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24 de enero de 2026

María Sabina, Soy la mujer...


Ilustración encontrada en Biodiversidad Mexicana
SOY LA MUJER...

f r a g m e n t o s 

Soy la mujer que sólo nací, dice1
Soy la mujer que sola caí, dice
Soy la mujer que espera.
Soy la mujer que examina.
Soy la mujer que mira hacia adentro.
Soy la mujer que mira debajo del agua.
Soy la nadadora sagrada
porque puedo nadar en lo grandioso.
Soy la mujer luna.
Soy la mujer que vuela.
Soy la mujer aerolito.
Soy la mujer constelación huarache.
Soy la mujer constelación bastón.
Soy la mujer estrella, Dios
porque vengo recorriendo los lugares desde su origen.
Soy la mujer de la brisa.
Soy la mujer rocío fresco.
Soy la mujer del alba.
Soy la mujer del crepúsculo.
Soy la mujer que brota.
Soy la mujer arrancada.
Soy la mujer que llora.
Soy la mujer que chifla.
Soy la mujer que hace sonar.
Soy la mujer tamborista.
Soy la mujer trompetista.
Soy la mujer violinista.
Soy la mujer que alegra
porque soy la payasa sagrada.
Soy la mujer piedra del sol.
Soy la mujer luz de día.
Soy la mujer que hace girar.
Soy la mujer del cielo.
Soy la mujer de bien.
Soy la mujer espíritu
porque puedo entrar y puedo salir
en el reino de la muerte.

1. La palabra dice se agrega porque “quien habla es el hongo”. 
Viene a ser un lenguaje impersonal, según el chamán A. Estrada.– n. del e.
México, Siglo XXI Editores, 
Escrito por Álvaro Estrada
14ª edición, 2007, 135 pp.
Leído en LETRAS LIBRES


MARÍA SABINA DIXIT

Nací alrededor de 1894 en la Sierra Mazateca cerca de Huautla de Jiménez, Oaxaca. Mi madre María Concepción y mi padre Crisanto Feliciano fueron campesinos que trabajan la tierra. Mi hermanita se llamaba Ana María. Mi nombre completo era María Sabina Magdalena García. Crecimos con nuestros abuelos maternos Manuel Cosme y María Estefania. Mis abuelos y bisabuelos paternos fueron reconocidos curanderos. Siempre vivimos en la pobreza. A los 14 años me casaron con Serapio Martínez, con quien tuve tres hijas, pero a él se lo llevó la revolución y muy tempranamente quedé viuda. Mi segundo marido fue Marcial Carrera con quien tuve seis hijos.

La Sierra Mazateca es parte de la Sierra Madre Oriental de Oaxaca cerca del límite con Puebla y Veracruz. Los mazatecos, nos denominamos Ha shuta Enima, que quiere decir "los que trabajamos el monte, humildes, gente de costumbre". A pesar de que somos pobres, nuestra región tiene una gran riqueza cultural. Nuestros vecinos al suroeste son los cuicatecos y al sureste los chinantecos y más al sur los zapotecos. La Sierra es un lugar muy diverso con selvas secas y matorrales, bosques de pinos y encinos y ecosistemas húmedos en las laderas orientales.

Yo veo a los hongos como niños, como payasos. Niños con violines, niños con trompetas, niños payasos que cantan y bailan a mi alrededor. Niños tiernos como los retoños, como los botones de las flores; niños que chupan los malos humores, la sangre mala, el roda de la mañana. El pájaro que chupa la enfermedad, el chupamirto bueno, el chupamirto sabio, la figura que limpia, la figura que sana. 

(Entrevista con Fernando Benítez)


Ilustración de Nicolás Rosenfeld

Soy una mujer que llora,
Soy una mujer que habla,
Soy una mujer que da la vida,
Soy una mujer que golpea,
Soy una mujer espíritu,
Soy una mujer que grita.

Soy Jesucristo,
Soy San Pedro,
Soy un Santo,
Soy una Santa.

Soy una mujer del aire,
Soy una mujer de luz,
Soy una mujer pura,
Soy una mujer muíieca,
Soy una mujer reloj,
Soy una mujer pájaro,
Soy la mujer Jesús.

