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| s/d del autor de la fotografía |
“Veremos a los mercados comportarse como manadas de lobos.
Si les dejamos actuar, atacarán a los miembros más débiles y los destrozarán”
(Andrés Borg, ministro de finanzas sueco en mayo 2010)
Cuando empezaron a cerrar centros de salud por la tarde
no protesté,
porque tenía las mañanas libres.
Cuando aprobaron
las Nuevas Formas de Gestión en Sanidad,
no me preocupó,
porque soy moderno y me gustan las novedades.
Cuando negaron la asistencia sanitaria a los inmigrantes,
no protesté,
porque yo soy de aquí.
Cuando decidieron concertar camas
en la sanidad privada,
no protesté,
porque tengo una salud de hierro.
Cuando suprimieron los servicios de ferrocarril convencional,
no protesté,
porque no vivo en un pueblo aislado.
Cuando quitaron las becas en los comedores escolares
de la escuela pública,
no protesté,
porque no tengo hijos.
Cuando adjudicaron hospitales
hasta treinta años prorrogables
a empresas inmobiliarias, bancos y fondos de inversión,
cuando metieron mi salud en su burbuja,
quise protestar,
pero para entonces
habían privatizado las protestas.
Ahora busco a alguien que me ayude
a defenderme de los privatizadores,
pero ya no queda nadie sano.
He aprendido bien la lección:
Hay que romperle los dientes al sistema
antes de que nos venda sus muelas de oro,
antes de que las alimañas nos arrastren
a su cueva de sobres y crucifijos,
antes, mucho antes de que conviertan
en hemorragia nuestros derechos .
de Vietnam bajo la cama, Amargord Ediciones, 2015
para leer más en VOCES DEL EXTREMO
su blog ENTRE NÓMADAS
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