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16 de febrero de 2012

Beatríz Ros, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Arno Rafael Minkinnen



NAFTALINA

Este verano se propone
ordenar la palabra quizás
y que se siente en el sofá
a nuestro lado como
una real, posible, presente
duda.
Un no sé, un silencio que se nos escapa
por debajo de las puertas
hasta llenar la casa entera
y conversar con el ruido del ventilador.

Los abrazos y el olor a sudor,
lo nuestro,
la primera persona
del plural:
nosotros guardados
para tiempos mejores

Menos mal que te dejé
un mensaje entre los guisantes
y los filetes de merluza congelados:
Volveré a quererte en invierno
porque el frío obliga,

Y
volverás a querer quitarme
los leotardos de las piernas.




Fotografía de Arno Rafael Minkinnen


Esto ha sido un accidente.
Las ambulancias llegarán pronto.
Expertos nos catalogarán por la gravedad de nuestras heridas.
El viento que mueve el pelo sólo puede mover el pelo,
la muerte se agita como si alguien respirara cerca.
Sólo puede mover el pelo. Y lo enreda.
Os miro.
La tristeza ha sido pintada en la mayoría de las frentes.
Tenemos la ventaja de la mala letra médica que merece esa palabra.
El amor acaricia los rostros,
retira el pelo que se pega protector a la piel y la tristeza respira.
Lo peor es destaparla.
No encuentro en mí la posibilidad de ser reversible.
Tengo la incapacidad de sonreír con la elevación correcta.
Me miran.
Soy una torcedura esperando un diagnóstico permanente.
El flequillo roza mis cejas,
me cubre como si no hubiese otro sitio para él en el mundo.
Tú piensas que mi frente está resuelta.
Hay cosas que siempre entenderás al revés.
Pienso en tus ojos como en los espejos.
Los espejos no saben nada de mí.
Tu incomprensión me salva.

(inédito)






Beatriz Ros 
(Málaga, España, 1984)
POETA/ARTISTA VISUAL
para leer MÁS

22 de enero de 2012

Beatriz Ros, 2 poemas 2


(*)


TRAS el "gracias" y el "sí",
aprendí el no a los caramelos de las salidas de los colegios,
a las manos extrañas y a los hombres con gabardina.

Y después hubo otros no aprendidos, y los "sí, por favor" de cortesía.

No hubo vacilación.
Para un: “¿Quieres bailar?”
No, gracias.
Otra copa desechada

Por encima del "no sé" mi cuerpo
se agita de lado a lado, de arriba a abajo;
en señal inequívoca, básica, primaria, significativa.

No es "por aquí" o "por aquí", salirse del cuento
y escribir una historia con un boli de los que se pueden borrar.

Sin la duda, el sí y el no
son los extremos atados de una misma cuerda.

De estar vivo o muerto, de "esto" o "aquello",
por lo único que cojo tu mano,
es por la virtud y el beneficio
de la duda.

(en De cómo descubrí que seguía viva, La Bella Varsovia, 2008 
I Premio de Poesía Joven Pablo García Baena)



(*) Fotografías de Mikaella Speranskaya


FOSFORESCENCIA

– Mira, en el suelo crece
algo verde y poderoso.
Me levanta hasta el techo,
tan arriba que desapareces un rato.
Me miras las bragas desde abajo
y para sujetar rozas tímidamente
mis piernas.
Tu imagen parpadea
como el fluorescente
que he de cambiar.
Pienso: mejor si duele,
es necesario destruir las esperanzas.
Llevo mis palabras de melocotón
recogidas en el pecho: Voy a dejarte.
Se derraman por el suelo
y lees: te quiero.
El «ya» ha rodado hasta debajo de la cama.
El «no» se ha ahogado en el charco de sangre.
Vas a pensar que la muerte no es para tanto

(Inédito)





Beatriz Ros 
(Málaga, España, 1984)
POETA/ARTISTA VISUAL
para leer MÁS

15 de junio de 2011

Beatriz Ros, 3 poemas 3


Fotografía de Old York 





VOY A DECIRTE ALGO MUY IMPORTANTE:

El corazón está situado
justo en el centro del pecho.
Se piensa que está más a la izquierda
porque el lado izquierdo late más fuerte.
Lo he leído en una enciclopedia.







Fotografía de Oprisco




TENGO UNA SOGA LÉXICA.

Una emboscada morfológica.
Un nudo en la garganta.
¿Como decirte tanto?
No es suficiente un espacio
como el de mi boca.

Mis palabras ya pensaron convertirme
en una salida de emergencias,
hacer sonar la alarma
y correr hacia tus oidos
mientras los ojos gotean.
Yo decido todos los dias comerte
tras la emboscada,
en un intento caníbal de evitar
que puedas escucharlas.
Porque hay tanto, tanto,
que se desborda.




POÉTICA

Escribo sobre mí
porque no sé nada de los demás
pero sí sé que yo
podría ser cualquiera




Beatriz Ros 
(Málaga, España, 1984)
POETA/ARTISTA VISUAL
en De cómo descubrí que seguía viva, La Bella Varsovia, 2008
I Premio de Poesía Joven Pablo García Baena
para leer MÁS



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