Mostrando entradas con la etiqueta literatura estadounidense. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura estadounidense. Mostrar todas las entradas

24 de diciembre de 2025

Clarissa Pinkola Estés, Carta a un joven activista en tiempos difíciles


Fotografía de Ozan Kose

CARTA A UN JOVEN ACTIVISTA EN TIEMPOS DIFÍCILES

Mis estimados queridos, My Esteemed Ones:

No te desanimes. Estamos hechos para estos tiempos.

He escuchado recientemente a muchas personas profundamente desconcertadas y con razón. Les preocupa la situación actual de nuestro mundo. Es cierto que hay que tener  cojones  y  ovarios fuertes  para resistir mucho de lo que se considera "bueno" en nuestra cultura actual. El desprecio absoluto por lo que el alma considera más preciado e irremplazable y la corrupción de los ideales se han convertido, en algunos grandes ámbitos sociales, en "la nueva normalidad", en la grotesca rutina.

Es difícil decir cuál de los atroces asuntos actuales ha sacudido más el mundo y las creencias de la gente. Vivimos en una época de asombro casi diario y, a menudo, de ira justificada ante las últimas degradaciones de lo que más importa a la gente civilizada y visionaria.

…Tienes razón en tus apreciaciones. El brillo y la arrogancia a los que algunos han aspirado al respaldar actos tan atroces contra niños, ancianos, gente común, pobres, desamparados, indefensos, es impresionante.

Sin embargo… te insto, te pido, gentilmente, que no te desanimes lamentando estos tiempos difíciles. Sobre todo, no pierdas la esperanza. Sobre todo porque, de hecho, estamos hechos para estos tiempos.

Sí. Durante años, hemos estado aprendiendo, practicando, preparándonos y simplemente esperando encontrarnos en este preciso plano de interacción. No puedo repetirles con suficiente insistencia que definitivamente somos los líderes que hemos estado esperando, y que hemos sido criados, desde niños, precisamente para este momento.

…Crecí en los Grandes Lagos y reconozco una embarcación en condiciones de navegar cuando la veo. En cuanto a las almas despiertas, nunca ha habido embarcaciones más capaces en las aguas que ahora en todo el mundo. Y están completamente equipadas y son capaces de comunicarse entre sí como nunca antes en la historia de la humanidad.

Quisiera tomarles la mano por un momento y asegurarles que están bien preparados para estos tiempos. A pesar de sus momentos de duda, sus frustraciones al intentar corregir todo lo que necesita cambiar ahora mismo, o incluso sentir que han perdido el rumbo por completo, no carecen de recursos, no están solos.

Mira hacia la proa; hay millones de barcos de almas justas en las aguas contigo. En lo más profundo de tu ser, siempre lo has sabido.

Aunque sus chapas tiemblen con cada ola de este torbellino tormentoso, les aseguro que las largas vigas que componen su proa y timón provienen de un bosque más grande. Esa madera de veta larga es conocida por resistir tormentas, mantenerse unida, mantenerse firme y avanzar, pase lo que pase.

…Hemos estado preparándonos para un tiempo oscuro como este, desde el día en que aceptamos venir a la Tierra. Durante décadas, en todo el mundo, almas como nosotros han sido derribadas y dadas por muertas de muchas maneras una y otra vez: abatidas por la ingenuidad, por la falta de amor, por comprender repentinamente algo mortal, por no comprender algo más a tiempo, por ser emboscadas y asaltadas por diversos choques culturales y personales extremos.

Todos tenemos una herencia y una historia de haber sido destripados, y sin embargo, recordemos esto especialmente… también hemos, por necesidad, perfeccionado el don de la resurrección.

Una y otra vez hemos sido la prueba viviente de que aquello que se ha exiliado, perdido o naufragado puede resurgir. Este es un pronóstico tan cierto y contundente para los mundos destruidos que nos rodean como lo fue para nosotros mismos, una vez heridos de muerte.

Aunque no somos invulnerables, nuestra risibilidad nos permite reírnos de los cínicos que dicen "pocas posibilidades", "la administración antes que la misericordia", y otras evidencias de la completa ausencia de sentido del alma. Esto, y haber estado "en el infierno y de regreso" en al menos una ocasión trascendental, nos convierte, sin duda, en vasijas experimentadas. Aunque no lo sientas, lo eres.

