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11 de febrero de 2024

Molly Peacock, ¿Has fingido alguna vez un orgasmo?


Fotografía de Gregory Crewdson

¿HAS FINGIDO ALGUNA VEZ UN ORGASMO?

Si me pongo nerviosa, es difícil no fingirlo.
Cuando se espera de mí que entre en algo
distinto a lo de siempre, que obtenga placer
de una manera nueva, me pierdo, no sé

cómo volver a lo seguro …¿dónde están
las mil y mil flores que siempre repaso?
¿La franela violeta, y de pronto, el desenlace?
No puedo, no puedo… extinguir la estrella

en un estallido. Sigue brillando. Tu cabeza
entre mis piernas tanto tiempo. ¿De veras
quieres estar ahí? Yo gimo como si… qué estupidez…
luego me ofusco. Podría aplastar tu valiente cabeza.

“¿No te viniste, verdad?”. Naturalmente que no.
Aunque trato de mentir, se me sale la verdad
como si fuera un orgasmo. Y luego el “No” que debería
quebrar un mundo, y no lo quiebra, se escurre libre.


HAVE YOU EVER FAKED AN ORGASM?

When you get nervous, it’s so hard not to.
When you’re expected to come in something
other than your ordinary way, to
take pleasure in the new way, lost, not knowing

how to drive it back to sureness. . . where are
the thousand thousand flowers I always pass,
the violet flannel, then the sharpness?
You can’t, you can’t . . . extinguish the star

in a burst. It goes on glowing. That head
between your legs so long. Could it really
want to be there? One whimpers as though . . .
then gets mad. One could smash the other’s valiant head.

“You didn’t come, did you?” Naturally, he knows.
Although I try to lie, the truth escapes me
almost like an orgasm itself. Then the “No”
that should crack a world, but doesn’t, slips free.


Cornucopia: New and Selected Poems 1975-2002 
New York: W. W. Norton, 2002/2004


 
Molly Peacock 
(Buffalo, New York, EE.UU., 1947)
Reside en Canadá
POETA/BIÓGRAFA/ENSAYISTA
New York: W. W. Norton, 2002/2004
En Revista Nexos, abril 1996
para leer + en EMMA GUNST
su WEB

10 de noviembre de 2021

Louise Erdrich, Remedio para el amor (+2)


Fotografía de Gregory Crewdson
REMEDIO PARA EL AMOR
                                  
Para Lise

Aún sigue lloviznando
en Wahpeton. Las pickups
chisporrotean bajo la luz de neón
de las antimoscas de la heladería.

Theresa sale con una remerita verde y cadenas
que brillan en su garganta.
Esta libélula, mi hermana,
encaja mejor que yo
en esta noche de aguas crecientes.

El Río Rojo se agranda para tragarse el puente.
Ella se ríe y deja a su macho en el Dodge.
Él desatraca para buscarla
dejando un surco largo en la neblina.

Y más tarde, en la cresta de la inundación,
cuando los pilotes se arrancan de sus anclajes
y se tiran a la corriente,
ella tropieza contra los puñetazos de un hombre.
Se hunde en el pasto mojado
y una bota le planta su mueca
entre las arcadas de la cara.

Ahora va a tientas hacia su casa en la oscuridad.
El blanco violeta de los faroles de la calle
hierve de insectos,
y los árboles se inclinan doloridos y vacíos.
El río pega contra la estructura del dique, insistente.

La encuentro hecha un ovillo en las raíces de un álamo plateado.
La encuentro tendida en la plaza, donde toda la noche
los animales dan vueltas en sus jaulas.
La encuentro en una cuneta quemada, en un campo
que se atraganta con la lluvia,
ráfagas de lluvia barren de arriba abajo
hasta ese río aferrado al puente.

Vemos que ahora la masa de la luna se ha levantado y el agua,
tan profunda como puede fluir,
deja de crecer. Esperamos que la noche nos lleve adonde
cesa la lluvia. Hermana, no hay nada
que no me animaría a hacer.

RiL Editores, 2010
Traducción de Lisa Rose Bradford

LOVE MEDICINE

For Lise

     Still it is raining lightly
     in Wahpeton. The pickup trucks
     sizzle beneath the blue neon
     bug traps of the dairy bar.

     Theresa goes out in green halter and chains
     that glitter at her throat.

