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28 de marzo de 2026

Valeria Dubinowski, Hija de la hija (+1)


Ilustración de Andrea Ucini

HIJA DE LA HIJA

Vale y vale cuatro
como en una partida de trucos
saca de la galera
el alma
y la guarda
en una tacita de té.
Todas nosotras
miramos su mirada.
La vida es una suma
dice mi padre
¿será que la niña
suma y resta
delantal y llanto
en la foto que no está?
Madre de tantas
espera ansiosa
una pista
una senda
de buenas muchachas.

de Práctica del deseo, Caburé Editorial, 2026

Práctica del deseo, Caburé Editorial, 2026


*

B O N U S  T R A C K

Ilustración de Andrea Ucini

PARECIDAS

No nos parecemos mi niña y yo.
Mi niña no tan niña
pregunta y pregunta
arma rompecabezas de su historia,
la mía: su historia.
Me obliga a mirarme.
Callarme. Gritarme.
Se sabe: el tiempo no para,
bajamos
en tobogán
sobre mis piernas, vamos juntas
pero se desprende y se va.
Mi niña es valiente, decidida.
Confía y recorre el camino, templada.
Decía:
no nos parecemos mi niña y yo.
Sin embargo, algo nos convoca:
¿el llanto?. 
Lloramos por distintas cosas, pero lloramos, las dos.
Ella se queja de mi llanto y yo me quejo del suyo.
Nos enojamos.
Ella sigue llorando y se va.
Yo sigo llorando.

Leído en MEDIUM


Valeria Dubinowski
(Buenos Aires, Argentina, 1967)
POETA/SOCIÓLOGA
de Práctica del deseo, Caburé Editorial, 2026

16 de diciembre de 2025

Jorgelina Soulet, 5 poemas 5


 Obra de Pete Ulatan
Floto
en la noche
como si fuera
una astronauta rusa
lanzada
al espacio.
A veces
salgo de mi nave
para aspirar
polvo de estrellas
y volar
alucinada
con gravedad cero.
Los días son largos
y oscuros
entonces me dedico
a buscar algún cometa
para treparme a su cola.
Inventé también
un idioma intergaláctico
para hablar
con los marcianos
pero no responden
aunque los puedo ver
bailando
en la superficie
de su planeta seco.
Desde mi cápsula espacial
observo
la luna
las estrellas
la redondez del mundo.


Obra de Carla Roth
Yo quisiera desprenderme
del amor
como quien se saca
una camisa.
Abrir cada botón
con delicadeza
doblar después
el cuello
las mangas
los puños.
Deshacerme del amor
como si fuera
una camisa vieja
y agujereada
colocarla en una caja
no olerla
no mirarla
no saber que está.
Yo quisiera desvestirme
del amor
este ropaje antiguo
que me queda holgado
o muy chico
y me aprieta
me asfixia.
Yo quisiera desnudarme
del amor
ser solo un cuerpo
suave y vacío
como una camisa
sin estrenar.




Fotografía de Paul Perrault
Atardeció
otra vez
en mi terraza
y no viniste.
No cruzaste
la avenida
no corriste
agitada
no tocaste el timbre
nunca llegaste.
No debí
haberte esperado
con todo este cielo
los árboles
el deseo
el agua a punto.


Fotografía de Bryan Derballa
Cuando vuelva al mar
y me hunda
en el sonido metálico
que atraviesa el silencio
bajo el agua.
Cuando regrese
para dejar en remojo
este corazón
que boquea
como pez en la orilla y pueda
hacer cabriolas
saltos mortales mirando el horizonte.
Cuando vuelva
a tensarse mi piel
con escamas de sal.
Cuando vuelva a respirar violento
fuerte como soplido de ballena
y me queme los pies demorando
la llegada del médano
a la orilla.
Cuando estalle otra vez el golpe seco
de la primera ola en medio
del pecho y vuelva
al mar y me abandone
al vaivén
azul y sea otra vez
el pez que fui.
Cuando vuelva.


Ilustración de Andrea Ucini
... soy una selva de raíces vivas,
solo el follaje suele estarse muerto.

