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11 de febrero de 2017

May Swenson, La verdad se impone


Sin título, Juul Kraijer, 2012

LA VERDAD SE IMPONE

Como no soy honesta en persona 
busco ser honesta en la poesía.
Si hablo contigo, mirándote a los ojos, 
miento porque no tolero
evidenciar la verdad. 
Decir toda la verdad
sería como quedar desnuda.
Perdería mis más preciados bienes: 
distancia, silencio, intimidad. 
Quedaría expuesta. Y me poseerías. 
Equivaldría a una total rendición
(a ti, mirándote a los ojos).
Me mirarías detenidamente. 
Me tendrías en tus manos.
Todos tus ojos se me echarían encima. 
De ahí en adelante me vestirían
tus punzantes, lascivas, deseosas abejas. 
Que seas uno o dos o muchos
da igual. Siento como si, en realidad,
un par de ojos fuera el enjambre entero. 
Así que miento (mirando tus ojos) 
dejando sin voz la esencia de las cosas
o bien mostrándome como una copia 
y no lo que soy.

Uno debe ser honesto en algún lugar. 
Quiero serlo en la poesía.
Con la palabra escrita. 
Donde pueda decir y tachar
y volver a decir y decir con rodeos
y decir por encima de y decir entre líneas
y decir en símbolos, en enigmas,
en doble sentido, bajo las máscaras
de cada rasgo, en la piel 
de toda criatura.
Y en mi propia piel, desnuda.
De hecho me siento feliz de anhelar 
desnudarme en la poesía,
imponer la verdad 
en el poema,
que, al escribirlo, si es real, 
no copia, me diga
y después a ti (todo o nada, mirándonos)
mi entero yo, 
la verdad.

(en La escuela de Wallace Stevens - Un perfil de la poesía estadounidense contemporánea; 
Harold Bloom, Vaso Roto Ediciones, Madrid, 2011)
Traducción de Jeannette L. Clariond

THE TRUTH IS FORCED

Not able to be honest in person
I wish to be honest in poetry.
Speaking to you, eye to eye, I lie
because I cannot bear
to be conspicuous with the truth.
Saying it–all of it–would be
taking off my clothes.
I would forfeit my most precious properties:
distance, secrecy, privacy.
I would be exposed. And I would be
possessed. It would be an entire
surrender (to you, eye to eye).
You would examine me too closely.
You would handle me.
All your eyes would swarm me.
I’d be forever after hotly dressed
in your cloying, itching, greedy bees.
Whether you are one or two or many
it is the same. Really, I feel as if
one pair of eyes were a whole hive.
So I lie (eye to eye)
by leaving the core of things unvoiced
or else by offering a dummy
in place of myself.

One must be honest somewhere. I wish
to be honest in poetry.
With the written word.
Where I can say and cross out
and say over and say around
and say on top of and say in between
and say in symbol, in riddle,
in double meaning, under masks
of any feature, in the skins
of every creature.
And in my own skin, naked.
I am glad, indeed I dearly crave
to become naked in poetry,
to force the truth
through a poem,
which, when it is made, if real,
not a dummy, tells me
and then you (all or any, eye to eye)
my whole self,
the truth.

(en Nature: Poems Old and New, Houghton Mifflin, Boston, 1994)


A  VERDADE IMPÕE-SE

Incapaz de ser honesta como pessoa
quero ser honesta na poesia.
Ao falar contigo, olhos nos olhos, minto
porque não suporto a ideia
de expor a verdade.
Dizer - tudo - seria
como tirar a roupa.
Perderia os meus bens mais preciosos:
distância, segredo, intimidade.
Ficaria exposta. E tu acabarias
por possuir-me. Seria uma rendição
total (a ti, olhos nos olhos).
Irias observar-me demasiadamente de perto.
Dar-me-ias a tua mão.
Todos os teus olhos andariam à minha volta.
Depois disso andaria vestida
com as tuas abelhas cheias, irritantes, insaciáveis.
Que sejas um ou dois ou muitos
é igual. Na verdade, sinto-me como
se um par de olhos fosse um enxame inteiro.
Por isso minto (olhos nos olhos)
deixando sem voz o coração das coisas
ou oferecendo um espantalho
no meu lugar.

