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10 de febrero de 2026

Liliana Aguilar Orantes, 3 poemas 3


Arte de Polina Osipova

He visto estamparse en un árbol
la jaula de Alejandra. Justo ahí,
sobre un lapacho en la esquina de casa. 
El viento la incrustó en la masa de hojas y ya no sé
de la masa o la jaula.
Quizás el mal aire volvió a liberarla, 
conmigo dentro.

de Después de las 22, Alción Editora, Córdoba, 2020



DÍA 38

La cuarta parte del todo es un bochorno.
Arremete en noviembre como primavera en estado de extinción.
Loas a los ventiladores de techo.
A los ventiladores.
A los abanicos
y a toda otra posibilidad del aire
en movimiento.
y con rosas o sin ellas
me asumo perdedora de nostalgias.

de Poesía Crónica, Ediciones del Boulevard, Córdoba, 2008


CANTO XV

Creo en la vida y en lo que más en ella amemos,
en el destino nuestro que escribimos,
y en el camino que escogemos
(porque vivimos).
Creo en la muerte, porque llega
y en el dolor, porque lo veo
aún ciega.
En nada más yo creo.

de Cantos y Poesías, Editorial Sanjuanina, 1964



Liliana Aguilar Orantes
(San Juan, Argentina, 1944)
Reside en Córdoba desde 1966
POETA/NARRADORA/DOCENTE/MÉDICA/PSIQUIATRA
para leer + en ALICIA GALLEGOS POETA
para leer una entrevista en INMEDIACIONES
Lectura de sus poemas por Rolando Revagliatti
su WEB

4 de noviembre de 2018

Leonor Mauvecin, 2 poemas 2


Fotografía de Marna Clarke


SIN PERDONES NI OLVIDOS

No guardes tu pena, elévala como una bandera al viento
déjala volar sobre los huesos roídos por el tiempo.
Sumérgela en el cántaro gris de la memoria
y déjala reposar, no la inquietes, no la agites,
no le pidas que vuelva.

Guárdala de la intemperie y del vacío,
de las noches sedientas de fiestas y alegrías.
Protégela de la indiferencia, ésa
que convierte a los seres en estatuas de sal.
Escríbela sobre la piedra para que sea tu epitafio.
Para que los hombres lean allí tu dolor
el dolor de tu tiempo.
Recóbrala del olvido, antes que sea tarde
antes que la lluvia lave los resto de la sangre
y el viento horade las tumbas.

Deja que la pena penetre tus entrañas
para sentirte vivo.
Sostén con puño firme la espalda de tu duelo
y bebe el vino sagrado de la lágrima sobre el trazo del dolor
sobre el hambre y el frío
sobre todos los muertos sin nombre.
Eleva tu pena, sin perdones ni olvidos.

de La huella de la tarde, Ediciones del Boulevard, 1998





Fotografía de Marna Clarke



NOMEOLVIDES

A Floreal Avellaneda, de 15 años,
secuestrado en abril de 1976.

Viene aquí a buscarme
desde la espera.
Viene a contarme
de su sangre derramada.
Ha recogido su propia sombra
y la ha dejado en mi puerta.
El crucificado, el torturado
el niño.
Trae todo su llanto y me lo entrega
envuelto en el silencio del sueño
en la vigilia.
Para escuchar la palabra de la muerte
el grito ahuecado en el pozo del dolor
ese que no tiene nombre
que tiene ojos de niño
boca de niño
cara de niño.

Nadie conoce el embrujo de esos ojos
ni la dulce sonrisa
del que oculto / renace
en el murmullo del viento
que recorre la orilla del río
donde fue abandonado.

Trae todo su llanto y desova
en el tajo de la herida
aromada en el perfume del tiempo
recorrida por la sal, y el ajo
amuleto / para el nomeolvides.






Leonor Mauvecin 
(Córdoba, Argentina, 1950)
POETA/LICENCIADA EN LETRAS/TALLERISTA
PROFESORA DE LENGUA Y LITERATURA
para leer más en: POESÍA INEXORABLE
+ en: MIS POETAS CONTEMPORÁNEOS2
+ en: ENTREVISTAS A MIS POETAS CONTEMPORÁNEOS
su BLOG
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