Fui cuidadosa, mamá.
Escarbé con paciencia china
no usé la fuerza
no maldije
no di golpes bruscos
pero la maceta se rompió
se derramó en mis manos
como si fuese de agua.
Me quedé observando
el pan compacto de raíces
cegadas por la luz.
La pena fue tan grande, mamá,
porque esa maceta era
entre las tuyas
mi favorita.
De terracota
robusta
parecía eterna.
¿Y qué hago ahora
que no tienen refugio
esas raíces?
¿Crecerá el pino
de hojas como agujas
sin su tierra?
¿Crecerá
como seguí creciendo
cuando te fuiste
y quedé ciega
con mis raíces al sol?


 Raíces al sol, Salta el Pez Ediciones, 2022
Colección Camalote



Jorgelina Soulet
(Buenos Aires, Argentina, 1972)
POETA/EDITORA/LICENCIADA EN LETRAS/
CORRECTORA LITERARIOS, EDUCATIVOS Y CIENTÍFICOS
de Raíces al sol, Salta el Pez Ediciones, 2022
Colección Camalote
para leer + en EMMA GUNST

21 de agosto de 2023

Itzíar López Guil, 4 poemas 4 (+1)


Fotografía de Annie Spratt
YERBA
 
Mi padre sorbe yerba como gaucho
y la mañana rocosa disuelve
el malestar del cuerpo y de la vida.
Parece el mate niebla de un pantano
que revive, y vuelvo a verle hablar
al campesino, al obrero, la boina
ladeada, urdiendo otro futuro
azul para la tierra.
No importa, padre mío, tu fracaso.
No lo es, no lo fue nunca.
Cuando se acabe el mate y no te vea,
el mundo habrá sido mejor
tejido con tus sueños generosos.
Y esta palabra tuya que dibujas
y aquí queda,
tendrá su pampa limpia.
Su reino de igualdad y de justicia.



Fotografía de chih chiu 邱馳

“PERMACULTURA EN OCCIDENTE”
 
Érase una vez un cuento contra el hambre,
una raíz cuadrada de la paz,
un mito alucinante sobre el caos
y el desorden. Nació tras Baltasar
y compañía, tras abrir el saco
de Papá Noel y ver que algo fallaba.

Ahora sois mayores, trabajad
los sueños que, de nuevo, os regalamos:
un coche, una familia, vacaciones;
un campo con monocultivo y democracia;
tus vecinos son vagos, son impuros,
son mujeres, son lobos, son maricas;
compra una pistola, no siembres mijo
o maíz, hay tres mundos, y el último
está lejos, no sale ni en la tele;
el tuyo es tu pantalla, tus amigos
de facebook, mira cómo les va, sube
las fotos, hazte más fotos, muéstranoslas,
déjanos ver las fotos, muchas fotos.
Más fotos de tu vida felicísima.

Porque se va a acabar ya mismo. FIN


Ilustración de Andrea Ucini
REFERENTE

Las palabras se gastan como el cuerpo.
Pero, antes de morir, 
qué llenas van de
carne: 
saludan, se estremecen,  
tiemblan de amor y abrazan nuestras bocas  
como un pez  
que les huyera entre escamas de voz  
y de saliva, 
blando pez inasible 
que escupe al aire el frágil ser,  
piel palpable y fugaz, 
eco sin fin de su derrota.


Ilustración de lost7
EL HOMBRE QUE FUE JUEVES

Los jueves tienen mala memoria:
se enfilan entre un día de trabajo
y un tiempo que promete y aun no llega

No saben recordar, de puro jueves,
qué ha sido del amor y su rugido
inquieto, dónde queda el milagro
del abrazo, la hiedra enloquecida
del deseo rasgando con sus dientes
la distancia, la mínima distancia.

Hay que romper el universo,
darnos algo de luz, una caricia
que nuble la garganta y gane espacio.
Adentro, en la raíz.

Para cobrar
el único latido que nos salva.
Para volver, de nuevo, a caminar,
como un autómata entre bombas,
hacia la entraña misma de la vida.


de Esta tierra es mía, Sevilla: La Isla de Siltolá
col. Siltolá Poesía, 2017
II Premio de Poesía Nicanor Parra 2017


*

B O N U S  T R A C K

Fotografía de El Mundo
CIERRE DE OPERACIÓN

Naces fuera del mapa y corres
año y medio, como un loco, sur-
cando la malaria y la guerrilla,
hasta un punto con nombre y
con historia. No eres el primero
que se arriesga. Tampoco eres el
último en llegar.

Por eso hay una valla y vigilancia.

Por eso, cara a cámara enfrenta-
dos, se afilan el alambre y el
ingenio.

