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5 de marzo de 2023

Flavia Broffoni, La expiación de la ola (+1)


OCD Lady, collage de Eugenia Loli

LA EXPIACIÓN DE LA OLA

Estuve pensando bastante sobre las narrativas alrededor de la ola de calor.

La imagen misma de una ola se figura en nuestra mente como algo pasajero,
que viene, rompe
-o se funde con otras partículas de H2O, disolviéndose antes de llegar a la orilla-,
y se va.

La ola;
una perturbación momentánea,
una entidad efímera,
algo que no va a permanecer.
La ola como sacudón que revuelve,
que explota,
pero que al final desaparece.
La ola como una forma en que el mar
hace el amor con la tierra, escuché por ahí.

¿Cómo estamos habitando esta ola de calor?

Los medios se encargan de repetir la excepción,
la imagen pregnante
rosqueada sin inocencia
de un evento anómalo.
Incluso aceptan que digamos que las olas de calor van a ser algo cada vez frecuente e intenso dada la crisis climática.
Repregunto,
sin embargo.

¿Puede nuestro cerebro comprender las secuelas permanentes de estas olas de calor?

¿Entendemos que una vez que pasan,
su estela,
la espuma,
es una tierra cada vez más degradada, desertificada, muerta?

¿Nos damos cuenta que de las olas de calor
no se vuelve sin daño,
sin más cura que en tiempo?

TODA la política pública debería tener como prioridad 1, total, absoluta,
atender (y entender) que la deshidratación de la tierra no es una ola pasajera.

1) muestra la sed acumulada de este suelo. La fuente es la NASA.
2) muestra la incidencia de los sectores productivos de Argentina en las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Inventario oficial de 2016.
3) muestra que la agroindustria es tan inviable como el petróleo y que emite gases incluso más perjudiciales que el CO2.


Por donde empezar es clarísimo, no lo digo yo ni los ecologistas, lo dice la data:

1) Agroecología y acceso a la tierra ya.
No hay suelo que pueda regenerarse si le seguimos mandando transgénicos y venenos, ni alimentos para saciar el hambre que vengan de grandes terratenientes.

2) Ni una hectárea más deforestada.

3) Chau ganadería industrial, de cualquier animal.

4) Ningún nuevo proyecto fósil.

5) Planificación de la transición mediante democracia directa
es la única justicia climática posible.

*El INTA también dice (y mide) que el 54% del territorio nacional está en estrés hídrico.

Publicado originalmente en su INSTAGRAM


Sudamericana, 2020


FLAVIA DIXIT

¿Crees que puede gestarse un cambio con la incorporación de hábitos sustentables?

"Yo no creo en los hábitos sustentables o no sustentables. Hay que ser coherentes. Y esa coherencia te va a llevar tomar decisiones que no tienen que ver con hábitos sustentables, tienen que ver con puro sentido común. Abandonar el consumo de animales y sus derivados es un imperativo. Alejarse del supermercado todo lo que se pueda, comprar a proveedores locales y no pisar nunca más una góndola iluminada con luces blancas sabiendo todo lo que implica esa invisibilización. Por supuesto fruta y verdura agroecológica,  sin lugar a dudas. Es coherencia entre el diagnóstico de la situación y la propia práctica cotidiana, ¿no?"

Leído en SUSTENNIALS



Flavia Broffoni
(Argentina)
ACTIVISTA/POLITÓLOGA/ESPECIALISTA EN RELACIONES INTERNACIONALES,
POLÍTICA AMBIENTAL Y DESARROLLO REGENERATIVO/
COFUNDADORA DEL MOVIMIENTO EXTINCTION REBELLION EN ARGENTINA
para leer una entrevista en CARBONO NEWS
+ en INFOBAE





12 de enero de 2021

Titilope Sonuga, Desaprender (+1)


Collage de Oliv Barros


DESAPRENDER

Hay cosas que debemos desaprender
historias que arañar de nuestras gargantas
mujeres enteras a las que regresar.

¿Quién te enseñó
a reír tapándote los labios con la mano?
¿Quién te hizo perder los dientes?
¿Cómo aprendiste a comenzar con “lo siento”?

Cada vez que te levantas
tu cuerpo pide disculpas
con su ir y venir
algo pequeño y menguante.