Soy el corazón de Cristo,
Soy el corazón de la Virgen,
Soy el corazón de Nuestro Padre,
Soy el corazón del Padre.
Soy la mujer que espera,
Soy la mujer que se esfuerza,
Soy la mujer de la victoria,
Soy la mujer del pensamiento,
Soy la mujer creadora,
Soy la mujer doctora,
Soy la mujer luna,
Soy la mujer intérprete,
Soy la mujer estrella,
Soy la mujer cielo.


María Sabina
-María Sabina Magdalena García-
(Huautla de Jiménez, 1894 - Oaxaca, México, 1985)
POETA/CHAMANA/SACERDOTISA/CURANDERA
para leer una nota en EL PAÍS

23 de marzo de 2025

Diane Ackerman, Oración escolar


Fotografía de D Sharon Pruitt

ORACIÓN ESCOLAR

En el nombre del alba
y los párpados de la mañana
y la luna nómade
y la noche cuando parte.

Juro que no deshonraré
mi alma con odio,
sino que me ofreceré humildemente
como una guardiana de la naturaleza
una sanadora de la pena,
una mensajera del asombro,
una arquitecta de la paz.

En el nombre del sol y sus espejos
y del día que lo abraza
y de los velos de nube que lo cubren
y de la noche más lejana,
y del macho y de la hembra
y de las plantas rebosantes de semillas
y de las estaciones que coronan,
de la luciérnaga y la manzana.

Honraré a toda la vida
—donde sea y en cualquier forma
que se presente—en la Tierra, mi casa,
y en la mansión de las estrellas.

SCHOOL PRAYER

In the name of the daybreak
and the eyelids of morning
and the wayfaring moon
and the night when it departs,

I swear I will not dishonor
my soul with hatred,
but offer myself humbly
as a guardian of nature,
as a healer of misery,
as a messenger of wonder,
as an architect of peace.

In the name of the sun and its mirrors
and the day that embraces it
and the cloud veils drawn over it
and the uttermost night
and the male and the female
and the plants bursting with seed
and the crowning seasons
of the firefly and the apple,

I will honor all life
—wherever and in whatever form
it may dwell—on Earth my home,
and in the mansions of the stars.

I Praise My Destroyer, Vintage Books, 2000



Diane Ackerman
(Waukegan, Illinois, EE.UU., 1948)
Reside en Ithaca, Nueva York
POETA/NATURALISTA/ENSAYISTA/CIENTÍFICA
de I Praise My Destroyer, Vintage Books, 2000
Traducción de Fabiana Fondevila
para leer + en ESTABLO PEGASO
su WEB

13 de enero de 2025

Yolanda Oreamuno, No se puede hablar de un invierno...



NO SE PUEDE HABLAR DE UN INVIERNO ... 

No se puede hablar de un invierno definido, con todos sus ri­gores, refiriéndose a ese invierno. Es  más bien una localización tem­poral del frío acompañada por cientos de síntomas característicos de la estación, como viento, baja temperatura, escarchas, esporádicas y  cortas lluvias. Los pirules25, los robles y  los frutales pierden sus hojas, mas para disimular tanta desnudez vegetal, la extensa familia de coníferas, ampliamente difundida, conserva su ropaje. 

Siempre queda en algún árbol una hoja postrera, prendida a la  rama por un milagro de resistencia inexplicable, y todas las ma­ñanas, al pasar, formulamos una despedida porque tememos no en­contrarla allí al día siguiente. Es tan frágil su aspecto,  descomedida su posición, muerto su color, que no podemos explicarnos por cuál fenómeno se mantiene en su sitio invulnerable al viento, la escarcha y el frío. Simboliza el recuerdo borroso de lo que fuera en primavera y verano el ropaje del árbol; es la manifestación única de su antigua forma; la rúbrica de su linaje, el síntoma de su especie. Pese a todo lo precario que esa hoja solitaria representa, en su humildad, en su indefensión, tiene un noble elemento de fortaleza. 