Aunque tu insignificante ego quiera cuestionar la enormidad de tu alma, el yo inferior nunca podrá subordinar por mucho tiempo al Ser superior. En cuestiones de muerte y renacimiento, has superado los estándares muchas veces. Créeme en la evidencia de cualquiera de tus pruebas y dificultades pasadas. Aquí está: ¿Sigues en pie? ¡La respuesta es sí! (Y aquí no se permiten adverbios como "apenas"). Si sigues en pie, con banderas deshilachadas o sin ellas, eres capaz. Por lo tanto, has superado el listón. E incluso lo has elevado. Estás en condiciones de navegar.

En cualquier momento oscuro, existe la tendencia a desmayarse por todo lo que está mal o sin remediar en el mundo. No te enfoques en eso. No te agobies. También existe la tendencia a debilitarse por perseverar en lo que está fuera de tu alcance, por lo que aún no puede ser. No te enfoques ahí. Eso es perder el viento sin izar las velas.

Somos necesarios, eso es todo lo que sabemos. Y aunque encontremos resistencia, aún más nos encontraremos con grandes almas que nos saludarán, nos amarán y nos guiarán, y las reconoceremos cuando aparezcan. ¿No dijiste que eras creyente? ¿No dijiste que te comprometiste a escuchar una voz superior? ¿No pediste gracia? ¿No recuerdas que estar en gracia significa someterse a la Voz superior? Tienes todos los recursos necesarios para surfear cualquier ola, para emerger de cualquier abismo.

…En el lenguaje de aviadores y marineros, lo nuestro es navegar hacia adelante, a toda velocidad. Entiendan la paradoja: si estudian la física de una manga marina, verán que el vórtice exterior gira mucho más rápido que el interior. Calmar la tormenta significa aquietar la capa exterior, hacer que, por cualquier medio compensatorio, se arremoline mucho menos, para que se iguale más uniformemente a la velocidad del núcleo interior, mucho menos volátil, hasta que lo que haya sido arrastrado a tan violento embudo caiga de nuevo a la Tierra, se asiente y recupere la paz.

Uno de los pasos más importantes que puedes dar para calmar la tormenta es no dejarte llevar por un frenesí de emociones desbordadas o desesperación, contribuyendo así accidentalmente a la depresión y al remolino. Nuestra tarea no es arreglar el mundo entero de una vez, sino extendernos para reparar la parte del mundo que está a nuestro alcance.

Cualquier cosa pequeña y tranquila que una alma pueda hacer para ayudar a otra alma, para ayudar a alguna porción de este pobre mundo sufriente, ayudará enormemente.

No nos corresponde saber qué actos, ni quiénes los realizarán, harán que la masa crítica se incline hacia un bien duradero. Lo que se necesita para un cambio drástico es una acumulación de actos: añadir, añadir, añadir más, continuar. Sabemos que no se necesita a «todos en la Tierra» para traer justicia y paz, sino solo a un grupo pequeño y decidido que no se rendirá ante el primer, segundo o centésimo vendaval.

Una de las acciones más tranquilizadoras y poderosas que puedes realizar para intervenir en un mundo tormentoso es alzarte y mostrar tu alma. El alma en la cubierta brilla como el oro en tiempos oscuros.

La luz del alma lanza chispas, puede encender bengalas, encender fuegos de señales... hace que los asuntos apropiados se enciendan. Mostrar la linterna del alma en tiempos sombríos como estos —ser feroz y mostrar misericordia hacia los demás, ambos— son actos de inmensa valentía y de suma necesidad. Las almas que luchan captan la luz de otras almas que están plenamente iluminadas y dispuestas a mostrarla. Si quieres ayudar a calmar el tumulto, esta es una de las cosas más poderosas que puedes hacer.

…Siempre habrá momentos en medio del «éxito a la vuelta de la esquina, pero aún no visto» en los que te sientas desanimado. Yo también he sentido desesperación muchas veces en mi vida, pero no le guardo una silla; no la entretendré. No se me permite comer de mi plato.

La razón es esta: En lo más profundo de mi ser, sé algo, igual que tú. Es que no puede haber desesperación cuando recuerdas por qué viniste a la Tierra, a quién sirves y quién te envió aquí. Las buenas palabras que decimos y las buenas acciones que realizamos no son nuestras: son las palabras y las acciones de Aquel que nos trajo aquí.

Con ese espíritu, espero que escribas esto en tu pared: Cuando un gran barco está en el puerto y amarrado, está seguro, no cabe duda. Pero… los grandes barcos no se construyen para eso.

