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15 de septiembre de 2022

Claudia Emerson, Remisión espontánea

    
Fotografía de Trine Søndergaard

REMISIÓN ESPONTÁNEA

En el raro ejemplo, desaparece     
           hasta el final—
              o en medio—

nadie sabe,
           de una fiebre, extrema,
                  sin relación con el cáncer:

desaparece la leucemia de una niña
         cuando se despierta
               de una varicela, el tumor

de una mujer disuelto
        en su pecho luego
             de que el calor la consume

dos días completos. Tal vez
       esa remisión es el resultado
                  de la tosca sorpresa

de la enfermedad arcaica,
        negligente, casi todas las fiebres,
               ahora, son obsoletas— el polio,

la rubeola, la influenza,
          cosas del pasado,
                del frasco y las jeringas.

Y así, por qué no,
       me pregunto cómo
              podría engendrarla,

inmunizada
    como estoy contra
            todo excepto lo que

se ha apoderado
       de mí. Idiopático
             debe ser, entonces,

algo como un enemigo
       propio, forjado dentro de mí,
                 desconocido.

Podría enterrarme
        a mí misma en una zanja
                   hecha de carbón

y cenizas, como
         cuando mi padre hacía fuego;
               podría envolverme

en una quemadura
      de vapor; podría inyectarme
            a mí misma de malaria,

el calor incansable
       de una selva sin nombre—
             hacer, de algún modo,

que la velocidad del calor
      sea tan intensa, y que decida
             volverme clara

y radiante, la piel de mi cráneo,
       mi cráneo una nube
              como un diente de león

con su aura enloquecida
          de semillas, lo que me enseñaron
                     cuando era pequeña

a soplar
      como una flama, los palitos
           de semilla que quedaban

mi madre me dijo
          que los interpretara como el tiempo.
                    Y cuando despierto

como en la cama
     de mi niñez, ya se habrá
             roto, todo,

el velo de agua
         sembrada sobre mi ceja
               una señal ahí: algo

atomizado, desterrado,
        ahora, explotado,
               por el incendio que se ha

convertido en el Dios en mí.

 
SPONTANEOUS REMISSION

In the rare example, it disappears
       in the aftermath—
             or in the midst—

who can tell,
       of a fever, extreme,
             unrelated to the cancer:

a girl’s leukemia gone
       when she awakes
             from smallpox, a woman’s

tumor dissolved
       in her breast after
             heat consumes her for

two full days. Perhaps
       such remission is the result
             of the rude surprise

of the archaic, derelict
       malady, most fevers made,
             now, obsolete—polio,

rubella, influenza,
       things of the past,
             of vial and syringe.

And so, why not,
       I consider how
             I might engender it, 

immunized
       as I have been against
             all but what has

taken this hold
       in me. Idiopathic
             it must be, then,

something fiendishly
       mine, inwrought,
             unknown to it.

I could bury
       myself in a pit
             I will make of coals

and ash the way
       my father banked a fire;
             I could enshroud

myself in a scald
       of steam; I could inject
             myself with malaria,

an unnamed jungle’s
       hot restlessness—
             somehow make

the velocity of heat
       so intense and decided
             that I become clear

and radiant, my scalp,
       my skull a nimbus,
             like a dandelion’s filling out 

with its crazed halo
       of seed, what I
             was taught when small

to blow out
       like a flame, the remaining
             seed slim pins

my mother told me
       to tell as time.
             And when I wake

as from the childhood
       bed, it will have
             broken, all of it,

the veil of seeded
       water on my brow
             a sign there: something

atomized, cast
       out, now, blown away,
             by the arson that has

become the God in me.



Claudia Emerson 
(Chatham, Virginia, EE.UU., 1957 - 2014)
PREMIO PULITZER DE POESÍA 2006
en Southern Review, vol. 52, núm. 1, invierno de 2016, pp. 158-160.
Versión de Dante A. Saucedo
para leer + en EMMA GUNST

25 de noviembre de 2021

María José Mateo, 3 poemas 3 (+1)



Fotografía de Amanda Tinker


ME MUTILARON UN PECHO

Me mutilaron un pecho
y después de las salas blancas
y después del silencio y del miedo
me creció el cuerpo.

