todos nosotros,
también necesitamos todo para un nosotros.
No abandonéis a vuestros hijos, madres y padres,
no actuar hace al malhechor.

El reloj de arena estaba inclinado,
los últimos granos están cayendo,
¿No te das cuenta?, el tiempo corre,
Los gritos de la madre tierra resuenan
en las entrañas de los bebés, que nunca nacerán.
Dejemos caer las armas, hace tiempo que perdimos,
las espaldas de los pobres no pueden llevar eternamente la carga de los ricos
vivíamos en un lujo ciego, inocentes moríamos en el reverso.
Son las doce y cinco, el tiempo corre lineal,
lo que es ahora se convierte en lo que era
y lo que fue ya no es
que el entumecimiento voluntario y la ceguera
a cambio de futuras infancias.
Esta es la última canción de la humanidad.
que escuchamos sin saberlo
en ausencia de abedules susurrando hojas
y a los insectos les faltan chirrs,
el chisporroteo de los bosques en llamas,
moscas zumbando alrededor de terneros muertos,
cuyos miembros se pudren en los cubos de basura.
Si ganamos sobre nuestra pérdida
decide nuestra última voluntad,
esa sinfonía de calma y caos,
imprímelo en tu memoria,
porque tal vez este es nuestro único legado.

Traducción de Pierluigi Manchia
Leído en REVISTA KAMETSA

ZWISCHEN FRIEDENSPFEIFEN UND AUF FREIDEN-PFEIFEN

Plastik Unser,
das du schwimmst im Ozean,
verharmlost werde dein Gebrauch,
dein Verderben nicht komme,
deine Haltbarkeit bestehe,
wie im Weltall so auf Erden.
Unser täglich‘ Verschwendung gib uns heute
und vergib uns deine ständig‘ Verwendung,
wie auch wir vergeben uns diese Schuld.
Und führe uns in Versuchung,
von der Raffsucht uns nie zu erlösen.
Denn dein ist das Reich des Planeten
und die Kraft des Konsums
und die Herrlichkeit der Billigpreise
in Zerfallszeit Ewigkeit.

Nimmermehr viel Zeit,
Menschen quer gereiht,
das Gewehr bereit,
Gegenwehr verleiht
Degen, Speer gar Flair,
jedem Heer sein Eid,
immer Herr vom Leib,
seelenleer blickt Neid,
schlimmer, wer bloß schweigt.

Lasst uns schweigen,
ein schweigendes Inferno hat keine Geschichte je gesehen,
Schweigen und Nichtstun, so kann die Welt sich weiterdrehen.
Erst in der Stille wird Ungehörtes laut,
die gebeugte Mutter hebt nun ihr Haupt.

Ihr Kopf wirkt kahl, 
die Haut gar fahl,
blutgetränkte Bäche 
die Augen,
schmutzversenkte Fläche 
ihr Rücken,
die Lungen verstauben,
sie kann sich schwer bücken,
kaum Kraft in den Beinen,
ihre Kinder, die weinen,
ihr Wille vermodert,
und ihr Körper lodert.

Einst hat sie herrlich geschienen,
prächtig glänzte ihr Kleid,
mächtig und stark ihr Leib,
gab Schutz den Schützlingen, 
pflegte sie wohlgenährt;
wir nahmen selbstverständlich,
nahmen sie aus gar schändlich,
Endlichkeit blieb ewig unbemerkt.

Nun tanzen wir auf Ruinen
veranstalten ein Konzert,
doch nahen sich Lawinen,
die Mägen ölgefärbt,
husten wir alte Lieder,
von unsrer, ach so schönen Welt,
sind wir denn nicht die Sieger,
Herrscher von Raum und Zeit durch Geld.

Plastik auf Erde,
Wälder zu Asche,
Wolken zu Staub.

