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10 de febrero de 2021

Isabel Martínez Barquero, Pandemia


Fotografía de Julia Fullerton-Batten

PANDEMIA

Son tiempos en los que la muerte
espera en lo más mínimo:
una mota de polvo,
una ráfaga de aire
o el aliento enamorado.
De nada sirve ocultarse.
El enemigo acecha,
invisible persigue su tributo,
su ración continua de carnaza.
Se cubrieron las sonrisas,
postergamos los abrazos,
suprimimos los roces,
anulamos los besos.
Despojados de toda afectividad,
recluidos en moradas solitarias,
perdemos día a día
el júbilo de los otros,
las manos que nos ensanchan,
las miradas que nos reflejan.
Hoy somos torpes criaturas
conscientes de su barro frágil.
Quizá en un mañana próximo
vuelvan a crecernos alas
y soñemos de nuevo
más allá de la débil materia
que sustenta nuestra estancia
en el mundo,
un mundo que no nos pertenece,
que solo nos tolera
mientras no le hagamos daño.

-último poema publicado en su perfil de Facebook-


Isabel Martínez Barquero
(Murcia, España, 1958-2021)
POETA/ESCRITORA/LICENCIADA EN DERECHO/PROFESORA
para leer una entrevista en CAPÍTULO 1
para leer una nota en LA VERDAD






23 de agosto de 2020

Catherine "Kitty" O’Meara, En tiempos de pandemia



Fotografía de Julia Fullerton-Batten


EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Y la gente se quedó en casa. 

Y leía libros y escuchaba. Y descansaba y hacía ejercicio. Y creaba arte y jugaba. Y aprendía nuevas formas de ser, de estar quieto. Y se detenía. 

Y escuchaba más profundamente. Algunos meditaban. Algunos rezaban. Alguno bailaba. Algunos hallaron sus sombras. Y la gente empezó a pensar de forma diferente.

Y la gente sanó. 

Y, en ausencia de personas que viven en la ignorancia y el peligro, sin sentido y sin corazón, la Tierra comenzó a sanar.

Y cuando pasó el peligro, y la gente se unió de nuevo, lamentaron sus pérdidas, tomaron nuevas decisiones, soñaron nuevas imágenes, crearon nuevas formas de vivir y curaron la tierra por completo, tal y como ellos habían sido curados.

(s/d del/a traductor/a)


IN THE TIME OF PANDEMIC

And the people stayed home.

And they listened, and read books, and rested, and exercised, and made art, and played games, and learned new ways of being, and were still.

And they listened more deeply. Some meditated, some prayed, some danced. Some met their shadows. And the people began to think differently.

And the people healed.

And, in the absence of people living in ignorant, dangerous, and heartless ways, the earth began to heal.

And when the danger passed, and the people joined together again, they grieved their losses, and made new choices, and dreamed new images, and created new ways to live and heal the earth fully, as they had been healed.

marzo 2020

Et les gens se confinèrent chez eux
Et ils lurent des livres et ils écoutèrent
Et ils se reposèrent et ils firent des exercices
Et ils firent de l’art et ils jouèrent
Et ils ont appris de nouvelles façons d’être.
Et ils s’arrêtèrent

Et ils écoutèrent plus en profondeur
Certains méditaient
Certains priaient
Certains dansaient
Certains rencontraient leur ombre
Et les gens ont commencé à penser différemment.
Et les gens ont guéris

Et en l’absence de gens qui vivaient comme des ignorants dangereux
Sans raison et sans cœur
Même la Terre elle aussi commença à guérir
Et quand le danger fut passé
Et que les gens se retrouvèrent
Ils pleurèrent leurs morts

Et ils firent  de nouveaux choix.
Et ils rêvèrent de projets nouveaux
Et ils  créèrent de nouvelles façons de vivre
Et ils guérirent complètement la Terre
Comme eux aussi avaient guéri.

(Traducción al francés leída en MOSALYO)





Ph Phillip O’Meara
Catherine "Kitty" O’Meara
(Madison, Wisconsin, Estados Unidos, 1956)
MAESTRA/ASISTENTE ESPIRITUAL EN HOSPITALES Y HOSPICIOS
para leer una entrevista en DESERET NEWS
para leer + en THE OPRAH MAGAZINE
su blog THE DAILY ROUND



25 de junio de 2020

Paula Giglio, 3 poemas 3 (de Hoy llueve en el mundo)