Temos de ser honestos em algum sítio. Eu quero
ser honesta na poesia.
Com a palavra escrita.
Onde possa dizer e riscar
e dizer de novo e dizer em torno de
e dizer por cima de e dizer entrelinhas
e dizer com símbolos, em enigmas,
com duplo sentido, debaixo das máscaras
de qualquer rosto, na pele
de todas as criaturas.
E na minha própria pele, nua.
Sinto-me feliz e desejo ficar de facto nua
ternamente na poesia,
impor a verdade
no poema
que, quando é escrito, se for real
e não um espantalho, diz-me
e depois diz-te (tudo ou nada, olhos nos olhos)
o meu ser inteiro,
a verdade.

Traducción al portugués de Do trapézio, sem rede



ph cortesía de:
The Salt Lake Tribune
May Swenson
(Logan, Utah, 1913 -
Bethany Beach, Delaware, E.E.U.U., 1989)
para leer + en EL PLACARD


23 de enero de 2016

Mark Strand, Llegar a esto


Fotografía de Shani Ha

LLEGAR A ESTO

Hemos hecho lo que hemos querido.
Descartamos sueños, optamos por el trabajo duro
de cada uno, aceptamos el dolor
y denominamos ruina a los hábitos imposibles de dejar.

Pero ahora estamos aquí.
La cena está servida y no podemos comer.
La carne se asienta en el lago blanco del plato. 
El vino aguarda.

Llegar a esto
tiene sus recompensas: nada se nos promete, nada se nos quita.
Sin corazón o gracia que nos salve,
ningún sitio a donde ir, ninguna razón para permanecer.

COMING TO THIS

We have done what we wanted.
We have discarded dreams, preferring the heavy industry
of each other, and we have welcomed grief
and called ruin the impossible habit to break.

And now we are here.
The dinner is ready and we cannot eat.
The meat sits in the white lake of its dish.
The wine waits.

Coming to this
has its rewards: nothing is promised, nothing is taken away.
We have no heart or saving grace,
no place to go, no reason to remain.



ph Sarah Shatz
Mark Strand 
(Summerside, Canadá, 1934 - 
Nueva York, EE.UU, 2014)
POETA/ENSAYISTA/TRADUCTOR/PINTOR
de Selected Poems, Alfred A. Knopf, 1990
en La escuela de Wallace Stevens, de Harold Bloom 
Vaso Roto Ediciones, 2011
Traducción de Jeannette L. Clariond
para leer más en: KALATHOS
para leer una nota ACÁ

28 de diciembre de 2014

Jeannette L. Clariond, Hoy la desnudez (+1)


Fotografía de Juergen Teller

HOY LA DESNUDEZ

Finalmente vi mi desnudez.
Acepté que la piel piensa,
que hay una mancha de óxido en el espejo,
que la quebradura nace en el centro,
que detrás me oculto,
que de exponerme al sol
me llago,
me ampollo y escarapelo,
que todo silencio es desnudez,
que el espejo es habla,
que lo lamo,
que lo acaricio,
que las más de las veces distorsiono,
que su pátina es la voz
que dice
Soy.

Hoy acepté que el espejo es
alguien más
que
habla
oye
calla
triza
infiere
confiesa
anula
desdobla.
Hoy
el espejo frente a mí ha escrito la palabra
DESNUDA
sin martirio
sin sangre
sin dolor
sin nada
estoy
con las palabras que callan
cuando miro
el mundo
en los labios de los otros
en las bocas de los muertos

NADA
es
la escrituración de la vida
y no es la vida lo que importa
lo que dice la voz de la otra voz
la sustancia que impregna de nada el espejo

que huye como potro en la colina
que se pierde si la llamas
que la sustancia de la voz
es

DESNUDEZ
la casta superficie
ama y busca ser amada
hierba sin olor
flor intacta
carne sin piel
luz de otra sombra
azoro de los ricos
la miseria
la nuda desnudez
SOY
espejo distante en el deshielo
una mano sin guante contra el viento
un corazón vacío de amor
la herida
cuando escucha el primer llanto

LA MISMA HERIDA
fe
abierta
a otros ojos
que se cierran
donde sea que se encuentren
en la casa sin calle
en la ciudad sin puertas
en donde los cerros son el límite de una misma angustia
en donde la angustia y los bordes son

DIALOGO
LA MÚSICA DE ESTA HABITACIÓN
los lunes frente al piano
la banca solitaria
la visita de la muerte
la vez que su mano
en mi hombro dijo
estoy