Cada mañana la buscamos para comprobar en su delicado tallo o en el contorno de su cuerpecillo aterido los efectos de la intemperie, y repetimos la nostálgica despedida. Pero al verla de nuevo, inaltera­ble y sola, nos preguntamos sobresaltados si resistirá  todo el invierno allí. Tanta tenacidad anónima despierta en nosotros cierto elemento de sospecha ¿por qué resiste?, ¿irá a   permanecer a pesar de todo?, ¿para qué  su inmutabilidad?, y  nos  vamos acostumbrando a  su presencia en el árbol frente a nuestra casa. Lentamente, con la familiaridad de lo inevitable, olvidamos la hoja fiel. Una mañana cualquiera ya no levantamos la cabeza para buscarla, ni nos despedimos de ella has­ta nunca. Ha entrado a formar parte  del  paisaje inalterable, de ese paisaje permanente más allá de las estaciones y las temperaturas. Y muchos días después, casi sin pensar en ella, echamos una  mirada descuidada que nos revela su ausencia. Se fue con el viento. Ya no está.  Se fue sin despedida,  sin adiós y sin lágrima. Tampoco dejó recuerdo. Simplemente se fue.

25 Pirul o piró (Schinus molle), árbol de hojas perennes, de ramas gráciles y péndulas. 


Editorial del Ministerio de Educación Pública,
Guatemala, 1949


Yolanda Oreamuno
(Costa Rica, 1916 - México, 1956)
ESCRITORA/ENSAYISTA/NARRADORA
Editorial del Ministerio de Educación Pública,
Guatemala, 1949, cap  XIX 
Documentos LETRAS 47 (2010)

11 de enero de 2025

Anne Spencer, 3 poemas 3


Fotografía de Aaron Blum

OTRO ABRIL

Ella está demasiado débil para cuidar a su jardín este año,
y no pudo hacerlo el año pasado; es una mujer mayor.
Las plantas lo entienden
entonces se agrupan pues crecen sin reservas.
La glicinia, púrpura y blanca,
salta del árbol a la caja-casa de golondrinas,
está arrastrado hacia abajo por globos de pétalos fragantes
que apuntalan y robustecen la vid, pues
desciende y toca la Tierra…y
se dispara otra vez
– serpenteando, colgante – y
repiquetea: 

“¡Abril, de nuevo, aquí está abril!”
Y la ventana de donde la vieja contempla
necesita un lavado ––

ANOTHER APRIL

She is too weak to tend
her garden last year, this
year – and old.
The plants know, and
cluster, running free.
The wisteria, purple and white,
leaps from tree to martin-
box dragged down by globes
of the fragrant wet petals
to shore up, strengthen the vine, then
drops to touch Earth, to shoot
up again looping, hanging,
pealing out “April again!”
.
April is here!…
And the window from
which she stares needs washing ––


Fotografía de Aaron Blum
RÉQUIEM

Oh, yo que había deseado tanto ser dueña de algún suelo
– ahora mejor estoy consumida por la tierra.
La sangre al río, el hueso al terreno
– la tumba restaura lo que encuentra su lecho.

Oh, yo que bebía del barro oloroso de la Primavera
– devuelvo su vino para otra gente.
El aliento al aire, 
el corazón a las hierbas
– mi corazón estando despojado,
entonces yo podría descansar.

REQUIEM

Oh, I who so wanted to own some earth,
Am consumed by the earth instead:
Blood into river
Bone into land
The grave restores what finds its bed.

Oh, I who did drink of Spring’s fragrant clay,
Give back its wine for other men:
Breath into air
Heart into grass
My heart bereft – I might rest then.



Fotografía de Aaron Blum
TIERRA, TE AGRADEZCO

Tierra, te agradezco
por el placer de tu idioma.
Has experimentado unos momentos difíciles
trayéndolo a mí – del suelo –
gruñir a través del sustantivo
todo el camino hacia
sensibilidad
sensación
forma de ver
sentido de olfato
tocar
–– dicho de otro modo:
el conocimiento que
¡yo soy! / ¡sigo aquí!

[Earth, I Thank You]

Earth, I thank you
for the pleasure of your language.
You’ve had a hard time
bringing it to me
from the ground
to grunt thru the noun
To all the way
feeling      seeing     smelling     touching
––awareness
I am here!

