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10 de abril de 2020

Harry Martinson, Vivir de verdad


Fotografía de Katy Grannan (Untitled, Bakersfield, Ca.)

VIVIR DE VERDAD

Vivir de verdad es atreverse a elegir las propias opiniones
más que permitir que le obliguen a uno a elegir su realidad.
Te aconsejo que vomites por la boca la realidad que odias.

Sueña de buena gana y de preferencia lo que no quiere la época.
Sepárate de lo típico de los tiempos hacia delante y hacia atrás.
Los tiempos venideros están violados y cargados de todas
las cadenas imaginables
sobretodo las de la utilidad y las del insípido bienestar
con su acolchada seguridad, de tan poco valor para el espíritu,
y de sus cochecitos de juguete para todos.



ATT VERKLIGEN LEVA

Att verkligen leva är att våga välja sina vyer
mera än att låta sig tvingas att välja sin verklighet.
Jag råder dig att utspy den verklighet du avskyr ur din mun.

Dröm gärna och helst vad tiden inte vill.
Var otidsenlig framåt och bakåt.
Den närmaste tiden är våldtagen och belagd med alla tänkbara bojor
inte minst nyttans och den fadda trevnadens
med dess andligt billiga trygghetsvadd och dess leksaksvagn åt alla.





Harry Martinson
(Jämshög, Suecia, 1904-1978)
POETA/NOVELISTA/PINTOR/MARINO/
PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1974
de Vagnen/(El coche), Alber Bonniers Förlag, 1960
en Poesía Nórdica, Ediciones de la Torre, Biblioteca Nórdica,
Madrid, 1999 (pág. 264)
Traducción de Francisco J. Uriz
para leer más en FAUSTO MARCELO
una página en FACEBOOK
en WIKIPEDIA

23 de febrero de 2019

Carolina Escobar Sarti, 3 poemas 3


s/d del autxr

PERO LA SANGRE ES ROJA

Si la sangre fuera transparente
sería menos malo
matar.

Ningún rostro llovería sangre
ni aquel de la corona de espinas.
el cuchillo no delataría al asesino
y el cadáver no parecería muerto
sino sólo dormido.

Si la sangre fuera transparente
la vida emperezaría
de otra manera.

Vida y muerte
serían menos
“tema”.

No habría un pañuelo blanco
haciendo de soplón de virginidades
ni cuatrocientos ochenta meses
para recordarme que soy mujer.

Si la sangre fuera transparente
no habría sangre azul
y nuestra carne toda
olería igual.

Pero la sangre es roja
dulce
vengativa
caliente
escandalosa
y feroz.

No transparente.




Fotografía de Katy Grannan

CERRADURA

Comienza mujer
por escribir en los muros
con las uñas.

Para salir de prisión
basta recordar
la palabra
la mano
la cerradura.

Dí­a tras dí­a mide
el tamaño de tu cárcel
recorre
el suelo por sus esquinas
pon la mirada
más allá del miedo.

No hay lápiz
ni espejo.

Olvida mujer
el ojo del carcelero.
La puerta
tiene cerradura
y hay viento del otro lado.

de Patria mi cuerpo. Historia de una mujer desnuda,
F&G Editores, 2009, pág. 82



Fotografía de Katy Grannan

EL OLOR DE TU MIRADA

lo llevo en mi frente
y en mi sexo. 

Es olor de piel humedecida
con lengua de gato negro. 

El olor de tu mirada
espía perdigueramente
mi deseo. 

Es olor de pan caliente
hecho en horno de leña 
que se enreda en mis cabellos 
recorre mis senos
y me hace temblar
el presagio del vuelo.