…Esto viene con mucho amor y oración para que recuerdes de quién vienes y por qué viniste a esta hermosa y necesitada Tierra.

Fotografía de Dani Pozo



Clarissa Pinkola Estés 
(Gary, Indiana, Estados Unidos, 1945)
POETA/ESCRITORA/ACTIVISTA SOCIAL/
DOCTORA EN PSICOLOGÍA CLÍNICA/
ESPECIALISTA EN RECUPERACIÓN POSTRAUMÁTICA/
AUTORA Y ARTISTA DE LA PALABRA HABLADA
©2001, 2003, 2016, by Clarissa Pinkola Estés, Ph.D.
Cuenta homenaje en INSTAGRAM

17 de octubre de 2025

Eve Ensler, Encima de eso


Don’t let the bastards grind you down.” -
The Handmaid’s Tale
ENCIMA DE ESO

Estoy cansada de las violaciones.

Estoy cansada de la cultura de la violación, de la mentalidad de la violación y de las páginas de violación de Facebook.

Estoy cansada de que la gente no entienda que la violación no es una broma, y estoy cansada de que me digan que no tengo sentido del humor, y que las mujeres no tienen sentido del humor, cuando la mayoría de mujeres que conozco (y conozco muchas) son jodidamente chistosas. Simplemente no pensamos que penes no invitados en nuestros anos, o en nuestras vaginas, sean motivo de risa.

Estoy cansada de todo el tiempo que le toma a cualquiera responder a la violación.

Estoy cansada de los cientos de miles de mujeres en el Congo que todavía esperan a que las violaciones terminen, y que los violadores sean retenidos.

Estoy cansada de las miles de mujeres en Bosnia, Burma, Pakistan, Sudáfrica, Guatemala, Sierra Leona, Haiti, Afganistán, Libia, tu di el lugar (Argentina), que todavía esperan justicia.
Estoy cansada del que las violaciones ocurran a plena luz del día.

Estoy cansada de las 207 clínicas en Ecuador, apoyadas por el gobierno, que capturan, violan y torturan lesbianas para "enderezarlas".

Estoy cansada de que una de tres mujeres en el ejército de EE. UU. sea violada por sus llamados "camaradas".

Estoy cansada de las fuerzas que le niegan a las mujeres que han sido violadas el derecho a abortar.

Estoy cansada de que las víctimas de violación sean violadas de nuevo cuando las denuncias se hacen públicas.

Estoy cansada de las mujeres somalíes que se mueren de hambre, y que son violadas en el centro de refugiados Dadaab, en Kenia, y estoy cansada de mujeres violadas en la Ocupación de Wall Street, y que se callan las violaciones porque están protegiendo un movimiento que pelea para ponerle fin al pillaje y a la violación de la economía y de la Tierra, como si la violación de sus cuerpos fuera algo separado.

Estoy cansada de que las mujeres sigan calladas sobre la violación, porque les han hecho creer que es su culpa, o que hicieron algo para que las violaran.

Estoy cansada de que la violencia contra las mujeres no sea la prioridad internacional número uno, cuando una de tres mujeres será violada o golpeada en su vida -la destrucción y el callar a las mujeres, y la desvalorización de las mujeres es la destrucción de la vida misma-.

Estoy cansada de la cultura de la violación en donde los privilegiados con poder político, físico y económico, toman lo que quieren y a quien quieren, cuando quieren, todo lo que quieren, en el momento en que quieren.

Estoy cansada de las interminables resurrecciones de las carreras de los violadores y explotadores sexuales -directores de películas, líderes mundiales, ejecutivos corporativos, estrellas de cine, atletas-, mientras que las vidas de las mujeres a las que violaron son permanentemente destruidas, a menudo obligándolas a vivir en el exilio social y emocional.

Estoy cansada de la pasividad de los hombres buenos.

¿En donde diablos están?

Ustedes viven con nosotras, nos hacen el amor, son nuestros padres, nuestros amigos, nuestros hermanos, se nutren de nosotras, son nuestros hijos, y son eternamente apoyados por nosotras, entonces, ¿porqué no están de pie junto a nosotras? ¿porqué no se vuelven locos y actúan por las violaciones, y las humillaciones hacia nosotras?

Estoy cansada de años y años de estar cansada de la violación.