Mis dedos se alargaron como espigas doradas.
Es así como con estas manos de pan
alimento mi cuerpo,
y con ellas lucho, me río, me defiendo:
construyo lo venidero.

Mis piernas se hicieron fuertes
pero suaves como los besos
y sostienen mi peso en el camino del viento.

En mis brazos ahora caben más cuerpos,
mis hijos y mis nietos se me hunden en ellos
y mis brazos se agrandan para recogerlos
como si fueran flores de pétalos de mi sangre,
de raíces entrelazadas en la misma siembra.

Mis ojos se abren al amanecer hambrientos de mar y besos,
de caminar con los pasos de los míos,
que no tienen miedo y van hacia la vida
como semillas a los vientos,
libres y felices como niñ@s pequeños.

Mi boca está llena de palabras
para construir la vida de nuevo,
la misma que quiero.

Y mis pechos son más hermosos
porque no se rindieron
y esperan caricias y amor,
abrazos y besos.

Y detrás mi corazón rojo como mis sueños
de todos todos,
de futuros buenos.



Estamos en la construcción

Aunque el miedo repliegue las almas y el dolor
sacuda a los adictos,
se construye el futuro entre nosotros, se propaga la
esperanza,
se sacude el sentido de la obediencia, se limita la
seguridad

-Un libro por la igualdad y contra la violencia de género-


Fotografía de Amanda Tinker

Si no me dejas la palabra
si ni siquiera las sílabas,
entonces esta locura
saltará de una a otra flor
en busca del pólen,
de amor.

1989


-Un libro por la igualdad y contra la violencia de género-





P A L A B R A S  S O B R E  S E S É




"Sesé caminaba siempre dos pasos para construir un mundo mejor [luchando por los derechos de las mujeres, trabajando con los colectivos oprimidos, implicándose en movimientos sociales, colaborando con la comunidad educativa en proyectos de sensibilización sobre los derechos de los pueblos indígenas…] y nadie podía imaginar que un crimen machista segaría su viva y cortaría esta trayectoria tan llena de energía. En su lucha también tuvo cabida la superación de una grave enfermedad. Amante de la lectura y la poesía, escribía para canalizar todo el caudal de emociones que la vida le brindaba y que llevaba dentro."





María José "Sesé" Mateo García
(Chapela, Redondela, España, 1965 - 2017)
POETA/FEMINISTA/ACTIVISTA/SINDICALISTA
para leer una nota en EL PAÍS
+ escuchar y leer en lengua de señas el poema Afirmaciones para honrarme
+ en PRAZA
su WEB




14 de febrero de 2021

Anne Boyer, 3 poemas 3 (+1)


Ilustración de Lauren Cierzan
ASÍ COMO UNA REVOLUCIÓN

Así como una revolución es como unx recién nacidx
Así como piensas que podría sobrevivir y como temes que se muera
Así como puede ser mala, como un violador, un gerente general, una
heredera o una profesora de planta
Así como puede ser buena como Emma Goldman o como Islandia

Así como en la oscuridad sabes que incluso si se vuelve violador,
gerente o heredera
Así como en la oscuridad sabes que siempre amarás a ese
niñx/revolución
Así como guardarás ese álbum de recortes
Así como amarás la belleza como enfermedad que infecta con
miedo y benevolencia a todas las cosas

Así como amarás esa belleza que a lxs poetas no se les ocurre escribir
Así como escriben sobre sí mismxs, lxs poetas, y sobre sus Fondos
Así como para unx recién nacidx o revolución yo soy un perro
que no sabe dejar de ladrar
sí como en una revolución hay sangre y mierda, pero si todo va
bien, no tanto

Así como siempre el dolor
Así como los besos sobre recién nacidxs y soldados
Así como yo besaría a un recién nacidx/revolución
trescientas mil veces si me dejas
Así como algunos humanos afirman "el mundo ha tenido
suficientes recién nacidxs/revoluciones"