Anne Spencer -Annie Bethel Bannister -
(Virginia, EE.UU., 1882-1975)
POETA/PROFESORA/BIBLIOTECARIA
ACTIVISTA DE DERECHOS CIVILES/JARDINERA
Naturaleza Negra: Cuatro Siglos de Poesía Afroamericana sobre la Naturaleza 
© 2009, Camille T. Dungy (editor)
Traducción de Alexander Best
para leer + en FAUSTO MARCELO

16 de julio de 2023

Nancy Campbell, El cazador me enseña a hablar (+1)


Fotografía de Ciril Jazbec

EL CAZADOR ME ENSEÑA A HABLAR  
(Alagassaq / The Lesson)

Ubico mis dedos alrededor de su cuello y siento
subir su garganta -¿o es que se está tragando
la lengua? Quiere enseñarme la palabra 
"bienvenida". De pronto, está temblando:
su laringe gruñe, luego su respiración desaparece.
Me pide que recuerde esas vibraciones,
y, ansioso como una enfermera que toma un pulso,
toca mi garganta para sopesar sus contorsiones.
¿Aprenderé alguna vez estas uvulares blandas?
Estoy tan ansiosa, que me olvido de que el acento
siempre cae en la segunda sílaba.
Mi eco de su bienvenida es grotesco.
Él se ríe, un exorcismo de guillemets,
oscuros rebaños de sonido que nunca he de apresar, o decir.

Traducción de Robert Rivas

THE HUNTER TEACHES ME TO SPEAK
(Alagassaq / The Lesson)

I place my fingers round his neck and feel
his gorge rise – or is he swallowing
his tongue? He wants to teach me the word
for ‘welcome’. Suddenly, he’s trembling:
his larynx rumbles, then his breath is gone.
He asks me to remember those vibrations,
and, anxious as a nurse who takes a pulse,
touches my throat to judge its contortions.
Will I ever learn these soft uvulars?
I’m so eager, I forget that the stress
always falls on the second syllable.
My echo of his welcome is grotesque.
He laughs, an exorcism of guillemets,
dark flocks of sound I’ll never net, or say.


NOTA 
(de la autora del poema)

La influencia de la oralidad tradicional todavía impregna la cultura groenlandesa. Cuando mis vecinos de la pequeña isla de Upernavik comenzaron a enseñarme el Kalaallisut (de Groenlandia), las lecciones raramente incluían instrucciones escritas. Mientras que otros idiomas esquimal-aleuta usan el silabario Inuktitut, a las palabras polisintéticas del Kalaallisut se les asignó el alfabeto romano, que no expresa ni sus complejas pronunciaciones ni sus silencios. Cuando es hablado, muchos sufijos son pronunciados tan suavemente que un oído poco entrenado no puede oírlas. Otros métodos, más allá de del deletreo y del sonido, deben usarse para explicar la forma de las palabras.
Hablar en Kalaallisut se convirtió en un gesto político en Groenlandia, durante la colonización danesa, que comenzó en el siglo dieciocho. En 2009 Groenlandia adquirió un grado de autonomía al establecer el gobierno autónomo, y una vez más el Kalaallisut se convirtió en el idioma oficial de la nación conocida, en sus propias palabras, como Nunaat Kalaallit. Pero el reconocimiento gubernamental no garantiza la supervivencia. En el mismo año, la agencia cultural de las Naciones Unidas señalaron al Kalaallisut como "vulnerable", y predijo que tanto el Avanerasuaq como en Oraasiat Tunumit, los dialectos del Norte y el Este de Groenlandia, desaparecerían en menos de un siglo. El Qavak, un dialecto del Sur de Groenlandia, ya ha desaparecido.

Traducción de Robert Rivas

Disko BayEnitharmon, 2016



NANCY DIXIT

¿Crees que la gente está realmente concienciada de la emergencia climática o se trata de una moda?

La población está más consciente ahora que hace diez años. Los medios hablan del cambio climático, que, además, genera muchas historias, pero el relato no está unificado. Se habla sobre los fuegos en California o sobre los fuegos en Australia, luego sale una historia sobre cómo se derriten los polos o sobre la polución del agua. Hay que relacionar todos estos elementos, todas estas historias, y señalar la causa primigenia de todo esto: nuestro estilo de vida. Mientras esto no cambie, nada mejorará. Vivimos ciertamente en un contexto de crisis climática, y creo que ha venido para quedarse. Los biólogos advierten de que la situación continuará empeorando en los próximos veinte años hasta que se de un cambio climático completo. Más allá del Fridays for Future, si los políticos no toman medidas… Todo tiene que cambiar.




