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23 de enero de 2017

Anne Sexton, Zapatos rojos


Fotografía de Cig Harvey

ZAPATOS ROJOS

Estoy en la circular
en la ciudad muerta
y me ato los zapatos rojos.
Todo lo que estaba en calma
es mío: el reloj con una hormiga de manecilla,
los dedos del pie, alineados como perros,
la cocina mucho antes de que cociera tortugas.
La sala de estar, blanca en invierno, mucho antes que las moscas,
la gama echada en el musgo, mucho antes que la bala.
Yo me ato los zapatos rojos.

No son míos.
Son de mi madre.
Antes eran de su madre.
Pasados de una a otra como una reliquia
pero escondidos como cartas vergonzantes.
La casa y la calle a la que pertenecen,
están escondidas y todas las mujeres, también,
están escondidas.

Todas las muchachas
que llevan zapatos rojos,
cada una subió a un tren que nadie podía parar.
Estaciones pasaban volando como pretendientes
y no podían pararlos. Todas bailaban como truchas
en el anzuelo. Jugaron con ellas.
Se arrancaron las orejas como imperdibles.
Sus brazos cayeron y se hicieron sombreros.
Sus cabezas rodaron y cantaron calle abajo.
Y sus pies -Dios mío, sus pies en la plaza del mercado-,
sus pies, dos escarabajos, corrieron a la esquina
y siguieron bailando como si estuvieran orgullosos.
Seguro, así gritaba la gente,
seguro que son mecánicos. Si no...

Pero los pies continuaron.
Los pies no podían parar.
Se alzaron como una cobra que te mira.
Eran elásticos separándose en dos.
Eran islas en un terremoto.
Eran barcos colisionando y hundiéndose.
Tú y yo no somos aquí importantes.
Ellos obedecen.
No pueden detenerse.
Lo que hacían era la danza de la muerte.

Lo que ellos hicieron los reventó.

(en Poesía completaLinteo Poesía nº 36, Orense, 2013)
Traducción de José Luis Reina Palazón

Gracias Petit Palais du Vocabulaire!!!

THE RED SHOES

I stand in the ring
in the dead city
and tie on the red shoes.
Everything that was calm
is mine, the watch with an ant walking,
the toes, lined up like dogs,
the stove long before it boils toads,
the parlor, white in winter, long before flies,
the doe lying down on moss, long before the bullet.
I tie on the red shoes.

They are not mine.
They are my mother’s.
Her mother’s before.
Handed down like an heirloom
but hidden like shameful letters.
The house and the street where they belong
are hidden and all the women, too,
are hidden.

All those girls
who wore the red shoes,
each boarded a train that would not stop.
Stations flew by like suitors and would not stop.
They all danced like trout on the hook.
They were played with.
They tore off their ears like safety pins.

Their arms fell off them and became hats.
Their heads rolled off and sang down the street.
And their feet – oh God, their feet in the market place –
their feet, those two beetles, ran for the corner
and then danced forth as if they were proud.
Surely, people exclaimed,
surely they are mechanical. Otherwise…

But the feet went on.
The feet could not stop.
They were wound up like a cobra that sees you.
They were elastic pulling itself in two.
They were islands during an earthquake.
They were ships colliding and going down.
Never mind you and me.
They could not listen.
They could not stop.
What they did was the death dance.

What they did would do them in.

(de The Book of Folly, Boston, Houghton Mifflin, 1972 /
en The Complete Poems, Houghton Mifflin Co., New York, 1981)


ZAPATOS ROJOS

Me pongo en el círculo
en la ciudad muerta
y me ato los zapatos rojos

(...)

No son míos,
son de mi madre,
de su madre antes,
heredados como una reliquia
pero escondidos como cartas vergonzosas.

(...)

Todas esas chicas
que llevaban zapatos rojos
cogieron un tren que no pararía.

(...)

Se arrancaron las orejas como si fueran imperdibles.
Se les cayeron los brazos y se convirtieron en sombreros.
Sus cabezas rodaron y cantaron por la calle.
Y sus pies -Oh, Dios, sus pies en el mercado-
...los pies siguieron andando.
Los pies no pudieron parar.

(...)

No pudieron escuchar.
No pudieron parar.
Lo que hicieron fue la danza de la muerte.

Lo que hicieron acabaría con ellas.