Así como dicen "mirá como terminaron"

Así como la lógica de masas de la revolución
es naturalmente altruista y autorregulada
Así como la lógica de unx recién nacidx
es naturalmente altruista y autorregulada
Así como unx recién nacidx tiene reflejo de Moro,
de agarre, de succión y reflejo tónico del cuello
Así como la gente lleva pan,
calcetines limpios y jarabe para la tos

Así como unx recién nacidx ríe mientras duerme
Así como una revolución es como unx recién nacidx
riéndose en una vida que sueña
Así como antes de reírse, ha soñado que ríe

Así como una revolución no es mi revolución
o unx recién nacido no es mi hijx

Traducción de Colectivo Frank Ocean


Ilustración de Lauren Cierzan
VIOLACIÓN

La revolución no es la causa de las violaciones.
Hay violaciones en días normales y también en días extraordinarios.
Hay violaciones tanto de día como de noche.
Hay violaciones en los dormitorios y fuera de los dormitorios.
La violación le pertenece a la multitud tanto como al hogar.
Las violaciones son para los grupos y para los individuos.
Las violaciones son históricas y diarias.
Las violaciones son tanto para los feos como para los bellos.
La violación no le pertenece a un solo pueblo
y no sucede solo en tiempos de guerra
o en tiempos de paz no es solo el crimen del extranjero
y no es solo el crimen del paria es
también el crimen del estado.

Para algunos existe la idea del poder y para otros la impotencia
y para otros la idea de que no existe el poder
y para otros la idea de la revolución
y para otros la idea de la imposibilidad de la revolución
y aún así hay violaciones,
con revolución y sin revolución,
con sexo o sin sexo, privadas y públicas,
de afuera y de adentro, de todo lo bueno y malo
en los orificios del cuerpo, de Nerón que dice
que ningún orificio corporal quedará
inviolado por el estado es decir por el arte es decir por el poder.
Que no serás humano. Que no serás humano hasta que te violen.
Que no serás humano después de que te violen.
Que serás humano con y sin violación.
La revolución es la causa de muchas cosas pero no es la causa de esto.

Traducción de Colectivo Frank Ocean


Ilustración de Kathrin Kuhn
Guardo en mi corazón mi imperio el botín
             los misiles y los congresistas
             los drones del imperio común
             los radares del imperio y los brazos robóticos del imperio y las
             nanotecnologías del imperio
             las cirugías correctoras y los departamentos interdisciplinarios del
             imperio
             las configuraciones conectadas y no conectadas del imperio
             los beneficios tanto personales como impersonales
             los márgenes tanto personales como impersonales
             los sufrimientos tanto públicos como privatizados
             los beneficios improductivos de las universidades
             las manos invisibles de los trabajadores invisibles
             las manos invisibles sobre todo de mujeres y niños.

en US Poetry in the Age of Empire, 1979-2012, Nueva York y
Basingstoke, Palgrave Macmillan, 2014 por Piotr Gwiazda.
David Lau, La poética de la resistencia, New Left Review 98, mayo - junio 2016


B O N U S  T R A C K

UNA MUJER MUERTA

f r a g m e n t o 

"Una mujer muerta fue encontrada en una tumba en Siberia. Su tumba contenía carne de caballo, carne de cordero, yogurt, cannabis y una copa hecha con astas. Tenía puesto un camisón de seda amarilla y un tocado decorado con ocho gatos de oro. En su hombro izquierdo tenía un tatuaje de un venado con pico de grifo y cuernos de capricornio. La mujer muerta era calva y llevaba una peluca hecha de pelo de caballo. Probablemente fue una bruja o un oráculo o una poeta. Los científicos que la encontraron dijeron que murió joven, a causa de un cáncer de mama o por hallarse tan débil que, cabalgando, se cayó y quebró los huesos. Cuando su cuerpo fue retirado de la tumba, la gente de la región dijo que los bosques empezaron a arder, la tierra empezó a temblar, los vientos soplaron sin parar y los vivos empezaron a querer morir.
Pero las mujeres se vuelven mujeres muertas a cada minuto y siempre lo han hecho, así que estoy más sorprendida de que el mundo entero no esté en llamas a cada minuto, que los vientos no estén rugiendo, que la tierra no se haya fracturado, que todas las personas no hayan sentido que podían morir."
(...)
 