     This dragonfly, my sister,
     she belongs more than I
     to this night of rising water.

     The Red River swell to take the bridge.
     She laughs and leaves her man in his Dodge.
     He shoves off to search her out.
     He wears a long rut in the fog.

     And later, at the crest of the flood,
     when the pilings are jarred from their sockets
     and pitch into the current,
     she steps against the fistwork of a man.
     She goes down in wet grass
     and his boot plants its grin
     among the arches of her face.

     Now she feels her way home in the dark.
     The white-violet bulbs of the streetlamps
     are seething with insects,
     and the trees lean down aching and empty.
     The river slaps at the dike works, insistent.

     I find her curled up in the roots of a cottonwood.
     I find her stretched out in the park, where all night
     the animals are turning in their cages.
     I find her in a burnt-over ditch, in a field
     that is gagging on rain,
     sheets of rain sweep up down
     to the river held tight against the bridge.

     We see now that the moon is leavened and the water,
     as deep as it will go,
     stops rising. Where we wait for the night to take us
     the rain ceases.  Sister, there is nothing
     I would not do.


de Jacklight, New York: Henry Holt and Company, 1984, 1990



B O N U S  T R A C K 

What happens when you let an unsatisfactory 
present go on long enough? 
It becomes your entire history.”



LOUISE DIXIT
"La vida te romperá. Nadie puede protegerte de eso, ni el estar solo, porque la soledad también te destruirá con su deseo. Tienes que amarla. Tienes que sentir. Es la razón por la que estás aquí en la tierra. Tienes que arriesgar tu corazón. Estás aquí para ser tragado. Y cuando sucede que estás roto, o traicionado, o abandonado, o herido, o que la muerte se acerca demasiado, siéntate junto a un manzano y escucha las manzanas que caen a tu alrededor en montones, desperdiciando su dulzura. Dite a tí mismo que probaste todo lo que pudiste."

Life will break you. Nobody can protect you from that, and living alone won't either, for solitude will also break you with its yearning. You have to love. You have to feel. It is the reason you are here on earth. You are here to risk your heart. You are here to be swallowed up. And when it happens that you are broken, or betrayed, or left, or hurt, or death brushes near, let yourself sit by an apple tree and listen to the apples falling all around you in heaps, wasting their sweetness. Tell yourself you tasted as many as you could.



Louise Erdrich 
(Little Falls, Minnesota, EE.UU., 1954) 
Reside en en Minneapolis, Minnesota
Miembro registrada de la nación Anishinaabe 
(también conocida como Ojibwa y Chippewa) 
NOVELISTA/POETA/ESCRITORA PARA NIÑOS/LIBRERA
para escucharla recitar en poema en LIBRARY OF CONGRESS
web de su librería BIRCHBARK BOOKS

29 de agosto de 2021

Cecilia Carballo, 5 poemas 5 (de El único color que vemos)


Fotografía de Satoki Nagata

Parece una bendición
que alguien mandó
del cielo.
Con el vuelo de la nieve
los gestos se transforman
en sonrisas. 


Fotografía de Satoki Nagata

Anudados los copos
golpean las puertas
los niños,
madres, ancianos
salen, corren
para recibir la nieve.
esos pequeños cristales
parecen llamas
avivan los cuerpos
la ciudad
está latiendo.


Fotografía de Gregory Crewdson

Creíamos que
íbamos a patinar
y jugar con pesadas
guirnaldas blancas,
pero el invierno es más
imponente
lo miramos sólo
por la ventana. 


Fotografía de Satoki Nagata

¿Cómo planean
las gaviotas
la tormenta de nieve?
¿No se les congelan las alas?
quizás
volando.


Fotografía de Satoki Nagata

Una niebla rodea
a las montañas
no deja verlas
la nieve
tapa el horizonte. 