Ese olor de tu mirada
me lo he llevado puesto
y me basta respirarte

para saberlo. 

de Palabras sonámbulas, Editorial CES, 2001





ph Eny Roland Hernández
Carolina Escobar Sarti 
(Guatemala, 1960) 
POETA/LICENCIADA EN LETRAS/
INVESTIGADORA SOCIAL/CATEDRÁTICA UNIVERSITARIA
Columnista en PRENSA LIBRE
para leer + en LITERATURA GUATEMALTECA
FLECHA EN LA NIEBLA
su TWITTER

15 de octubre de 2018

Susana Baquero, 4 poemas 4


Fotografía de Katy Grannan

Sobre la ventanilla de la lancha
pegan fuerte las aguas del río.
¿Qué oleaje, o tormenta o deseo
abrirán las compuertas 
de lo que pudo y no fue?
¿Qué día el cuerpo sumergido verá la luz
y con ella la extensión del delta,
los gigantes muertos,
la hilera de álamos
al costado del arroyo?
Mientras tanto, avanzo por el río
y pienso en mi destino:
ese hundirme en el suelo fangoso
con el golpe de las aguas,
saltar después a la tierra que acaricia,
respirar
y más tarde mantenerme en la superficie,
sobrevivir a la fragilidad.




Fotografía de Katy Grannan

Recuerdo la abierta fragancia del jazmín
el aliento del río propagando sueños,
el camino recto hasta el muelle
como una vara certera en mi vientre.
También recuerdo
haberme alejado del lugar extrañada,
vuelta hacia mí en un declive
y sentir mi finitud,
una leve explosión
frente al instante que perdura
bajo un mismo cielo.




Fotografía de Katy Grannan

Encender 
la radio,
el ánimo,
el abandono, 
el deseo.
Dejar 
que un temblor
se acomode 
en la palma de tu mano
como quien deja enraizada
una señal
en el desierto,
una vez más.



Fotografía de Katy Grannan

Pienso que es la última noche
y todavía nos quedan
iglesias, bares, caminos empinados.
Estamos solos y nos miramos
frente al umbral que precipita el viaje
para después partir, sin miedos
con los primeros soles.
De pronto, como en una pintura de De Chirico,
una luz cae cálida y alargada
sobre la estatua que cobra vida:
enigma que nos inquieta.
Transfiguradas torres de marfil
se agitan con el viento y abren una rampa
hacia la nada.
En la punta, un demiurgo con los ojos cerrados
acaricia la muerte.
Esta ciudad, como un animal fabuloso,
murmura sobre mis espaldas,
despierta los demonios de la tierra
y sacude sus cabezas dormidas.
Asedia, a veces, nuestra entrada al templo
entreteje imágenes, nos desorienta.
Como recompensa, antes del regreso,
comprendo que te amo
en esta, nuestra ciudad despierta,
en esta, nuestra ciudad con alas.





Susana M. Baquero
(Villa Ballester, Bs. As., Argentina)
POETA/DOCENTE
de Nunca nada tan lejosEdiciones en Danza, 2017
para leer + en EL BLOG DE SESAM

18 de julio de 2018

Alejandra Dening, 4 poemas 4


s/d del autor de la fotografía



LA LÍNEA

El sol calentaba como hoy
así, bonito
en medio del aire fresco.

Estábamos del otro lado del río
y fue como entrar
en un no tiempo
al menos, de a ratos.

Nos sentamos en las rocas
leímos algunos poemas
y había uno en especial
que yo necesitaba leer un poco más
porque sentía
que algo
se me escapaba.

Y vos me decías que no
que había que sentirlo
y ya, que no había que entenderlo.

Pero yo insistía,
porque
necesitaba sentir certeza
y la tuve
cuando al volver al cruzar la línea
y dejar atrás esas rocas y ese sol y ese poema
te escapaste vos.






The Nine, 2016,  dirigida por Katy Grannan






FUGA LIBRE

Vengo en fuga desde el resto de mi vida
y digo: ya basta.

Es hora de mirar el espejo
y jugar a encontrarme.










Fotografía de Valentina Loffredo




NO.NO.PERO.

No me atrevo a acercarme
ni siquiera un milímetro.

No me atrevo, de veras, no me atrevo.
Pero tus labios tienen la medida de mi boca.