Y de pensar en la violación todos los días de mi vida desde que tenía 5 años.

Y de que me enferme la violación, y de deprimirme por la violación, y de enojarme por la violación.

Y de leer en mi buzón increíblemente lleno de horribles historias de violación cada hora de cada día.

Estoy cansada de ser "políticamente correcta" sobre la violación. Ha pasado mucho tiempo. Hemos sido demasiado comprensivas.

Hay aproximadamente mil millones de mujeres en el planeta que han sido violadas.

MIL MILLONES DE MUJERES.

OVER IT

I am over rape.

I am over rape culture, rape mentality, rape pages on Facebook.

I am over the thousands of people who signed those pages with their real names without shame.

I am over people demanding their right to rape pages, and calling it freedom of speech or justifying it as a joke.

I am over people not understanding that rape is not a joke and I am over being told I don't have a sense of humor, and women don't have a sense of humor, when most women I know (and I know a lot) are really fucking funny. We just don't think that uninvited penises up our anus, or our vagina is a laugh riot.

I am over how long it seems to take anyone to ever respond to rape.

I am over Facebook taking weeks to take down rape pages.

I am over the hundreds of thousands of women in Congo still waiting for the rapes to end and the rapists to be held accountable.

I am over the thousands of women in Bosnia, Burma, Pakistan, South Africa, Guatemala, Sierra Leone, Haiti, Afghanistan, Libya, you name a place, still waiting for justice.

I am over rape happening in broad daylight.

I am over the 207 clinics in Ecuador supported by the government that are capturing, raping, and torturing lesbians to make them straight.

I am over one in three women in the U.S military (Happy Veterans Day!) getting raped by their so-called "comrades."

I am over the forces that deny women who have been raped the right to have an abortion.

I am over the fact that after four women came forward with allegations that Herman Cain groped them and grabbed them and humiliated them, he is still running for the President of the United States.

And I'm over CNBC debate host Maria Bartiromo getting booed when she asked him about it. She was booed, not Herman Cain.

Which reminds me, I am so over the students at Penn State who protested the justice system instead of the rapist pedophile of at least 8 boys, or his boss Joe Paterno, who did nothing to protect those children after knowing what was happening to them.

I am over rape victims becoming re-raped when they go public.

I am over starving Somali women being raped at the Dadaab in Kenya, and I am over women getting raped at Occupy Wall Street and being quiet about it because they were protecting a movement which is fighting to end the pillaging and raping of the economy and the earth, as if the rape of their bodies was something separate.

I am over women still being silent about rape, because they are made to believe it's their fault or they did something to make it happen.

I am over violence against women not being a #1 international priority when one out of three women will be raped or beaten in her lifetime - the destruction and muting and undermining of women is the destruction of life itself.

No women, no future, duh.

I am over this rape culture where the privileged with political and physical and economic might, take what and who they want, when they want it, as much as they want, any time they want it.

I am over the endless resurrection of the careers of rapists and sexual exploiters - film directors, world leaders, corporate executives, movie stars, athletes - while the lives of the women they violated are permanently destroyed, often forcing them to live in social and emotional exile.

I am over the passivity of good men. Where the hell are you?

You live with us, make love with us, father us, befriend us, brother us, get nurtured and mothered and eternally supported by us, so why aren't you standing with us? Why aren't you driven to the point of madness and action by the rape and humiliation of us?

I am over years and years of being over rape.

And thinking about rape every day of my life since I was 5 years old.

And getting sick from rape, and depressed from rape, and enraged by rape.

And reading my insanely crowded inbox of rape horror stories every hour of every single day.

I am over being polite about rape. It's been too long now, we have been too understanding.

We need to OCCUPYRAPE in every school, park, radio, TV station, household, office, factory, refugee camp, military base, back room, night club, alleyway, courtroom, UN office. We need people to truly try and imagine - once and for all - what it feels like to have your body invaded, your mind splintered, your soul shattered. We need you to let our rage and our compassion connect us together so we can change the paradigm of global rape.

There are approximately one billion women on the planet who have been violated.

ONE BILLION WOMEN.


Eve Ensler 
(Nueva York, EE.UU., 1953)
Publicado originalmente en su WEB en el 2011
Lectura recomendada por Cecilia Antolini
para leer + en EMMA GUNST

3 de febrero de 2025

Taylor Jenkins Reid, La gente piensa...




La gente piensa que la 
intimidad tiene que ver con 
el sexo.