¿Cómo llegaste hasta aquí?
¿Una niña temblorosa tan mujer pero no lo suficiente?

¿Quién te dio este nombre nuevo?
¿Quién te hizo tragar esta lengua retorcida?
¿Quién te enseñó este idioma de sufrimiento callado?
¿Quién te obligó a olvidar?

¿A recordar solo las partes y no el todo?
¿Quién te dio ese nuevo ser
abotonado hasta arriba como un secreto?

Algo roto y abandonado
para morir.


B O N U S  T R A C K 


ÍCARO

Una vez vi un hombre en llamas
alrededor de su cuello un neumático impregnado de gasolina
los brazos golpeando como intentando echar el vuelo

pero era demasiado joven para diferenciar
el horror del espectáculo
así que pregunté a mi madre
por qué
con toda la gente que había alrededor, nadie le traía agua

Ella navegaba por otro tipo de espectáculo
en el tráfico, entre un parachoques y otro por delante de nosotros
me dijo

“Calla, no mires, pronto lo pasaremos”

Intenté no mirar directamente a las llamas
que chupaban su piel
o cómo su boca
quedó abierta sin sonido alguno
como una pregunta sin respuesta

e incluso ahora
este recuerdo se colorea con su normalidad
cómo la vida continuaba a su alrededor
este ladrón
Ícaro
caído sobre nosotros.

Así ha sido siempre
protegemos los ojos de las llamas
pero nuestro país está ardiendo
cada esquina un fuego ardiente
una lenta y progresiva combustión
Hemos volado demasiado cerca del sol
con alas hechas solo de plumas y cera

Líneas aéreas Royal Jordanian, 171
Línea aérea ADC, 151
Líneas aéreas EAS, 148
Líneas aéreas Bellview, 117,
Líneas aéreas Sosoliso, 103,
Líneas Aéreas Dana 153
y suma y sigue

Y mientras bocas codiciosas siguen
soplando sobre las ascuas
nosotros pronunciaremos otra oración a Dios
le preguntaremos en todas las lenguas que hablamos
le preguntaremos por qué nosotros
de nuevo
Organizaremos otro memorial
otra canción homenaje
otro cuento aleccionador
otro recordatorio para hacerlo mejor
la próxima vez

Algún día
incluso esto pasará
nos olvidaremos de discutir
si el avión
tenía 22 años o 21 y medio
Nos olvidaremos
de una niña de tres años
que nunca conocerá a su madre
familias enteras borradas de un solo golpe
la boda que nunca se celebró
nuestros recuerdos nos traicionarán de nuevo
nos dirá

“Calla, no mires, pronto lo pasaremos”

Nos asentaremos en la normalidad
el zumbido de los motores nos aturdirán
quedaremos inmóviles
por cuatro horas de embotellamiento
los sonidos de las iglesias en explosión
será como todas las mañanas de domingo

éste será nuestro legado
cómo nos cegó tanto la luz
que volamos directos al fuego
así que cuando nuestros hijos nos pregunten
que cómo fue
les diremos que era un peligroso juego de azar
entre el sol y el mar
y nosotros con demasiado miedo para recorrer la distancia a nado
elegimos en cambio extender
nuestras defectuosas alas
y volar
hacia las llamas del sol

ICARUS

I once saw a man on fire
a gasoline soaked rubber tire around his neck
arms flailing like he was trying to fly

I was too young to differentiate horror from spectacle
so I asked my mother why
with all the people that surrounded him
nobody brought water

She was navigating a different kind of spectacle
in the bumper to bumper traffic before us
she said,

Shhh, don’t look at it, we’ll be past this soon

and I tried not to look directly at the flames licking at his skin
or the way his mouth froze open without a sound
like an unanswered question

Even now
this memory is colored by the normalcy of it
how life went on all around him
this thief
Icarus fallen amongst us

This is the way it has always been
we will shield our eyes from the flames
but my country is on fire
every corner of it a smoldering heat
a slow creeping combustion
we have flown too close to the sun
with wings made only of feather and wax

Royal Jordanian Airlines, 171
ADC Airline, 151
EAS Airlines, 148
Bellview Airlines, 117
Sosoliso Airlines, 103
Dana Airlines, 153 and counting

While greedy mouths continue to blow on embers
we will cast another prayer up to God
question him in every language we speak
ask him why us again
we will plan another memorial
another tribute song
another cautionary tale
another reminder to do better
next time