CIEGA
no significa nada
no dice que no hables
la cuchara el cuchillo el tenedor te escuchan
la ventana abierta hacia afuera
la cortina cerrada hacia dentro
la sangre enterrada en tu cuarto
bajo la alfombra
en el secreto más seguro
en la segura ternura de la voz
que calla cuando miras a través
de cada astilla cada gota cada luz apagada
cada botón de un seco abrigo
su mancha
en lo blanco
la mesa puesta
la botella  
la sal
buscando un sitio en el reposo de las horas

Hoy la desnudez
finalmente ha visto mi desnudez
en su límite
donde el brillo de la navaja
colma de sentido
lo que has callado
el dolor que escondes
la mano que se alza contra el grito
el violento cuchillo en la garganta
tú sin voz
tú sin nombre
con toda tu necesidad por delante
como si fuera
leche
derramada
y nadie sabe cómo ni en qué momento comer.


B O N U S  T R A C K

IN REQUIEM

Estoy cansada de amar, y de vivir,
y de morir.
Estoy cansada de pensar que amo, y que vivo,
y que muero.

Quiero salir del mundo
y entrar en mi casa.

Estoy cansada de vivir la orilla del amor.

Busco la cercanía del pez,
sus grandes ojos subterráneos.
Mis manos recorrerán su cuerpo,
hablaremos en burbujas,
óvalos serán nuestros besos.

Comeremos, dormiremos, nos abrazaremos al fondo
de las rocas.

Pero no basta ser pez. Oro en el ojo.
Es origen dar pasos en la niebla,
caminar la tempestad
y ropas y cabellos y cuerpos
se deslían, silentes, en la imagen.

                                         
Jeannette L. Clariond 
(Chihuahua, México, 1949)
Reside en EE.UU.
POETA/TRADUCTORA/FILÓSOFA/
FUNDADORA Y DIRECTORA DE VASO ROTO EDICIONES
para leer sus traducciones en EMMA GUNST
para leer + en LUVINA
su WEB

21 de julio de 2011

Anne Carson, El viejo suéter azul de papá

Fotografía de Egor Shapovalov

EL VIEJO SUÉTER AZUL DE PAPÁ

Hoy cuelga del respaldo de la silla de la cocina
donde siempre me siento, cuelga
del mismo respaldo y de la misma silla donde solía sentarse.

Me lo pongo al entrar,
como él solía, sacudiendo
la nieve de sus botas.

Me lo pongo y me siento en la oscuridad.
Él no haría esto.
Lajas de frío caen desde el hueso de la luna.

Sus leyes eran un secreto.
Pero recuerdo el momento en que supe
que perdía el juicio dentro de sus leyes.

Estaba de pie en la curva de la entrada cuando lo vi.
Llevaba puesto el suéter azul con los botones abrochados hasta
el cuello.
No sólo porque era una calurosa tarde de julio

pero la mirada en su rostro...
como un niño a quien la tía vistió temprano en la mañana
antes de un largo viaje

en trenes fríos y venteados andenes
sentado muy tieso en la orilla de su asiento
mientras las sombras, como largos dedos,

sobre almiares dejados atrás,
aún lo estremecen
porque él viaja mirando hacia atrás.

FATHER’S OLD BLUE CARDIGAN

Now it hangs on the back of the kitchen chair

where I always sit, as it did
on the back of the kitchen chair where he always sat.

I put it on whenever I come in,

as he did, stamping
the snow from his boots.

I put it on and sit in the dark.

He would not have done this.
Coldness comes paring down from the moonbone in the sky.

His laws were a secret.

But I remember the moment at which I knew
he was going mad inside his laws.

He was standing at the turn of the driveway when I arrived

He had on the blue cardigan with the buttons done up all the way to the top.
Not only because it was a hot July afternoon

but he look on his face–

as a smalla child who has been dressed by some aunt early in the
morning for a long trip

on cold trains and windy platforms

will sit very straight at the edge of his seat
while the shadows like long fingers

over the haystacks that sweep past

keep shocking him
because he is riding backwards.

en The New Yorker, 1997



Anne Carson 
(Toronto, Canadá, 1950)
de La escuela de Wallace Stevens: 
Una antología de la poesía estadounidense contemporánea, 
textos introductorios de Harold Bloom
selección y traducción de  Jeannette L. Clariond,
Editorial Pre-textos
para leer MÁS
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