Fotografía de Julia Fullerton-Batten Looking Out from Within, 2020


Se disipa la neblina
que cubre el colador
y aparece el arroz
en su blanca insistencia.
Antes de comer
pienso en los dedos
que han juntado aquellos granos.
Pienso en vos. Aquel verano.
El mar solía ser una pausa
entre nosotros.
Planeábamos la tarde
y en alguna reposera nos dejábamos abrazar.
Éramos como un poema de Mallarmé:
uno no sabe muy bien qué decir.
Pero después
los tiempos cambiaron.
Por sacudir viejas historias
la habitación se llenó de tierra:
ahí aparece el estornudo
como un tropezón en el discurso;
la alergia era una sola
a veces tuya, a veces mía.
Cuando te fuiste
hubo algo que se limpió,
pero yo insistía en apretar
tu ropa contra mi cuerpo, en poner
dos tazas sobre la mesa.
En el mercado, las vecinas preguntaban:
¿dónde está?
En un mundo nuevo
y ya pasaron varios meses.
El otro día hablamos por teléfono.
Te pregunté: ¿qué tal el invierno?
Me dijiste:
                                        Por primera vez
                                        estuve esperando con ansias
                                        el cambio de una estación.
                                        Día tras día
                                        nublado desapasionado;
                                        no esas nubes así
                                        grandes, cargadas
                                        como una panza, negras
                                        en distintas tonalidades
                                        que cuando llueve
                                        explotan.
                                        Acá la capa de nubes es monolítica
                                        color blanco
                                        sin corazón,
                                        y la lluvia, una lluvia burocrática
                                        que está porque tiene que estar.
                                        Hace tres grados:
                                        el frío que me gusta.
                                        Algo fumígeno sale por la reja
                                        que lleva a las catacumbas.
                                        Debe haber alguna fiesta
                                        y yo me la estoy perdiendo.
                                        Qué ganas
                                        de que vengas a conocer
                                        mi pequeño ecosistema.
                                        Cuando llueve
                                        París es un pan negro mojado.
                                        Definitivamente, esta ciudad
                                        no es para cualquiera.
Vos no sos para cualquiera,
respondo de este lado del teléfono
y me quedo quieta
para que nada se rompa.
De paso, espero.
En ese momento el silencio crece.
Cada palabra, el filo que rebana
un gesto de orgullo.
El arroz descansa sobre el plato.
Pienso en París y pienso en la nieve:
algo delicado
que se posa en los abrigos.
Ya iré, ya iré.
Por ahora, te extraño
desde un lugar que no duele.



Fotografía de Julia Fullerton-Batten Looking Out from Within, 2020


Es un día de lluvia educada y burguesa.
J. Margarit

En la ventana,
mi momento a solas con el cigarrillo.
Estoy attachada, como se dice,
a mi nuevo hogar.



Fotografía de Julia Fullerton-Batten Looking Out from Within, 2020



Hoy llueve en el mundo.
Buenos Aires: 15°
París: 15°
¿Cómo hago para abrazar una ciudad?





Ph Marcelo Di Rienzo
Paula Giglio 
(Córdoba, Argentina, 1988)
Reside en Buenos Aires
POETA/LICENCIADA EN FILOSOFÍA
Edición argentina del libro La risa loca de los ángeles
I Premio Centrifugados de Poesía Joven en España, en 2018
para leer MÁS

2 de julio de 2018

Adriana Carla Espel, 3 poemas 3


Fotografía de Wilma Hurskainen

PIEDRA

el problema con nosotras las piedras
no es que tengamos nuestras eras,
que seamos las primeras en ser arrojadas
o algún episodio en el que a algún pie incomodamos.
es que estamos a merced del bendito escenario:
no sólo nos arrastran y desgastan los vientos y los
ríos…
también,
cuando nos achicamos
cabemos en un puño cerrado.




Fotografía de Julia Fullerton-Batten

ACCIDENTES DE LA VIDA

alguna vez me dijeron
o estudiás o trabajás;
o subís al carro o tirás de él,
y como hija de la generación del peine
domadora de pelos rebeldes,
cumplí el mandato en ese orden.
pronto me desplomé, caí del caballo,
me senté en la banquina y canté
y a su debido tiempo y a mi alrededor
crecieron flores y amores locos...
estoy completamente a favor de los accidentes en la
vida.



Fotografía de Julia Fullerton-Batten

DESMORONABLE

si no soy graduada, mi palabra es vana.
si toco amorosamente a otra mujer, soy rara.
si tengo sexo con pareja no estable, soy puta.
si prefiero andar descalza a montar 1 par de
plataformas, soy brava.
si no uso tele ni heladera, soy descontextualizada.
si no compro cosas porque no necesito, no encajo.
si leo en busca de belleza, soy aburrida.
si ya no pretendo que lo bello sea mi cuerpo sino mi
alma, soy anormal.
si prefiero la música a la ropa, soy excéntrica.
si comparto siempre lo que eventualmente tengo,
soy inmoral.
si elijo cada cosa lo más que puedo, soy histérica.
si digo lo que pienso, irrespetuosa.
si prefiero los bordes y las fronteras a lo del medio,
soy inmadura (y arriesgada).
si elijo tomar distancia física de hijos porque los
amo, soy antinatural.
si no me importan la hora, el tiempo, ni las arrugas,
soy rebelde.
si ando buscando despojarme, soy rústica.
me nombraron al nacer aquélla vez, con nombre y
apellido
palabra, que antes de volver a ponerme otro título
cavaré profundamente
aunque después no sepa qué hacer con el cansancio
de mi misma
y el ignoto derrumbe.