(fragmentos extraídos de La loca del desván: la escritora y la imaginación literaria del siglo XIX
Ediciones Cátedra, Universitat de Valencia, Instituto de la mujer, 1984)
Traducción de Carmen Martínez Gimeno



Anne Sexton -Anne Gray Harvey-
(Massachussets, EE.UU., 1928-1974)
Premio Pulitzer de Poesía 1967
para leer más en MATERIAL DE LECTURA DE LA UNAM
MÁS

30 de junio de 2015

Anne Sexton, Consejos para una persona especial


Fotografía de Tim Walker

CONSEJOS PARA UNA PERSONA ESPECIAL

Cuidado con el poder,
porque su avalancha puede enterrarte,
nieve, nieve y nieve, asfixiando tu montaña.

Cuidado con el odio,
que puede abrir la boca y hacerte
comer tu propia pierna como un leproso instantáneo.

Cuidado con los amigos,
cuando los traiciones,
como lo vas a hacer,
van a meter la cabeza en el inodoro
y a tirar el agua.

Cuidado con el intelecto,
porque sabe tanto que no sabe nada
y te deja colgado cabeza abajo
boqueando sabiduría mientras el corazón
se te sale por la boca.

Cuidado con los parlamentos, la parte del actor,
el discurso planeado, sabido, masticado,
porque van a delatarte
y te vas a quedar parado ahí como un nene desnudo,
meándote en tu propia cuna.

Cuidado con el amor
(salvo que sea verdadero,
y cada parte tuya, hasta los dedos de los pies, diga sí),
porque te va a envolver como una momia
y nadie va a oírte gritar
y vas a correr sin fin.

¿El amor? Sea hombre. Sea mujer.
Tiene que ser una ola sobre la que querés brillar,
a la que querés entregarle tu cuerpo, entregarle tu risa,
y, cuando la arena áspera te reclame,
entregarle tus lágrimas a la tierra. Amar a otro es algo
como una plegaria y no puede planearse, te dejás caer
en sus brazos porque tu fe deshace tu incredulidad.

Persona especial,
en tu lugar no le prestaría atención
a mis consejos,
un poco hechos de tus palabras
y un poco de las mías.
En colaboración.
No creo ni una palabra de lo que dije,
excepto algo, que te veo como un árbol joven
con las hojas pegadas y sé que vas a echar raíces
y entonces va a aparecer lo verde de verdad.

Dejá ir. Dejá ir.
Oh persona especial,
hojas posibles,
mientras tanto, a esta máquina de escribir le gustás
y quiere romper vasos
celebrando
por vos,
cuando te arranques la corteza oscura
y vueles
como un globo.

(1974)



ADMONITIONS TO A SPECIAL PERSON

Watch out for power,
for its avalanche can bury you,
snow, snow, snow, smothering your mountain.

Watch out for hate,
it can open its mouth and you'll fling yourself out
to eat off your leg, an instant leper.

Watch out for friends,
because when you betray them,
as you will,
they will bury their heads in the toilet
and flush themselves away.

Watch out for intellect,
because it knows so much it knows nothing
and leaves you hanging upside down,
mouthing knowledge as your heart
falls out of your mouth.

Watch out for games, the actor's part,
the speech planned, known, given,
for they will give you away
and you will stand like a naked little boy,
pissing on your own child-bed.

Watch out for love
(unless it is true,
and every part of you says yes including the toes),
it will wrap you up like a mummy,
and your scream won't be heard
and none of your running will end.

Love? Be it man. Be it woman.
It must be a wave you want to glide in on,
give your body to it, give your laugh to it,
give, when the gravelly sand takes you,
your tears to the land. To love another is something
like prayer and can't be planned, you just fall
into its arms because your belief undoes your disbelief.

Special person,
if I were you I'd pay no attention
to admonitions from me,
made somewhat out of your words
and somewhat out of mine.
A collaboration.
I do not believe a word I have said,
except some, except I think of you like a young tree
with pasted-on leaves and know you'll root
and the real green thing will come.

Let go. Let go.
Oh special person,
possible leaves,
this typewriter likes you on the way to them,
but wants to break crystal glasses
in celebration,
for you,
when the dark crust is thrown off
and you float all around
like a happened balloon.

(24 de marzo de 1974)


PERTSONA BEREZI BATENTZAKO AHOLKUAK

Zabiltza kontuz boterearekin:
haren jausiak lurpera zaitzake;
elurra, elurra, elurra, zeure muinoa ito arte.