But one day even this will pass
we will forget to argue
about whether the aircraft was 22 years old
or 21 and a half
we will forget about a 3 year old girl
who will never know her mother
whole families wiped out in one swoop
the wedding that never was
our memory will betray us again
it will tell us

shhh..don’t look at it, we will be past this soon

We will settle into a new normal
the hum of generators will numb us
we will remain unmoved by 4 hours of traffic
the sounds of exploding churches
will be just another Sunday morning

So when our children ask us
what it was like to fly
we will tell them it was a dangerous gamble
between the sun and the sea
and we were to afraid to swim the distance
so we chose instead to spread our faulty wings
and fly toward the fire of the sun




Titilope Sonuga - Titi Sonuga
(Lagos, Nigeria, 1985)
Reside en Canadá
POETA/ESCRITORA/ARTISTA/ACTRIZ
para leer una entrevista en POETRY IN VOICE
para leer + en BRITTLE PAPER
su WEB

14 de diciembre de 2020

Gloria Anzaldúa, Hablar en lenguas: una carta a escritoras tercermundistas (fragmentos)


Ilustración de Ping Zhu

¿Quién nos dio el permiso de realizar el acto de escribir? ¿Por qué será que el escribir se siente tan innatural para mí?
¿Quién soy yo, una pobre Chicanita del campo, que piensa que puede escribir? 
¿Qué tenemos para contribuir, para dar? (…) ¿Acaso no nos dice nuestra clase, nuestra cultura, tanto como el hombre blanco que el escribir no es para mujeres tal como nosotras?



Ilustración de Ping Zhu


Olvídate del “cuarto propio” –escribe en la cocina, enciérrate en el baño. Escribe en el autobús o mientras haces fila en el Departamento de Beneficio Social o en el trabajo durante la comida, entre dormir y estar despierta. Yo escribo hasta sentada en el excusado. No hay tiempos extendidos con la máquina de escribir a menos que seas rica o tengas un patrocinador (puede ser que ni tengas una máquina de escribir). Mientas lavas los pisos o la ropa escucha las palabras cantando en tu cuerpo. Cuando estés deprimida, enojada, herida, cuando la compasión y el amor te posean. Cuando no puedas hacer nada más que escribir.



Ilustración de Ping Zhu

Escribir es peligroso porque tenemos miedo de lo que la escritura revela: los temores, los corajes, la fuerza de una mujer bajo una opresión triple o cuádruple. Pero en ese mero acto se encuentra nuestra supervivencia porque una mujer que escribe tiene poder. Y a una mujer de poder se le teme.



Ilustración de Ping Zhu

Yo digo mujer mágica, vacíate a ti misma. Estrújate hasta percibir maneras nuevas de ver, estruja a tus lectores hasta lo mismo. Para el chirrido en su cabeza. Tu piel debe ser lo suficientemente sensible para el beso más ligero y lo suficientemente gruesa para evitar las burlas. Si le vas a escupir en el ojo al mundo, asegúrate de que llevas la espalda contra el viento. Escribe de lo que más nos une a la vida, la
sensación del cuerpo, las imágenes vistas, la extensión de la psique tranquila: momentos de alta intensidad, su movimiento, sonidos, pensamientos. Aunque pasamos hambre no somos pobres en experiencias.




Ilustración de Ping Zhu

Escribe con tus ojos de pintor, con oídos de músico, con pies de danzantes. Tú eres la profeta con pluma y antorcha. Escribe con lengua de fuego. No dejes que la pluma te destierre de ti misma. No dejes que la tinta se coagule en el bolígrafo. No dejes que el censor apague las chispa, ni que las mordazas te callen la voz. Pon tu mierda en el papel. No estamos reconciliadas con los opresores que afilan su gemido con nuestro lamento. No estamos reconciliadas. Busca la musa dentro de ti misma. La voz que se encuentra en-terrada debajo de ti, desentiérrala. No seas falsa con ella, ni trates de venderla por un aplauso, ni para que se te publique tu nombre. 
Amor, 
Gloria.