Traducción de Adalber Salas Hernández 
Prólogo de Robin Myers



Ph Lala Lune
Anne Boyer
(Topeka, Kansas, Estados Unidos, 1973)
POETA/PROFESORA/ENSAYISTA
para leer What cancer takes awayLo que el cáncer te quita
publicado originalmente en The New Yorker, 2019
para leer una nota en EL PAÍS
para leerla en portugués en ESCAMANDRO
para leerla en italiano en IL TASCABILE
para leer + en DELIRIOUS HEM




7 de febrero de 2021

Teresa Orbegoso, 4 poemas 4 (de Yana wayra)


Fotografia de Carlos Bracho

Camino
soy la que ve salir a otras
entre ruinas

Dónde estoy
qué gran viento
sobre nosotros se levanta

Tal vez 
algún día
vuelva cantando
Tal vez
ese día
nos reconozcamos


Fotografia de Carlos Bracho


Para protegerme de la historia
mi abuela decía
Hazte invisible




Fotografia de Carlos Bracho


¿Qué pasa con mi alma
que se detiene 
y reza?
¿qué ha visto
más allá
del tránsito
que la mantenía en las sombras?



Fotografia de Carlos Bracho

Quietas
como agujas
madre   hijas
clavadas a la urdimbre
cosidas con retazos

Detrás
de los párpados cerrados
hogueras

una ríe
otra llora
yo hablo



Yana wayra / Viento negro




Teresa Orbegoso Álvarez
(Lima, Perú, 1976 - 2025)
POETA/LICENCIADA EN PERIODISMO/INVESTIGADORA SOCIAL/
MAGISTER EN ESCRITURA CREATIVA/GESTORA CULTURAL/CURADORA/
DIRIGE LA REVISTA DE POESÍA Y CULTURA LA PRIMERA VÉRTEBRA
de Yana wayra, Urbano Marginal Editores, Lima, 2011
para leer una entrevista en LIBEROAMÉRICA
para leer + en DIGO.PALABRA.TXT
su BLOG




24 de junio de 2019

Angélica Liddell, 2 poemas 2 (+1)


Satu Haavisto & Aino Kannisto, Woman on Hospital Bed, 2014

SOY EL LUGAR DEL FRACASO

para encender la luz he de golpearla 
tengo ganas de morirme pero estoy tan alegre 
¿qué otra cosa puedo desear? 
los viejos mueren en hospitales horribles 
y yo me acuesto en 
una casa oscura pero tranquila 
rodeada de gente tranquila 
como yo
los viejos duermen atados a las camas
y yo me levanto a orinar cuando quiero 
muchos se suicidan 
es entretenido el programa de televisión 
esos viejos cagones 
todavía me perfumo 
– huelen bien mis sábanas encenagadas

(de Los Deseos en AmherstEdiciones Trashumantes, Valencia, 2007) 



Woman by Open Window, Satu Haavisto & Aino Kannisto
EL DE LA PIEL

rechaza la pasión desordenada de la hembra
los deseos insatisfechos
causantes de la desgracia
y del canto de los machos cabríos
– arrojo piedras contra las piedras
se me han acabado los perros
amor que no es amor
le acerco el pecho a una enfermedad leprosa
nada me llora convenientemente
utilizo la mandíbula del olvido
un buen rato
para columpiar
la lujuria descansa entre las heces
como un lactante

(de Los Deseos en AmherstEdiciones Trashumantes, Valencia, 2007)