Ph © Tonatiuh Ambrosetti
Nancy Campbell
(Exeter, Reino Unido, 1978)
POETA/ENSAYISTA/DIVULGADORA/
ARTISTA/EDITORA/PROFESORA
de Disko BayEnitharmon, 2016
originalmente publicado en Modern Poetry in Translation,
Third Series, Number Sixteen, The Dialect of the Tribe. 2011
para leer una entrevista en SINC
+ en BABELIO
su WEB




1 de abril de 2023

Lucía Lubarsky, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Alessandra Sanguinetti

Corríamos desnudas
por los caminitos del campo, nuestros cuerpos
se rozaban blandos y el viento
se abría para que corramos livianas.
El mundo era algo abstracto que cada cierto tiempo
aparecía en las conversaciones de los grandes
sin embargo nuestro universo
estaba delimitado por ese horizonte naranja y verde
que une lo sólido con lo infinito.
Nos encantaba que el aire fresco
entrara en nosotras y cada tanto
cayéramos rodando sobre el pasto como bichos bolitas
éramos chicas y los eucaliptus parecían
dinosaurios que nos miraban desde el cielo.
Mamá decía que no podíamos
correr así en el bajo, donde vivían los muchachos
pero nosotras salíamos de la mano
despojadas y mullidas a descubrir caminos.
Ahora sueño con hombres que me corren
desnudos por el campo con el sexo pendulando
unos me gritan cosas al oído
mi sangre se dispara y los músculos
hierven para huir. Corro tan rápido que no alcanzo
a rozar el suelo y el corazón
palpita delante
como si se hubiera disparado primero.

de La distancia habitable, Pánico el Pánico, Buenos Aires, 2019
para leer una reseña en COLECTIVO GLAUCE BALDOVIN


Fotografía de Alessandra Sanguinetti

Cuando pateás
una pelota por primera vez
la dirección es errática, infinita,
sin embargo el recorrido
traza un diagrama impecable
ninguna otra cosa
podría haber sucedido
entre la fuerza y el trayecto
de su objeto de deseo:
querer así, del modo
no aprendido.

de La distancia habitable, Pánico el Pánico, Buenos Aires, 2019


La distancia habitable, Pánico el Pánico, Buenos Aires, 2019

*

Fotografía de Alessandra Sanguinetti

Hago un pozo
las manos como raíces
entierro ciruelas robadas
en un rincón del monte
los pájaros tardarán días en notarlo
el abono tiene su tiempo
pulpa semilla disolución bonanza,
la putrefacción es un estado
similar al nacimiento
pero en su ocaso

de El sonido de la luzZindo & Gafuri, Buenos Aires, 2016
para leer una reseña en OP.CIT. POESÍA

El sonido de la luzZindo & Gafuri, Buenos Aires, 2016


*
B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Alessandra Sanguinetti

una tarde entera me llevó 
sacarlos de sus macetas negras
y trasladarlos a unas más grandes y robustas
no podía diferenciar cuál era cuál ¿cuánto tardamos 
en entrar en relación? pedí ayuda 
para entender sus hojas
los veía blandos, desconcertados 
en el invernadero del campo, mamá 
multiplicaba las plantas como levadura
entendía la temperatura necesaria de la tierra
los mensajes en el color de sus hojas
curaba con paciencia la embichada, se movía 
en esa fauna natural como si fuese una más 
como si oyera el lenguaje silencioso de las plantas
nosotros la seguíamos, entusiastas 
cortabamos envases para alojar a las que vendrán
porque siempre vendrían más 
ella, sumergida en ese mundo desaparecía
entre la tierra, el sustrato y el compost
en ese ciclo tibio de crianzas, guías y despedidas 
no parecía frustrarse con los finales
acariciaba la muerte con sus rulos espumosos 
exultantes entre la luz de esa nave bajo tierra 
que destellaba entre sus plásticos, el agua
y los nuevos tallos, entrar ahí 
era traspasar al portal de la humedad 
donde otro orden marcaba el pulso, salíamos 
cuando la tarde caía, agotados, con las uñas
cubiertas de barro, rosados, hambrientos y en pleno
estado de conmoción, habíamos sido
parte del proceso del mundo; las lombrices
nuestras amigas y creamos hogares 
para que semillas despierten 
cada tanto volvíamos a visitar 
y cosechábamos novedades
algunas habían resistido la helada y otras
habían caído en el campo de la batalla
nos entristecíamos pero mamá decía 
que es parte de la vida y siempre algo 
se va perder para que otro brote tenga espacio 
como ella era la diosa de ese reino, sus palabras 
nos calmaban y olvidábamos pronto las heridas
ahora veo los doce plantines 
intentando ser algo en la altura 
sobre pilas de cemento, en un espacio
expatriado, desconocido y una mujer 
que los mira desde la ventana por la noche
y los saluda, como la niña que volvía cada tanto 
a ver sus crianzas en el invernadero del campo y sé
que algunas van a caer y otras
cargaran mas fuerzas para desplegar
sus hojas, y eso también es escuchar
el murmullo de las plantas