Gloria E. Anzaldúa
(Valle del Río Grande, Texas, EE.UU, 1942-2004)
POETA/ACADÉMICA/ACTIVISTA POLÍTICA/PERIODISTA/
FEMINISTA/ESCRITORA/CRÍTICA LITERARIA
para leer MÁS




20 de noviembre de 2020

Esther Pineda G., 5 poemas 5 (+1)


Obra de Anne Plaisance

NO TODOS

Eres indiferente ante la desigualdad,
Te ríes de la violencia machista,
No te bastan las cifras de femicidios,
No te importan los cuerpos mancillados,
No te alcanza nuestro miedo,
No te conmueve nuestro dolor.
Pero te alteras con “nuestras generalizaciones”,
Vociferas “no todos somos iguales”,
Te molesta el reclamo,
Te indigna el pedido de justicia,
Te ofende que contemos nuestras muertas,
Te enfurece la palabra “macho” 
escrita con pintalabios 
en el pecho de tu caudillo.



TENGO UNA HERIDA ENTRE LAS PIERNAS

Tengo una herida entre las piernas
Una herida que no cierra
Que me sangra
Que palpita
Que destila.

Esta herida es la prueba
Innegable y fehaciente
De mi condición de hembra
En este mundo patriarcal.

Para muchos esta herida
Es sentencia que me dice
Que prohíbe
Que me impide
Que gobierne
Que yo herede
Que yo estudie
Me empodere
Y que yo salga a trabajar.

Para algunos esta herida
Es la marca que me obliga
A aceptar lo que otro diga
Y a dejarme maltratar.
Para otros esta herida
Es el signo que me indica
Que el destino de mi vida
Por naturaleza escrita
Es la maternidad.

Pero pese a lo que digan
Que me impongan
Que me obliguen
Que prohíban,
Este cuerpo
Que me sangra
Que palpita
Que destila
No se puede doblegar.


Obra de Anne Plaisance

SOMOS "PRO-VIDA" TE DICEN

Somos “pro-vida” te dicen
Pero que muera la madre
Si alguien tiene que morir.
Somos “pro-vida” te dicen
Pero que se mueran las mujeres
Que no quieren parir.
Somos “pro-vida” te dicen 
Pero que se mueran desangradas
Antes de que puedan decidir. 
Somos “pro-vida” te dicen 
Pero que se mueran todas
Las que no piensan igual a mí. 
Somos “pro-vida” te dicen
Pero las voy a cagar a palos
Si se atreven a exigir derechos aquí. 
Somos “pro-vida” te dicen 
Pero que la violación no es violencia 
Si en la familia o la iglesia
Un hombre tiene ganas de sentir.
Somos “pro-vida” te dicen
Pero no hay que hacer “drama”
Si alguien se antojó de ti. 
Somos “pro-vida” te dicen
Pero que termine su embarazo
Que lo venda o lo regale
Su cuerpo no vale para mí.
Somos “pro-vida” te dicen 
Pero desde el Senado
Las seguirán viendo morir. 



Fotografía de Abdulla Elmaz

EL RACISMO NOS VUELVE EXTRANJEROS EN NUESTRO PAÍS

Para muchos
Lo más difícil de ser extranjero
Es tener que explicar
Es tener que responder
A la eterna,
La inacabable pregunta,
¿De dónde eres?
¿De dónde sos?
Where are you from?
D'où viens tu?
De onde é?
Da dove vieni?
Woher kommst du?
Pero más difícil
Es ser extranjero
En tu país.
Ser negro es nacer extranjero
Ser negro es ser ajeno
A la tierra que te vio nacer
Ser negro es ser,
Constantemente expulsado
Con el discurso
Con los gestos
Con la mirada.
Desde que la memoria me asiste
Recuerdo,
La incesante pregunta:
¿De dónde eres?
Mi extrañeza ante la interrogante
Pero sobre todo,
La sorpresa
La incredulidad
La burla
La sospecha ante mi respuesta:
De aquí.
La insistencia de mi interlocutor
La repetición de la pregunta
Esta vez,
Esperando ser respondida
Con lo que este desea escuchar:
La afirmación de que no
No soy,
No puedo,
No debo,
Ser de aquí.
Mi respuesta nuevamente:
De aquí
Solo causa decepción
En quien me interpela.
No es suficiente
Mi respuesta no le basta
No le satisface.
Ahora,
El pertinaz cuestionador
Quiere saber de mi familia
De donde son
Cuantos son
Cómo son
Para encontrarle sentido
A lo que para él,
Es un absurdo,
Un despropósito.
Que yo
Al igual que él
Nací aquí,
Que mi piel negra
Al igual
Que la suya blanca
Es también de este país.
El racismo
Nos vuelve extranjeros
En nuestro país:
Yo soy extranjera
Desde que nací.