Im falschen Licht tickt falsche Uhr,
gewohnt Nächte stets zu vertagen,
werden wir morgen begraben, 
worauf wir heute stolz thronen.
Stürzen wir die Monarchie der Natur,
entreißen wir Bäumen ihre Kronen,
zerstören wir unseren Lebensraum,
für Menschen Strebens‘ Traum
nach oben, ganz nach oben,
ja, roden wir Grund und Boden,
für unseren Himmel bestehend aus Luft,
schaufeln wir uns die eigene Gruft!

Im Grunde 
bleiben wir eine Runde
eingebildeter Affen,
die einander geizend begaffen,
auf Frieden pfeifen
und, anstatt zu Friedenspfeifen,
gleich zu Waffen greifen.

Wir führen Ameisenkriege,
manipulieren Wahlsiege für Machtaufstiege,
bedrohen uns mit Macheten
wegen diesem oder jenem Propheten,
wir sind der Krebs des Planeten,
Schimmel, nicht nur an Kanten und Ecken,
nicht auszuradierende Flecken,
die Seuche schlechthin: Homo Sapiens,
der Affe, der denkt und spricht,
der Feuer benützt als Licht,
der, der sich erhebt,
der, der aufrecht geht,
der nach Großem strebt,
der im Weltall schwebt,
der für sich nur lebt,
der das Ende prägt.
Homo Sapiens:
verbissen gerissen
vernünftig,
doch ohne Ge-Wissen 
nicht künftig.

Er spricht und handelt nur für sich,
leer bleibt sein Herz, unempfänglich,
die Stimmen jener, die nicht seine Sprache sprechen, verstummen,
ohne je gehört worden zu sein.

Doch taubstumm sollen wir nicht bleiben,
jung sind wir, lauter als Schweigen,
zahlreich und klug, mutig die Herzen,
die Natur in uns unmöglich auszumerzen.

Das, was andere verdecken, sehen wir,
das, was andere verdrecken, säubern wir,
das, was andere verstecken, holen wir hervor.
Wir wecken euch auf, schrecken euch aus 
dem Schlaf, euren Träumen,
die zu unseren Albträumen mutierten,
bevor sie in Aller Realität existierten.
Nicht länger können wir untätig warten,
Verantwortung ist eine Antwort auf eigene Taten
- das brachtet ihr Eltern uns bei.

Wenn es jetzt und hier um uns alle geht,
dann brauchen wir für ein Uns auch Alle. 
Also lasst nicht eure Kinder im Stich, Mütter und Väter,
auch ein Nicht-Handeln macht zum Täter.

Die Sanduhr wurde gekippt,
die letzten Körner fallen nieder,
merkt ihr nicht, wie die Zeit tickt?
Mutters Erdenschreie hallen wider
in jenen der Babys, die niemals geboren.
Lasst die Waffen sinken, wir haben längst verloren,
die Rücken Armer können nicht ewig Reicher Lasten tragen,
wir lebten in blindem Luxus, an dessen Kehrseite andere starben.

Es ist Fünf nach Zwölf, Zeit verläuft nur linear,
das, was ist, wird nun zu dem, was war,
und das, was war, ist nicht mehr
als freiwillige Taub- und Blindheit
im Austausch für künftige Kindheit.
Dies ist das letzte Lied der Menschheit,
dem wir unwissend lauschen
in der Abwesenheit von Blätterrauschen
der Birken und fehlendem Insektenzirpen,
dem Knistern brennender Wälder,
dem Sirren der Fliegen um tote Kälber,
deren Glieder in Mistkübel liegen.
Ob wir unserem Untergang obsiegen,
entscheidet unser letzter Wille,
jene Sinfonie von Chaos und Stille,
prägt sie euch ein ins Gedächtnis,
denn vielleicht bleibt dies unser einzig‘ Vermächtnis.



Katharina Victoria Wenty
(Viena, Austria, 1995)
POETA/CINEASTA/PERFORMER/
ESPECIALISTA EN MULTIMEDIA
Campeona vienesa de Poetry Slam de 2018
para leer + en NUEVA YORK POETRY
su WEB

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