Lucía Lubarsky
(Río Cuarto -zona rural-, Córdoba, Argentina, 1985)
Reside en Buenos Aires
POETA/PRODUCTORA AUDIOVISUAL/GUIONISTA/
DIRECTORA DE CINE/PROFESORA DE YOGA/
para escucharla recitar en ÁRIDA PLATAFORMA CULTURAL




25 de febrero de 2022

Katharina Wenty, Entre cuernos de caza y flautas de paz


Ilustración de Zafouko Yamamoto

ENTRE CUERNOS DE CAZA Y FLAUTAS DE PAZ

Nuestro plástico en el océano
banalizado sea tu propósito.
Tu decadencia no vendrá,
tu daño estará hecho
como en el espacio, así en la tierra.
Danos hoy nuestro desperdicio diario,
y perdónanos tu constante uso,
como perdonamos esta culpa a nosotros mismos.
Llévanos a la tentación
para nunca librarnos de la codicia.
Por el reino de este planeta,
el poder del consumo
y la gloria de los precios bajos son tuyos
en el tiempo de la decadencia la eternidad.

Nunca más mucho tiempo,
gente en línea recta,
el arma esta lista,
resistencia sudorosa,
lanza y lanza, firmes,
cada ejército su juramento,
siempre maestro del crecimiento,
miradas sin alma de envidia,
somos nuestro propio enemigo.

Quedémonos quietos,
ninguna historia ha visto nunca un infierno silencioso,
con silencio y desfallecimiento, el mundo puede seguir girando.
Sólo en la calma lo inaudito se vuelve ruidoso,
la madre, que se inclinó,
levanta ahora su corona.

Su cabeza parece calva,
la piel tan pálida,
sus ojos son arroyos,
empapado en sangre,
su espalda es una llanura,
cubierto de barro,
los pulmones acumulan polvo,
pesaba sobre sus hombros,
apenas fuerza en los huesos,
sus hijos desconocidos,
su voluntad se moldea,
y su cuerpo arde.

Una vez que ella brilló abundantemente,
su vestido brillaba redundantemente,
poderoso y fuerte era su vientre,
ella se hizo cargo de sus cargos,
los cuidaba encantada.
Dimos por sentado
todo en exceso, simplemente no pudo resistir,
la finitud pasó desapercibida.

Sobre ruinas estamos bailando,
organizando algunos conciertos,
pero se acercan derrumbes,
estómagos empapados de aceite,
estamos tosiendo viejas canciones
de nuestro, oh mundo tan maravilloso,
¿No somos los vencedores de la tierra y el mar,
gobernantes del espacio-tiempo a través del dinero?

Plástico a tierra,
bosques a cenizas,
nubes al polvo.

Un reloj falso cuenta en luces falsas
solía posponer las noches,
vamos a enterrar mañana
con lo cual estamos orgullosamente entronizados hoy.
Derroquemos la monarquía de la naturaleza,
Arranquemos las copas de los árboles,
destruyamos nuestro propio entorno de vida
para la sociedad en lucha de la humanidad,
arriba, arriba, arriba, alto al cielo,
vamos a trozo de tierra para expandir
nuestro cielo en la tierra por el cual anhelamos
y con avidez cavar nuestra propia tumba!

Después de todo
nos quedamos un montón
de simios cabezones
que se miran celosamente
sin importarle un carajo la paz,
más bien tomando cuernos de caza
que pipas de paz.

Hacemos guerras de hormigas,
manipulando las victorias electorales
por ascensos de maestrías,
amenazarse con machetes
por tal o cual profeta,
somos el cáncer de este planeta,
moho no solo en bultos y protuberancias,
manchas no borrables,
la peste por excelencia: Homo Sapiens,
el mono, que piensa y habla,
que usa el fuego como luz,
el que se levanta,
el que anda erguido,
que se esfuerza por lo grande,
que flota en el universo,
que vive para gastar,
quien da forma al final.
homo sapiens:
sentido común obstinadamente agudo,
pero nunca después sin conciencia.