Hair Wind Spring Gif Shared By Mirasida On Gifer

Vengo de quemar a mis padres, con tres meses de diferencia entre un cuerpo y otro cuerpo. Ya nunca más podré volver de otro sitio. No quiero recordarlos vivos. Quiero que me acompañen sus cuerpos sin vida, sus rostros marmorizados como máscaras del Sinsentido y de la Sinrazón, su descanso al fin, ese misterio glaciar, y el dolor inmenso que sentí al tocar la carne ya fría. Quiero guardar la imagen de sus cadáveres como un medallón de oro en mi memoria para que me haga llorar siempre, y así tener siempre dentro de mí la imagen que falta, lo irrepresentable de la imagen que siempre nos faltará.
Cada día me esfuerzo por olvidar sus vidas, que son la mía, no quiero tener otro recuerdo que sus muertes, sus muertes, que me devolvieron el gigante del perdón y la piedad. A mi derecha mi padre muerto, a mi izquierda mi madre muerta. El amor en lo alto, esférico y dorado. Te amo, padre. Madre, te amo.

A mi madre le entrego como última ceremonia la obra que a ella le hubiera gustado ver, un viaje mítico a la tierra de sus ancestros. Para mi padre la mejor ofrenda reside en lo ininteligible, es decir, aquello que nos hace santos.

(de ATRA BILIS, Una costilla sobre la mesa: Padre -presentación de Sacher-Masoch. Lo frío y lo cruel- o el problema de la semejanza 1, 2 y 3 de mayo/2020, Sala Roja//
Una costilla sobre la mesa: Madre 19, 20 y 21 de mayo/2020, Sala Verde - Teatros del Canal, Madrid, España)




ph José Ramón Vega
Angélica Liddell
-Angélica Catalina González-
(Figueras, Gerona, Cataluña, España, 1966)
POETA/NARRADORA/ACTRIZ/DIRECTORA/DRAMATURGA
para leer la nota de Eloísa Otero en TAMTAMPRESS
para leer MÁS



20 de marzo de 2019

Eugenia Cabral, Tabaco (+2)


Fotografía de Hiromichi "Daidō" Moriyama

TABACO

La rabia dura lo que el cigarrillo.
Luego el humo y la ceniza esparcen
la desmerecida forma de lo que ha sido.
Arder. Arder como la brasa ambigua
que no es llamarada ni es ceniza;
entre secuencias de orden y desorden
arder; arder cual perfume de maderas;
cual ocaso –furia postrer del día-
arder; en pausas de la informática,
detrás de los envases descartables,
con un sexo torpe entre torpes manos,
arder. Como sólo el fuego puede arder.
Como pasión y soledad pueden arder.
Astro perdido en la jungla del cielo
tornando a una casa y a unos padres,
arder. Solícitamente, en honor de un amante,
arder. Ofrecer la transparencia y pretenderla
cada vez con menos fuerza y eficacia. 
Arder. En el templo de los bárbaros.
Arder, tan tenue como sea posible, 
ante la fatiga de la mirada. Encender
los rubíes de la culpa entre el lodo funeral
y las arenas donde el hedor de lo muerto
sobrevive (¿para qué?) sin condena ni justicia.

En el horno de los bronquios se caldean
la sinrazón de existir abominando
y el humo: símbolo de olvido e impotencia
de querer retener lo que se esfuma
-antes eterno, ahora fugitivo-,
breve danza de amor entre los dedos,
ocaso que arrastra el cuerpo del día
-iluminado de amor- a oscura gruta,
para escandir las formas de la noche
cual sílabas de un poema revelado.