Ilustración de Ashley Tobin
PARADOJA

Tienes miedo 
De nuestros rostros y cuerpos negros
Pero somos nosotros
Quienes morimos
En tus manos blancas. 




Resentida, Poesía Sudversiva, Sudestada, 2020
Prólogo de Juan Solá



E S T H E R  D I X I T 



La poesía es el consuelo 
de los oprimidos





Esther Pineda G. 
(Caracas, Venezuela, 1985)
POETA/ESCRITORA/FEMINISTA/ANTIRRACISTA/
SOCIÓLOGA/MAGÍSTER EN ESTUDIOS DE LA MUJER/
DOCTORA Y POST DOCTORA EN CIENCIAS SOCIALES
de Resentida, Poesía Sudversiva, Sudestada, 2020
Prólogo de Juan Solá
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14 de noviembre de 2020

María Gómez Lara, Nací con la piel curtida para los derrumbes (+2)


Fotografía de Pedro Magalhães


NACÍ CON LA PIEL CURTIDA PARA LOS DERRUMBES

no es culpa de mi papá

que sean tantas las cicatrices
ni sabe él
de la piel que tuve para guardarlas

sabe eso sí
que mi piel es oscura como la suya

y ella dice él     tuvo la mala suerte
        de parecerse a mí

(pobre mi papá
que tanto lo persiguieron desde niño
tanto lo señalaron
caminando por la calle
y a su mamá le preguntaban
a dónde va
esa mujer tan bella con ese montón de negritos
que sólo por amor es que ahora
quiere cuidarme
de su mala suerte)

la raza se mejora dice él
porque tiene dos nietos de ojos azules
que se parecen a su mamá que se parece a la abuela
la raza salta una generación
y ni siquiera:

mi papá tuvo una hija de ojos verdes que no fui yo
ella tuvo dos niños rosados
y mi papá los ve orgulloso:
la raza se mejora

maría en cambio tiene la nariz ancha como la mía
el pelo crespo y negro los ojos oscuros
la expresión vieja en la cara
mi sentido del humor 

maría tiene la mala suerte de que la raza
no siempre se mejora
ella fue
el eslabón perdido en la cadena    pobrecita

¿cuál es la raza que se mejora?
he aprendido algunas cosas    por ejemplo:

de mis hermanos yo resisto el sol
puedo estar horas
y no me quemo no me duele me hace bien
mi piel recuerda el sol lo trae en el libreto
mi piel recuerda el sol
aunque haya llegado hace años a este país de nieve
me ventilo mejor en el calor extremo
el frío en cambio me perfora los huesos se me cuela

datos    detalles

como decir
que nací en diciembre
que nado despacio
que tengo una mancha al lado del ombligo
y nadie sabe de dónde salió
nadie recuerda el nombre científico que le pusieron
escarbando en los ancestros no se encuentra la mancha
su origen es menos evidente

no como la procedencia obvia de mis facciones:
el papá de mi papá era el único negro del pueblo

y yo también

de niña me decían
con negras no jugamos

negrita mi negrita
me llama con ternura mi mamá
y a veces piensa en voz alta no te tuve con mi amor
que era alto y liso como un hindú
por eso naciste así
con el pelo alborotado

no    tú eres mestiza mulata nadie sabe 

yo soy mulata y mi hermana es blanca
puede ser
la raza no siempre se mejora

pero volviendo a la mancha:
¿de dónde vino?
mi abuela materna no la tuvo
mi mamá no se la encuentra
tal vez alguna tíatatarabuela que nadie conoció

tampoco es una cicatriz
en forma de barco
o de camino
como las que he ido coleccionando

nací con ella
como nací
con la piel oscura la nariz ancha el pelo crespo
esa mancha es la prueba de que la raza se mejora

esa mancha soy yo:
no tiene antecedente    no tiene linaje
esa mancha es lo que hago
con la piel oscura
y apta para las cicatrices

con lo que fui    con lo que tuve

la raza se mejora porque no vengo de ninguna parte

porque yo elijo esta piel
la elijo cada vez más
con toda su historia de injusticia
y de maltrato a cuestas