Nos dice el reportero en las noti-
cias que un salto es la medida de
tu fe.

Y allí vas, soñador, por la pantalla,
con la tiza del hambre entre los
dientes, tratando de trazar tu cru-
cecita en la pizarra oscura del
progreso.

poema dedicado a los hombres y mujeres que saltaron la valla de Melilla en 2005 y 2006, y que el gobierno de Marruecos, 
con la complicidad del de España, deportó al desierto sin agua ni comida. A quienes han muerto en el intento. 
A quienes esperan ocultos en los bosques marroquíes.

de Valores nominales, Ediciones de la Discreta, Madrid, 2014
Prólogo de Ana Merino
Ilustraciones de Carlos López Cortezo

ABSCHLUSS DER MAßNAHME

Du wirst außerhalb der Landkarte geboren und
läufst anderthalb Jahre, wie ein Verrückter, durch
Malaria- und Kriegsgebiete,
bis zu einem Punkt mit Namen und
Geschichte. Du bist nicht der erste,
der das riskiert, und auch nicht der
letzte, der kommt.

Deshalb gibt es einen Zaun und Überwachung.

Deshalb schärfen sich mit dem Gesicht zur
Kamera der Stacheldraht und der
Geist.

In den Nachrichten sagt uns ein Re-
porter, dass ein Sprung das Maß
deines Glaubens ist.

Und da gehst du, Träumer, über den Bildschirm,
mit der Kreide des Hungers zwischen den
Zähnen und versuchst, dein Kreuzchen
auf der dunklen Tafel des
Fortschritts zu hinterlassen.

Traducción de Sebastian Neumeister



Itzíar López Guil 
(Madrid, España, 1968)
Reside en Zúrich, Suiza
POETA/ENSAYISTA/DOCTORA EN FILOLOGÍA HISPÁNICA
para leer una reseña en CREAR EN SALAMANCA
para leer + en VALLEJO&Co.

24 de mayo de 2022

Agustina Zabala, 3 poemas 3


Fotografía de Aino Kannisto

PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS ETCÉTERA

Quiero dejar de buscar inspiración las 24 horas
La inspiración no me lleva a lugares
Mis piernas me llevan a lugares.
Los taxis me llevan a lugares.
Todo es plata.

A veces cuando hablamos
nos observo desde arriba
y siempre es el mismo día aunque no sea el mismo día.

A veces me permito ser tonta
y pienso que la lluvia suspira para mí
pero no es la lluvia
ni son tus palabras.
Es la pausa
que haces entre lo que dijiste
y lo que querías decir.

Quiero dormir ocho horas ininterrumpidas
lavarme la cara, el teléfono apagado, preparar café
Quiero empezar un poema sin decir QUIERO
A nadie le importa lo que yo quiera y eso está bien.

QUIERO que pongas la plata sobre la mesa
QUIERO dejar de leer poemas en internet
sobre el deseo, los vidrios
y los besos en fiestas.

A nadie le importa lo que yo tenga para decir y eso está bien.

Estas palabras no son mías
porque no salen de mi cuerpo,
caen desde una gotera
lo traspasan
y rebotan
sobre mi espalda
pocas veces mis manos las atrapan.

Si no son mis manos
serán otras.


Ilustración de Andrea Ucini

SIN TÍTULO

Camino por Once en un vestido floreado
para que la gente me mire y piense
que alguien me ama.

Salto el molinete, se me ve la bombacha.
Viajo de estación final a estación final
Corro de una distracción a otra.

En Uruguay parada contra la puerta
me alivia que mis palabras sean gratis y no le importen a nadie.

Subo las escaleras en Lacroze y sospecho que mi dolor es una postura artística.

Me quedo quieta.
No sé por qué este atardecer es importante.
Interrumpo el paso y me empujan.

Yo miro cómo el cielo se abre mientras todo se está rompiendo.

Estoy contenta de que el futuro
haya terminado.



Fotografía de Marta Bevacqua

TODO ESTO ANTES ERA MÍO

Dejaría mi barrio y a todos mis amigos
por estar en una nave en el espacio con mi gato
y para siempre una vista
espectacular.

En silencio sigo el hilo del que estás tirando.

Diamantes negros,
el trote de los caballos en zig zag,
el horizonte dorado
de Constitución.

Un gran día nos olvidaremos de cenar
y lloraré en un recital como una adolescente
y llorarás en mis brazos como un bebé muy alto.