Zabiltza kontuz gorrotoarekin:
ahoa irekitzen duenean zeure burua
kanpora egotz zenezake,
eta zure zangoa irentsi, bat-bateko legenardun.

Zabiltza kontuz zure lagunekin,
haiek traizionatzen dituzunean
—gertatuko da—,
komun-zuloan sartuko dutelako euren burua,
eta kateari tiratu gero.

Zabiltza kontuz adimenarekin,
sobera baitaki ez dakiela ezer:
orkatiletatik zintzilik utziko zaitu.
Hark jakinduria ahoskatu ahala, zuri bihotza
ahotik irteten zaizu.

Zabiltza kontuz jolasekin, antzezpenekin,
aurrez prestatutako hitzaldi jakinekin,
emana datorrenarekin,
saldu egingo zaituztelako
eta umetxo biluzi bilakatuko zara gero,
zeure sehaskan txiza bero.

Zabiltza kontuz maitasunarekin
(benetakoa izan
eta zeure izatearen zati bakoitzak baiezkoa esan
ezean, behatz txikiak barne),
momia baten gisan bilduko zaituelako,
eta zure oihua ez du inork entzungo,
eta zure lasterka ahaleginak alferrik dira izango.

Maitasuna? Dela gizona. Dela emakumea.
Haren gainean irristatu nahi duzun olatua behar du izan,
hari zure gorputza eta zure irribarrea
eman nahi dizkiozuna,
hondar harritsuak menpean zauzkanean
zeure malkoak lurrari eman nahia.
Inor maitatzea otoitzaren
antzeko zerbait da, ezin aurreikus daiteke;
zure sinesmenak zure sinesgaiztasuna
desegin du, eta haren besoetan erori zara.

Pertsona berezi hori,
nik, zu banintz, ez nieke arretarik eskainiko
nigandik datozen aholkuei,
zeure hitzetatik atera ditudalako hein batean,
eta nireetatik beste hein batean.
Lankidetza bat dira.
Ez dut esandako hitz bat bera ere sinesten,
salbu eta bakarren bat,
salbu eta zuhaitz gazte baten eran
ikusten zaitudala,
itsatsitako hostoak dituzun zuhaitza, sustraituko dena ziur,
badakit benetako berdetasuna etorriko zaizula.

Hala bedi. Hala bedi...
Oi, pertsona berezi hori,
balizko hostoetarantz zoazenean
gustuko zaitu idazmakina honek,
baina kristalezko edalontziak apurtu nahi ditu,
halaber, zure alde:
arbolazal iluna astintzen dutenean,
zu derrepente airean igeri dabilen
puxika bat izatea
ospatu nahi du.

(1974)

(Versión en euskera extraída de acá)




Anne Sexton -Anne Gray Harvey-
(Massachussets, EE.UU., 1928-1974)
Premio Pulitzer de Poesía 1967
de Últimos poemas
Traducción de Sandra Toro
para leer MÁS

16 de septiembre de 2013

Anne Sexton, Desesperanza


Fotografía de Anja Stiegler



DESESPERANZA

¿Quién es él?
¿Líneas del tren hacia el infierno?
¿Rompiéndose como un mueble barato?
¿La esperanza que de repente desborda la fosa séptica?
¿El amor que baja por el desagüe como un esputo?
¿El amor que dijo siempre, siempre
y luego te atropella como un camión?
¿La oración que flota sobre un anuncio de radio?
No me gustas mucho,
desesperanza. 
No pegas con mi ropa ni mis cigarrillos.
¿Por que te sitúas aquí
grande como un tanque
apuntando a la mitad de una vida?
¿No podrías ir flotando hasta un árbol
en vez de quedarte aquí en mis raíces
sacándome de la vida que he llevado
donde mi vientre ha sido tanto tiempo?

¡De acuerdo!
Te llevaré conmigo en el viaje
en el que por tantos años
mis brazos han sido mudos.


DESPAIR

Who is he?
A railroad track toward hell?
Breaking like a stick of furniture?
The hope that suddenly overflows the cesspool?
The love that goes down the drain like spit?
The love that said forever, forever
and then runs you over like a truck?
Are you a prayer that floats into a radio advertisement?
Despair,
I don't like you very well.
You don't suit my clothes or my cigarettes.
Why do you locate here
as large as a tank,
aiming at one half of a lifetime?
Couldn't you just go float into a tree
instead of locating here at my roots,
forcing me out of the life I've led
when it's been my belly so long?