la elijo

porque a partir del pasado
puedo inventarme un camino
como el de la cicatriz de la bicicleta
curvo pero constante:
crearme cambiar descubrirme 

la raza se mejora porque nací con la piel oscura
afortunadamente porque me gusta el sol
porque nací en una familia una ciudad un país
en donde hay una raza buena y una raza mala

menos mal nací
en la raza mala

habría podido nacer
con piel blanca    en abril    sin la mancha
pero nací con la piel curtida para los derrumbes

la piel que yo habría escogido y no es de nadie
no es de mi papá   no es de mi abuelo
nací con esta piel oscura solo mía 
traje estampada la mancha
que desde antes me hizo libre

en Transition, no. 127, 2019, pp. 30–33
Indiana University Press / Hutchins Center for African and African American Research at Harvard University



B O N U S  T R A C K (x2)


Ilustración de Johanna Goodman

EMILY DICKINSON

Nací el mismo día que Emily Dickinson
casi dos siglos después
y las cosas han cambiado un poco
desde entonces

no tuve
su entereza ante el dolor
ni su oído sutil para las revelaciones

vivo en un edificio alto
donde no llegan los pájaros
sólo un ruido de sirenas
que no canta

es una ciudad inmensa
aquí todos somos Nadie
pero no hemos aprendido
a guardar el secreto:

al caminar regamos
nuestra nada en las esquinas

Nací con la piel oscura
en un país del trópico
y vine a buscarla a este estruendo
tan lejano de su voz
que se enredaba en las praderas

la imagino callando en los ladrillos
veo sus manuscritos de letras apretadas

como ramas de tina negra
que se quiebran
en cualquier envoltura
en la lista de mercado
y se enlazan otra vez
para inventar el mundo

Nací un diez de diciembre como ella
y no traje ese silencio

sin embargo

gracias al conjuro
de repetir sus versos
mientras cambian los semáforos

estoy a flote

todavía

de ContratonoVisor, 2015
Premio LOEWE a la Creación Joven 2014


Ilustración de Johanna Goodman

TRANSFORMACIONES

y el dolor me cambió otra vez
me hice fuerte puse velas rearmé la casa
el dolor me fue empujando hacia delante

ahora cocino verduras clasifico en prioridades los papeles
urgente apúrate apúrate puede esperar todavía pero corre
importante

importante fue sanarme con palabras
importante fue escapar de ti
irle ganando a la pena las batallas

ser puntal de pronto
entregar a tiempo los ensayos ir al banco
hacer café por la mañana

olvidar a pasos torpes con las manos como si gateara

trabajar en la biblioteca
salir tan tarde que cerramos señorita

y no detenerme a llorar
comer lentejas zanahorias reinventarme

Premio LOEWE a la Creación Joven 2014
de ContratonoVisor, 2015
en Moradas interiores, Colección Poesía, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2016



Ph Pedro Magalhães
María Gómez Lara 
(Bogotá, Colombia, 1989)
para leer + en CAMPO DE PLUMAS
para escucharla leer en TORNAMESA

4 de octubre de 2020

Robin Morgan, Elegía



ELEGÍA

f r a g m e n t o 

(...) Sí, di sus nombres. Como si decir sus nombres pudiera revivirlas. Pero decir sus nombres las vuelve reales, no las deja desaparecer, al menos por un momento. (...) Cuántos nombres más, demasiados, una lista tan larga que se pierden los preciosos detalles únicos de cada individuo y la vida insustituible, solo otro nombre desdibujado por los números, extraviados en el esfuerzo por recordar quién cuándo cómo fue asesinada cómo dónde por qué fue él quien mató cuándo termina esto, ¿Cómo hacemos para detenerlo? Todos los humanos cometemos errores, seguro, pero cometer el mismo error una y otra vez, no es un error, cómo negarse a tragarlo, vomitarlo, se tarda demasiado en aprender a hacerlo.