Pero tiene que ver con la 
verdad. 

Cuando te das cuenta de 
que puedes contarle tu 
verdad a alguien, 
cuando puedes mostrarte a alguien, 
cuando te desnudas delante de alguien 
y su respuesta es 
«conmigo estás a salvo». 
Eso es intimidad.


People think that intimacy is about sex. But intimacy is about truth. When you realize you can tell someone your truth, when you can show yourself to them, when you stand in front of them bare and their response is 'you're safe with me'- that's intimacy.

The Seven Husbands of Evelyn Hugo/Atria Books, 2017



Taylor Jenkins Reid
(Acton, Massachusetts, EE.UU., 1983)
Reside en Los Angeles
ESCRITORA/LICENCIADA EN CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN/
PRODUCTORA DE TELEVISIÓN/GUIONISTA
en The Seven Husbands of Evelyn Hugo/Atria Books, 2017
Tradución de Nora Escoms

16 de febrero de 2023

Octavia Butler, 2 poemas 2


Ilustración de Laura Berger

Aquí estamos:
energía,
masa,
vida
que moldea la vida,
mente
que moldea la mente,
Dios
que moldea a Dios.
Pensemos esto:
nacemos
no con un fin,
sino con potencial.

Traducción de Virginia Gutiérrez
Here we are –
Energy,
Mass,
Life,
Shaping life,
Mind,
Shaping Mind
God,
Shaping God.
Consider—
We are born
Not with purpose,
But with potential.



Ilustración de Laura Berger

Todo lo que tocas 
lo cambias
Todo lo que cambias 
Te cambia
La única verdad duradera 
Es el cambio
Dios 
Es cambio

Traducción de Virginia Gutiérrez
All that you touch
You Change.
All that you Change
Changes you.
The only lasting truth
Is Change.
God
Is Change.

Todo aquello que tocáis
lo Cambiáis
Todo aquello que Cambiáis
os cambia a vosotros
La única verdad perdurable
es el Cambio
Dios
es Cambio.

Traducción de Silvia Moreno Parrado


de La parábola del sembrador,
Ediciones Overol, Chile, 2019
Traducción de Virginia Gutiérrez



Introducción de Gloria Steinem
Traducción de Silvia Moreno Parrado





Octavia Estelle Butler 
(Pasadena, Ca., 1947 - 
Lake Forest Park, Washington, EE.UU., 2006) 
ESCRITORA DE CIENCIA FICCIÓN
de Parable of the Sower, Four Walls Eight Windows, 1993
para leer + en TIERRA ADENTRO

4 de octubre de 2020

Robin Morgan, Elegía



ELEGÍA

f r a g m e n t o 

(...) Sí, di sus nombres. Como si decir sus nombres pudiera revivirlas. Pero decir sus nombres las vuelve reales, no las deja desaparecer, al menos por un momento. (...) Cuántos nombres más, demasiados, una lista tan larga que se pierden los preciosos detalles únicos de cada individuo y la vida insustituible, solo otro nombre desdibujado por los números, extraviados en el esfuerzo por recordar quién cuándo cómo fue asesinada cómo dónde por qué fue él quien mató cuándo termina esto, ¿Cómo hacemos para detenerlo? Todos los humanos cometemos errores, seguro, pero cometer el mismo error una y otra vez, no es un error, cómo negarse a tragarlo, vomitarlo, se tarda demasiado en aprender a hacerlo.

No muestro mi desesperación en este espacio. Este espacio es para confortar, informar, ser útil. Escribo aquí en prosa. La prosa es el lenguaje de los hechos, la ley, los informes, la lista de la compra, la carta, el discurso, la nota de cabecera que se apuntó después de esa pesadilla que realmente no quieres recordar, pero es mejor no olvidar. La poesía es el lenguaje de la verdad. La poesía, un reactor nuclear, se construye lo suficientemente fuerte como para contener la energía de la desolación, captar el poder de esa energía, canalizarla, dejarla batir. La prosa es el lenguaje de la venganza. La prosa firma órdenes ejecutivas, lanza conferencias de prensa y ladrillos a través de los escaparates. Sin embargo, la prosa es brillante para razonar, para recuperarse, para seguir adelante. La poesía también hace todo eso, con un chasquido de dedos, pero también lleva una cazuela horneada a la casa de la madre de la mujer muerta, deja una rosa en la acera en el lugar donde el muerto fue asesinado. La prosa incita a la rabia, invoca la paz, forma comités, promete cambios, aprueba leyes, a veces incluso hace cumplir algunas. La poesía identifica el cuerpo. La poesía cierra los párpados y cierra la bolsa con cremallera sobre la cara.

