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3 de abril de 2022

Maia Losch, Batallas perdidas y ganadas


s/d del autor de la fotografía

BATALLAS PERDIDAS Y GANADAS

Salgo de la habitación y los encuentro
apoyados contra la pared
a mis fantasmas.
Sus dedos sin huellas dactilares
no dañan la pintura. Me ven y se retrepan
en el sillón más ancho;
los pies enormes sobre la pequeña mesa.

Tienen hambre. Les ofrezco
dos trozos de pastel recién horneado.
Prefieren mis entrañas de alimento.
Si acaso al menos eligieran mi cerebro,
el pensamiento en bucles.

Están allí, cercanos, mis poetas. 
Se lanzan de la biblioteca abiertos. Comienza la batalla.
Vomito y libero mi desasosiego en parte
y débil ahora 
me abandono a preguntas que nunca he formulado
a fórmulas que nunca he comprendido.
(Los números complejos se esconden en las raíces.
Allí también se refugia la ternura más amada.)
Relegar las palabras que no me he perdonado,
eso quiero. 
Aliviar esta urgencia del paso anodino.

No soy tierra ni polvo, apenas barro. Como mi padre.
Mi padre 
que pocos días antes de morir quiso entender
y preguntó 
y agradeció.
No puede un agradecimiento ser tan triste
ni venir cargado de tal remordimiento
sin hundirte en la culpa.
No lo pude salvar de sus fantasmas.
La última cena fueron sus ojos azules
clavados en la memoria. 
Ahora es mi turno.
Me disputan mis aliados y enemigos,
poetas y fantasmas de mi profana creación.

Me alejo de tema y siempre retorno a los mismos,
tatuada e imborrable mi frágil fortaleza.
Otros han dicho quién soy mucho mejor que yo misma.
Recuerdo que una vez me dedicó unos versos
un chico perseguido por sus bestias.
Nunca supe qué fue de sus entrañas,
si yo me las llevé aquella mañana
durante una visita inadecuada,
apoyada contra una pared blanca tampoco dejé huella.
Los poemas y los textos deben medirse en la boca, dijo
y leyó:
“Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li.Ta” *

Ahora en cambio esta seguridad tan neutra,
la cobardía, la duda sin sorpresa.
La que no supe ser reclama sus batallas.
He oído a otras mujeres hablar del comienzo
cuando ya nadie depende de una ni una misma.  
Tuvieron la sabiduría de no darme consejos.
Tan solo su sonrisa
sincera, feliz, recuperada, 
convertida en amuleto.

Ya se van y tengo sueño.  
Un verso me sigue y se acomoda
donde el colchón se hunde bajo el peso de mi cuerpo.


* comienzo de la obra Lolita, Vladimir Nabokov





Maia Losch Blank 
(Montevideo, Uruguay, 1971) 
Vive en Israel
-Poema inédito-
para leer MÁS
su BLOG


1 de marzo de 2022

Maia Losch, 4 poemas 4 (de Poemas errantes)


Fotografía de Flora Borsi

C O S M O A G O N Í A 

Todas las palabras me llevan a tu nombre
sinónimo de ausencia.
Muro-Pájaro-Camino, digo.
Metáforas de la distancia irreversible.

Hoy leí el diario
decía:

Un derrame incontrolado de desamor ha caído sobre el
mar. Varias especies se encuentran en peligro de extinción
repentina. Vertebrados acuáticos han intentado un
suicidio colectivo negándose a respirar.

Un océano de nada mi vida sin tu aliento.
Debes regresar antes.
Antes de que tu nombre resulte antónimo
a todo cuanto existe en mi universo.


Fotografía de Flora Borsi

L A  M A N C H A

Podría destruirse el mundo en este instante.
       No daría un solo paso.
               El espejo me devuelve la imagen de una estatua.
He pecado: pertenezco a la gente que no ama
               a dios por sobre todas las cosas
                                ni escribe su nombre con mayúscula.
               El diablo tampoco juega a los dados.
Tengo la esperanza pendiendo del vacío.
                                Cae.
               Es una mancha oscura
sobre el piso de la habitación número diecisiete.
                                Una premonición.


Fotografía de Flora Borsi


O P C I O N E S  R E S T R I N G I D A S 

Es penoso, por no decir una inconsciencia,
que la presencia única
que me ha tocado en suerte
no sepa adaptarse al devenir
de esta cosa tan extraña:
la vida.
He tenido incluso la desgracia
de aprender a ser feliz
esa forma de derrota y conformismo.



Fotografía de Flora Borsi

E R R A N T E  Y  E R R A T A

He heredado nostalgias y recuerdos de personas que nunca conocí.
Sus caminos largos con los pies descalzos sobre la tierra húmeda.
Bosques-refugio, casas destechadas explosiones
frazadas agujereadas como único abrigo.
Idiomas inequívocos de lágrimas y sangre
aparejan ciertas demencias afianzadas.
Nómada es la otredad que me alimenta
y en medio la vida, errante y errata.




Maia Losch Blank 
(Montevideo, Uruguay, 1971) 
Vive en Israel
de Poemas errantesSyncretic Press, 2022
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