Sólo por él piensa y actúa,
vaciar su corazón, insensible,
las voces de los que no hablan su lengua se callan
quedando para siempre sin ser escuchado.

No nos quedaremos sordomudos,
jóvenes somos, más fuertes que el silencio,
numerosos e inteligentes,
cada uno un corazón valiente,
nuestra naturaleza es imposible de erradicar.

Lo que otros esconden, nosotros lo vemos,
lo que otros manchan, nosotros limpiamos,
lo que otros ocultan, nosotros lo desenterramos.
si, nos atrevemos
para despertarte del dulce sueño,
tu fantasía narcótica,
que se convirtió en nuestra pesadilla
y la realidad de todos.
Ya no podemos esperar inactivos,
la responsabilidad es una respuesta a nuestras propias acciones,
-Nos enseñaste esto cuando éramos niños.

Si es aquí y ahora sobre todos nosotros,
también necesitamos todo para un nosotros.
No abandonéis a vuestros hijos, madres y padres,
no actuar hace al malhechor.

El reloj de arena estaba inclinado,
los últimos granos están cayendo,
¿No te das cuenta?, el tiempo corre,
Los gritos de la madre tierra resuenan
en las entrañas de los bebés, que nunca nacerán.
Dejemos caer las armas, hace tiempo que perdimos,
las espaldas de los pobres no pueden llevar eternamente la carga de los ricos
vivíamos en un lujo ciego, inocentes moríamos en el reverso.
Son las doce y cinco, el tiempo corre lineal,
lo que es ahora se convierte en lo que era
y lo que fue ya no es
que el entumecimiento voluntario y la ceguera
a cambio de futuras infancias.
Esta es la última canción de la humanidad.
que escuchamos sin saberlo
en ausencia de abedules susurrando hojas
y a los insectos les faltan chirrs,
el chisporroteo de los bosques en llamas,
moscas zumbando alrededor de terneros muertos,
cuyos miembros se pudren en los cubos de basura.
Si ganamos sobre nuestra pérdida
decide nuestra última voluntad,
esa sinfonía de calma y caos,
imprímelo en tu memoria,
porque tal vez este es nuestro único legado.

Traducción de Pierluigi Manchia
Leído en REVISTA KAMETSA

ZWISCHEN FRIEDENSPFEIFEN UND AUF FREIDEN-PFEIFEN

Plastik Unser,
das du schwimmst im Ozean,
verharmlost werde dein Gebrauch,
dein Verderben nicht komme,
deine Haltbarkeit bestehe,
wie im Weltall so auf Erden.
Unser täglich‘ Verschwendung gib uns heute
und vergib uns deine ständig‘ Verwendung,
wie auch wir vergeben uns diese Schuld.
Und führe uns in Versuchung,
von der Raffsucht uns nie zu erlösen.
Denn dein ist das Reich des Planeten
und die Kraft des Konsums
und die Herrlichkeit der Billigpreise
in Zerfallszeit Ewigkeit.

Nimmermehr viel Zeit,
Menschen quer gereiht,
das Gewehr bereit,
Gegenwehr verleiht
Degen, Speer gar Flair,
jedem Heer sein Eid,
immer Herr vom Leib,
seelenleer blickt Neid,
schlimmer, wer bloß schweigt.

Lasst uns schweigen,
ein schweigendes Inferno hat keine Geschichte je gesehen,
Schweigen und Nichtstun, so kann die Welt sich weiterdrehen.
Erst in der Stille wird Ungehörtes laut,
die gebeugte Mutter hebt nun ihr Haupt.

Ihr Kopf wirkt kahl, 
die Haut gar fahl,
blutgetränkte Bäche 
die Augen,
schmutzversenkte Fläche 
ihr Rücken,
die Lungen verstauben,
sie kann sich schwer bücken,
kaum Kraft in den Beinen,
ihre Kinder, die weinen,
ihr Wille vermodert,
und ihr Körper lodert.

Einst hat sie herrlich geschienen,
prächtig glänzte ihr Kleid,
mächtig und stark ihr Leib,
gab Schutz den Schützlingen, 
pflegte sie wohlgenährt;
wir nahmen selbstverständlich,
nahmen sie aus gar schändlich,
Endlichkeit blieb ewig unbemerkt.