No muestro mi desesperación en este espacio. Este espacio es para confortar, informar, ser útil. Escribo aquí en prosa. La prosa es el lenguaje de los hechos, la ley, los informes, la lista de la compra, la carta, el discurso, la nota de cabecera que se apuntó después de esa pesadilla que realmente no quieres recordar, pero es mejor no olvidar. La poesía es el lenguaje de la verdad. La poesía, un reactor nuclear, se construye lo suficientemente fuerte como para contener la energía de la desolación, captar el poder de esa energía, canalizarla, dejarla batir. La prosa es el lenguaje de la venganza. La prosa firma órdenes ejecutivas, lanza conferencias de prensa y ladrillos a través de los escaparates. Sin embargo, la prosa es brillante para razonar, para recuperarse, para seguir adelante. La poesía también hace todo eso, con un chasquido de dedos, pero también lleva una cazuela horneada a la casa de la madre de la mujer muerta, deja una rosa en la acera en el lugar donde el muerto fue asesinado. La prosa incita a la rabia, invoca la paz, forma comités, promete cambios, aprueba leyes, a veces incluso hace cumplir algunas. La poesía identifica el cuerpo. La poesía cierra los párpados y cierra la bolsa con cremallera sobre la cara.

La poesía es donde soy libre de sangrar. Entonces aquí el medio es la prosa, ya que mi dolor no cambia nada. Al planeta le queda poco tiempo, para mí menos aún, mi piel sigue siendo siempre blanca, y mis herramientas siguen siendo solo estas palabras. Pero el duelo de mañana requiere que nos pongamos de pie y nos arropemos con nuestra mejor desesperación, un paso a la vez, con la cabeza en alto, como si fuéramos invencibles, haciendo lo que podamos centímetro a centímetro hasta que se acabe nuestra parte. 

Perdóname por dejarte echar un vistazo a esta hora desolada, incluso si ¿Quién se atreve a decir que tú o yo no tenemos derecho a la desesperación?

Mi agradecimiento y respeto van a la prosa por haber liberado estas palabras del apretón que asfixia, dejarlas respirar, permitirme reclamarlas, dejarlas ir y reconocer su paso.

El poema se sienta junto al ataúd y llora.


ELEGY

My country’s cities are burning again. Armed white men again in blue uniforms wouldn’t again let an unarmed ununiformed again black man breathe again. Meanwhile, out in the Great Plains and Bread Basket other people are differently dying, the virus growing inside their lungs while meat packers sweaty with fever have to show up for work so their families won’t starve, while farmers lie coughing and gasping for lack of equipment to keep them alive. Some of the people in small towns and on farms fell for the lie that all this was a hoax, the fault of dark people and people in cities; now they also can’t breathe.

The blows come so fast and so heavy you can’t stagger up from the last one before the new punch knocks you breathless again. Private enterprise launches itself into space, national economies collapse—hey, that’s the least of it. Heat waves melt South Asia, sizzle Europe; wildfires blister the western US and Australia; South America thirsts through a scarce-water emergency; Africa’s air stinks as its noons turn to night under record repeated dense swarms of locusts. A cyclone slams India’s Kolkata, pounding rains burst two dams in the US Midwest, forecasts warn that Atlantic hurricanes this season will be very severe. During the lockdown, we praised drastic reductions in greenhouse gas emissions: now we know the decline hasn’t come close to shaking loose the thick blanket of gases choking the Earth. Cases of asthma and emphysema are rising. It’s harder to breathe. Seawater levels swell; storm surges bust through embankments, drowning paddies, flooding fields. Generations of farmers and fisherfolk on six continents had been migrating to cities for work, but the lockdown stopped that.

This is old news, isn’t it? Been predicted for decades, for even a century or two. But the science was ignored or dismissed and the scientists laughed at for being dystopian Cassandras. The pandemic, which globally (so far) has killed nearly a half million people was spawned by a feverish planet whose catastrophic warming threatens millions more. Not to speak of the species that are being driven extinct. Death is one thing. An end to birth is something else.

What had not been predicted? Acceleration. Sudden: a corner turned, words once spoken that can’t be unsaid, the slip then slide then shattering of what was supposed to last till the end of the century at least until we could think up creative solutions. But how can you think of anything at this velocity and when you can’t breathe?