Es cierto.
Wild women don’t get the blues,
pero los mejores paisajes
son nuestros.

Enlazadoras Editorial, 2020
Selección a cargo de Valeria Mussio y OXI




Ph Malena Cámpora
Agustina Zabala
(Neuquén, Argentina, 1998)
POETA/ESCRITORA/TALLERISTA/FOTÓGRAFA
Enlazadoras Editorial, 2020
Selección a cargo de Valeria Mussio y OXI
para leer + en VUELA PALABRA
para colaborar en su proyecto de publicación autogestivo



30 de marzo de 2021

Marina Casas, 7 poemas 7


Ilustración de Andrea Ucini

Un verano sola es un verano perdido.
¿Por qué los días de calor
deberían tener más sentido
que los de invierno?

¿Quién dijo
que reír con conocidos
en un bar es mejor que llorar
un viernes con una serie de Netflix?

¿Por qué la felicidad se mide
en la cantidad de cuerpos
que pudiste tocar?

Me encierro en el autismo
de mis fantasías
porque nada
de lo que espera afuera
alcanza
las expectativas
de mi irrefrenable
imaginación.


Ilustración de Andrea Ucini

¿Y qué pasa si ahora me voy?
Después de tantos años
pensando que era tarde.
Siempre hay tiempo
para que sea más tarde.

Hablar mi lengua,
pisar mi tierra,
no me adueña de certezas.

Lo conocido
me derrumba.
Los conocidos
me retumban,
sus palabras
en mi cabeza.

¿Y qué pasa si ahora me voy?
Del espacio
sin voz,
el tiempo
sin amor,
un viaje
en un cajón.


Ilustración de Andrea Ucini

Vuelvo otra vez a cero
a ser sin tener.
Vuelvo a la pregunta que hace eterno
mi presente continuo:
¿Cómo pertenecer
si siempre miro desde afuera?
Casi como esperando
a que me llegue la invitación
para poder entrar.
A veces acepto el juego
y siento alivio,
soy parte del sistema
hasta que de nuevo
sólo lo quiero destruir.

Todos los días la misma ropa,
la coreografía del cuerpo que coincide
con las agujas del reloj marcando las siete,
la hipocresía en los saludos,
pasar once meses deseando
el único en el que hay vacaciones.
Vuelvo otra vez a cero
porque sigo creyendo
en la riqueza de lo vacío.



Ilustración de Andrea Ucini

Un poco de tierra
en el paso del living al balcón
es un reloj que delata
el tiempo que pasa.
Son casi invisibles los restos
en las esquinas del piso y del techo,
pero recuerdo al percibirlos
que el polvo se acumula aún
cuando mis flores no crecen.
La suciedad se me volvió cotidiana
y lo incómodo sería ahora
querer tanto a alguien
como para dejar que vea
la montaña de buzos arrugados
desbordando mis estantes
o todos mis vidrios
plagados de marcas
por no saber como limpiarlos.
Querer tanto como para ocultar
mi basura
y ordenar la casa una vez por semana.


Ilustración de Andrea Ucini

Hikikomori
dicen que es un trastorno japonés
como si acá no supiéramos
encerrarnos para hacer
de la soledad un lugar seguro.

Wikipedia describe
que es un fenómeno social
con síntomas de ansiedad, fobia y timidez.
Pero yo no encuentro la palabra
que diagnostique lo que siento
cuando cualquier estímulo externo
se me inyecta como el dolor de una jeringa.

Suele afectar a hombres
pero acá son hombres
los que la mayoría de las veces
me dan miedo.
Dejo de tomar taxis,
dejo lo fallido de las citas,
dejo las amistades
para no hablar otra vez
de los fracasos.
La repetición de lo mismo
me robotiza aún más que encerrarme
con la televisión o la internet.



Ilustración de Andrea Ucini

Los locos
ya no me dan miedo,
hablan por la calle
y me miran.
No es a mí a quien le hablan.

Cada vez
me parezco más a ellos.
Las palabras brotan
de mi boca
para acompañarme
con su eco.

Hablo sola, en verdad le hablo:
a quien fui a los siete,
sólo pensando en la muerte
a quien soy ahora,
un reloj que corre
como si el tiempo se fuera a acabar
a quien siempre quise ser,
alguien con las palabras afuera
más allá de mis labios
a quien fuiste cuando te conocí,
el que llenaba el espacio
con la seducción de sus historias
al que fuiste después,
cuando supe que amar te daba miedo.