Adriana Carla Espel
(Buenos Aires, Argentina, 1967)
Reside en Villa Yacanto, Córdoba
POETA/CANTANTE
del libro inédito Poemada
para leer + en Matices y pasiones, Editorial Dunken, 2006
Selección de Marta Mutti
y en LA OLA DIGITAL
su página en FACEBOOK 
y DIVISADA, CUARTOS DE MONTAÑA


3 de febrero de 2017

Louise Glück, Octubre (5.) (+1)



Fotografía de Julia Fullerton-Batten (Subway Maruno, Tokyo, 2013)
OCTUBRE

5.

Es cierto que falta belleza en el mundo.
Es cierto también que no soy la indicada para restituirla.
Tampoco hay candor, pero ahí puedo ser útil.

Estoy
trabajando, aunque me calle.

La insulsa

miseria del mundo
nos atenaza, un callejón

con hileras de árboles; somos

compañeros aquí, sin hablar,
cada uno con sus pensamientos

tras los árboles, las puertas
de hierro de las casas,
las persianas cerradas

en cuartos de algún modo vacíos, abandonados,

como si fuera el deber
del artista crear
esperanza, pero a partir de qué? de qué?

La palabra misma
es falsa, un instrumento que refuta
la percepción. En el cruce,

los adornos luminosos de las fiestas.

Fui joven aquí. Montaba
en el metro con mi librito
como para protegerme

de este mismo mundo:

no estás sola
decía el poema
en el túnel oscuro.

en AvernoColección La Cruz del Sur, Editorial Pre-Textos, 2011
Traducción de Abraham Gragera y Ruth Miguel Franco

OCTOBER (*)

5.

It is true the there is not enough beauty in the world.
It is also true that I am not competent to restore it.
Neither is there candor, and here I may be of some use.

I am
at work, though I am silent.

The bland

Misery of the world
bounds us on either side, an ally

lined with trees; we re

companions here, not speaking,
each with his own thoughts;

behind the trees, iron
gates of the private houses,
the shuttered rooms

somehow deserted, abandoned,

as though it were the artist’s
duty to create
hope, but out of what? What?

The word itself
false, a device to refute
perception - At the intersection,

ornamental lights of the season.

I was young here. Riding
the subway with my small book
as though to defend myself against

this same world:

you are not alone,
the poem said,
in the dark tunnel.

de Averno, Farrar, Strauss&Giroux, 2006, pag. 13-14


B O N U S  T R A C K

¿Te acuerdas de cuando pediste un deseo?
Yo pido muchos deseos.
Cuando te mentí
sobre lo de la mariposa. Siempre me pregunté
qué pediste.
¿Qué crees que pedí yo?
No sé. Que volvería,
que al final de alguna manera estaríamos juntos.
Pedí lo que siempre pido.
Pedí otro poema.

de Meadowland, 1996
Traducción de Berta García Faet


Ilustración de Montse Bernal
Louise Glück 
(Nueva York, EE.UU., 1943 - 2023)
para leer MÁS


22 de agosto de 2015

Milena Rodríguez Gutiérrez, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Alex Stoddard

DISCURRE, SIN INGENUIDAD, SOBRE EL PROGRESO Y ADELANTO
DE NUESTRO SIGLO EN RELACIÓN A LOS ANTERIORES Y LA
INCESANTE EVOLUCIÓN DE LA ESPECIE MASCULINA

Hombres necios…
Sor Juana Inés de la Cruz

Vive, Sor Juana Inés, sal de la muerte,
deja la Cruz, al dios de los varones,
al corazón oculto entre sermones
que te impuso ese siglo decadente.

Ven, te invito a vivir al siglo veinte,
que los hombres, mujer, y no te asombres,
han cambiado, se han vuelto inteligentes.

¿Que si ya no se burlan si los quieren?
Bueno, sí, se ríen, se marchan, hieren.
Pero lo hacen sin ganas, a disgusto…

y más, con la razón latiendo fuerte
(pues saben que está mal y que es injusto)
se arrepienten, Sor Juana, se arrepienten.



Fotografía de Julia Fullerton-Batten

LA PRINCESA ENCANTADA

Mis queridos ex príncipes azules:
he perdido así, sin más, vuestra realeza.
Vuestra corona no aparece ya en los mapas
y no encuentro vuestro nombre en los edictos.