de TabacoEditorial Babel, 2009





B O N U S  T R A C K x 2



Fotografía de Hiromichi "Daidō" Moriyama



HISTORIA DE AMOR

VI

no me sangres, por favor,
tu herida es muy profunda,
se hunde en las arterias,
te habrás cortado,
ya te dije que no lo debías hacer,
que no lo hicieras,
basta, no sangres más,
me estás inundando,
yo te amo, pero no así, esto no es amar,
secate un poco, abrí la ventana,
eso es, que te de el sol,
ya no estás muerta ni nadie sabrá
que has muerto por mí.
Te quiero, pero un poquito,
comé acá, así, ves, así,
acá me gusta que me comás,
movete, el espacio es curvo,
qué no? es curvo, sí, mi amor,
hasta quizás sea esférico,
como tus ojos,
tus grandes ojos esféricos
modelados en obsidiana,
no, lapislázuli,
son de fríos, dame la mano,
qué helada,
quereme, quereme mucho,
dame tu lengua,
está llena de palabras,
si fueras feliz, si fuera un solo día
de tu odiosa vida, feliz,
alcanzame el libro, estás en esta página,
a ver? no encuentro tu palabra,
la habrás ocultado, zorra, zorra mía,
vení, vení, nos queremos, nos queremos.

extraído de: UNA BALLENA PODRIDA EN LA PLAYA





Fotografía de Anka Zhuravleva



IRREDENTOS

Los poetas de Córdoba somos unos perdedores. 
Cuando no nos encierran en los manicomios, 
nos volvemos alcohólicos, nos secuestran a los hijos, 
nos quita la vivienda un estafador, 
nos suicidamos a los veintiún años, 
somos indígenas y usamos peluca rubia,
en pro de la salud dejamos de fumar tabaco 
para fumar marihuana, o fumamos tabaco 
para salvarnos de la locura;
nos cambian de domicilio por el solo hecho 
de haber realizado un viaje a otra ciudad; 
viajamos constantemente de ciudad en ciudad;
trabajamos en la recolección de basura 
y un día encontramos al fondo del depósito 
un libro de Alfonsina Storni que nos abrirá a la poesía;
nos niegan un gran premio y declaramos haberlo obtenido; 
necesitamos cambiar de rumbo estético 
tras una operación de columna, o tras un accidente de tránsito, 
que nos haya postrado largo tiempo, 
o nos sorprende el cáncer a los veinticuatro años 
después de haber conocido las maravillas del amor; 
dejamos un arcón de madera lleno de manuscritos 
en la casucha de una pensión miserable; 
nos dedicamos poemas sin saber 
que las dedicatorias son llave de rupturas;
nos volvemos casi ciegos leyendo 
hasta en las paradas de ómnibus;
nos atenazan los ataques de pánico hasta desmayarnos; 
los maridos y las esposas nos despojan de nuestros bienes,
o nos persigue la miseria durante toda edad, todo esfuerzo; 
nos consume la pasión erótica hasta obnubilarnos; 
sabemos tantísimos sonetos de memoria, 
componemos tantísimos sonetos cuasi perfectos; 
publicamos nuestros libros pagándole a un editor,
nos endurecen la envidia y el resentimiento 
hasta el punto de negar a nuestros pares, 
nos pasamos la vida buscando libros 
que probablemente se hayan salvado de la quema 
realizada por la dictadura militar;
nos volvemos peronistas después de haber sido marxistas; 
nos pasamos las noches y los días buscando 
la manera de editar libros y revistas, nos gastamos 
la mayor parte de nuestros salarios adquiriendo 
libros nuevos o usados, desconocidos o agotados; 
reivindicamos la producción de un autor 
sólo para defenestrar a otro; 
nos lloramos sin haber luchado,
reunimos dineros y firmas para nobles causas, 
reivindicamos los poemas de un autor 
que ya nadie querría leer;
vivimos queriendo ver el mar 
porque somos mediterráneos,
nos dividimos en gremios y asociaciones, 
antes éramos pocos y ahora, muchísimos; 
olvidamos los nombres y las obras 
de nuestros antepasados; 
llevamos la endogamia hasta el colmo de formar parejas 
entre nosotros mismos, después nos divorciamos; 
en suma, no tenemos redención, 
pero vamos teniendo biografías.

extraído de su FACEBOOK





Eugenia Cabral
(Córdoba, Argentina, 1954) 
POETA/EDITORA/GESTORA CULTURAL
para leer más en: CUESTIONARIO SCHMIDT
para leer una entrevista por Rolando Revagliatti en LA TINTA

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