Ilustración de Fernando Vicente




IMPOTENCIA

Quise salir
Pero no
Ellos permanecían ahí
No les quise dar el gusto
- venir a matonear así-
(cosa de locos, del siglo pasado, lo sé)

Pero no los puedo acusar de nada
Porque sólo estaban ahí, parados, en esa maldita esquina
- en esa maldita esquina sin un puto farol -

Pero estaban ahí
tan quietos que pude haber acertado al primer disparo
Pero los otros dos, cobardes como sé que son, hubiesen escapado
Y resbalado y caído
- imbéciles-
(hacer gastar al gobierno en ambulancias para ellos)

En fin
Quise salir
Y me quedé
Me quedé sin salir
- y sin matarlos -

(es que ya sé cómo funciona la justicia en este país)






Alejandra Dening 
(Buenos Aires, Argentina, 1975)
POETA/CREATIVA PUBLICITARIA
extraídos de su blog de poesía: LO QUE APARECE
su web: ALEJANDRA DENING
su página: FEISBUKITO POÉTICO
para leer MÁS y MÁS

13 de abril de 2018

Inés Aráoz, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Susanna Majuri


ESTE PEQUEÑO BARCO CON SU TIERRA A CUESTAS

En esta misma casa
De cuya navegación me ufano
En el secreto movimiento
De mis células más íntimas

En esta misma casa
Estática
Que construí con la pasión
De quien va a montar su primera obra
El techo de los pobres
El techo de los ricos
El de quien al fin agacha la cabeza
Y entra al mundo

En esta misma casa inserta en una selva
Antes solo Sirio brillando algunas noches
Y en la que florecen los acantos al llegar octubre
En esta misma casa
Y entre sencillos actos repetidos día a día
Como enderezar los cuadros de un costado
O bien del otro
Los primeros de Diciervo que colgara entonces
Cuando con ojos de navegante miraba en lo alto
En las hojas de las palmeras
El leve balanceo de las paredes sin techumbre
Y me preguntaba cómo sellar
Ese último reducto de libertad
Que haría de mi casa un templo

En esta misma casa
Que apenas si ha cambiado su apariencia
Es verdad que los hexágonos del piso
Me traen ahora a la memoria
El cielo de las aguas que en el Mediterráneo bañan
Las playas de Tipazá
Es verdad que el adorable pájaro ptitza
Aletea de cuando en cuando entre estas paredes blancas
Siempre blancas

En esta misma casa
Desde la que me gusta contemplar a las tortugas
Devorando los capullos recién caídos de la rosa china
O el feroz combate de las grandes hormigas que luego
Por la noche
Roerán de a poco la pinotea del cielorraso

En esta misma casa a cuyas puertas y ventanas
Los benteveos acuden en noviembre
A depositar su ofrenda de moras duras
En esta misma casa me pregunto
En qué puerto estoy
¿Es posible que este pequeño barco con su tierra a cuestas
De lapachos y palmeras
Teros guardianes
Y la mirada entrañable de algunos perros
Haya navegado tanto que pueda yo decir
Un hijo tengo y no tengo un hijo?

Jugando con los hilos de la luz
Hacer la propia casa y navegar hacia lo alto
Y el corazón que arde
Girando
Girando
Girando
¿Cómo decir esta misma casa y el poema
Solo buscan la piqueta o el silencio evanescente?
¿Cómo hacer del propio barco la navegación
sin perder el rumbo?
¿Del rumbo hacia lo alto el propio barco?





Fotografía de Susanna Majuri


POEMA

Dedicado a Dolores Etchecopar

Ningún dios puedo crear que me devuelva el universo
¿Por qué tuve que nombrar?