Nun tanzen wir auf Ruinen
veranstalten ein Konzert,
doch nahen sich Lawinen,
die Mägen ölgefärbt,
husten wir alte Lieder,
von unsrer, ach so schönen Welt,
sind wir denn nicht die Sieger,
Herrscher von Raum und Zeit durch Geld.

Plastik auf Erde,
Wälder zu Asche,
Wolken zu Staub.

Im falschen Licht tickt falsche Uhr,
gewohnt Nächte stets zu vertagen,
werden wir morgen begraben, 
worauf wir heute stolz thronen.
Stürzen wir die Monarchie der Natur,
entreißen wir Bäumen ihre Kronen,
zerstören wir unseren Lebensraum,
für Menschen Strebens‘ Traum
nach oben, ganz nach oben,
ja, roden wir Grund und Boden,
für unseren Himmel bestehend aus Luft,
schaufeln wir uns die eigene Gruft!

Im Grunde 
bleiben wir eine Runde
eingebildeter Affen,
die einander geizend begaffen,
auf Frieden pfeifen
und, anstatt zu Friedenspfeifen,
gleich zu Waffen greifen.

Wir führen Ameisenkriege,
manipulieren Wahlsiege für Machtaufstiege,
bedrohen uns mit Macheten
wegen diesem oder jenem Propheten,
wir sind der Krebs des Planeten,
Schimmel, nicht nur an Kanten und Ecken,
nicht auszuradierende Flecken,
die Seuche schlechthin: Homo Sapiens,
der Affe, der denkt und spricht,
der Feuer benützt als Licht,
der, der sich erhebt,
der, der aufrecht geht,
der nach Großem strebt,
der im Weltall schwebt,
der für sich nur lebt,
der das Ende prägt.
Homo Sapiens:
verbissen gerissen
vernünftig,
doch ohne Ge-Wissen 
nicht künftig.

Er spricht und handelt nur für sich,
leer bleibt sein Herz, unempfänglich,
die Stimmen jener, die nicht seine Sprache sprechen, verstummen,
ohne je gehört worden zu sein.

Doch taubstumm sollen wir nicht bleiben,
jung sind wir, lauter als Schweigen,
zahlreich und klug, mutig die Herzen,
die Natur in uns unmöglich auszumerzen.

Das, was andere verdecken, sehen wir,
das, was andere verdrecken, säubern wir,
das, was andere verstecken, holen wir hervor.
Wir wecken euch auf, schrecken euch aus 
dem Schlaf, euren Träumen,
die zu unseren Albträumen mutierten,
bevor sie in Aller Realität existierten.
Nicht länger können wir untätig warten,
Verantwortung ist eine Antwort auf eigene Taten
- das brachtet ihr Eltern uns bei.

Wenn es jetzt und hier um uns alle geht,
dann brauchen wir für ein Uns auch Alle. 
Also lasst nicht eure Kinder im Stich, Mütter und Väter,
auch ein Nicht-Handeln macht zum Täter.

Die Sanduhr wurde gekippt,
die letzten Körner fallen nieder,
merkt ihr nicht, wie die Zeit tickt?
Mutters Erdenschreie hallen wider
in jenen der Babys, die niemals geboren.
Lasst die Waffen sinken, wir haben längst verloren,
die Rücken Armer können nicht ewig Reicher Lasten tragen,
wir lebten in blindem Luxus, an dessen Kehrseite andere starben.

Es ist Fünf nach Zwölf, Zeit verläuft nur linear,
das, was ist, wird nun zu dem, was war,
und das, was war, ist nicht mehr
als freiwillige Taub- und Blindheit
im Austausch für künftige Kindheit.
Dies ist das letzte Lied der Menschheit,
dem wir unwissend lauschen
in der Abwesenheit von Blätterrauschen
der Birken und fehlendem Insektenzirpen,
dem Knistern brennender Wälder,
dem Sirren der Fliegen um tote Kälber,
deren Glieder in Mistkübel liegen.
Ob wir unserem Untergang obsiegen,
entscheidet unser letzter Wille,
jene Sinfonie von Chaos und Stille,
prägt sie euch ein ins Gedächtnis,
denn vielleicht bleibt dies unser einzig‘ Vermächtnis.



Katharina Victoria Wenty
(Viena, Austria, 1995)
POETA/CINEASTA/PERFORMER/
ESPECIALISTA EN MULTIMEDIA
Campeona vienesa de Poetry Slam de 2018
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