La poesía es donde soy libre de sangrar. Entonces aquí el medio es la prosa, ya que mi dolor no cambia nada. Al planeta le queda poco tiempo, para mí menos aún, mi piel sigue siendo siempre blanca, y mis herramientas siguen siendo solo estas palabras. Pero el duelo de mañana requiere que nos pongamos de pie y nos arropemos con nuestra mejor desesperación, un paso a la vez, con la cabeza en alto, como si fuéramos invencibles, haciendo lo que podamos centímetro a centímetro hasta que se acabe nuestra parte. 

Perdóname por dejarte echar un vistazo a esta hora desolada, incluso si ¿Quién se atreve a decir que tú o yo no tenemos derecho a la desesperación?

Mi agradecimiento y respeto van a la prosa por haber liberado estas palabras del apretón que asfixia, dejarlas respirar, permitirme reclamarlas, dejarlas ir y reconocer su paso.

El poema se sienta junto al ataúd y llora.


ELEGY

My country’s cities are burning again. Armed white men again in blue uniforms wouldn’t again let an unarmed ununiformed again black man breathe again. Meanwhile, out in the Great Plains and Bread Basket other people are differently dying, the virus growing inside their lungs while meat packers sweaty with fever have to show up for work so their families won’t starve, while farmers lie coughing and gasping for lack of equipment to keep them alive. Some of the people in small towns and on farms fell for the lie that all this was a hoax, the fault of dark people and people in cities; now they also can’t breathe.

The blows come so fast and so heavy you can’t stagger up from the last one before the new punch knocks you breathless again. Private enterprise launches itself into space, national economies collapse—hey, that’s the least of it. Heat waves melt South Asia, sizzle Europe; wildfires blister the western US and Australia; South America thirsts through a scarce-water emergency; Africa’s air stinks as its noons turn to night under record repeated dense swarms of locusts. A cyclone slams India’s Kolkata, pounding rains burst two dams in the US Midwest, forecasts warn that Atlantic hurricanes this season will be very severe. During the lockdown, we praised drastic reductions in greenhouse gas emissions: now we know the decline hasn’t come close to shaking loose the thick blanket of gases choking the Earth. Cases of asthma and emphysema are rising. It’s harder to breathe. Seawater levels swell; storm surges bust through embankments, drowning paddies, flooding fields. Generations of farmers and fisherfolk on six continents had been migrating to cities for work, but the lockdown stopped that.

This is old news, isn’t it? Been predicted for decades, for even a century or two. But the science was ignored or dismissed and the scientists laughed at for being dystopian Cassandras. The pandemic, which globally (so far) has killed nearly a half million people was spawned by a feverish planet whose catastrophic warming threatens millions more. Not to speak of the species that are being driven extinct. Death is one thing. An end to birth is something else.

What had not been predicted? Acceleration. Sudden: a corner turned, words once spoken that can’t be unsaid, the slip then slide then shattering of what was supposed to last till the end of the century at least until we could think up creative solutions. But how can you think of anything at this velocity and when you can’t breathe?

Nor was there any way anyone could have prepared for the shock of the magnitude. So much, my god too much, too much on all fronts enough of this avalanche that never pauses not for a second so you could catch a breath, this lava flow gathering mass as it gains speed, this blizzard of news bleak as the thousands of lies that buzz from the mouth of a creature who scuttles demented nightlong on White House red carpets of power. So many lies, too many to laugh at, respond to, keep track of, dismiss. Volume’s the secret, the sheer scale is so hard to believe, a glut that we’re flailing in, drowning in till we almost can’t tell anymore where we end and it starts: the spew of rotting hope that smothers the scream, chokes the cry in the throat, muzzles the curse, snuffs out the memories of a democracy. Glut was already thought normal, it’s what some people long to return to. Land of plenty greed wanna wanna wanna discount opportunity dis-mis-information more more more clicks ratings followers friends jumbo denial all-you-can-eat hate giant sale of fear overstock of stupidity gimme everything-must-go gimme gimme king-size lies. Too many choices plus dwindling choice. An abundance of lack. Lack of facts, clarity, oxygen, time.