Mis queridos ex príncipes azules:
acusadme, si queréis, por mi descuido.
Prendedme, si lo estimáis, en vuestras cárceles,
que ya tampoco os pertenecen.

Mis queridos ex príncipes azules:
os juro que no ha sido intencionado;
mas no os negaré que es un encanto
mirar que vuestro reino se destiñe,
cómo gotea pintura mi corazón.





Milena Rodríguez Gutiérrez
(La Habana, Cuba, 1971) 
Reside en España
de Alicia en el país de lo ya visto, Diputación de Granada, 2001
para leer MÁS
su WEB

5 de agosto de 2015

Virginia Cantó, 3 poemas 3


Ilustración de Apollonia Saintclair
RECAPITULACIÓN DE UN PRINCIPIO

Al cerrarse los libros
comienzan a escribirse las historias.

Como en tus labios cerrados
la boca empozada de tus verbos
los pasos de tu sombra cuando esperas
encontrar en mi voz el rumor de la carne,
la piel abierta y malherida
que deja el amor cuando nos roza.

Es un hecho fáctico
                                 y predecible:
el asesino siempre vuelve al lugar del crimen
con el austero regocijo de la desconfianza,
como tú vuelves a mí como en hallazgos
igual que el sediento busca su poza
y el hambriento busca sus virtudes.

No sé qué quieres de mí.
De la piel que queda cuando arañas
los párpados del mundo
con las uñas acechantes de epidermis,
el trazo que queda en tu mano tras mi carne.

Soy la línea extendida ante tus ojos,
ecuación pretérita o futura,
presente o el tiempo en que tú elijas conjugarme
el trazo difuso del verbo por mi cuerpo,
un ángulo agudo, el portagrados,
un diapasón que marcha a tu latido.

No puedo culparte.
Eres el hecho empírico de lo incorpóreo
y sólo me diste
aquello que antes aprendiste a quitarme.

Y te miro.
Y sé que al cerrarse los libros
empiezan a contarse las hazañas
en la recapitulación cierta del principio.

 (de Fe de erratas, Editorial Biblioteca Nueva, 2010)



Fotografía de Oleg Oprisco

VI(D)AS CRUZADAS

Crecí cerca de las vías del tren
quizás por eso aprendí temprano
que el cuerpo y la prisa viajan
en el mismo vagón de cercanías
ticando el mismo ticket
de raíl apresurado, oxidando
las muñecas de los hombres
las tibias atropelladas
de un siempre llegar tarde en los relojes.
Los trenes, como los hombres,
tienen las venas de acero
y palpitan carbones en las noches
como el rumor compás del pecho de mi madre
acunando mi cuerpo ferroso;
siderúrgico;
destetado
amamantando el gozo inoxidable
de estar siempre yéndose,
estático y marchado
en vagones que poco dicen de uno mismo
siempre recién llegados
para rompernos las nucas de viajeros urgentes.

 (de Fe de erratas, Editorial Biblioteca Nueva, 2010)



Fotografía de Julia Fullerton-Batten
REUNIÓN FAMILIAR

En pan y mantel se sirve el plato tibio
de las reuniones familiares.
De ancestros y estirpes las patas de una mesa
redonda y angosta para albergar los silencios
que cada cual reinventa con los años.
Las copas altas y esbeltas como esfinges
y una flor de invierno a modo de epicentro,
rosa de los vientos descontemporaneizada.

Uno aprende ese idioma con el paso del tiempo,
la lengua consanguínea de la compostura,
la mirada de la crema fría
y el café en reponso de las sobremesas.

En realidad el único fin es sentarse erguido,
guarecer rodillas con temblor de servilleta
y usar de fuera a dentro los cubiertos del tiempo.

Lo curioso es observar la trascendencia atmosférica,
el valor que la desertificación y el reciclaje
adquieren en la estirpe
como viejos compañeros de juegos y fotografías.

El tráfico y el cambio climático son ya parte
del árbol genealógico que reinventas,
primos hermanos, ancianos bisabuelos,
o aquel tío segundo que marchó a hacer las Américas.

Todos tienen nada prendido de la boca
que fermenta con rumor de cucharillas
y vino blanco para acompañar el pescado.

Las reuniones familiares son mesas que flotan
                                                                en un vaso de agua.
Pásame la sal. Gracias. Ese año hubo buena cosecha
y un olor a ceniza y hierba recién quemada.

Masticando se reescriben los recuerdos innombrables,
los que no tuvimos y modelamos
con la flexibilidad de un cubierto de arcilla.

Son las cinco de la tarde.
Las migas de pan forman surcos de nostalgia
y reposan los recuerdos en el poso del vaso.

Pronto nos veremos, parece que fue ayer,
abróchate el abrigo, que la tarde se derrumba
y sentiremos frío.




Virginia Cantó 
(Murcia, España, 1985)
para leer una ENTREVISTA
su WEB



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