Cecilia Carballo
(Río Grande, Tierra del Fuego, Argentina)
Reside en CABA
POETA/COMUNICADORA SOCIAL/DOCENTE
de El único color que vemos, Editorial Maravilla, 2021
para leer + en LA PRIMERA PIEDRA

1 de noviembre de 2020

Andrea Wolf, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Gregory Crewdson
ECHAR EL OJO

Hebe cuando éramos chicas
me decía
qué fea es la religión católica
tiene nombres así
como eucaristía
como sacramento
igual no era 
tan terrible 
un sacramento
bien podría ser una factura
peor era ser judía
no había Navidad
ni regalos
siempre hay que hablar de
los nazis
y a la gente no le gustan
los judíos
y si hay un día del perdón
que pasará el resto de los días?
no quiero ni pensar
y entonces me acuerdo 
de Bariloche
y las religiones paganas
por ejemplo cuando me separé
de Hernán
y yo creía que estaba tan mal
separarse dos veces
siendo tan joven
y pensaba
cómo se lo digo a Nelly
a Nelly, que era una mujer
del Sur, nacida y criada
hermosa
como una amancay
curtida
como una rosa mosqueta
entonces tomé todos 
los retazos de vergüenza
y me hice una capa
junté los sacramentos y
me hice una corona
así vestida le dije a Nelly
(que barría el suelo y 
meditaba)
con voz entre sufriente y
mosquita muerta: - Nelly, me separo-
a Nelly que era una diosa mestiza
que era una madre
para mi y una
abuela para Ana
Nelly casi no levantó 
la vista absorta
en el polvo que juntaba
y dijo:
“era sabido Andrea
usted no echa bien el ojo”.



LA ABUELA

mi abuela vino de Polonia
allá
decía
había bosques y abedules
de tronco blanco y joven
aunque tallados
de arrugas.
hacía frío
y había campos
dónde
no sembraban trigo
ni avena
sólo había gente
muy flaca y
cansada
cómo podía imaginar
yo
un campo
así
-un campo no es una cárcel
abuela-
pero igual
la abuela
cruzó el océano
y un día
empezó a decir
cosas raras
en el patio de
mi casa
hablaba del frío
y de la gente
que usaba sobretodo
gris
como lobos
en la nieve
yo cerraba los ojos
para imaginar cómo
eran
los hombres lobo
los campos blancos
los instrumentos
metálicos
de los doctores
un día a la abuela
las manos le temblaron
y se enojó
mucho
y entonces se la llevaron
a un lugar donde
no había nieve
sólo
una cama al lado de la otra
y de ahí
la abuela
no volvió más.



Obra de Aron Wiesenfeld
LA VOZ DE MI MADRE

Empieza como un susurro
apenas una pisada
sobre la arena seca
y va en aumento
hasta volverse ruido
como el del  tren que pasa
y de tanto pasar
se hace imperceptible
sin darme cuenta
termina alzándose
como una espada
que me atraviesa
y sale por mi boca
como un grito
así la voz de mi madre.



B O N U S   T R A C K 

“Revolutionary Road” (2008)
En el medio de la discusión
dijiste que no estabas aquí
para cumplir con mis expectativas
no gritaste
pero sonó como un trueno
después hubo un temblor
y algunas cosas cayeron de
los estantes
libros, adornos, unas cuantas monedas
las muñecas rusas
quedaron desperdigadas
ninguna adentro de su madre
las mas delgadas ruedan
las cabezas para un lado
los cuerpos para otro
son rusas
son jóvenes
y parecen saber
otras cosas
la más grande,
la matrona
no rueda,
los brazos pegados
al cuerpo,
busca sus pies
y sus retoños,
me mira
casi aterrada
se ve que no entiende lo que pasa
¿Qué le puedo decir yo?
¿Qué sabemos
las madres al final de cuentas?
las que fuimos
¿dejamos algo en el diván?
¿en los libros de Francoise Doltó?
las madres progres tal vez
seamos las peores
mi cabeza tampoco para
de rodar
y no tengo ninguna respuesta.




Andrea Wolf
(Buenos Aires, Argentina, 1962)
POETA/PSICÓLOGA SOCIAL
PROFESORA BILINGÜE/TALLERISTA

18 de abril de 2020

Ana Romaní, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Theodosia Mayrogiannidu

Yo ya navegué la sombra

ya fui del silencio
y tuve el rostro como palidez de trigo
en esta celda de abeja sin reino y sin veneno

Yo ya nadé a contracorriente
apagada la luz en un sillón de paisajes abismales
la ventana era el límite

y en la razón invalidé la lógica
labio mustio que quiso agua y fue cántara de sedes

Ya no evito la sombra
aprendo su nombre
y bebo

Eu xa naveguei a sombra

xa fun do silencio
tiven o rostro como palidez de trigo
nesta cela de Abella sen reino e sen veleno


