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30 de octubre de 2023

Virginia Grütter Jiménez, Escribir


Fotografía de Lucy Hilmer
ESCRIBIR

Mientras paseo
con este peso de mis cincuenta años
en el corazón,
mientras paseo por esta Costa Rica,
patria mía,
en el Salvador
matan a un niño.
 
Cae el asfalto
o en la tierra del monte
con las dos manitas extendidas
mientras paseo
por esta Costa Rica,
que dice estar callada
en medio de la muerte.
 
Y aun si callara.
¿a quién sirve el silencio?
 
hablar y discutir,
¿Pero la acción, la acción?
¿Es que ha de aparecer
el pedazo de pan
sobre la mesa
a punta de palabras,
con solo repetir:
aparece, aparece
pan hijo de tu madre?
¿Es que se puede
hacer la historia
solo con las ideas?
 
Alguien oirá,
alguien oirá si grito,
alguien leerá
estos versos.
 
Los trotskistas
hablan con la pared
y al fin alguien se para a ver qué pasa
y ya tienen un público.
 
Y los evangelistas,
hablan en las esquinas
hasta que se les caen
los dientes,
y alguien oye,
alguien oye.
 
Soy como los ancianos de Tebas
que no podían ya
tomar las armas,
pero se subían a los muros
de la ciudad
y desde allí
daban consejos y valor
a los combatientes,
exponiéndose así,
ellos también,
a que las flechas
les dieran en el pecho.



Virginia Grütter Jiménez 
(Puntarenas, Costa Rica, 1929-2000)
POETA/ESCRITORA/ACTRIZ/DIRECTORA DE TEATRO/ACTIVISTA
San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1994
para leer + en POETA PACHUCO

3 de abril de 2017

Maggie Smith, Integridad


Fotografía de Lucy Hilmer

INTEGRIDAD

La vida es corta, aunque se lo oculto a mis hijos.
La vida es corta, y yo he acortado la mía
de mil deliciosas y desaconsejables maneras,
mil deliciosas y desaconsejables maneras
que oculto a mis hijos. El mundo es al menos
un cincuenta por ciento terrible, y esa es una estimación
conservadora, aunque la oculto a mis hijos.
Para cada pájaro hay una piedra arrojada al pájaro.
Para cada niño amado, un niño roto, embolsado,
hundido en un lago. La vida es corta y el mundo
es como al menos la mitad de terrible, y por cada extraño
amable, existe uno que te romperá,
aunque se lo oculto a mis hijos. Trato
de venderles el mundo. Cualquier agente inmobiliario decente,
que te lleva a recorrer una verdadera pocilga, canturrea sobre
la integridad. Este lugar podría ser bello,
¿no es cierto? Tu puedes embellecer este lugar.


GOOD BONES

Life is short, though I keep this from my children.
Life is short, and I’ve shortened mine
in a thousand delicious, ill-advised ways,
a thousand deliciously ill-advised ways
I’ll keep from my children. The world is at least
fifty percent terrible, and that’s a conservative
estimate, though I keep this from my children.
For every bird there is a stone thrown at a bird.
For every loved child, a child broken, bagged,
sunk in a lake. Life is short and the world
is at least half terrible, and for every kind
stranger, there is one who would break you,
though I keep this from my children. I am trying
to sell them the world. Any decent realtor,
walking you through a real shithole, chirps on
about good bones: This place could be beautiful,
right? You could make this place beautiful.






Maggie Smith-Beehler
(Columbus, Ohio, EE.UU., 1977)
de Good Bones, Tupelo Press, North Adams, 2017
Versión original en inglés extraída de Waxwing Literary Journal
Traducción de Silvia Camerotto
Propuesta de traducción de Emma Gunst
en TWITTER
su WEB

28 de diciembre de 2015

María Clara Salas, La mujer de Lot (+1)


Autorretrato de Lucy Hilmer,  1979

LA MUJER DE LOT

Vuelves atrás
intentas ver las cenizas
en tu huida
detienes el carro
desobedeces
el frío penetra
en tus huesos
la falta de aliento entra en tu cuerpo
en sal te conviertes
No pienses
que merecías
semejante castigo


B O N U S  T R A C K 

http://poesiaparallevar.blogspot.com.ar/
una hermosa idea de Katherine Gomes





María Clara Salas 
(Caracas, Venezuela, 1947)
POETA/DOCTORA EN FILOSOFÍA/
DOCENTE UNIVERSITARIA
para leer + en LETRALIAMÁS

6 de marzo de 2015

Márgara Russotto, 2 poemas 2 (III) (+1)