More cities are burning now. Black citizens rejecting slaughter, black bodies being shot and clubbed for the sin of surviving enslavement, black souls and lungs being suffocated, dying again and again pleading Please I can’t breathe. Eric Garner six years ago in New York: “I can’t breathe.” George Floyd, six days ago, in Minneapolis. The chokehold, the same last words. So many times, so many men, such definitions of manhood at stake, so much death. The women aren’t spared, only less noticed because they’re just female and because death hunts them down where they sit, quiet, at home, threatening no one by showing the gall to walk down their own city street. Alberta Spruill, Rekia Boyd, Shantel Davis, Shelley Frey, Kayla Moore, Kyam Livingstone, Miriam Carrie, Michele Cusseaux, Tanisha Anderson—yes, say their names. As if saying their names could stun them alive. But saying their names makes them real again, makes them not vanish, at least for a moment. Brionna Taylor, just this past March: a young, lovely, skilled EMT after another hard day risking her life picking up COVID-19 patients, was asleep at night with her boyfriend in her own bedroom when a plain-clothed-police assault through the door sent eight bullets through her small body. How many more names, too many, such a long list that the precious unique details of each individual and irreplaceable life are lost, just another name blurred by the numbers, mislaid in the effort to recall who when how was she murdered how where why was he killed when does this end how do we make it stop everyone’s human makes mistakes sure but making the same mistake over and over that’s no mistake how refuse to swallow it vomit it up it’s taking too long to learn how.

I don’t show my despair in this space. This space is to comfort, inform, to be useful. I write here in prose. Prose is the language of fact, law, reporting, the grocery list, letter, speech, bedside-stand note jotted after that nightmare you really don’t want to remember but best not forget. Poetry is the language of truth. Poetry, a nuclear reactor, is built strong enough to contain the energy of desolation, grasp the power of that energy, channel it, let it churn. Prose is the language of vengeance. Prose signs executive orders, throws press briefings and bricks through store windows. Prose is brilliant at reasoning, though, at rallying, at forging on. Poetry does all that too, with a snap of its fingers—but also brings a baked casserole to the home of the dead woman’s mother, leaves a rose on the sidewalk at the spot where the dead man was slain. Prose incites rage, invokes peace, forms committees, vows change, passes laws, sometimes even enforces a few. Poetry IDs the body. Poetry closes the eyelids and zips the bag up over the face.

Poetry is where I’m free to bleed. Prose is the medium here then, since my grief changes nothing. The planet has little time left, I have still less, my skin is still white, and my tools are still only these words. But tomorrow the mourning demands that we somehow stand up and arrayed in our finest despair stagger forward, one step, then another, head high, acting invincible, inch by inch doing whatever we can until our part is over.

Forgive me for having revealed a glimpse of this desolate hour—although who dares to say you or I have no right to despair?

Prose has my grateful respect for releasing these words from a chokehold, letting them breathe, letting me claim them, letting me let them let go and acknowledge their passing.

Poetry sits by the coffin and weeps.

Escrito el 1 de junio de 2020 en su WEB
para leer la traducción al italiano en ERBACCE



Ph Michelle Frankfurter
Robin Morgan 
(Lake Worth, Estados Unidos, 1941) 
POETA/ESCRITORA/ACTIVISTA FEMINISTA/
PERIODISTA/CONFERENCIANTE
Co-fundadora, junto a Gloria Steinem y Jane Fonda, 
de Women's Media Center
para escucharla en TEDWomen2015
para leer una nota en Vanity Fair
Sisterhood is powerful / La hermandad es poderosa
para leer + en Poetry Foundation
su WEB

28 de mayo de 2020

Raymond Chandler, El camino de una mujer (+4)


Ilustración de Andrea Ucini

EL CAMINO DE UNA MUJER

Ven, amor, conmigo,
recorramos el mundo,
antes de que la gloria se desvanezca
y se plieguen las alas,
y pasearemos cogidos de la mano
como un niño y una niña en el país de Jauja.

Quédate conmigo, amor, en la ciudad brumosa
donde el sol apenas osa
tímidamente infiltrarse,
y contemplaremos la vida cogidos de la mano
como un niño y una niña en el país de los padres.

Vete de mí, amor,
Si no deseas permanecer;
sigue tu inclinación,
es lo mejor que puedes hacer.
Y parecerá que yo sujeto tu mano
como un niño que sueña con el país de las Hadas.

