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30 de agosto de 2013

Blaga Dimitrova, 3 poemas 3


Fotografía de Katia Chausheva



NO DEJES PASAR EL MOMENTO

Tu camino te llevó hasta el abismo.
Ha llegado el momento
de volar.

(1999)





Fotografía de Laura Marie

SOLO

El árbol perdona al viento
que le saquea las hojas
y le abraza con ramas.
El ave perdona a la nube
que se traga al sol
y la saluda con alas.
La ola perdona a la piedra
que le impide el salto
y la envuelve en caricias.
Sólo el hombre no perdona
al aire, al agua, a la piedra,
a ninguna criatura terrestre.
Persigue a todo con ensañamiento.

Y solo está en el universo.

(1994)


Fotografía de Laina Briedis


CÍRCULO

Los crímenes se repiten.
No tienes pasado si no tienes memoria.
Y encima pretendes futuro.

(1966)






Blaga Dimitrova 
(Bjala Slatina, Bulgaria, 1922-2003)
Traducción de Zhivka Baltadzhieva
para leer + en  IMPEDIMENTA y MÁS

29 de octubre de 2012

Raymond Carver, 2 poemas 2


Fotografía de Sabina Dimitriu
FELICIDAD

Es tan temprano que afuera casi no hay luz. 
estoy parado cerca de la ventana con un café, 
y esas cosas que siempre a la mañana 
parecen ideas 

veo al chico con su amigo 
que vienen por la calle 
para entregar el diario. 

tienen gorras y sweaters, 
y uno lleva una mochila. 
son tan felices 
que no dicen nada. 

creo que si pudieran 
caminarían abrazados. 
es muy temprano 
y están haciendo esto juntos.

se acercan despacio. 
el cielo empieza a iluminarse, 
aunque todavía la luna cuelga sobre el agua. 

tanta belleza que por un minuto 
la muerte o el amor 
no tienen nada que ver.

felicidad. llega de repente. 
y va más allá, en verdad, 
cualquier mañana muy temprano habla de eso.




Fotografía de Laura Marie

TU PERRO SE MURIÓ

Una camioneta lo atropelló.
lo encontraste en la banquina
y lo enterraste.
te sentís mal.
te sentís mal por vos,
pero peor te sentís por tu hija
porque era su mascota,
y ella lo quería mucho.
siempre lo dejaba dormir en su cama
y le cantaba.
escribís un poema sobre eso.
lo llamaste un poema para tu hija,
sobre el perro atropellado por una camioneta
y de lo que hiciste después,
de cómo lo llevaste al bosque
y lo enterraste,
y ese poema resultó tan bueno
que casi estás contento de que atropellaran
al perro, porque si no nunca
hubieras escrito ese poema.
entonces te sentás a escribir
un poema acerca de la escritura de un poema
sobre la muerte de ese perro,
pero mientras escribís
escuchás que una mujer grita
tu nombre
dos sílabas,
y tu corazón se para.
después de un minuto, seguís escribiendo.
ella vuelve a gritar.
te preguntas cuánto puede durar eso.

YOUR DOG DIES

it gets run over by a van.
you find it at the side of the road
and bury it.
you feel bad about it.
you feel bad personally,
but you feel bad for your daughter
because it was her pet,
and she loved it so.
she used to croon to it
and let it sleep in her bed.
you write a poem about it.
you call it a poem for your daughter,
about the dog getting run over by a van
and how you looked after it,
took it out into the woods
and buried it deep, deep,
and that poem turns out so good
you're almost glad the little dog
was run over, or else you'd never
have written that good poem.
then you sit down to write
a poem about writing a poem
about the death of that dog,
but while you're writing you
hear a woman scream
your name, your first name,
both syllables,
and your heart stops.
after a minute, you continue writing.
she screams again.
you wonder how long this can go on.




Raymond Clevie Carver, Jr. 
(Clatskanie, Oregón, EE.UU., 1938-1988)
de All of Us: The Collected Poems, 1999
versión Patricio Grinberg
para leer MÁS

15 de septiembre de 2012

Victoria Sibelles, Treinta segundos

Fotografía de Laura Marie

TREINTA SEGUNDOS

Flotaba ella en la luz de la noche cerrada.
Yo estaba dormida desde hacía años,
me habló con sus ojos.
La quise abrazar, hacerla mía.
No me toques, dijo,
no todavía.
Le rocé la palma de la mano
y desapareció.
Fue el amor de mi vida.

TRENTA SECONDI

Lei fluttuava nella luce della notte chiusa.
Io ero addormentata da anni,
mi ha parlato con i suoi occhi.
La volli abbracciare, farla mia.
Non mi toccare, disse,
non ancora.
Le ho sfiorato il palmo della mano
e sparì
E’ stato l’amore della mia vita.

(Traducción del CCTM)

Victoria Sibelles 
(Córdoba, Argentina)
para leer MÁS

18 de agosto de 2012

Carmen Bruna, Lamento de Psique


Fotografía de Laura Marie
LAMENTO DE PSIQUE

El aire huele a gatos, a sol, a caléndulas
y a descalzas reales.
Incienso pesado.
Pero yo estoy demasiado sola, quiero morir,
quiero ser despedida,
quiero dejar de estar disponible,
quiero dejar de respirar, y respirar, y respirar.

Las polillas de los viejos arcones,las manzanas con azúcar,
el gengibre en las cocinas,
las viejas muñecas,
el khol sobre mis párpados.
Las perlas, Vías Lácteas opacas de tristeza,
las perlas verdes como uvas espinas
reflejadas en un espejo,
todo debe morir conmigo
porque yo estoy demasiado sola,
porque yo estoy demasiado triste.