All right!
I'll take you along on the trip
where for so many years
my arms have been speechless





Anne Sexton 
(Massachussets, EE.UU., 1928-1974)
de 45 Mercy Street, 1976
Traducción de Julio Mas Alcaraz
para leer MÁS

24 de febrero de 2013

Anne Sexton, Nosotros


Fotograma de Blushde Wim Vandekeybus, 2002
NOSOTROS

Yo estaba envuelta en pieles 
negras y blancas y 
vos me deshiciste y después 
me pusiste sobre una luz dorada 
y después me coronaste, 
mientras detrás de la puerta 
la nieve caía en dardos diagonales. 
Mientras diez centímetros de nieve 
se apilaban como estrellas 
en pequeños fragmentos de calcio, 
estábamos en nuestros propios cuerpos 
(esta habitación nos enterrará) 
y vos estabas en mi cuerpo 
(esta habitación vivirá más que nosotros) 
y primero froté tus pies 
secándolos con una toalla 
entonces fui tu esclava 
y después me llamaste princesa. 
¡Princesa! 

Oh, entonces 
me levanté en mi piel dorada 
y tiré los salmos 
y tiré la ropa 
y me soltaste el freno
y me soltaste las riendas 
y me solté los botones, 
los huesos, las confusiones, 
las postales de Nueva Inglaterra, 
las noches de enero a las diez, 
y nos alzamos como trigo, 
acre sobre acre de oro, 
y cosechamos, 
cosechamos. 


US

I was wrapped in black
fur and white fur and
you undid me and then
you placed me in gold light
and then you crowned me,
while snow fell outside
the door in diagonal darts.
While a ten-inch snow
came down like stars
in small calcium fragments,
we were in our own bodies
(that room that will bury us)
and you were in my body
(that room that will outlive us)
and at first I rubbed your 
feet dry with a towel
because I was your slave
and then you called me princess.
Princess!

Oh then
I stood up in my gold skin
and I beat down the psalms
and I beat down the clothes
and you undid the bridle
and you undid the reins
and I undid the buttons,
the bones, the confusions,
the New England postcards,
the January ten o'clock night,
and we rose up like wheat,
acre after acre of gold,
and we harvested,
we harvested.



Anne Sexton 
(Massachussets, EE.UU., 1928-1974)
de Selected Poems of Anne Sexton, Mariner Books, 2000
Versión al castellano de Noelia Palma
para leer MÁS



25 de enero de 2012

Anne Sexton, Deseando morir (video)





DESEANDO MORIR


Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.


Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.


Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.


En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.


De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.


No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.


Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.


¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,


y a pesar de todo ella me espera, año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.


Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.

3 de febrero de 1964





Anne Sexton -Anne Gray Harvey-
(Massachussets, EE.UU., 1928-1974)
de El asesino y otros poemas, Icaria Poesía, 1996/2007
Traducción de Jonio González y Jorge Ritter
Versión de Griselda García:  ACÁ

26 de septiembre de 2011

Anne Sexton, Ama de casa


Fotografía de La Vie en Rose
AMA DE CASA

Algunas mujeres se casan con su casa.
Es otro tipo de piel; tiene corazón,
boca, hígado y mueve el intestino.
Las paredes son firmes y rosadas.
Mira cómo ella se pasa el día de rodillas,
lavándose a sí misma con fidelidad.
Los hombres penetran por la fuerza, como Jonás atraídos
por su madre carnal.
Una mujer es su propia madre.
Esto es lo principal.

HOUSEWIFE

Some women marry houses.
It's another kind of skin; it has a heart,
a mouth, a liver and bowel movements.
The walls are permanent and pink.
See how she sits on her knees all day,
faithfully washing herself down.
Men enter by force, drawn back like Jonah
into their fleshy mothers.
A woman is her mother.
That's the main thing.

(de Live or Die, 1966)




Anne Sexton -Anne Gray Harvey-
(Massachussets, EE.UU., 1928-1974)
en La pasión del exilio, Diez poetas norteamericanas del siglo XX
Selección, traducción y prólogo de María Negroni
Editorial Bajo la Luna, edición bilingüe 
para leer MÁS

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