A quien creo que sos ahora, en en sur.
A la distancia todavía recuerdo
y la soledad me pesa menos,
con tantas voces habitándome.


Ilustración de Andrea Ucini

En la adultez enamorarse
se parece más
a una decisión
que a una mariposa

una pastilla
o el borde de una piel
para no enloquecer

la piel
que me haga borde
y sostenga
una espalda contra la mía
advertida
que si uno empuja de más
nos caemos dos.


Los animales no saben contarRangún Editores, 2021





Marina Casas
(Buenos Aires, Argentina, 1986)
POETA/BAILARINA DE TAP Y ESTILOS URBANOS/
AUTORA/COREÓGRAFA/DIRECTORA DE OBRAS DE DANZA-TEATRO/
GUIONISTA DE CINE 
de Los animales no saben contar, Rangún Editores, 2021
Contratapa de Luciana Reif
para leer + en LA PRIMERA PIEDRA
y + en EMMA GUNST
su página en FACEBOOK

29 de diciembre de 2020

Xela Arias, Pues aquí están...

Ilustración de Andrea Ucini


Pues aquí están los imaginarios sin forma
ni palabra,
aquí los errores convertidos,
los favores inconvenientes aquí.
Y la voluptuosidad, y lo ilimitado,
y la sierra profunda entera y el mar
completo.

Ni lo social ni lo establecido.
Y no hay juez aquí.

Pois aquí están os imaxinarios sen forma
nin palabra,
aquí os erros conversos,
os favores inconvenientes aquí.
E a voluptuosidade, e o ilimitado,
e a serra profunda enteira e o mar
completo.

Nin o social nin o establecido.
E non hai xuíz aquí.




Xela Arias Castaño 
(Lugo, 1962 - Vigo, Pontevedra, España, 2003)
POETA/ESCRITORA/TRADUCTORA/CORRECTORA DE ESTILO/EDITORA/
LICENCIADA EN FILOLOGÍA HISPÁNICA
de Intempériome, Espiral Maior, 2003
en Punto de ebullición. Antología de la poesía contemporánea en gallego,
Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2016
Selección, traducción y prólogo de Miriam Reyes
para leer una reseña en LETRAS LIBRES
para leer + en EMMA GUNST

8 de septiembre de 2020

María de los Ángeles Fornero, 4 poemas 4


Ilustración de Andrea Ucini
CAMPO DOLOR

Manzanillas y margaritas silvestres
Chispitas rojas y terus-terus
En los potreros desolados y misteriosos.
Alegría de tardecita canturrera
Derroche de verdores y verdeos.

De pronto cicuta y cardo.
Estorbo y maleza
Sal gruesa entre las piernitas sonsas
Maleza que hierve
Hiende
Hiere
El viejo no tiene bolsa
No es el cuco
Ni el de la luz mala.

Es un viejo de carne y hueso
Que se mete
Desmesurado entre las piernitas sonsas

Y, en el mismo momento
Que el aire falta
Las manitos niñas urgen a tapar los ojitos
Que no quieren ver
Ni saber
Ni doler. 

El viejo, se levanta, se limpia el sexo
Mugroso y se va
Antes que las manitos de niña sonsa
Se animen 
A destapar los ojitos estrellados
Que no quieren ver
No quieren saber
No quieren doler. 


Ilustración de Andrea Ucini
PERSIGNACIÓN

En el nombre de la madre
De la hija
De la abuela
Y la bisabuela.

Por los siglos de los siglos
De las cosas
Que aún guardamos
Y faltan
Sacar a luz.

Amén.


Ilustración de Andrea Ucini
25 DE NOVIEMBRE

Minerva
María
M(P)atria
Mujeres
Matadas
Mariposas
Mirabal


Ilustración de Andrea Ucini
FUGA

Una mirada
Se hace temblor
Un temblor
Se hace palabra
Una palabra
Se hace poesía
Una poesía
Es un símbolo
Un símbolo
Es un diamante.
El diamante
Se vuelve fuego
Y se origina
Un temblor.


Foto de portada: El despertar de la criada, Eduardo Sivori, 1887





María de los Ángeles Fornero 
(Carrilobo, Córdoba, Argentina, 1961)
Reside en Córdoba
POETA/DOCENTE/PSICÓLOGA SOCIAL/
PROFESORA DE LENGUA Y LITERATURA
para leer una reseña en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS
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