Me han arrancado la túnica negra
con sus cenefas transparentes,
sus aguas oscuras,
sus rosas de rosas té de oro,
y lo han reemplazado por este hábito gris,
monjil, prostibulario,
por esta toca que arranco con furor de mi cabeza.

Mi amor crucificado tiene el color de la sangre
y la tibieza del éter que abrasa el sol púrpura.
No puedo cantar, ni llorar, ni reír,
ni quemar alcanfor,
ni beber beleño, ni fumar opio.

No quiero sumergirme en las aguas pútridas del Ganges,
ni en las del Río de la Plata,
esa cúrcuna barrosa
de pétalos deshechos en los cementerios.
Solamente quiero el océano y las fuentes cristalinas
y el piano de Keith Jarret
para mi desvalida condición humana.
Solamente el oscuro frenesí del narciso
solamente el oscuro frenesí de Dionisos.
Voy a morder el corazón húmedo de rocío
de las granadas,
voy a beber el polen de sus flores rojas.
Seré lapidada por sus frutos y sus sexos de cobre.

Tamboriles.

Dejen que muera tranquila con mis drogas,
dejen que caiga mi ser.
No, no tolero los dramas cotidianos.
Yo domino las puertas de la percepción.
Soy Damocles, pero amo la espada que me matará.
Sí, mi fetiche es la droga.
Devuélvanmelo.
Sepan, conozcan la angustia de despertar al mundo
todas las mañanas,
el temor paranoico del largo día que nos amenaza.
No, yo no he salido de la adolescencia
y no saldré jamás.
¿Para qué nací?
Porque alguien debe siempre cantar lo maravilloso,
alguien debe cantar el dolor, el crimen y el suicidio.
Aquí estoy. Para eso nací.

Porque alguien debe ser capaz
de abandonar tina profesión redituable
por "un amor loco",
un "pez soluble"
y unos "campos magnéticos".
Para eso nací.
No traigo esperanzas para nadie.
Y es cierto, Lacan:
"La vida no quiere curarse".
Yo no quiero curarme.
¿Qué es la salud, al fin y al cabo?
Mi mejor drama
es gozar con mis propios sufrimientos.



Lilith, Signo Ascendente, 1987



Carmen Bruna -Bruna Carmen Zucarelli- 
(Quilmes, Buenos Aires, 1928-2014)
MÉDICA/POETA
de Lilith, Signo Ascendente, 1987
Lectura recomendada por 
 ALEJANDRO SCHMIDT
por Fredo Arias de la Canal, Frente de Afirmación Hispana, México, 2004
para leer MÁS




17 de agosto de 2012

Miren Agur Meabe, Las cosas concretas


"wife casserole", fotografía de Laura Marie

LAS COSAS CONCRETAS

Me siento en la cocina mientras se cuecen los macarrones.
Amo las cosas concretas
y repasar sus nombres antes de desayunar:
despertador, lluvia en la calle, supermercado,
besos en la siesta,
un vino, cuadrilla,
manos de mi hijo,
gente en la plaza,
tú...

Me hacen dulces cosquillas,
como las de un banquete tras una dieta.
Imposible separarme de esas cosas de a diario:
se me pegan en los bolígrafos y no sé sacudirlas.

Sin embargo,
las cosas concretas no admiten dilaciones:
los macarrones están ya en su punto.
Así es la vida.
Para cuando la yema de un poema germina,
llega a empujones el todo cotidiano.
Y el tener que levantarme de la mesa,
presa de una pegajosa rabia.






Miren Agur Meabe 
(Lekeitio, Bizkaia, España, 1962)
POETA/ESCRITORA/LICENCIADA EN FILOLOGÍA VASCA/
DIPLOMADA EN MAGISTERIO
de Anzalaren kodea / El código de la piel
Barcelona Bassarai, 2002
Traducción de la  autora y Kepa Murua
para leerlo en PORTUGUÉS  
para leer MÁS


4 de mayo de 2010

Belén Reyes, Cosas que me dan pena


Fotografía de Laura Marie
COSAS QUE ME DAN PENA

Las cajeras del Día
los viejos y las viejas.
La asistenta y su hija
aprendiendo en la Celsa
que un chinito no engancha
y a los veinte la entierran.
Los amores que tuve
el milagro que dejan.
El amor recibido
el amor que aún me tiembla.
Me da pena mi casa,
la mesita de Ikea,
el frío, la estufita,
mi madre y sus tarteras.
Me da pena que acabe.
Me da pena si empieza.
Los balcones del centro
sus visillos gris perla.
La espalda del polaco
con su bombona a cuestas.

Me da pena ir al Rastro,
el negro sin licencia.

Me da pena internet
navegando a dos velas,
autistas afectivos...
sin una boca cerca,
manoseando un ratón
pornográfica técnica.
Las pelis de la dos.
Tragarse la tristeza.
Me dan pena los lunes
peinaditos de fiesta.
Los ojos de mi perro
el parque y la cadena.
Me da pena el atasco
la casita en la sierra.
Los carros del Alcampo
los créditos vivienda.
Me da pena quererte
y que tú no me quieras
seguir sin ti viviendo
o hacer que me lo crea.
Me da pena escribir
estos versos
que enredan mi pecho
con su lana
y la sed de tejerla.
No escribo para mí
esto es del que lo lea.



Belén Reyes 
(Madrid, España, 1964)
de Ponerle un bozal al corazón, Editorial Celya, 2002
colección generación vértice 3
para leer + en LA SOMBRA DEL MEMBRILLO 
MÁS

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