Fotografía de Lucy Hilmer
IDENTIDAD

Ni la adoración más ciega
vale
los tormentos de la cortesana.
Yo, macunaímica,
me fatiga tanto poder

ejercido desde la cama.
Ni la promesa de imperios
ni la vuelta de los ulises
espero.
[…]
Y bueno es que lo sepas:
el animal delicado que en mí no cede
me hace espinosa y severa.
Observa: la harta espesura del cabello
delata la índole barbárica de mi género.
No confíes en mí.
No me uses.
Es cierto que soy frágil mujer
         ‘Pues tanto necesito de ti, mi amor’
y me resfrío fácilmente.
Pero también soy en la vida
         hombre
         libre
         pensador
como tú quisieras serlo
razón que escruta sin miedo
horno que al mundo alimenta
con sus propios hijos para mutua devoración
y sedienta de sus bocas
los olvida
cuando es tiempo de olvidar
iluminada
       iluminista
              sin vasallo
                      ni señor



Fotografía de Lucy Hilmer

RECOGIENDO HOJAS SECAS DE EUCALIPTO,
HONGOS ESTRAMBÓTICOS Y MORAS SALVAJES DE EXÓTICO DISEÑO

Debes resignarte a esperar:
No he decidido aún
entre
la felicidad errática
de los animales en libertad
o la conciencia infeliz
de los hombres.




MÁRGARA DIXIT

¿Quiere decir esto que todavía estás dudando frente al camino de la reivindicación de género que todavía te estás preguntando sobre las vías del feminismo? ¿Cómo te sitúas con respecto a las distintas tendencias del feminismo en general y cómo valoras las formas de expresión del feminismo latinoamericano? 

En ese poema, más que una pregunta por la reivindicaciones de género, me parece que hay una reflexión sobre el abismo entre naturaleza y cultura.  Como se indica en el título, es una pregunta que surge en medio de la naturaleza, recogiendo hongos y frutos silvestres en medio del bosque. Su origen fue justamente una reflexión de mi hijo, siendo niño, mostrando las primeras preocupaciones de una conciencia moral. Ese tema me interesa mucho también. Ahora bien, no sabría decirte en qué tendencia del feminismo me situaría exactamente. Las tendencias son numerosas y se han complejizado a partir de su institucionalización en las academias, en los últimos cincuenta años. Mi lugar de pertenencia es desde luego América Latina, que es un crisol de influencias universales (a las cuales no pienso renunciar), ajustadas a las necesidades de nuestras sociedades. Es decir, un territorio duro, donde las conquistas por un mundo mejor retroceden constantemente. Estoy pensando en un feminismo humanista e integrador, sin consignas simplonas, cuyo origen y formación ha estado siempre en los textos literarios, en la reflexión de mujeres ilustres cuya producción  ya desborda las bibliotecas. En otras palabras, en la literatura: aquello que nos impulsa a deconstruir formas anquilosadas del pensamiento, a adquirir nuevas formas de lenguaje y de representación creando nuevos significados.

*para leer toda la ENTREVISTA






Márgara Russotto 
(Palermo, Italia, 1946) 
Vive en Venezuela desde 1958 
de Épica mínima, Caracas: Edición Cultural Universitaria, UDO/
Fundación José Antonio Ramos Sucre, 1996
para leer MÁS

2 de abril de 2011

Gioconda Belli, Sabor de vendimia


Fotografía de Lucy Hilmer

SABOR DE VENDIMIA

Recuerdo el terror de las primeras arrugas.

Pensar: Ahora sí. Ya me llegó la hora.
Las líneas de la risa marcadas sobre mi cara
aun en medio de la más absoluta seriedad.

Yo, frente al espejo,

intentando disolverlas con mis manos,
alisándome las mejillas, una y otra vez,
sin resultado.

Luego fue la mirada furtiva de mi reflejo

en los escaparates
preguntarme si la luz del día las haría más evidentes,
si el que me observaba desde la otra acera
estaría censurando mi incapacidad de mantenerme joven,
incólume ante el paso del tiempo.

Viví esas primeras marcas de la edad
con la vergüenza de quien ha fallado.
Como una estudiante que reprueba el examen
y debe caminar por la calle
con las malas notas expuestas ante todos.

–Las mujeres nos sentimos culpables
por envejecer,
como si pasada la juventud de la belleza,
apenas nos quedara que ofrecer,
y debiéramos hacer mutis;

salir y dejar espacio a las jóvenes,
a los rostros y cuerpos inocentes
que aún no han cometido el pecado
de vivir más allá de los treinta o los cuarenta–

No sé cuándo dispuse rebelarme.
No aceptar que sólo se me concedieran como válidos
los diez o veinte años con piel de manzana;
sentirme orgullosa de las señales
de mi madurez.

Ahora,
gracias a estos razonamientos
cada vez me detengo menos
frente al espejo.
Paso por alto
la aparición de
inevitables líneas
en el mapa de vida del rostro.

Después de todo,
el alma,
afortunadamente,
es como el vino.
Que me beba quien me ame,
que me saboree.




Gioconda Belli 
(Managua, Nicaragua, 1948)
de Apogeo, Editorial Visor libros, 2007
para leer + en EMMA GUNST
y + en ARTEPOÉTICA
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