Eu xa nadei á contra
pechada a luz nun sillón de paisaxes abismais
A fiesta era estremo

e na razón invalidei a lóxica
Labio agostado que quixo auga e foi cántara de sedes

Xa non evito a sombra
aprendo o seu nome
e bebo

de Arden, Espiral Maior Poesía, 1998
-Antología de Poesía Femenina Contemporánea-,
Edición al cuidado de Meri Torras




Fotografía de Gregory Crewdson


Y todo se le iba en mirar 
el calor de mi cuerpo
su cuerpo
lo siempre poseído
en el altar
como enfermos
y toda la enfermedad conmigo
que tanto me ama
cuando me ve fregando
las frías baldosas de nuestro amor
con lejía
amor con lejía

E todo se lle ía en mirar
a calor do meu corpo
o seu corpo
o sempre posuído
no altar
como enfermos
e toda a enfermidade comigo
que tanto me ama
cando me ve fregando
as frías baldosas do noso amor
con lixivia
amor con lixivia

de Love me tender24 pezas mínimas para unha caixa de música
(Love me tender. 24 piezas mínimas para una caja de música),
Editorial Compostela, 2005
-Antología de Poesía Femenina Contemporánea-,
Edición al cuidado de Meri Torras



Fotografía de Esben Bøg-Jensen


ROSALÍA, TAN AMIGA*

Mujer, amiga, 
quiero ver el mar contigo por las ventanas abiertas, 
surcar imágenes de gaviotas enamoradas 
y llamar a gritos por la vida,  
en los mismos límites de la locura,  
nuestra es la ternura, 
este recuperar el verso y la historia,  
la entraña del ser,
el misterio de la silenciada rebeldía.

Muller, amiga,
quero ve-lo mar contigo polas fiestras abertas,
sulcar imaxes de gaivotas namoradas
e berrar pola vida,
nos límites mesmos da loucura,
nosa é a ternura,
este recuperar o verso e a historia,
a entraña do ser,
o misterio da silenciada rebeldía.

de Palabra de marEditorial Espiral Maior, 1987

* a Rosalía de Castro




B O N U S  T R A C K 


Fotografía de Anaïs Kugel


Las mujeres recogen cada noche
los tesoros de agua,
líquidos y frágiles,
se rebelan contra la Historia,
construyen con mar las estatuas
que nunca permanecerán.

Ellas saben 
que lo efímero permanece.





Ana Romaní
(Noia, A Coruña, España, 1962)
POETA/ESCRITORA/PERIODISTA/LOCUTORA/
ACTIVISTA CULTURAL/ACADÉMICA DE LA RAG/
PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO CULTURAL 2018
para leer Pensarme, pensarnos.
Las palabras de sal de Ana Romaní
por María Xesús Nogueira Pereira
para leer una entrevista en TEMPOS DIXITAL
para leer MÁS

22 de marzo de 2020

Patricio Rascón, Aislamiento



Fotografía de Gregory Crewdson



AISLAMIENTO

Para Miriam Tessore

En el año de la pandemia ―el día que se acabó
el papel higiénico en el Mercadona― tú y yo
ya éramos expertos en cancelar vuelos
y reservas de hoteles, aplazar besos
y abrazos e imponernos la cuarentena
a nosotros mismos. Unos cracs
de la autosuficiencia.

Qué fácil nos resultó aislarnos, amor;
aunque el dolor nos infectase
como siempre.


ISOLAMENTO

Per Miriam Tessore

Nell’anno della pandemia – il giorno che finì
la carta igienica al Mercadona ― io e te
eravamo già esperti di voli cancellati
e prenotazioni di hotel, rinviare baci
e abbracci e imporre la quarantena
a noi stessi. I fallimenti
dell’autosufficienza.

Come è stato facile per noi isolarci, amore;
anche se il dolore ci ha infettato
come sempre.

Traducción al italiano de IL CANTO DELLE SIRENE




Patricio Rascón Fernández
(Linares, Jaén, España, 1961)
para leer más CAJA DE RESISTENCIA
en LA ESTRELLA ASESINA DE PETER PAN
y en ANTONIO MIRANDA
su blog OCURRE MIENTRAS DORMIMOS
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