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| Fotografía de Raufino Rauf |
“Todos, todos duermen. Todos están durmiendo en la colina”.
Edgar Lee Master
“Cerró los ojos silenciosos
conservó la costumbre de no protestar”.
Juan Gelman
En la placa de mi nicho colocaron una foto
con una frase que decía:
“Aquí yace la mujer más deseada”.
Los que me conocieron un poco van a reírse
al leer tal expresión.
En verdad, mi epitafio debió haber dicho:
“Esta mujer vivió más sola que un perro”.
No logré tener por mucho tiempo alguna compañía,
todos huían al conocer mi temperamento
y ahora estoy en este incómodo y pequeño sitio
rodeada de egoístas!
AMANDA GRIS
Sulla targa della mia nicchia hanno messo una foto
con una frase che diceva:
“Qui giace la donna più desiderata”.
Quelli che mi hanno conosciuta un po’ rideranno
a leggere tale motto.
In realtá il mio epitaffio avrebbe dovuto dire
“ Questa donna ha vissuto piú sola di un cane”.
Non sono riuscita ad avere una compagnia per molto tempo,
tutti fuggivano al conoscere il mio temperamento
e adesso sono in questo scomodo e piccolo
posto
circondata da egoisti!
(Traducción del CCTM)
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| Fotografía de Jonė Reed |
LUCÍA VÁZQUEZ
¿Alguien vio a mi marido traer flores a esta tumba?
Algunos dirán que lo vieron visitar el cementerio,
pero no estuvo aquí, sino frente al sepulcro de Amanda Gris.
En vida, ese hombre egoísta y silencioso
oscureció mis días.
Mi amor no pudo conquistarlo
y ahora, como si hubiera sido poca la tortura,
me humilla con su desfachatez.
Pero aún en este sitio
seré una sombra feroz.
MARCO ROSSO
Descanso aquí, cerca del sepulcro de Amanda Gris,
la única mujer que amé.
Nunca me perdonó que me casara
con su vecina Lucía Vázquez.
Largos años padecí viendo desde mi ventana
su bella silueta inspirando miradas de importantes señores.
Hasta el juez Álvarez Arrieta pretendió desposarla,
pero ella conocía bien su fama de déspota.
En el barrio creyeron que tuve un accidente
y no que hundí el cuchillo en mi pecho
porque no soportaba vivir un minuto
más, sin ella.
BONUS TRACK
Cuelgan las estrellas de la ventana
y un eco de mugidos invade el cuarto.
La vara con su gancho se refleja
en el espejo y él, sin dudar, marca a fuego
mi espalda con una letra muda.
María Laura Decésare
(Rufino, Santa Fe, Argentina,1969)
de La Letra muda, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2010
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