Pasión del nombre primer espejo
(No cabe en mí mi muerte)
que nos roba el árbol, la nube
y el primer espejo

Sólo la palabra para horadar la palabra
Palabra frontal, arco, tangente
Silencio
Palabra muerte roscada, a derecha y a izquierda,
repetidas veces

La palabra sol o poema
La palabra barco navegando entre palabras
con panzas de plata
Cargando poetas cargados
de buenas y filosas palabras
para trizar el lenguaje de las cartas marinas
La palabra amor llevada y traída
en el pico del pájaro ptitza
dulce palabra de Gogol en sus playas
El casco de la palabra

Acaso sea el universo la palabra




Fotografía de Katy Grannan


LAS PALABRAS QUE ARROJO A LA OTRA ORILLA

Aún me pregunto
Si quien lee estas palabras
Si cada palabra mía en quien las lee
Es contemplación piadosa de su corazón
Sobre un estandarte tendido en un campo de batalla
Ya silencioso
O será cada palabra en el corazón ajeno
Mi última muerte, la más reciente
Que se me otorga
Entre bambalinas

de Echazón y otros poemas, Nuevohacer - 
Grupo Editor Latinoamericano, 2008


B O N U S  T R A C K 


FLORACIÓN DE UN CACTUS

Gota de silencio
Que miro, que miro
Y aún mis ojos no ven
Sino el color
La planicie del pétalo menor
¡Cómo decir menor!

Es el día de su crecimiento
La hora justa de su vida
Lo sé, lo sé. ¡Oh!
Ser mis ojos la flor…



Inés Aráoz
(San Miguel de Tucumán, Argentina, 1945)
para leer + en MALÓN MALÓN

12 de diciembre de 2017

Ioana Gruia, 2 poemas 2 (de El sol de la fruta)



Fotografía de Katy Grannan



FIERA AL ACECHO

Como la lluvia que se filtra entre las grietas
de viejos edificios,
van entrando en la piel
íntimas cobardías, efímeras victorias,
silencios que se apagan tras la niebla
de los años y las conversaciones,
renuncias
que poco a poco van tejiendo
el traje roto
de la vejez y sus miserias.

¿Qué nos reservará la edad que espera
agazapada, fiera y al acecho?






Fotografía de Bambi



CONJURO CONTRA LA VEJEZ

Todo lo que no hiciste te obsesiona.
Mucho de lo que obraste te atormenta.
No te obsequia el olvido con su lenta
manera de borrar, no te ilusiona
saber que todavía te reserva
algo la incierta trama de los días:
asombros, cuerpos, sueños, rebeldías.
Pero no llegará jamás Minerva
a tu mente cansada si no puedes
en el remordimiento hallar la paz
y resistir a la sombra falaz
que con ficticio ayer teje sus redes.
Todo lo que no fue se irá perdiendo
y sólo importa ya seguir viviendo.






Ioana Gruia 
(Bucarest, Rumania, 1978)
Reside en Granada, España, desde 1997
POETA/DOCENTE/INVESTIGADORA
PREMIO DE POESIA ANDALUCIA JOVEN 2011
de El sol en la fruta, Editorial Renacimiento
Colección Otros Títulos, 2011
para leer más en: TEMBLADERAL DE SÍLABAS
su WEB

19 de agosto de 2017

Glauce Baldovin, 3 poemas 3 (III)


Fotografía de Katy Grannan

No es necesario envenenar el agua
cortarse las venas
ahorcarse
El recuerdo de lo que quisimos ser
el acto heroico
ante el cual retrocedimos
la muralla que no derrumbamos
la fortaleza que no construimos
el fuego que dejamos apagar
son suficientes...

de Poemas cruelesEdiciones Argos, 1996


Fotografía de Katy Grannan
VI

Sus movimientos me incitan
me vuelven a la vida.
Tiemblo. 
Palpito.
Y me urge ser mujer
amar sobre la hierba   los paredones     el asfalto
los puentes que unen a la muerte con la vida.

de Con los gatos el silencio, Ediciones Argos, 1994



Fotografía de Tabitha Soren

XII

¿Qué son las heridas
gatos
sino este rasgarse el corazón por dentro
este sangrar aromas y recuerdos
esta necesidad de olvidar
y tener la memoria como espejo?

de Con los gatos el silencio, Ediciones Argos, 1994




Glauce Baldovin 
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1928-1995)
para leer + en: BAJO LA ROSA CHINA
MÁS
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