Nor was there any way anyone could have prepared for the shock of the magnitude. So much, my god too much, too much on all fronts enough of this avalanche that never pauses not for a second so you could catch a breath, this lava flow gathering mass as it gains speed, this blizzard of news bleak as the thousands of lies that buzz from the mouth of a creature who scuttles demented nightlong on White House red carpets of power. So many lies, too many to laugh at, respond to, keep track of, dismiss. Volume’s the secret, the sheer scale is so hard to believe, a glut that we’re flailing in, drowning in till we almost can’t tell anymore where we end and it starts: the spew of rotting hope that smothers the scream, chokes the cry in the throat, muzzles the curse, snuffs out the memories of a democracy. Glut was already thought normal, it’s what some people long to return to. Land of plenty greed wanna wanna wanna discount opportunity dis-mis-information more more more clicks ratings followers friends jumbo denial all-you-can-eat hate giant sale of fear overstock of stupidity gimme everything-must-go gimme gimme king-size lies. Too many choices plus dwindling choice. An abundance of lack. Lack of facts, clarity, oxygen, time.

More cities are burning now. Black citizens rejecting slaughter, black bodies being shot and clubbed for the sin of surviving enslavement, black souls and lungs being suffocated, dying again and again pleading Please I can’t breathe. Eric Garner six years ago in New York: “I can’t breathe.” George Floyd, six days ago, in Minneapolis. The chokehold, the same last words. So many times, so many men, such definitions of manhood at stake, so much death. The women aren’t spared, only less noticed because they’re just female and because death hunts them down where they sit, quiet, at home, threatening no one by showing the gall to walk down their own city street. Alberta Spruill, Rekia Boyd, Shantel Davis, Shelley Frey, Kayla Moore, Kyam Livingstone, Miriam Carrie, Michele Cusseaux, Tanisha Anderson—yes, say their names. As if saying their names could stun them alive. But saying their names makes them real again, makes them not vanish, at least for a moment. Brionna Taylor, just this past March: a young, lovely, skilled EMT after another hard day risking her life picking up COVID-19 patients, was asleep at night with her boyfriend in her own bedroom when a plain-clothed-police assault through the door sent eight bullets through her small body. How many more names, too many, such a long list that the precious unique details of each individual and irreplaceable life are lost, just another name blurred by the numbers, mislaid in the effort to recall who when how was she murdered how where why was he killed when does this end how do we make it stop everyone’s human makes mistakes sure but making the same mistake over and over that’s no mistake how refuse to swallow it vomit it up it’s taking too long to learn how.

I don’t show my despair in this space. This space is to comfort, inform, to be useful. I write here in prose. Prose is the language of fact, law, reporting, the grocery list, letter, speech, bedside-stand note jotted after that nightmare you really don’t want to remember but best not forget. Poetry is the language of truth. Poetry, a nuclear reactor, is built strong enough to contain the energy of desolation, grasp the power of that energy, channel it, let it churn. Prose is the language of vengeance. Prose signs executive orders, throws press briefings and bricks through store windows. Prose is brilliant at reasoning, though, at rallying, at forging on. Poetry does all that too, with a snap of its fingers—but also brings a baked casserole to the home of the dead woman’s mother, leaves a rose on the sidewalk at the spot where the dead man was slain. Prose incites rage, invokes peace, forms committees, vows change, passes laws, sometimes even enforces a few. Poetry IDs the body. Poetry closes the eyelids and zips the bag up over the face.

Poetry is where I’m free to bleed. Prose is the medium here then, since my grief changes nothing. The planet has little time left, I have still less, my skin is still white, and my tools are still only these words. But tomorrow the mourning demands that we somehow stand up and arrayed in our finest despair stagger forward, one step, then another, head high, acting invincible, inch by inch doing whatever we can until our part is over.

Forgive me for having revealed a glimpse of this desolate hour—although who dares to say you or I have no right to despair?

Prose has my grateful respect for releasing these words from a chokehold, letting them breathe, letting me claim them, letting me let them let go and acknowledge their passing.

Poetry sits by the coffin and weeps.

Escrito el 1 de junio de 2020 en su WEB
para leer la traducción al italiano en ERBACCE



Ph Michelle Frankfurter
Robin Morgan 
(Lake Worth, Estados Unidos, 1941) 
POETA/ESCRITORA/ACTIVISTA FEMINISTA/
PERIODISTA/CONFERENCIANTE
Co-fundadora, junto a Gloria Steinem y Jane Fonda, 
de Women's Media Center
para escucharla en TEDWomen2015
para leer una nota en Vanity Fair
Sisterhood is powerful / La hermandad es poderosa
para leer + en Poetry Foundation
su WEB

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