¿Debo dejarte, amor?
¿Acaso debo irme?
Sea, entonces, como deseas,
porque tú debes saberlo.
Deja sólo que piense que sujeto tu mano,
por cualquier país vagaré contento.

Traducción de Lorenzo Silva


A WOMAN'S WAY

Come with me, love,
Across the world,
Ere glory fades
And wings are furled,
And we will wander hand in hand
Like a boy and a girl in a playground land.

Stay with me love in the city’s murk,
Where the sun but dares
Shyly to lurk,
And we will watch life hand in hand,
Like a boy and a girl in a grown-up land.

Go from me, love,
If thou’lt not stay;
Follow thy bent,
‘Tis the better way.
And I will seem to hold thy hand,
Like a child in dreams of fairyland.

I must leave thee, love?
‘Tis I must go?
Then as thou wilt,
For thou must know.
Let me but think I hold thy hand,
I’ll roam content in any land.

Publicado originalmente en Westminster Gazette, 22 de abril de 1909
y en The Raymond Chandler Papers, Selected Letters and Nonfiction, 1909-1959,
Atlantic Monthly Press, New York, 2000 / Editado por Tom Hiney y Frank McShane



B O N U S  T R A C K (x 4)


El largo adiós / Raymond Chandler,
Barcelona: Barral Editores, 1973
Traducción de José Antonio Lara


Me quedé un rato al lado del teléfono tomándome la vida en serio.



Esa clase de amor desenfrenado, misterioso, improbable, que sólo se siente una vez.


Me quedo con la ciudad grande, sórdida, sucia y deshonesta.
I'll take the big sordid dirty crooked city.


Sabrás donde encontrarme cuando sepas lo que quieres hacer conmigo.

(de The Long Good-bye, Hamish Hamilton, EE.UU., 1953)







Raymond Thornton Chandler
(Chicago, 1888 - La Jolla, Ca., EE.UU., 1959)
PERIODISTA/ESCRITOR DE NOVELA NEGRA/POETA
para leer una nota en 65YMÁS.COM

24 de mayo de 2020

Donna Tartt, El poema del jilguero


 “Het puttertje” (El jilguero) – Carel Fabritius, 1654

EL POEMA DEL JILGUERO *

Todo lo que nos enseña a hablar con nosotros mismos,
lo que nos enseña a salir de la desesperación
entonando una canción, es importante.
Pero el cuadro también me ha enseñado
que podemos hablar unos con otros a través del tiempo.
Y tengo la impresión de que hay algo muy serio
que me interesa decir al lector inexistente.

Que la vida es entre muchas otras cosas, breve.
Que el destino es cruel pero quizás no sea arbitrario.
Que la naturaleza (en el sentido de la Muerte) siempre vence,
pero eso no significa que tengamos que resignarnos
y arrastrarnos ante ella.
Que aunque no siempre nos alegremos de estar aquí,
tal vez sea deber sumergirnos igualmente,
vadear en línea recta a través del pozo negro,
manteniendo abiertos los ojos y el corazón.

Y en nuestro agonizar
mientras nos levantamos de lo orgánico
y nos hundimos de nuevo
de manera ignominiosa en lo orgánico,
es un privilegio y un honor amar
lo que la Muerte no puede alcanzar.

Pues si la catástrofe y el olvido
han acompañado a este cuadro
a través de todos los tiempos,
más lo hará el amor.

En la medida en que es inmortal (y lo es),
yo desempeño un pequeño,
brillante e inmutable papel
en esa inmortalidad.

Existe, y sigue existiendo.
Y sumo mi amor a la historia
de cuantos han amado
a los objetos hermosos
y han velado por ellos,
los han librado de las llamas,
los han buscado cuando estaban extraviados
y han procurado conservarlos y rescatarlos
mientras pasaban literalmente
de mano en mano,
cantando con alegría
desde el naufragio del tiempo,
a la siguiente generación de amantes,
y a la siguiente.





Ph Annie Leibovitz
Donna Tartt
(Greenwood, Missisipi, EE.UU., 1963)
de El jilguero, Editorial Lumen, 2014
Premio Pulitzer Novela de Ficción 2014
Traducción de Aurora Echevarría Pérez
*Originalmente escrito en prosa y transcrito 
en versos por Fernando Mires
para leer el 1º capítulo
para leer una entrevista en EL PAÍS
para leer más en KARPOS ROCAMADOUR




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...